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domingo, 1 de junio de 2025

SARAMPIÓN

El sarampión, una enfermedad febril exantemática (por la presencia de fiebre y lesiones de la piel) que se consideraba erradicada en nuestro país, ha sido motivo de noticia y alarma en las últimas fechas por la aparición de nuevos casos en México.

Y esto es debido a que ya se han tenido muertes por está enfermedad en los últimos meses, además de que se ha visto un avance gradual desde la frontera norte hasta el sur de nuestro país.

Para que esta enfermedad tuviera un rebrote, se conjugaron factores que han favorecido su reaparición.

Entre estos factores puedo mencionar la falta de vacunación contra el sarampión en los niños durante la pandemia del Covid-19.

Posterior a esta pandemia, nuestro país sufrió un desastroso manejo en políticas de salud con un desabasto importante de vacunas, situación que hasta el día de hoy prevalece. Y aunque poco a poco ha mejorado, aun se siguen teniendo dificultades para completar los esquemas de vacunación básicos en los menores.

Así mismo, las políticas migratorias de fronteras abiertas en el sur y la facilidad de otorgar residencia a extranjeros sin exigirles esquemas de vacunación han sido otro factor.

La falta de filtros sanitarios y revisión de esquemas de vacunación de visitantes en los puntos de entrada a nuestro país, han venido a colaborar en la importación de enfermedades.

De igual manera, las creencias actuales acerca de las vacunas, tales como, son malas, que son métodos de control del gobierno, de que no son necesarias, han sido también un aliado en la falta de protección a los menores.

Pero hablemos del protagonista de esta historia: El Sarampión.

De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), el sarampión es una enfermedad vírica sumamente contagiosa que puede afectar a cualquier persona, pero es más común entre los niños.

Se propaga fácilmente cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Puede provocar una enfermedad grave, complicaciones o la muerte.

El sarampión es causado por el virus del sarampión, que pertenece al género Morbillivirus de la familia Paramyxoviridae.

Al ser un virus, no se cura con antibióticos y es el propio cuerpo el encargado de eliminarlo para lograr la mejoría.

Entre los síntomas que causa el sarampión encontramos:

Fiebre, por lo general alta y de difícil control. Es importante mencionar que, si el paciente no presenta fiebre, aunque tenga otros síntomas de la enfermedad, es muy probable que no se trate de sarampión.

Flujo nasal o rinorrea, el cual se caracteriza por ser amarillo por las mañanas y transparente en el transcurso de la tarde. Con respecto a esto, se tiene la falsa creencia de que al tener moco amarillo necesariamente se deben utilizar antibióticos, pero esto no es así.

Tos, la cual va a depender de la cantidad de moco producido en la vía respiratoria alta o en forma de accesos en los procesos neumónicos.

Ojos rojos y llorosos, síntomas que son característicos de conjuntivitis. Con respecto a esto, es importante mencionar que no es necesario aplicar gotas oftálmicas que contengan antibióticos.

Manchas de Koplik, mismas que se caracterizan por aparecer dentro de la mucosa de la boca, de color blanquecino y que se presentan 2 a 3 días después del inicio de los síntomas.

Eritema o sarpullido del sarampión, mismo que se hace presente 3 a 5 días después del inicio de los síntomas, el cual aparece en la cara y posteriormente se extiende en dirección a la parte inferior del cuerpo de forma gradual. Es en la aparición de este eritema, cuando la fiebre se incrementa.

Ataque al estado general. El paciente que tiene sarampión, se ve y se siente mal de manera importante.

Los medicamentos que se otorgan durante el sarampión son sintomáticos que tienen la finalidad de disminuir las molestias tan severas que esta enfermedad provoca.

Como podemos observar, no existe un tratamiento curativo durante la enfermedad, situación que lo vuelve peligroso, pues al estar el virus en nuestro organismo, se pueden presentar complicaciones que causen muerte.

Entre las complicaciones más graves que se presentan durante la infección por sarampión, se incluyen ceguera, encefalitis (inflamación del cerebro), diarrea grave (que puede causar deshidratación), infecciones del oído y neumonía.

Además, la panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), es una complicación neurológica rara pero grave que puede ocurrir años después de la infección.

Así mismo, las mujeres que se enferman de sarampión durante un embarazo pueden tener la complicación de presentar un parto prematuro o que el bebé nazca con bajo peso.

Es importante recalcar, que la gran mayoría de los casos de sarampión se resuelven espontáneamente sin complicaciones, sin embargo, existen factores de riesgo que propician la complicación de esta enfermedad.

