lunes, 1 de marzo de 2021

COVID-19 Y OTRAS HISTORIAS

Llega marzo del 2021 y cumplimos 1 año de que en México inició la pesadilla llamada Covid-19.

Junto con ella, llegaron transformaciones importantes en nuestra dinámica y estilo de vida, cambios radicales que afectaron por completo la forma en cómo el mundo realiza sus actividades.

Durante todo este tiempo, científicos, eminencias, corporaciones de salud y naciones se han dado a la tarea de estudiar esta enfermedad, su comportamiento, tratamiento y prevención.

Con respecto a este último punto, las vacunas han venido a ser una luz al final del túnel, un motivo de esperanza para poder vencer esta enfermedad que tanto daño y pérdidas ha causado en nuestras familias y comunidad.

Pero junto con la llegada de las vacunas, aparecieron las dudas alimentadas por teorías de conspiración, verdades a medias, desinformaciones y aseveraciones de personas quienes, sin ser eruditos en el tema, emiten opiniones con tal seguridad que resultan creíbles por quien lo escuche y peor aún, siembran incertidumbre incluso en el personal de salud.

En últimas fechas la pregunta recurrente durante el desarrollo de mi consulta es ¿me debo vacunar o no?

Mi respuesta es SI, explicando a quienes preguntan que las vacunas son diferentes y en nuestro país se está inmunizando con varios tipos y que de acuerdo a la vacuna que se aplique, se realiza una serie de preguntas para saber si se es apto o no para recibir la inmunización.

La notificación de casos adversos y complicaciones posteriores a la aplicación de vacunas, generan desconcierto y miedo en la población, situación que viene a reforzar las teorías de conspiración que circulan en las redes sociales. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las complicaciones y efectos adversos en la aplicación de vacunas es algo que siempre ha existido, pero al estarse vacunando de forma masiva, la aparición de complicaciones posterior a la vacunación se encuentran exponencialmente mayor a la de otras vacunas en general y si a esto aunamos que los ojos del mundo están puestos en el desarrollo de la vacunación, pues en consecuencia, la presencia de estos afectos se anuncian con gran estruendo, incrementando el temor de los que tienen dudas de vacunarse.

Cierto es que no podemos generalizar que se vacune a todos, pues existirán condiciones de salud o alergias que impedirán su aplicación de forma inmediata o definitiva, como lo serían haber cursado con Covid-19 en el último mes previo a la aplicación, alergia a algunos de los componentes de la fórmula de las vacunas o alguna otra condición de salud en la cual el médico tratante indique que no se deban vacunar, pero lo cierto es que la vacunación masiva es una excelente herramienta para detener o disminuir esta epidemia.

De tal manera, que vacunarse es algo que yo como médico recomiendo a mis pacientes y a los que me preguntan.

Claro es, que en nuestro país no es obligatorio vacunarse y cada quién decidirá si lo realiza o no, pero también debe existir una responsabilidad social de realizarla por un beneficio común. Es como en los tiempos de guerra, muchos son llamados a la milicia, aunque no estén de acuerdo, pero con la finalidad de salvaguardar a sus connacionales, se participa en ella. Tal vez no sea el mejor ejemplo, pero si resulta muy gráfico.

Y predicando con el ejemplo, por ser personal de salud de primera línea, ya me he puesto las dos dosis de la vacuna. Les comparto que no sentí temor del efecto de la vacuna, aunque si experimenté después de la aplicación, un ligero dolor de cabeza (cefalea) y dolor muscular en el sitio de aplicación (tercio superior del brazo) que fue bastante soportable y que con el uso de analgésicos simples mitigué. Ya para la segunda dosis, la cefalea y dolor en el sitio de aplicación fue mínimo e incluso pude desarrollar mis actividades laborales sin ningún problema.

Ya con el esquema de vacunación completo, ¿puedo salir a la calle sin uso de cubrebocas, sin guardar la sana distancia o volver a mi antigua normalidad? La respuesta es un rotundo no. Desafortunadamente, el riesgo de contagio no desaparece al 100 por ciento con ninguna de las vacunas existentes y si a esto aunamos la aparición de nuevos subtipos o variedades por mutación del virus SARS-CoV-2, refuerza la necesidad de seguir utilizando todas las medidas preventivas existentes. De hecho, con la aparición de estos nuevos subtipos o variedades, al igual que con la vacuna de la influenza, muy probablemente será necesario aplicarse la vacuna de forma anual.

Como Médico de Familia, entiendo ampliamente el temor que mis pacientes, familiares y amigos me externan para vacunarse, miedo que se desarrolla ante el exceso de información o incluso desinformación que existe con respecto a las vacunas. Por tal motivo, es importante verificar la fuente, bibliografía y currículo de quien emite una noticia controversial en las redes sociales.

La dinámica de vacunación que emplea el gobierno de nuestro país, es totalmente diferente a la que se llevaba a cabo hasta antes del covid-19, en la cual las instituciones de salud aplicaban las vacunas. En la actualidad las vacunas son aplicadas bajo la responsabilidad de las autoridades federales con el apoyo de la milicia. Por tal motivo, el personal de salud institucional desconoce el proceso, así como el tiempo y forma de la aplicación, por lo que se debe estar atento a las noticias y páginas oficiales del gobierno, como es la página CORONAVIRUS.GOB.MX en donde podremos encontrar información relacionada con el Covid-19, cursos, directorios, vacunas, noticias, realizar preguntas, datos estadísticos oficiales y pronunciamientos de nuestras autoridades.

