Mostrando entradas con la etiqueta automedicacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta automedicacion. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de julio de 2025

AUTOMEDICACIÓN

Una de las acciones más peligrosas que las personas realizan es la automedicación. Esto consiste en tomar medicamentos sin consultar a un médico. Y es peligroso debido a que, en ocasiones, el tomar medicamentos sin saber el origen real del malestar, puede condicionar que el problema avance y se vuelva más complicado, peligroso e incluso mortal.

En la actualidad, las personas tienen la tendencia de buscar en la red medicamentos para los síntomas que tienen, o peor incluso, para enfermedades que a veces piensan tener.

Y es que la automedicación no es cosa menor, pues como ya mencioné previamente, pode ser motivo de complicación.

El tomar medicamentos para los síntomas, es una medida que se puede realizar en lo que se solicita una valoración médica, pero su uso no debe ser prolongado.

Peor aún es el hecho de autoadministrarse medicamentos de tipo antibiótico, ya que su uso innecesario, provoca resistencia bacteriana y cuando en verdad se necesitan a las bacterias ya no les hacen efecto por la resistencia mencionada, además de que el uso de antibióticos autoprescritos es una práctica peligrosa.

Les pongo el siguiente ejemplo: Una persona con fiebre y dolor abdominal, por ningún motivo debe tomar antibióticos por autoprescripción, ya que estos síntomas pueden ser causados por una apendicitis y los antibióticos van a enmascarar la enfermedad condicionando su avance a una perforación intestinal, sepsis o incluso muerte.

Y es que incluso automedicarse con medicamentos para los síntomas es una práctica peligrosa.

En nuestro país, el paracetamol es uno de los medicamentos más utilizados en automedicación por la población. Esto es debido a que es el medicamento de elección en las instituciones de salud gubernamentales además de su bajo costo en el mercado.

Sin embargo, el paracetamol a dosis inadecuadas puede condicionar complicaciones como una hepatitis debido a que se metaboliza en el hígado, por lo que se debe administrar con precaución en pacientes con daño hepático, al igual que en aquellos que están recibiendo medicamentos hepatotóxicos o que tienen nefropatía.

Y aunque es poco común escuchar que una persona es alérgica al paracetamol, las personas que sufren alergia a este medicamento pueden presentar reacciones que les provocan inflamación de la vía respiratoria, asfixia y muerte.

Y hablando de alergias, en muchas ocasiones las personas que desconocen que son alérgicas y se automedican pueden poner en peligro su vida. Por ejemplo, los que tienen alergia al ácido acetil salicílico (aspirina ®) no deben consumir el clásico remedio para gastritis, colitis o diarrea como lo es el salicilato de bismuto (pepto-bismol ®) debido a que tendrán la misma y peligrosa reacción alérgica que les produce el acetil salicílico.

Y es que una reacción alérgica no es cosa menor, hay personas que incluso han perdido la vida por estas anafilaxias.

Así mismo, el tomar medicamento por autoprescripción junto con medicamentos previamente recetados por enfermedades crónicas, puede disminuir o aumentar el efecto de los medicamentos de control, complicando las enfermedades para los cuales fueron recetados.

En nuestro país, existe la cultura de la automedicación, auspiciada por la venta de medicamentos llamados OTC (por sus siglas en inglés "over-the-counter", que significa "por encima del mostrador" o "de venta libre") los cuales son vendidos por personal con poca preparación farmacológica.

Y es cierto, que estos medicamentos OTC tienen advertencias en sus cajas o envolturas, pero es muy poca la gente que acostumbra leerlas o en caso de leerlas, sin el conocimiento adecuado, en ocasiones no son entendibles. 

En nuestro país existe la legislación de que sólo se venden medicamentos con receta médica en la categoría de antibióticos o controlados, por lo que uno puede acudir a la farmacia y decirle al vendedor alguno de sus síntomas y que este recomiende un medicamento. Desafortunadamente, el personal de las farmacias, en su mayoría, no tienen conocimientos médicos o han aprendido para que sirve cada medicamento de manera empírica, pero sin ahondar en las contraindicaciones, las interacciones con otros medicamentos o los efectos adversos que estos pueden causar.

Pero existe algo más grave aún que la automedicación, es la recomendación que hace la abuelita, el vecino, el amigo o alguna otra persona sin preparación médica quienes indican medicamentos por que los síntomas del enfermo son parecidos a los que se ha padecido los que recomiendan. Pero esto no debe ser así.