Entre estos factores de riesgo para complicaciones se encuentran:

Malnutrición que es condicionada por alimentación deficiente, desnutrición u obesidad.

Inmunosupresión, misma que se presenta en las personas con sistemas inmunológicos debilitados por enfermedades como diabetes, asma, lupus, VIH, leucemia u otros tipos de cáncer, así como tratamientos de quimioterapia o alguna otra enfermedad que cause estado de inmunosupresión.  

Edad. Los puntos opuestos de la vida como son los niños pequeños y los adultos mayores los cuales son más propensos a complicaciones graves.

Como podemos darnos cuenta, el sarampión se parece a muchas enfermedades como dengue, rinofaringitis aguda, rubeola, rociola, varicela en su etapa inicial, enfermedad exantemática transitoria entre otras enfermedades eruptivas por lo que es importante acudir a consulta médica, sobre todo en niños menores y adultos mayores.

No existe tratamiento curativo, pero la vacunación es la mejor medida preventiva por lo que es importante que se tengan los esquemas de vacunación completos.

El esquema de vacunación contra el sarampión en México, y en general, se compone de dos dosis de la vacuna SRP (Sarampión, Rubéola, Parotiditis).

La primera dosis se aplica a los 12 meses y la segunda a los 18 meses o a los 6 años, según el año de nacimiento de la persona (para niños y niñas nacidos antes de 2022 se aplica a los 6 años de edad y para niños y niñas nacidos a partir de 2022 se aplica a los 18 meses de edad).

La segunda dosis puede ser una vacuna SRP (Sarampión, Rubéola, Parotiditis) o una vacuna tetravírica (SRPV), que incluye también la vacuna contra la varicela, pero eso va a depender de la disposición que se tenga en las instituciones de salud.

Estemos atentos, el sarampión es una enfermedad grave la cual puede ser mortal.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de junio del 2025

 

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lunes, 1 de julio de 2024

LLUVIA Y MOSCOS

Llega la temporada de lluvias y consigo trae acumulación de agua, que por consiguiente da lugar a la presencia de moscos e inevitablemente a la aparición de enfermedades transmisibles por vectores.

Se llaman vectores a un organismo vivo que transmite un agente infeccioso de un animal infectado a un ser humano o a otro animal.

Los vectores suelen ser artrópodos como por ejemplo los mosquitos, moscas, chinches, garrapatas, moscas, pulgas y piojos entre otros.

Entre las enfermedades transmitidas por vectores, de manera más común encontramos el DENGUE, ZIKA, CHICONGUYA, ENFERMEDAD DE CHAGAS, LEISHMANIASIS, MALARIA O PALUDISMO, ESQUISOSTOMIASIS, FIEBRE AMARILLA, RIKCTTESIA O FIEBRE DE LA MONTAÑA, ENFERMEDAD DE LYME, entre otras.

El motivo del presente artículo es dar a conocer las acciones que como ciudadanos debemos realizar para la prevención o limitación de brotes de estas enfermedades, enfocándonos especialmente en las producidas por moscos.

Como mencioné al principio, con la llegada de las lluvias existe un incremento en la población de vectores. Parece obra de magia, pero inmediatamente después de la primera lluvia aparecen una gran cantidad de mosquitos.

Esto es debido a que los mosquitos hembra colocan sus huevos en lugares húmedos como hojas, charcos, oquedades naturales o recipientes con agua. Sin embargo, al secarse estos sitios, los huevos se comportan como semillas, esto es que pueden permanecer en estado de latencia durante seis meses o un año antes de eclosionar.

Con la primera lluvia, los huevos en latencia entran en contacto con el agua y se activa el proceso de incubación hasta que aparecen las larvas, que se convierten a su vez en crisálidas que finalmente se desarrollan en moscos.

El tiempo de evolución desde el inicio de la incubación de los huevos hasta el mosco adulto tarda entre 5 a 7 días.

Sabiendo esto, lo primero que tenemos que hacer es desechar aquellos objetos o espacios que puedan acumular agua.

Desde una simple tapa de refresco hasta grandes reservorios en donde se encuentre agua acumulada que permita la proliferación de mosquitos.

Habitualmente existen campañas de descacharrización por parte de las autoridades, en la cual recolectan cacharros, ollas, recipientes, llantas, reservorios que sean de desecho, pero que puedan servir como contenedores de agua.

En nuestro hogar debemos hacer inspecciones para detectar esos lugares u objetos que puedan tener agua estancada, como lo son comederos o bebederos de mascotas, floreros, plantas que viven en agua, fuentes, entre otros.