La salud es compromiso y responsabilidad de todos, tarea que no sólo pertenece al Gobierno y personal de salud, pues en esta batalla TODOS DEBEMOS PARTICIPAR y una de las tareas a realizar es vacunarse. No hay nada seguro después de hacerlo, pero sí la satisfacción de realizar lo que nos corresponde.

Es normal tener miedo a lo desconocido como lo es vacunarse, yo mismo tengo miedo por mí y mi familia cada vez que me visto para dar consulta en el Módulo de Enfermedades Respiratorias Covid-19 en mi institución de salud, pero ante la necesidad de mi labor, me sobrepongo y otorgo lo que se hacer: Cuidar de la salud de mis pacientes, por tal motivo, cuando se me dio la oportunidad acudí a vacunarme sin dudarlo.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Marzo del 2021

 

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lunes, 1 de febrero de 2021

SIN MIEDO AL COVID-19

 Hace casi ya un año que inició la pandemia en el país y el incremento de los contagios por Covid-19 es algo que como equipo de salud nos preocupa y causa estragos en nuestro estado de ánimo ante nuestras limitantes para que esto se acabe.

Al principio, cuando se decretó el aislamiento de la población, se veían calles vacías, así como centros comerciales, de esparcimiento y empresas cerradas. Conforme las condiciones epidémicas lo fueron permitiendo, la gente empezó a salir a las calles utilizando cubrebocas (algunas veces hasta dos a la vez), lentes protectores, caretas, guantes e incluso ropa de tipo hospitalaria para poder realizar las actividades más esenciales como lo eran acudir por víveres, atención médica o surtir artículos de primera necesidad. Era una paranoia total, todos con gel y desinfectantes en la mano o cualquier tipo de sustancia que fuera capaz de protegernos.

Conforme las semanas transcurrieron, las autoridades fueron cambiando la semaforización epidemiológica y la gente empezó a salir de forma gradual, integrándose a actividades laborales, religiosas, recreativas entre otras siguiendo un estricto protocolo de sanidad.

Y así, poco a poco, fuimos retomando nuestra nueva normalidad que, por cierto, llegó para quedarse.

Y en medio de ese ambiente en el que aparentemente se iba aplanando la curva de contagios, empezamos a caer en excesos de confianza y de esa manera se dejó de tener temor a la enfermedad, situación que se reforzó ante la aparición de prometedoras vacunas y el término del inusual 2020.

La gente olvidó el pánico inicial y empezó a caer en errores que propiciaron el incremento en nuevos casos: reuniones sociales y religiosas, disminución de la sana distancia, cupo completo en el transporte público (y en algunas ocasiones sobrecupo) incremento de la actividad laboral, uso inadecuado de los equipos de protección, permisividad de las autoridades, pero, sobre todo, la falta de conciencia de llevar la infección hasta nuestro hogar poniendo en peligro a los más vulnerables.

¿Qué sucedió? La respuesta es simple: PERDIMOS EL MIEDO A ENFERMARNOS.

El regresar a la nueva normalidad enfrentándonos en la calle al Covid-19, hizo que a pesar de conocer casos de enfermedad o muerte de personas cercanas a nosotros, disminuyera nuestro nivel de temor y de prevención. La realidad de hoy es que estamos acostumbrándonos a vivir así, algunos con recelo, otros con incertidumbre, algunos más con indiferencia, pero todos sabiendo que en algún momento nos tocará y probablemente no salgamos vivos.

Suena dramático, pero es así y si no me creen, basta con preguntar a algún integrante de una familia que haya sufrido una pérdida por Covid-19 si es cierto o no.

No deja de causarme asombro que, durante el desarrollo de la consulta en el Módulo de Enfermedades Respiratorias, los pacientes me digan que se contagiaron de la forma más obvia: por reuniones o visitas a personas que pensaron no estaban enfermas.

En todos lados escuchamos: Quédate en casa, lávate las manos, usa cubrebocas, conserva la sana distancia e incluso, nosotros mismo lo decimos o publicamos en nuestras redes sociales, pero ¿en realidad lo hacemos? ¿pregonamos con el ejemplo?

Circulando por redes sociales, me encontré con un artículo que me pareció rescatable: Los errores más comunes en el contagio de Covid-19(1)

Hacer reuniones pequeñas y asumir que tus conocidos son igual de cuidadosos que tú.

El hecho de que las personas con las cuales nos reunimos sean conocidos y aparentemente no estén enfermos no es ninguna garantía, ya que nadie puede asegurar que alguno no esté enfermo, sea asintomático o que se esté cuidando de una forma adecuada.

Habitualmente estas reuniones se hacen por tiempo prolongado, sin cubrebocas (independientemente que se realice en lugares abiertos), sin respetar la sana distancia y, por el contrario, con una cercanía producto de la amistad y confianza.

No hacer cuarentena después de estar expuesto.

Lo ideal es mantenerse en aislamiento por 2 semanas después de estar en contacto directo y prolongado con una persona con diagnostico confirmado por Covid-19. En este sentido, en el ámbito laboral desafortunadamente las condiciones de nuestro país no lo permiten, ya que únicamente se ofrecen incapacidades a los casos sospechosos o confirmados por Covid-19, no así a los que han estado en contacto directo. Sin embargo, cuando se trata del círculo familiar o de amigos podría ser más factible de llevarse a cabo.

Hacerte la prueba con demasiada premura.