Pongo como ejemplo el uso de esteroides o cortisonas como la gente las conoce. Estos medicamentos son una excelente terapéutica cuando son correctamente indicados a personas que los pueden utilizar, pero de uso delicado. Si una persona con diabetes o hipertensión utiliza estos medicamentos, corre el gran riesgo de que estas enfermedades se descontrolen porque provocan elevación de los niveles de glucosa o cifras tensionales. Además, su uso indiscriminado, causa complicaciones como el síndrome de Cushing, en el cual el paciente se empieza a hinchar y a presentar otros síntomas.

Mención aparte merecen los medicamentos y remedios milagrosos que se anuncian en las redes y medios de comunicación. Y es que también son peligrosos, por que no sabes sin sus contenidos te pueden causar alergia, si es realmente lo que necesitas para tu enfermedad o si se contrapone a alguno de los medicamentos que utilizas de forma crónica.

Entonces, queda la siguiente pregunta ¿es válido tomar medicamentos sin prescripción?

Pues como ya mencioné previamente, se pueden tomar medicamentos de manera provisional en lo que se solicita revisión médica, pero bajo tu propio riesgo. Lo que es incorrecto es jugar al médico, querer ahorrar en salud (que luego sale más caro) y poner en peligro la vida por complicaciones o avance de la enfermedad.

En síntesis, el automedicarse, el resurtir recetas anteriores, el indicar medicamentos a otras personas sin ser médicos o peor aún, dar medicamentos a los niños y ancianos, es una práctica, temeraria, peligrosa e imprudente que causar más daño que bien.

Lo correcto y más adecuado es consultar con tu médico de confianza, pero no por teléfono, acude a una consulta.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de julio del 2025

 

EDITORIALES ANTERIORES

SITIO OFICIAL




lunes, 3 de junio de 2019

LA MEJOR MEDICINA

En más de una ocasión mis pacientes me han preguntado cuál es la mejor medicina para recuperar su salud.

Esta pregunta me hace recordar lo que algunos papás dicen cuando llevan a sus hijos a consulta,  ¡recétele inyecciones doctor, esas son mejores!, bajo el argumento de que así sanarán más rápido. Es fácil pedir inyecciones, sobre todo cuando no son para uno mismo.
Algunas veces, los pacientes piensan que mientras más dolorosa sea la medicina, más efectiva será, o que al ser más costosa o la que más recientemente se ha descubierto, es la mejor.

Pues lamento desilusionarles apreciados lectores. La mejor medicina no es aquella que tenga alguna de las características arriba descritas. Como profesionista de la salud, sin duda puedo afirmar que el mejor medicamento es aquel que se receta después de un buen diagnóstico y que de acuerdo a sus propiedades y características, surtirá un efecto positivo en la salud del paciente, pero además es imprescindible  que se tome como el médico indica, en tiempo y forma,  junto con las medidas no farmacológicas (cuidados) que se requieran. Es así como un medicamento será el mejor para dicho diagnóstico. Y los resultados se verán reflejados en un lapso razonable.

Una situación que con frecuencia experimento al respecto, sucede cuando mis pacientes diabéticos llegan a consulta para su control y en sus resultados de los análisis clínicos aparecen altos niveles de glucosa, habiéndoles indicado en su consulta anterior, el tratamiento a seguir con todas las combinaciones posibles en sus dosis máximas. Entonces, mi pregunta inmediata es,  ¿tomas las medicinas en las dosis y horarios que te he recetado además de cuidar tus hábitos alimenticios acompañados de ejercicio? Cuando me dicen que toman sus medicamentos como les indiqué,  pero no cuidan su alimentación, les contesto que aunque usaran insulina, si no cuidan lo que comen y no hacen ejercicio, el descontrol será inminente. Ante tales circunstancias, obviamente no habrá mejor medicina.

Y es que los medicamentos tienen  indicaciones específicas en su presentación comercial. Sin embargo,  deben  ser prescritos  por el  médico que valora al paciente para que de acuerdo a su diagnóstico, elija el medicamento indicado.

Un  ejemplo de ello es el ambroxol cuya característica es su efecto mucolítico, el cual consiste en volver más líquidas las flemas con el objetivo de expulsarlas mediante la tos, para de esa manera desaparecerlas. Así es la forma de actuar de este medicamento, que los médicos sabemos a diferencia de las demás personas que lo ignoran. Sucede  en muchas ocasiones, que  los pacientes al automedicarse lo usan indiscriminadamente para cualquier tipo de tos. Por consiguiente, al utilizarlo para  tos seca, el medicamento produce más tos en vez de eliminarla. Esto ocurre por su efecto mucolítico.