Con respecto a las plantas que viven en agua, la recomendación es poner peces que impidan el ciclo de desarrollo de los moscos desde huevos hasta su etapa final.

De igual manera, un lugar al que poco acudimos es el techo de los domicilios. Ahí puede existir acumulamiento de agua por goteras o drenajes pluviales obstruidos por hojas u otros tipos de basura. Incluso, puede haber recipientes olvidados que recolecten agua de lluvia y servir como criadero de moscos.

Inevitablemente, a pesar de las campañas y las acciones que se realicen para descacharrizar, los moscos aparecerán con las lluvias.

Pero recordemos que no todos los moscos son vectores de enfermedades, aunque desafortunadamente es muy difícil diferenciar a simple vista cuáles son los peligrosos.

Los mosquitos tienen un tiempo de vida diferente entre machos y hembras. Los primero viven aproximadamente 10 días y las hembras tiene una sobrevivencia de 40 a 60 días. Incluso pueden sobrevivir sin consumir alimento.

A los mosquitos les gustan los lugares oscuros, por lo que habitualmente los encontramos en los closets, detrás de aparatos electrónicos fijos, en la parte posterior de los muebles, entre libros, en esos lugares en los cuales acostumbramos guardar cosas y que usamos de manera poco frecuente.

Es en estos sitios en donde se puede utilizar insecticida, teniendo el cuidado de usarlo cuando no haya personas cerca, en especial niños, personas con enfermedades respiratorias o alergias y adultos mayores.

Cuando un miembro de la familia se enferma de Dengue, habitualmente 1 o 2 semanas después otro miembro de la familia se enferma y esto es debido a que el mosco permanece oculto en los lugares mencionados, por lo que se deben tomar medidas preventivas como la fumigación desde el primer día que exista un paciente con esta enfermedad.

Así mismo es necesario mantener al paciente aislado de los moscos, mediante el uso de repelente o pabellones.

Los miriñaques o mallas de alambre o plásticas en las ventanas son una medida de prevención muy útil para evitar que los moscos entren a nuestro hogar. Lo mismo aplica para lámparas trampa de moscos, citronela, esencias de limón y clavo, vinagre, el aceite de eucalipto y repelentes químicos de moscos.

Con respecto a estos últimos, el repelente es algo que podemos utilizar en lugares públicos o sitios en donde estemos expuestos a la picadura de moscos.

Al utilizar repelentes es importante tener en cuenta que debemos emplearlos en la cantidad adecuada, tal como indica el rótulo. Aplicarlos únicamente en la forma que se indica en la etiqueta. Lavarse las manos luego de aplicar el producto. Mantener el producto lejos del alcance de los niños y en su envase original.

Los mosquitos se sienten atraídos por el dióxido de carbono y por el ácido láctico. Por tanto, suelen picar más a los adultos que a los niños, ya que emiten más dióxido de carbono al respirar, así como a las embarazadas y a las personas más altas, quienes emiten más ácido láctico.

También son más propensos, en un 85%, a recibir piquetes de moscos, las personas que tienen grupo sanguíneo O, ya que este tipo de sangre proporciona una mejor nutrición a los mosquitos en comparación con los tipos A o B.

Prevenir, eliminar y erradicar los vectores es una batalla en la cual todos debemos participar en beneficio de nuestra salud.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Julio del 2024

 

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miércoles, 1 de abril de 2020

CUIDARNOS TODOS: COVID-19


Con la pandemia (enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región) que existe en la actualidad por la aparición del COVID-19, las redes sociales y los medios de comunicación digitales se han visto inundados de falsos especialistas en epidemiología, médicos infectólogos, farmacólogos, economistas, comunicólogos, investigadores de conspiración mundial, entre otros que, sin haber realizado algún tipo de estudio académico al respecto difunden con autoridad su libre opinión, lo cual crea confusión entre la población debido a que la mayoría de sus comentarios son erróneos, verdades a medias o simplemente conclusiones que obtienen al escuchar de todo un poco. En resumen, TODOS SE VUELVEN EXPERTOS EN EL TEMA sin tener la noción más elemental de medicina.

Como consecuencia de esta avalancha de información distorsionada que se suscita de manera alterna a la información verídica y confiable, mucha gente no está siguiendo las indicaciones emitidas por las autoridades sanitarias mundiales y locales al juzgar (después de leer o escuchar opiniones de gente que no es experta), que las recomendaciones son innecesarias o exageradas para prevenir el peligro ante el rápido contagio del COVID-19.

El COVID-19, enfermedad causada por el SARS-CoV-2, tiene un índice de contagio de 1.5 a 3.5, lo cual significa que un individuo infectado es capaz de contagiar entre 1.5 a 3.5 personas.