Cuando algún familiar o conocido con el que se tiene contacto directo resulta confirmado a Covid-19, es habitual caer en pánico e inmediatamente realizarse una prueba para saber si se está infectado o no. Sin embargo, esto es erróneo. Lo primero que se debe hacer es pedir asesoría médica. Lo recomendable es que los contactos no se hagan ninguna prueba si no tienen síntomas o en caso de estar asintomáticos pero preocupados, y es factible pagarlo, se debe esperar entre 5 a 7 días después del último contacto. Hacer una prueba antes de este período puede reportar un falso negativo, lo cual que resultaría aún más peligroso ya que confiados en el resultado no se tienen los cuidados necesarios por pensar que no se tiene la enfermedad.

Pasar el desinfectante muy rápido.

La aplicación de gel con alcohol en las manos debe tener un tiempo de frotamiento en dorso, palmas e interdigital no menor a 15 segundos con una cantidad suficiente. Frotar las manos demasiado rápido no sirve de nada.

Para el uso de agua y jabón o shampoo sin enjuague en las manos, el tiempo requerido es de 40 a 60 segundos para lograr una adecuada desinfección, siempre y cuando se realicen los pasos de lavar dorso anterior, palmas, interdigital y uñas.

Usar careta sin cubrebocas.

En la actualidad, el usar caretas sin cubrebocas se ha convertido en una práctica común pero incorrecta, ya que la careta impedirá la propagación de los virus a través de la saliva que expulsamos de la boca, pero no podrá evitar que aspiremos el aire contaminado por el virus al estar cerca de una persona contagiada. Es el mismo efecto que se tiene al usar cubrebocas sin tapar la nariz.

Usar guantes y no lavarte las manos.

Muchas personas, en su cotidianidad usan guantes los cuales deben ser de látex y desechables. Es necesario e importante que se laven de forma frecuente si se usan de manera prolongada, antes de quitarlos o si se va a manipular el cubrebocas. Como ejemplo les pongo que, en el Consultorio de Enfermedades Respiratorias, nos tenemos que lavar las manos con todo y guantes después de tocar a los pacientes y al término de la atención entre paciente y paciente. 

De hecho, si no se tiene una adecuada capacitación en el uso de los guantes, lo recomendable es que no se utilicen.

El Covid-19 aun está activo y más fuerte que nunca, por tal motivo, en necesario y de suma importancia redoblar esfuerzos en las medidas preventivas y no caer en excesos de confianza.

Cuidándote nos cuidadas. La clave para salir delante de esta pandemia es la prevención.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Febrero del 2021

Referencia:

1. Periódico Espacio

 

 

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viernes, 1 de enero de 2021

DOLOR DE RODILLA

Uno de los motivos más comunes de consulta en los adultos es la GONALGIA, nombre que se le otorga al dolor de rodilla. Aunque inicia en una rodilla, con el paso del tiempo puede afectar a ambas.

Las causas pueden ser muchas: traumatismos directos (golpes), traumatismos indirectos (como los que se producen cuando se realiza algún tipo de actividad física que condicione golpes da baja o alta intensidad de forma repetitiva), desgaste de las articulaciones, de los ligamentos o los músculos que componen la rodilla, lesiones tumorales, fracturas, luxaciones o inflamaciones, así como alteraciones en la columna vertebral u obesidad, entre otros.

Habitualmente el dolor inicia en una rodilla, lo que condiciona que de manera involuntaria se apoye más en la otra extremidad, causando que posteriormente se presente molestias en la que se está apoyando.

El dolor tiene varios grados de intensidad y depende de la sensibilidad que cada persona tiene para poder soportarlo. Por ello para muchas personas es un dolor tolerable que les permite continuar su dinámica de vida. Sin embargo, al no atenderse de manera oportuna ocasiona que sea más difícil de mitigar.

Por las características de nuestro país se pueden adquirir medicamentos en la farmacia sin presentar una receta médica, lo cual resulta una práctica peligrosa debido a que las personas se automedican minimizando un probable problema de salud, pues es necesario conocer el origen o causa del dolor para seguir el mejor plan terapéutico.

Son los AINES (antiinflamatorios no esteroideos) los más socorridos en este tipo de problemas, sin embargo, como he comentado, se debe evaluar por un profesional de la salud para determinar el tratamiento adecuado.

Entre los medicamentos que se pueden utilizar existe un tipo de desinflamatorios de tipo esteroideo que habitualmente la gente conoce como cortisonas, los cuales tienen un excelente efecto, pero que son de uso exclusivamente médico pues debe existir una valoración previa del paciente antes de utilizarlos.

No deben utilizar corticoides por auto prescripción las personas que padezcan:

-Diabetes Mellitus

-Presión Arterial Alta (Hipertensión Arterial)

-Glaucoma

-Problemas de micosis avanzada o severa (Hongos)

-Embarazos tempranos

-Enfermedades virales o bacterianas sistémicas activas (Infecciones)

-Tuberculosis entre otras condiciones de salud.

En algunas ocasiones, la cortisona viene combinada con AINES o relajantes musculares y su uso por largo tiempo puede condicionar problemas de salud como la elevación de la glucosa, presión arterial o una enfermedad conocida como Síndrome de Cushing.

Sin embargo, no debemos satanizar el uso de la cortisona ya que es un buen medicamento cuando se utiliza de forma correcta en las personas que pueden recibirla, pero desafortunadamente, existen gente poco profesional (o incluso gente sin conocimientos médicos) que abusan de este medicamento, aplicándolo de forma intraarticular (inyección directa en la rodilla en este caso), intramuscular u oral de manera frecuente y periódica, provocando la presencia de los efectos adversos ya descritos.