De igual manera, el tomar medicamentos juntos puede ser inadecuado, como por ejemplo tomar antibióticos junto con medicamentos para gastritis, puede condicionar que el antibiótico no se absorba adecuadamente y en consecuencia no produzca el efecto deseado.

Un error que cometen los pacientes que padecen hipertensión, es tomar sus medicamentos de acuerdo  a  la presencia o ausencia de los malestares propios del padecimiento. Si se sienten mal, toman la medicina, si se sienten bien, no la toman. Sin embargo, la hipertensión arterial se caracteriza por ser asintomática en la mayoría de las personas. Un paciente puede tener elevada la presión arterial y no sentir alguna molestia, por lo que no considera necesario   tomar el medicamento, lo cual  puede es un grave error, que  incluso puede tener un  desenlace fatal.

Cuando se recetan antibióticos, habitualmente se indica la duración del uso del antibiótico, pero cuando a los pacientes no les gusta tomar medicamentos, a la más mínima mejoría, lo suspenden sin completar el tiempo del tratamiento. Dicha decisión  es una gran equivocación puesto que puede existir una recaída en la enfermedad o generarse una resistencia al medicamento. De ahí la importancia de respetar y cumplir la prescripción médica y tomar los medicamentos durante el tiempo que el médico indique.

También debemos tomar en cuenta  que los médicos no son adivinos y  aunque es obligación del doctor preguntar si existe algún tipo de alergia, el paciente  debe estar al pendiente de informarle acerca de  la alergia que tenga o las reacciones que haya presentado con algún medicamento. De igual manera, se debe comentar si se padece alguna enfermedad o está ingiriendo algún otro medicamento, a fin de que el médico tenga presente las interacciones medicamentosas del producto que prescribe.

Se llaman interacciones medicamentosas a las reacciones que existen entre dos sustancias (que no necesariamente tienen que ser médicas) y que pueden contraponer, potenciar, minimizar o volver peligroso su efecto. Por ejemplo, cuando se usa metronidazol, no se debe consumir alcohol ya que puede causar náuseas, vómitos, cólicos abdominales o alteraciones vasomotoras. También, medicamentos como el Disulfiram utilizado para dejar el alcoholismo, al entrar en combinación con el metronidazol, pueden causar reacciones psicóticas.

Otro factor relevante a considerar es la edad de los pacientes para poder recetar medicamentos pertinentes o más adecuados. Las quinolonas como son por ejemplo el ciprofloxacino, son antibióticos que no pueden usarse en niños o adolescentes, ya que existe el riesgo de causar una ruptura del tendón de Aquiles. Caso similar como el de las cortisonas que pueden condicionar retraso en el crecimiento óseo de los niños, cataratas, aumento de peso, bajas defensas, presión alta o incluso osteoporosis, así como también su uso indiscriminado puede causar hiperglucemia o un síndrome de Cushing.

Así mismo, los pacientes que tienen algún daño renal reciben una dosificación diferente de los medicamentos en relación a los pacientes que tienen una función renal normal. Situación similar sucede con pacientes que tienen alguna alteración hepática, ya que no pueden tomar cualquier tipo de medicamentos.

Una cuestión sumamente relevante al momento de necesitar un servicio médico es saber discernir con quién consultar. Si el enfermo está en condiciones de tomar la decisión de a quién acudir, es lo ideal, que él esté convencido y de acuerdo en acudir a dicho médico u hospital, pues es el principal responsable del cuidado de su salud. De lo contrario, corresponde al familiar o familiares más inmediatos tomar esa decisión, misma que debe hacerse a conciencia según las necesidades del paciente y el conocimiento certero del médico. No perder de vista que existen  charlatanes que en vez de ayudar,  pueden dañar más su salud. Por ello es recomendable que ante cualquier duda, por insignificativa que parezca, verificar que  la cédula profesional  del  médico sea real y que corresponda a la especialidad con la que se anuncia. Desconfíe del médico que no le ofrece un diagnóstico claro y que sólo tiene sospechas de lo que puede ser lo que padece, por lo que receta varios medicamentos para ver si alguno hace efecto. De hecho, pregúntele para qué sirve cada uno de los medicamentos que indica y qué efectos adversos puede presentar. Es un derecho como paciente, recibir información veraz, clara y precisa. El paciente y su acompañante deben salir de la consulta satisfechos de la atención recibida, sin dudas y comprometidos a seguir las indicaciones del médico.