Cierto es que la enfermedad del COVID-19  es menos mortal comparada con otras enfermedades, de acuerdo a los datos otorgados por la OMS en las últimas semanas de marzo del 2020,  quién indica que la tasa de mortalidad es de 3 a 4% en base al comportamiento de la enfermedad observado hasta el momento. En número duros, esto significa que 3 a 4 de 100 personas enfermas de COVID-19 tienen el riesgo de morir, tasa de mortalidad nada baja si la comparamos con una gripe común que tiene una tasa de mortalidad de 0.1% pero la MALARIA tiene una tasa de mortalidad del 20% o el DENGUE HEMORRAGICO el cual tiene índice de mortalidad mayor al 20%.

Entonces ¿por qué es importante cuidarnos?

El problema real es la pandemia, pues al presentarse los casos de enfermedad del COVID-19 de una forma tan rápida, los servicios de salud se saturan y colapsan, provocando que los casos graves no reciban atención inmediata.

Te lo explico de la siguiente manera: Si existiese la pandemia que actualmente azota al mundo y yo fuera en esta ciudad la única persona que se enferma y complica de neumonía por el COVID-19, acudiría a un hospital y sería atendido de forma oportuna por el personal médico, ingresando si fuera necesario a una sala de terapia intensiva, en donde me darían apoyo mecánico respiratorio a través de un ventilador, siendo atendido por varios médicos quienes propiciarían que yo superara la enfermedad y así poder salvar mi vida. Cuando existe una pandemia, los casos complicados llegan en grandes cantidades al hospital, lo cual condicona que los servicios de hospitalización  y terapia sean rebasados en su capacidad de funcionalidad por la excesiva demanda que se requiere,  de tal manera que los ventiladores respiratorios resultan insuficientes en número para cubrir esas necesidades. Esto conlleva a que se haga una lista de espera para ocupar terapia intensiva, siendo el tiempo de esa espera un factor de riesgo para salvar la vida, pues los pacientes hospitalizados pueden tardar varios días hasta su sanación o defunción para liberar el espacio que ocupará otro enfermo.

Es por eso, que a pesar de que esta enfermedad por sí misma es menos letal que otras, su fácil contagio y rápida propagación la vuelve tan peligrosa.

Por lo anterior descrito, es molesto ver como hasta el momento, muchas personas hacen caso omiso del aislamiento social solicitado por las autoridades y continúan sus actividades sin el menor cuidado, en hacinamiento y conglomeración, sin pensar que llegaran a casa con un virus con el que pueden contagiar a toda su familia y poniendo en peligro de vida a las personas más vulnerables como lo son adultos mayores, personas inmunodeprimidas o menores que habitan en su hogar o comunidad.

Cierto es que no existe la cultura de higiene adecuada en muchos lugares del mundo, cuando recordamos esos puestos de comida en el cual el que prepara los alimentos es el mismo que cobra, que el área es insalubre o peor aún, que no existe el cuidado del lavado de manos con la técnica correcta o también, como sucede en la actualidad, sentarse a la mesa con el smartphone o equipos de cómputo. Es por ese motivo, que la propagación de las enfermedades es tan rápido por la falta de higiene y cuidados preventivos.

El cuidarnos de padecer el COVID-19 es tarea de todos, pero  también es una responsabilidad compartida, haciendo caso de las indicaciones de la autoridades sanitarias y del Gobierno, asimismo obtener información únicamente de fuentes oficiales como la OMS, la Secretaría de Salud o las diferentes instituciones de salud gubernamentales. De igual forma se debe evitar reenviar noticias cuya veracidad no sea comprobada  que, más que informar,  creen desinformación y que pongan en peligro a la población.

También es sumamente importante no acudir a centros de salud, clínicas u hospitales SI NO ES NECESARIO, como por ejemplo a un chequeo rutinario, dolores leves, piojos, hongos en las uñas (no complicados), acné o alguna otra molestia que no requiera necesariamente atención médica.

Sin embargo, si no existe otra alternativa y tienen la necesidad de acudir a consulta, se recomienda asistan solos o máximo con un familiar si se requiere apoyo, usar cubrebocas y lavarse las manos en cuanto sea posible y de forma frecuente con agua y jabón o con alcohol en gel.

Es momento de ser solidarios con aquellos ancianos que viven solos y que no deben estar saliendo a la calle y apoyarlos en su compra de víveres, siempre extremando medidas de higiene a fin  de no llevarles enfermedades.

Cierto es que en nuestro país es el gobierno el responsable de la salud de los conciudadanos, pero esta es una responsabilidad compartida.