Con respecto a los AINES, su uso crónico o indiscriminado pueden condicionar úlceras gástricas y sangrados del tubo digestivo, gastritis, alteraciones en la coagulación de la sangre o problemas hepáticos.

El abuso, tomar dosis mayores con periodicidad inadecuada son presagio de una complicación secundaria segura.

Algo que se debe saber, es que no por tomar más cantidad de un mismo medicamento se obtendrá un mejor efecto. Los medicamentos tienen un tiempo de vida y una dosis máxima de absorción, de manera tal, que de nada sirve aumentarse la dosis con tal de obtener un efecto más rápido. Por el contrario, se puede sufrir la consecuencia de su abuso o uso inadecuado.

Cuando el dolor es de tipo traumático (por golpes, contracturas, esguinces o luxaciones), lo primero que se debe realizar es estabilizar la articulación. Se debe aplicar frío de forma inmediata como tratamiento inicial.

El calor tiene propiedades analgésicas muy buenas, por lo que se recomiendan compresas calientes en las articulaciones afectadas cuando ya han pasado 24 horas de la lesión inicial o cuando el dolor es de forma crónica.

El dolor leve puede ser fácilmente mitigado con calor, el cual es un método práctico, económico y fácil de utilizar, sin embargo, se debe tener cuidado de evitar quemaduras en la piel.

Así mismo, los vendajes inadecuados o el uso de rodilleras de forma prolongada pueden tener efectos adversos en los pacientes. Usar por largo tiempo una rodillera puede condicionar debilidad de los músculos de la pierna como la atrofia de cuádriceps.

Y a pesar de toda la terapéutica descrita, el mejor apoyo en el tratamiento y en ocasiones la mejor solución para esta patología es el BAJAR DE PESO. El tener un índice de masa corporal entre 19 a 24 kilos por metro cuadrado, es el peso ideal para mejorar el dolor de las rodillas. Se sabe que por cada kilo extra que tenemos de sobrepeso, nuestras rodillas cargan 5 a 7 kilos demás. Por tal motivo, antes de iniciar una rutina de ejercicio, es importante recibir una valoración médica a fin de prevenir lesiones de tipo deportivo por sobrecarga.

En síntesis, la GONALGIA es una patología que es más común de lo que imaginamos, que nosotros mismos o algún miembro de la familia pueden o han padecido, que automedicarse puede ser peligroso y que son los profesionales de la salud los que se deben encargar de atenderla.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Enero del 2021

 

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martes, 1 de diciembre de 2020

PÉRDIDAS POR EL COVID-19

Este 2020 ha sido un año que ni en la más terrible de las pesadillas hubiésemos visualizado que sucedería lo que hemos vivido.

Esta pandemia ha venido a cambiar nuestros usos y costumbres, nuestra socialización, nuestra vida en todos sus sentidos y de una forma radical.

Ha sido un año de muchas pérdidas, entre éstas, amigos y familiares que han sido vencidos por el Covid-19 al enfermarse o como víctimas indirectas al ser valientes guerreros que en su momento se enfrentaron cara a cara a esta enfermedad. 

Y es esta misma partida inesperada la que provoca en las familias un desajuste en su dinámica, generando crisis que en muchas ocasiones no saben cómo afrontar.

Ante el fallecimiento de un ser querido, en medio del dolor y de la tristeza por la pena, surge una situación que quizá en muchas familias se desconoce, como es el gasto económico que deriva de un deceso. Prueba de ello es que a los amigos y familiares se les pide colaboración para solventar los pagos que deben cubrirse en torno a la muerte del ser querido, ya que literalmente a la familia la toma por sorpresa, aunque tenga solvencia económica. Dichas circunstancias se agudizan cuando quien fallece era el proveedor de los recursos, por lo que éstos tardan en ser liberados a los deudos beneficiarios, ya sea por medio de cuentas bancarias, pensiones o seguros de vida. Durante el transcurso de esta espera la familia atraviesa una etapa crítica, pues en medio del duelo y la crisis emocional, también pasa por una grave crisis económica debido a que las cuentas por pagar no se detienen.

Como todos saben, habitualmente los temas que abordo son de tipo preventivo en materia de salud. Sin embargo, como parte de mi especialidad médica me compete tratar con mis pacientes, las crisis normativas y paranormativas en la funcionalidad de las familias. Por tal motivo, ofrezco unos consejos que permitan afrontar estos eventos adversos de la mejor manera.

Apoyo de familia y amigos.

Cuando se desconocen los trámites que se necesitan realizar ante un fallecimiento, se recomienda buscar la asesoría de algún amigo o familiar que sepa qué hacer en estos momentos.

Desafortunadamente, en momentos de crisis existe gente sin escrúpulos que se aprovecha del dolor de la familia y hace un gran negocio con la muerte.

Si existe la posibilidad, se sugiere que el beneficiario de la cuenta conozca el NIP de la tarjeta de débito y pueda hace uso de la misma en lo que se hace el reclamo. También es importante conocer qué tipo de contrato se ha realizado al abrir la cuenta.

Con respecto a las tarjetas de crédito se recomienda no hacer cargos a las mismas después del fallecimiento del titular, pues se puede incurrir en un delito.

Se debe tener en cuenta, que los gastos que genera la manutención de una familia no se detienen y en la medida posible, se deben tomar previsiones ante una situación de crisis.