Ante la situación mundial que vivimos en la contingencia sanitaria, unámonos como sociedad para hacer un frente común en estos momentos de adversidad y que cada quien haga lo que le corresponde hacer, ya sea trabajar o quedarse en su domicilio.

Si disminuimos la velocidad de contagio del COVID-19, la expectativa de vida de los pacientes que presenten complicaciones puede ser mayor a la que dictan las estadísticas actuales.

La salud y el cuidado de la misma es tarea y responsabilidad de todos.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Abril del 2020






lunes, 1 de abril de 2019

DENGUE

En estos días tuve la oportunidad de realizar un curso de actualización en Dengue, enfermedad de la que mucho se habla en la región en donde vivimos, pero del que no está por demás tener en consideración. Les comparto algunos datos relacionados con esta enfermedad.

El Dengue es una enfermedad causada por un virus llamado dengue virus del que existen cuatro serotipos, DEN-1, DEN-2, DEN-3, DEN-4. Todos producen inmunidad homóloga permanente, por lo que sólo te puede dar dengue en 4 ocasiones a lo largo de tu vida, lo cual quiere decir que si te da dengue del serotipo 1, ese ya no te volverá a dar y así respectivamente. También existe una inmunidad transitoria después de padecer dengue, que te protege de padecer la enfermedad de 1 a 3 meses. Con respecto al dengue hemorrágico, el mayor riesgo está en serotipo DEN-2, seguido de DEN-3, DEN-4 y DEN-1

El dengue es una enfermedad que se transmite a través del mosquito (infectado) que actúa  como vector. El Aedes aegypti  y el Aedes Albopticus son los mosquitos transmisores. Los Aedes aegypti mosquitos hembra son la principal fuente de transmisión del dengue. Esta especie pica durante el día, con el período de alimentación más activo 2 horas antes y 2 horas después del amanecer y el atardecer. Sin embargo, el mosquito puede picar a varias personas en un día, lo que explica la rápida expansión del dengue.

Los síntomas que el dengue condiciona son: enrojecimiento facial, eritema, dolor corporal, mialgias, artralgias, cefalea y dolor retro-ocular. Pueden presentarse manifestaciones hemorrágicas menores, como petequias y equimosis en la piel. Los pacientes que mejoran después de que baja la fiebre, se consideran casos de dengue sin signos de alarma.

La mayor incidencia de dengue durante 2015, se presentó en el grupo de 15-19 años con 10.76 Los estados con las TASAS DE INCIDENCIA más altas durante este año fueron COLIMA, SONORA, NAYARIT, QUINTANA ROO y BAJA CALIFORNIA SUR. En México, los estados de GUERRERO, CHIAPAS, VERACRUZ, TABASCO y JALISCO son las PRINCIPALES ZONAS ENDÉMICAS por el número de casos presentados.

La gravedad de la enfermedad, depende mayormente de la carga viral y a duración de la enfermedad varía de 2 a 15 días en promedio, sin contar el período de incubación que es de 10 días aproximadamente, la recuperación es variable, por eso el período se extiende a 15 días.

Consta de 3 fases: febril, crítica y de recuperación. La FASE FEBRIL se encuentra entre 2 a 7 días y se asocia a la viremia.

En un choque descompensado, tardío por hipotensión, los mecanismos compensatorios se agotan, por lo que disminuye el flujo sanguíneo a los órganos vitales.

La biometría hemática y la química sanguínea son estudios básicos, sobre todo en aquellos pacientes que presentan comorbilidades, lo cual es un criterio de hospitalización para pacientes con dengue, sobre todo en aquellos con descontrol metabólico.

El dengue no tiene tratamiento específico. Su tratamiento se basa en la sintomatología del paciente. Se utilizan analgésicos como paracetamol y metamizol (el ácido acetilsalicílico está contraindicado), además se requieren manejo del estado hídrico.

El dengue con un cuadro probable de dengue con datos de alarma, lo que sugiere manejo inmediato en unidad que cuente para su manejo. Se inicia con canalización de vía periférica, soluciones cristales a requerimientos, toma de laboratorio si se tiene disponible, y por supuesto, envío a 2do nivel a la brevedad.

El hematocrito (prueba de sangre) es de gran valor durante la fase de rehidratación, ya que su normalización indica una respuesta a la terapia hídrica, la recuperación del estado de choque o la presencia de posibles complicaciones, en caso que éste se incremente o baje de forma súbita.
Todo niño que reside en, o proviene de zonas endémicas, con fiebre de 2 a 7 días y sin otra causa aparente, es un caso sospechoso.

La prevención primaria comprende acciones previas a la presentación de la enfermedad para evitarla como lo es el desechar recipientes y objetos que puedan almacenar agua y permitir que el mosco ove y produzca más crías. Esta es una labor que nos corresponde a todos.

En síntesis, el Dengue es una enfermedad grave que puede causar la muerte por lo que se debe acudir al médico cuando los síntomas se presenten.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Abril del 2019





miércoles, 1 de agosto de 2018

INFLUENZA



La INFLUENZA es una enfermedad viral febril aguda que afecta principalmente la nariz, la garganta, los bronquios y ocasionalmente los pulmones. Es llamada también Gripe Rompe-huesos o Gripe Estacional (se presenta en Otoño-Invierno) aunque pueden existir brotes en cualquier época del año.

Existen 4 tipos de virus de la Influenza: Tipo A, Tipo B, Tipo C y Tipo D. Los tipo A y B son los causantes de las epidemias estacionales. 

La Influenza A es causada por una familia de virus llamada Orthomyxoviridae. Estos virus, año con año mutan (cambian su estructura genética) por lo que la enfermedad se repite en forma cíclica, de tal manera que es necesario vacunarse cada año.


Los síntomas que observamos en la Influenza son:

-Fiebre de aparición súbita, mayor 38 grados celsius, la cual es de difícil control.

-Dolor de cabeza intenso, con la sensación que la cabeza te va a reventar.

-Dolores musculares, especialmente en espalda, brazos y piernas. El paciente se siente débil y con dolor para moverse.

-Escalofríos y sudoración.

-Estornudos frecuentes acompañados de rinorrea (flujo nasal) la cual es hialina (transparente).

-Tos persistente y seca, algunas veces en forma de accesos.

-Dificultad para respirar. El paciente siente falta de aire, lo que condiciona que respire muy rápido (taquipnea).

-Dolor de garganta (odinofagia) con la sensación de que no se puede deglutir (tragar) alimentos e incluso líquidos.

-Diarrea, la cual es transitoria y se autolimita (se quita sola). También se pueden presentar vómitos.

La influenza dura aproximadamente una semana y la intensidad de sus síntomas va a depender de la virulencia (cantidad de virus en el organismo), las condiciones inmunológicas del paciente y su estado de salud previo.

En la mayoría de las personas, la influenza desaparece sola. Sin embargo, cabe destacar que dicho  padecimiento,  tanto en el curso normal  de su misma evolución, así como en las complicaciones que pudieran derivarse de ello,   puede resultar mortal si no se le da el seguimiento y atención adecuados. Entre las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones de la influenza se incluyen:

-Niños pequeños, de menos de 5 años y, en particular, aquellos menores de 2 años

-Adultos mayores de 65 años

-Residentes de casas de reposo y otros centros de atención médica a largo plazo

-Embarazadas y mujeres puérperas hasta las dos semanas después del parto

-Personas con el sistema inmunitario debilitado

-Personas que padecen enfermedades crónicas, como asma, enfermedades del corazón, enfermedades renales y diabetes

-Personas muy obesas, cuyo índice de masa corporal (IMC) es igual a 40 o mayor

La complicación que con mayor frecuencia se presenta es la Neumonía, la cual es la causa más común de las defunciones de los pacientes que han padecido influenza.

Esta patología pone nerviosos a los médicos y a la población en general cuando se hace presente en forma masiva, con un gran número de pacientes hasta el grado de convertirse en epidemia. Sin embargo, a pesar de que puede ser una enfermedad peligrosa e incluso mortal, es importante no caer en pánico. Por tal motivo es importante no automedicarse y mucho menos tomar antibióticos.

Es inadecuado tomar antivirales y antibióticos por presentar síntomas iniciales de influenza. Esta decisión terapéutica únicamente la utilizan los médicos en hospitales en casos de Neumonias de tipo mixto (virus con bacterias).

El tratamiento antiviral no se da a todos los pacientes que padecen influenza. El antiviral se debe otorgar a las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones.

El Oseltamivir es en la actualidad el tratamiento de elección para la Influenza, y como ya he mencionado, este medicamento únicamente debe ser recetado por un médico. Existen también otro tipo de medicamentos como el Zanamivir y Peramivir que también pueden ser utilizados. Este último no se encuentra disponible en México. 


Con respecto a las vacunas, las compañías que las fabrican cultivan las cepas que produce la enfermedad en el año para fabricar las vacunas que se aplicaran el próximo año, de tal manera que las vacunas, no son molecularmente idénticas cada año. Por tal motivo, la vacunación debe ser anual, en especial para los grupos con factores de riesgo para  complicaciones previamente mencionados y al personal de salud.