Documentos oficiales

Los documentos de cada uno de los integrantes de las familias deben estar juntos, clasificados por cada miembro y en un lugar que todos conozcan.

Entre estos documentos deben estar actas de nacimiento, acta de matrimonio, documentos de identificación oficiales (cartilla del servicio militar, pasaportes, cédulas profesionales, cartas de naturalización), copias de testamento, títulos de propiedad de casa, terrenos o posesiones, facturas de vehículos y la documentación inherente.

Parece increíble, pero existen personas que no saben dónde se encuentran estos documentos en su hogar o peor aún, desconocen los aspectos legales de estas pertenencias.

Con respecto al testamento, recordemos que, en nuestro país, el mes de septiembre es el mes del testamento, lo que permite de una forma accesiblemente económica realizarlo, aunque tus bienes sean pocos, evitando dejar problemas como herencia a tu familia.

Seguros 

La mayoría de los trabajadores sindicalizados y una cantidad menor de los no sindicalizados, cuentan con seguros de vida.

Algunos seguros incluyen pago de gastos funerarios además del beneficio económico que se otorga a los beneficiarios. Por tal motivo, es necesario conocer por todos los miembros de la familia que incluyen estos seguros, que documentos se necesitan para hacer su reclamo y en donde se puede hacer esto.

Los deudos, pueden asesorarse con compañeros de trabajo del fallecido, sus líderes sindicales o incluso con el agente de seguros que les ha vendido estos productos. También se puede pedir asesoría a abogados expertos en este tipo de situaciones, aunque esto tiene un costo por los servicios profesionales que se realicen.

Pensión 

En México, cuando el que fallece es el asegurado a alguna dependencia de salud gubernamental, hereda una pensión para la esposa o esposo, así como para los hijos menores de edad. Esta pensión consiste en una percepción económica mensual que dependerá de la antigüedad del trabajador e incluye atención médica para los beneficiarios, por lo que se deben hacer una serie de trámites que permitan disfrutar de este beneficio social.

De ahí la importancia de tener a la mano los documentos previamente mencionados.

Cuando se tienen hijos con algún tipo de incapacidad que les impidan el autocuidado o autosuficiencia, estos pueden recibir una pensión permanente por lo que se recomienda hacer con tiempo los trámites necesarios para obtenerla.

Y así como estos consejos, la familia se puede reunir y plantear estrategias que permitan solventar crisis. No es un tema fácil, pues significa hablar de la muerte de alguno de los miembros, sin embargo, es importante abordarlo, conocer lo necesario y estar preparados, formando redes de apoyo y también estando capacitados para desarrollar roles emergentes, como cuando la madre o alguno de los hijos adquiere la responsabilidad de ser el proveedor.

La familia en los momentos de crisis se debe fortalecer más y permanecer unida.

Aprovecho el presente escrito para desearles que tengan un buen fin de año, en compañía de sus seres queridos y con el deseo ferviente que el año venidero sea mejor en todos los aspectos. Así mismo, envío un fuerte abrazo y mis condolencias a todos aquellos que han tenido una pérdida en este tiempo de pandemia.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas 

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. Diciembre del 2020


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domingo, 1 de noviembre de 2020

APRENDER DEL COVID-19

En este difícil 2020, la pandemia del Covid-19 nos ha enseñado lo frágil, incierta y efímera que es nuestra vida. A lo largo del año hemos sufrido la pérdida de familiares, amigos, compañeros de trabajo, conocidos y de mucha gente que ha fallecido, sin importar edad, género, condición social e incluso estado de salud previo.

Cada día experimento la inquietud de enterarme en cualquier momento, del fallecimiento de algún conocido. La tristeza, la pena y la aflicción ante tanto sufrimiento por la enfermedad o la muerte, nos acompañan en el diario vivir.

Sin embargo, este año no sólo debe dejar en nosotros el dolor o duelo por estos acontecimientos tan lamentables. Lo que ahora vivimos, por muy adversa que sea la situación, también permite obtener aprendizajes en diferentes aspectos de nuestra vida.

Con dolor nacemos y con dolor morimos. El dolor está presente en el organismo como una forma de alerta, como un medio de aprendizaje y no únicamente como una respuesta fisiológica de sufrimiento. De tal manera que, siendo analíticos y objetivos, el dolor puede ser un recurso de mucha utilidad que aporte más beneficios que perjuicios a nuestra existencia.
El aprendizaje del dolor al que hago mención está enfocado en tres afectos fundamentales de nuestra vida: biológico, psicológico y social.

Biológico:

Después de casi ya un año de coexistir con el Covid-19, poco a poco hemos aprendido los factores de riesgo para su contagio, complicación y la consecuencia de esto.

Nos ha hecho concientizar en algo que se nos olvida muy fácilmente, como lo es la necesidad de que tener una alimentación sana acompañada de ejercicio para evitar la obesidad, pues dicha condición de salud es una de las principales comorbilidades que complican la evolución del Covid-19, lo cual adquiere especial relevancia ya que se convierte en un factor de mayor riesgo para personas que padecen enfermedades crónico-degenerativas.

Lo mismo sucede con las adicciones como el tabaco, alcohol, drogas y consumo excesivo de carbohidratos, que son factores de riesgo para la salud, pero que hacen a las personas más vulnerables al coronavirus.