En la actualidad, las vacunas se cultivan utilizando  huevo de gallina, por lo que las personas que son alérgicas al huevo no se deberán aplicar esta vacuna.

En las redes sociales se han difundido rumores sobre que las vacunas aplicadas por el gobierno no son ciertas, que sirven para control de natalidad y otra serie de falsedades que no tienen un fundamento científico. La Influenza es real y las vacunas ayudan, pues aunque es posible que a pesar de haberte vacunado sufras la enfermedad (recordemos la mutación del virus), el estar vacunados puede disminuir de forma importante el riesgo de una epidemia. Tenemos la obligación de vacunarnos.

Pero si a pesar de cumplir con la vacunación, la enfermedad se hace presente, existen una serie de medidas que debemos realizar para evitar el contagio de las personas que están a nuestro alrededor:

-Lavar las manos con agua y jabón de forma frecuente. El gel alcoholado puede ser una opción, pero es preferible el agua y el jabón. De igual manera se debe evitar el saludo de manos.

-Cubrir la nariz y la boca con un pañuelo (preferentemente desechable) al momento de toser o estornudar. Después de su uso, este pañuelo se debe desechar.

-El uso de cubrebocas es una excelente medida preventiva. El modelo N95 es el más seguro, sin embargo se ha demostrado que hasta un simple cubrebocas desechable puede ser de gran utilidad.

-La saliva viaja a través del estornudo o la tos hasta un metro de distancia, por tal motivo no se debe toser frente una persona. Así mismo, los besos, los abrazos pueden facilitar el contagio.

-La ropa contaminada, los cubrebocas, los pañuelos, deben ser manejados para su desecho o lavado según sea el caso con mucho cuidado.

-El virus puede sobrevir en el medio ambiente hasta una hora en las gotas de saliva que se expulsan al toser o estornudar, por lo que la manipulación de objetos contaminados puede ser fuente de contagio. Como ejemplo teléfonos celulares, Tablet, teclados de computadoras, manijas de puertas, llaves de lavabo, asas o agarraderas de muebles como los refrigeradores u hornos de microondas, controles remotos, juguetes y cualquier objeto que pueda estar expuesto.

Los virus de la influenza se destruyen en temperaturas superiores a los 75 grados Centigrados.

Los productos de limpieza del hogar comunes también pueden matar los virus de la influenza, incluidos los productos que contienen: cloro, peróxido de hidrógeno, detergentes (jabón), yodóforos (antisépticos a base de yodo), alcoholes. Los aerosoles y sustancias antisépticas embotelladas para aplicación directa pueden ser una buena opción.

En síntesis, la Influenza es una enfermedad a la que todos estamos expuestos, misma que puede ser mortal en grupos vulnerables y la cual se debe dejar para la atención por los médicos. El cuidado de la salud es un compromiso compartido.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Agosto del 2018

Bibliografía:




Recomendaciones:






lunes, 1 de febrero de 2016

ZIKA

En los últimos días hemos escuchado mucha información sobre un nuevo Síndrome Febril llamado ZIKA.

Las noticias en los medios de comunicación y redes sociales causan en algunas personas gran ansiedad, ya que la mayoría de las veces son catastróficas. Por tal motivo, me he dado a la tarea de hacer una revisión bibliográfica sobre esta patología, en sitios confiables y fidedignos, que nos permitan conocerla y en consecuencia estar preparados para enfrentarla.

Inicio comentando que el virus del ZIKA no es nuevo. Se identificó por primera en  vez en los simios de Uganda en el año 1947. Sin embargo, poco se había estudiado sobre esta enfermedad. Es a raíz de las pandemias causadas por el DENGUE VIRUS y el CHIKONGUNYA VIRUS que los ojos del mundo han retomado el ZIKA.

Este virus es transmitido a través de su vector natural, el mosquito AEDES, que por sus hábitos pica en la mañana y en la tarde-noche.

No se sabe a ciencia cierta el período de incubación de la enfermedad (tiempo que transcurre entre el piquete y la aparición de los síntomas), pero para la mayoría de las patologías virales este tiempo fluctúa entre los 3 a 7 días.

Los síntomas característicos  son:

-Fiebre

-Dolor Articular

-Dolor Muscular

-Erupciones en la piel

-Conjuntivitis

-Ataque al Estado General.

La duración de los síntomas es de aproximadamente 3 a 7 días.