Aprendimos también, que la salud es un tesoro que debemos cuidar como tal, y por ello es preciso incrementar las medidas de higiene personal y pública, tener hábitos preventivos como el lavado de manos, el uso de cubrebocas y realizarse las detecciones de salud acordes a la edad y género, mismas que refiero en mi artículo DETECCIÓN ES PREVENCIÓN, el cual les invito a leer para saber cuáles son y en qué momento realizarlas.

Así mismo, debemos recordar la necesidad de mantener vigente nuestro esquema de vacunación, hacer a un lado la falsa teoría de que las vacunas son un invento de los gobiernos para mantenernos controlados, esterilizarnos o disminuir el número de habitantes del mundo, teorías sin fundamento, que sólo confunden a las personas y les orilla a tomar decisiones erróneas.

De igual manera, la triste realidad nos ha permitido reafirmar que las medicinas, sustancias o productos milagro, son sólo eso, productos que milagrosamente incrementan las ganancias de quienes comercializan con ellos ante la desesperación de la gente por encontrar la panacea idónea o efectiva para combatir el Covid-19 o alguna otra enfermedad mortal o incurable, pero que médicamente no tienen un efecto benéfico tangible.

Psicológico:

Como mencioné inicialmente, el dolor y las pérdidas han ido de la mano ante el avance de esta pandemia.

La pérdida de la salud, el trabajo, la libertad, la micro y macroeconomía, la vida misma, son situaciones que causan duelo en las personas, mismo que muchas veces no es fácil de superar y que nos lleva a estados de ansiedad en diferentes grados.

Cabe destacar que no toda la gente tiene la capacidad de luchar ante la adversidad, de poder ser resiliente para enfrentar los problemas que vienen como consecuencia de esta crisis de salud.

Decir, ¡échale ganas! ¡tú puedes! ¡no pasa nada!, algunas veces resulta poco favorable en vez de alentador ante una experiencia traumática que puede generar ansiedad. Por el contrario, entender la ansiedad de quienes nos rodean, ofrecer un abrazo, el estar ahí, puede ser mejor apoyo para dar.

Con el Covid-19, hemos aprendido el valor de decir te amo, te quiero, te necesito de una forma frecuente y directa, pues cuanta falta hace todo esto a las personas que están aisladas en un hospital luchando por su vida o a los familiares que con incertidumbre esperan en las afueras de los hospitales, con la angustia de recibir noticias a cuenta gotas, o con el temor de ver ingresar a sus enfermos y no saber si será el última vez que los vean físicamente.

Con esta pandemia, debemos entender el valor de un abrazo, de un beso, de una demostración afectiva, de la presencia de todos los integrantes de nuestra familia alrededor de una mesa, de esa unión familiar, de no ser cohabitantes de la misma casa los cuales se comportan como extraños, que, sumidos en un egoísta comportamiento, no hablamos de nuestros sentimientos, necesidades, intereses o nos preocupamos por saber que piensan o sienten los demás.

Estar físicamente bajo el mismo techo, pero con el celular en la mano absortos en las redes sociales, es la mejor manera de desperdiciar un tiempo valioso de efímera coexistencia.

Social:

El ser habitantes de este mundo nos otorga derechos, pero también obligaciones. No se vale decir, ¡no pasa nada! ¡es mi salud, yo decido si me cuido o no! Y no es válido, porque al enfermarme por no cuidarme, expongo a las personas que están a mi alrededor y que están haciendo todo lo necesario por cuidarse.

No es válido, porque al enfermarte, aumentas la carga laboral para todo ese personal de salud que día con día lucha por combatir esta enfermedad, poniendo incluso, en riesgo su salud y el de sus familias. Porque tu descuido colapsa los sistemas de salud y pone en peligro de muerte a otras personas por sobredemanda de los servicios y saturación de los hospitales, con la imposibilidad de otorgar a todos los cuidados necesarios o incluso, el uso de un respirador que permita salvar la vida.

No es válido, porque al ser irresponsable en el cuidado de tu salud, no permite reactivar la economía, abrir nuevamente centros laborales, recobrar nuestra vida anterior con reuniones sociales, religiosas o escolares.

Todos somos responsables de la salud de los demás, de nuestra ciudad y del mundo. La salud es responsabilidad de todos.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Noviembre del 2020
 
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jueves, 1 de octubre de 2020

RIESGOS DE LA EDUCACIÓN A DISTANCIA


Hace unos días veía noticias relacionadas con el nuevo modelo de educación que se implementa en nuestro país como parte de la contingencia sanitaria provocada por el Covid-19 y llamó mi atención el reportaje de cómo una familia de clase media vivía esta situación, en la que un niño en la sala de su casa seguía por la televisión un programa educativo como parte de la clase del día. 

La escena fue la siguiente: un estudiante no mayor de 10 años, sentado en el sofá de la estancia, con la libreta sobre las piernas, los pies colgando, sin poder recargar la espalda al respaldo del mueble y con un televisor colgado de la pared cercano al techo de la vivienda, lo que hacía que el estudiante tuviera que levantar la cabeza para poder mirar la pantalla que distaba de él a escasos 3 metros. En síntesis, desde el punto de vista médico, en tales circunstancias la posición anatómica de ese alumno es totalmente incómoda, por lo que al final de la jornada seguramente experimentará cansancio, contractura muscular o incluso dolor. En estas condiciones lo más probable es que el niño no centre su atención en el contenido de los temas educativos.La escena fue la siguiente: un estudiante no mayor de 10 años, sentado en el sofá de la estancia, con la libreta sobre las piernas, los pies colgando, sin poder recargar la espalda al respaldo del mueble y con un televisor colgado de la pared cercano al techo de la vivienda, lo que hacía que el estudiante tuviera que levantar la cabeza para poder mirar la pantalla que distaba de él a escasos 3 metros. En síntesis, desde el punto de vista médico, en tales circunstancias la posición anatómica de ese alumno es totalmente incómoda, por lo que al final de la jornada seguramente experimentará cansancio, contractura muscular o incluso dolor. En estas condiciones lo más probable es que el niño no centre su atención en el contenido de los temas educativos.