Si comparamos esta sintomatología con la que se presenta en DENGUE y CHIKONGUNYA podemos observar que son prácticamente idénticas y la diferencia está con la aparición de Conjuntivitis. Sin embargo, la intensidad de los síntomas es diferente, pues en ZIKA las molestias son menores, claro que esto va a depender del umbral de dolor (capacidad que se tiene para soportar el dolor) de cada individuo, así como también del estado de salud del paciente previo a la infección por ZIKA.

Los SÍNDROMES FEBRILES (Dengue-Chikongunya-Zica) son más peligrosos en personas diabéticas, asmática, ancianos, niños, mujeres embarazadas, desnutridos y personas inmunocomprometidas.

Se ha relacionado al ZIKA con MICROCEFALIA (problema congénito en la cual la cabeza de los bebés tiene un tamaño menor a lo normal al momento de nacer), aunque no se ha demostrado que sea la causa de esta patología. En la actualidad, no se sabe si el virus puede transmitirse de la madre al bebé durante la gestación.

De igual forma, el ZIKA puede traer como complicación al Síndrome de Guillain-Barré, el cual es un trastorno autoinmunitario en donde  el sistema inmunológico del cuerpo se ataca a sí mismo por error. Es más común que se presente entre los 30 y 50 años tanto en hombres como en mujeres, y sus síntomas son: debilidad muscular o la pérdida de la función muscular (parálisis) que afecta ambos lados del cuerpo. En la mayoría de los casos comienza en las piernas y luego se disemina a los brazos, lo cual se denomina parálisis ascendente; pérdida de reflejos tendinosos en brazos y  piernas; entumecimiento (pérdida leve de la sensibilidad) u hormigueo; dolor o sensibilidad muscular (puede ser un dolor similar a un calambre); movimiento descoordinado (no puede caminar sin ayuda); hipotensión arterial o control deficiente de la presión arterial; frecuencia cardíaca anormal; visión borrosa y visión doble; torpeza y caídas; dificultad para mover los músculos de la cara; contracciones musculares; sentir los latidos del corazón (palpitaciones).

Conozcamos un poco más de lo agentes vectores (moscos que transmiten la enfermedad) de este síndrome febril de acuerdo a un boletín emitido por el SISTEMA NACIONAL DE VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA en diciembre del 2015.

Aedes Aegypti: Tiene hábitos antropófilos (preferencia por el ser humano), domésticos, con utilización de criaderos en la vivienda o su peridomicilio. Este mosquito escoge criaderos de agua limpia y la puesta de huevos en el recipiente es a la altura de donde termina el agua y empieza el aire. Los huevos, menores al milímetro de largo, son inicialmente de color blanco, para tornarse negros con el desarrollo del embrión. Evolucionan en óptimas condiciones de temperatura y humedad en un lapso de 2 a 3 días. Con posterioridad a ese período, los huevos son capaces de resistir desecación y temperaturas extremas con sobrevida de siete meses a un año (fenómeno que explica porque aparecen moscos después de lluvias al hidratarse los huevos en la tierra). Las larvas que emergen inician un ciclo de cuatro estados larvarios, creciendo a lo largo de tres mudas desde un largo de 1 mm a los 6 o 7 mm finales. La pupa no requiere alimentación y entre 28° y 32° C completa su desarrollo hasta la emergencia del adulto en 1 a 3 días. El ciclo completo de Aedes aegypti, de huevo a adulto, se completa en óptimas condiciones de temperatura y alimentación, en 10 días aproximadamente.

Aedes Albopictus: Es el mosquito cuya original área de dispersión se ubicaba en el sudeste asiático, donde protagoniza un activo ciclo de transmisión del virus DENGUE. Esta especie es más tolerante a las temperaturas bajas y habita una amplia variedad de criaderos, (recipientes artificiales y naturales). Tales características hacen difícil su control. Se ha detectado competencia con Aedes Aegypti por los mismos tipos de criaderos en ambientes urbanos, donde Aedes Albopictus logra desplazar gradualmente a su competidor. Las hembras poseen hábitos hematófagos, con marcada presencia en el peridomicilio.

Como podemos observar es muy difícil el control del mosco, sin embargo  nos corresponde a nosotros mantener nuestros hogares, centros escolares, de esparcimiento y laborales, libres de mosquitos a fin de evitar la propagación de la enfermedad.

Otra alternativa es el uso de mosquiteros, miriñaques en ventanas y el uso de repelentes para evitar ser picados por el mosco.

Estemos preparados para enfrentar al ZIKA de forma preventiva y cuando la enfermedad se presente, recuerda no automedicarte

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún Q. Roo, México. Febrero del 2016.



Bibliografía