Y es que esta nueva modalidad educativa ha propiciado que los hogares se transformen en improvisadas escuelas. Es así como los comedores, salas, habitaciones o cocinas se han convertido en aulas para los estudiantes, sin percatarse los padres de familia que en este afán de continuar el proceso educativo de sus hijos bajo las restricciones que nos obliga la pandemia, pueden presentarse daños en la salud de los niños.

Se define como ERGONOMÍA al estudio de las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, una máquina, un vehículo, etc., a las características físicas y psicológicas del trabajador o el usuario, y el objetivo de la misma es que los sitios y postura de los involucrados sean de comodidad absoluta evitando daños a la salud.

Hagamos un análisis de cómo deben ser las condiciones adecuadas para que los niños sigan sus clases a distancia.

La posición correcta es estar sentado, no acostado ni de pie. Utilizar una silla escolar o de escritorio, o la más parecida que le permita tener una flexión de la cintura pélvica de 90 grados, con la espalda pegada al respaldo. Los pies no deben quedar colgando, debe tocar el piso con la planta del pie completamente asentada. En caso de que la silla sea muy alta se puede poner un cajón debajo de los pies para asentarlos.  

También deben disponer de una mesa para escribir que esté a la altura de los codos de manera tal que, al ponerlos sobre la mesa, los hombros no se eleven evitando así contracturas de la región dorsal. Por el contrario, si la mesa queda baja, el estudiante tiene que flexionar el tronco para escribir, lo que condiciona contractura y dolor de espalda baja. De no contar con una mesa, es necesario tener una superficie plana y rígida que no sea pesada y que le dé estabilidad en la mano con la que escribe.

El monitor de la computadora o la pantalla del televisor deben quedar de frente y a  la altura de los ojos para  que el estudiante no tenga que inclinar o levantar la cabeza. De esta manera protegemos los músculos del cuello y de la región dorsal. Así mismo, las pantallas deben tener una adecuada luminosidad para evitar deslumbramientos y dolores de cabeza.

No es recomendable el uso prolongado de audífonos, pues tener el volumen alto puede condicionar a mediano plazo, trauma acústico que se manifiesta con disminución de la agudeza auditiva, zumbidos o grillos (tinnitus), así como acumulamiento de cerumen que forma tapones que provocan baja audición o que, al estar en contacto con el agua durante el baño, se hidratan y causan dolores de oído.

La iluminación es punto esencial en el área que se habilita para las clases a distancia. El lugar debe estar bien iluminado, de preferencia con luz natural, pero cuidando que esta luminosidad no pegue directamente en las pantallas y obliguen a los estudiantes a estar enfocando para distinguir las imágenes. De igual manera, el tomar clases a oscuras o con luz muy tenue, obteniendo como único medio de iluminación la luz emitida por las pantallas, es una situación que provoca daños en la agudeza visual y que puede condicionar cefalea.

Es necesario que los estudiantes se levanten cuando menos 1 hora antes de sus clases, que estén perfectamente desayunados y que tengan agua para hidratarse. Recordemos que los jugos son altos en calorías, por lo que no se deben consumir como medio de hidratación, al igual que se debe evitar la ingesta de alimentos chatarra durante las clases.

Se deben evitar distractores al momento de las clases, sobre todo de los más pequeños, pues es muy fácil una pérdida de concentración cuando esto sucede. Estos distractores pueden ser mascotas dentro de la estancia que se utilice para estudiar, visitas de personas, uso de aparatos electrónicos o de audio por otros miembros de la casa, lugares ruidosos o incluso realizar el aseo del lugar al momento de las clases.

Tampoco es recomendable que los estudiantes pasen mucho tiempo sentados. El tiempo correcto de estar así es de 45 minutos por 15 minutos de descanso. Aunque habitualmente los programas educativos tienen establecidos sus tiempos de descanso, debemos estar vigilantes de que esto se cumpla, propiciando que los estudiantes hagan ejercicios de estiramiento y relajación.

En la actualidad, el uso del Smartphone es algo indispensable para muchas actividades de la vida diaria, peo considerando que los chicos pasan mucho tiempo frente a pantallas de cómputo o televisión, es necesario que en sus tiempos libres, no estén por periodos prolongados usando los teléfonos, pues existe un deterior de la agudeza visual, cefalea u otras alteraciones neurológicas ante el uso prolongado de los mismos.  El problema del uso es el abuso.

Por último, otra de las actividades educativas a distancia son las deportivas. Con respecto a esto, es importante que se realicen con tenis de suela antiderrapante, nunca en calcetines y con adecuada ventilación de la vivienda. Los pisos de las casas, junto con el sudor, se convierten en superficies resbalosas que pueden condicionar accidentes.

En síntesis, la necesidad que genera esta epidemia de educación a distancia debe ir acompañada de las medidas necesarias que permitan a los educandos realizarlas sin perjuicios a su salud, por lo que es necesario estar vigilantes de que sea en las mejores condiciones ergonómicas, identificar riesgos y corregirlos.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Q. Roo, México. Octubre del 2020


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martes, 1 de septiembre de 2020

VACUNA COVID-19

En los últimos días, amigos y pacientes me han cuestionado con respecto a lo que pienso acerca de la vacuna contra el Covid-19, si en verdad funcionará o si es segura, cuáles serán sus efectos adversos, e incluso si debemos aplicárnosla. Son muchas incógnitas alrededor de esta situación, todas válidas y fundamentadas en la realidad que vivimos, pues hasta el momento sabemos que los informes que se nos ha dado, tanto por parte de las autoridades sanitarias como las industrias farmacéuticas y los investigadores, no son totalmente concluyentes y que por el contrario dejan más dudas en todos nosotros. 

Así mismo, las redes sociales y la web están inundadas de noticias de personas influyentes, personajes que sólo buscan sus cinco minutos de fama, sin conocimientos científicos y que de forma imprudente esparcen información infundada o en muchas ocasiones falsa. 

Por último, tenemos las noticias oficiales, mismas que se anuncian con bombo y platillo generando esperanza en la población, pero que distan mucho de la realidad ya que su principal objetivo es levantar a una agonizante economía poniendo en peligro a la población vulnerable.

Todo lo anterior genera incertidumbre en las personas, incertidumbre totalmente comprensible, sin saber en verdad a quién hacerle caso.

Después del contexto anterior y volviendo al tema de las vacunas, he de decirles que serán una poderosa herramienta para el combate del Covid-19. Sin embargo, no serán suficientes para erradicar dicha enfermedad, ya que estamos hablando de una patología que ha cambiado mucho en relación a lo que sucedió en Wuhan, China cuando hizo su aparición a finales del 2019. A partir de entonces, los cambios radicales en su comportamiento clínico han determinado varios tipos, tanto que las autoridades en salud se han visto obligadas a modificar la forma de diagnóstico.

En un principio necesitábamos 2 de 3 síntomas principales (fiebre, cefalea o tos) y 1 síntoma secundario (rinorrea, odinofagia, dolores articulares, dolores musculares, astenia, adinamia, dolor torácico, conjuntivitis, diarrea, dificultad respiratoria) de 7 días de evolución. A partir del 25 de agosto del 2020 sólo se necesita 1 de 4 síntomas principales (fiebre, tos, cefalea, dificultad respiratoria), aunado a 1 síntoma secundario (rinorrea, odinofagia, astenia, adinamia, dolor torácico, conjuntivitis, diarrea, dolores articulares, dolores musculares, pérdida del olfato, alteraciones del gusto).

De igual manera, las complicaciones en la enfermedad también han presentado variaciones, pues, aunque sigue siendo la dificultad respiratoria uno de los problemas más graves, en el quehacer médico diario vemos casos que son totalmente diferentes a los descritos en la literatura actual. Ejemplo de ello es que hay personas que tienen polipnea (respiración más rápida de lo normal) con una saturación de oxígeno de 95%, lo que genera un riesgo inminente de paro cardíaco.

Como podemos observar en lo anteriormente descrito, el Covid-19 se ha manifestado de forma dinámica en su comportamiento y complicaciones, de manera tal que las vacunas que ahora se están realizando, probablemente en un futuro ya no funcionen, por lo que se tendrán que crear cada año nuevas vacunas, tal como sucede en la actualidad con las vacunas de la influenza, que año con año van cambiando acorde a la mutación del virus.

Entonces ¿debemos aplicarnos la vacuna? Mi opinión profesional es que, SI DEBEMOS APLICARNOS LA VACUNA, pero sin dejar de hacer lo que nos corresponde en el cuidado de nuestra salud.

Pronto, las actividades económicas y sociales regresaran a su funcionamiento en esta nueva normalidad y no debemos confiarnos y bajar la guardia. Las medidas de prevención son indispensables para evitar rebrotes. El uso de cubrebocas, el lavado de manos, la sana distancia, han demostrado su efectividad, de tal manera que debemos tenerlas como una práctica diaria y común.

Mi postura como médico, ciudadano y padre de familia es obedecer las indicaciones de las autoridades de salud

Mi postura como hombre de fe, es que esto no es nuevo, que a lo largo de la historia de la humanidad se han repetido estos desastres y pandemias, pero confiados en nuestras creencias, podremos sobrellevar lo que nos toca vivir, fortalecernos espiritualmente, reinventarnos y hacer lo que nos corresponde a cada quién.

De igual manera, me han preguntado mi opinión sobre las alternativas que existen para la cura de esta enfermedad, y aunque no es tema que he de desarrollado en este texto, me permito expresar mi posición con respecto a esto.

En esta pandemia, se hace promoción de productos mágicos y milagrosos capaces de curar el Covid-19 y todo tipo de enfermedades, productos que incluso tienen un largo historial de no ser más que eso, productos milagro y los cuales se han preservado por las ventas multinivel que permiten a algunos poco, sacar jugosas ganancias de dinero, productos para los cuales existe un gran adoctrinamiento de sus seguidores, quienes con fe ciega y ganancias monetarias los siguen promoviendo. Productos que incluso tienen estudios científicos, pero no concluyentes. Por todo lo anterior, no los recomiendo, pero tampoco tengo una postura de no utilizarlos, ya que cada quién debe ser responsable de su salud.

Insisto, la salud no es únicamente responsabilidad de las autoridades, es responsabilidad de todos, de manera tal, que tenemos la obligación de cuidarla y preservar

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Q. Roo, México. Septiembre del 2020


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