En síntesis, cuando los medicamentos son prescritos de forma correcta y son usados adecuadamente,  junto con las medidas no farmacológicas recomendadas, recuperar la salud tiene un alto porcentaje de éxito, puesto que en medicina no se puede asegurar nada, puesto que influyen muchos factores circunstanciales en la evolución de una enfermedad. Sin embargo,  la misión de los médicos es recuperar la salud de sus pacientes, bajo la premisa de PRIMUM NON NOCERE: Primero no dañar y a esto agregaría, evitar la  automedicación.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Junio del 2019





sábado, 1 de febrero de 2014

Automedicación

Hace algunos días vi en la televisión el comercial de un medicamento que prometía CURAR DE FORMA INMEDIATA,  una faringitis con sólo aplicar dos disparos de spray en la garganta. No pude evitar sentirme molesto, pues a pesar de los muchos esfuerzos que hacemos los médicos para abatir la automedicación, anuncios de este tipo inducen a la gente a consumir estos productos de manera indiscriminada, lo cual representa un riesgo para su salud.

En el 2010, COFEPRIS y la Secretaría de Salud regularon la venta de antibióticos y desde ese momento solo se pueden comprar con receta médica.

De igual forma, existe un grupo de medicamentos de mostrador que se denominan OTC por sus siglas en inglés (Over The Counter) que son de libre venta, los cuales no necesitan ningún tipo de prescripción escrita, como lo son analgésicos no narcóticos, las vitaminas, los que se relacionan con resfriados y problemas gastrointestinales entre otros.

Hagamos un análisis del ejemplo inicial. Muchas personas hemos sentido dolor en la garganta, esta afección llamada ODINOFAGIA coloquialmente conocida por algunos  como INFECCIÓN DE LA GARGANTA o FARINGITIS, es debida a que dormimos con la boca abierta (por cualquier causa), lo que reseca la mucosa de la faringe y se manifiesta por las mañanas como un dolor de garganta que desaparece gradualmente después de tomar líquidos y sin necesidad de algún medicamento. Ante tal molestia, el paciente busca una solución: como ya vio el anuncio en la televisión,  compra el producto maravilloso y se lo aplica, más no se da cuenta que está haciendo un gasto innecesario. Pero,  ¿qué sucede cuando en realidad existe una infección y acude a estos remedios? Si no hay un diagnóstico certero, derivado de una valoración médica, en consecuencia el paciente no va a sanar  y  tiene que acudir al médico cuando el cuadro infeccioso  se ha complicado. Por consiguiente,  la salud de la persona se deteriora aún más y su economía, también.

En la actualidad es común ver a artistas, comunicadores o figuras públicas,  promoviendo medicamentos y peor aún, algunos de ellos hasta recetándolos como si fueran médicos. La gente considera como cierto lo que ve en esta publicidad engañosa y compra el producto, pero al utilizarlo se da cuenta que no funciona tal como se anunció. Entonces,  ¿cómo es que anuncian los productos a sabiendas de que las personas cuando los consumen se van a dar cuenta de que no funcionan? La respuesta es sencilla: según el INEGI, de acuerdo al último censo poblacional realizado, en el 2010 éramos un total de 112 millones 336 mil 538 mexicanos, de tal forma que con 100,000 mexicanos que engañen por día es suficientemente costeable para pagar la publicidad del producto, y se necesitarían aproximadamente 3 años para que todo el país se entere de que el producto no sirve tal como se anuncia.

Y como el caso del dolor de garganta hay otros ejemplos más: gastritis que se cura en 14 días, hongos de la uñas que se eliminan con cremas, sustancias para bajar de peso, medicamentos que te salvan de las hemorroides, desgastes óseos producto de cambios degenerativos propios de la edad que se revierten aplicando cremas o tomando pastillas, antigripales mágicos de acción inmediata, eliminación de verrugas, cara libre de acné, etcétera. ¿Te recuerda algo?

Es cierto que la economía del país (la microeconomía dirían los expertos) no anda del todo bien (aunque se presuma en el extranjero todo lo contrario). Por tal motivo la gente tiene que automedicarse al carecer del dinero suficiente para pagar un servicio médico, pretendiendo así mitigar su dolencia sin gastar de más. También en su afán de recuperar la salud a bajo costo,  ocasiona que tengan que ir a orientación médica “gratuita” o comprar en farmacias medicamentos de baja  y dudosa calidad. Sin embargo,  la realidad es que acaban gastando más, pues la única finalidad de estos  establecimientos es vender medicamentos, en gran cantidad y con esto generar jugosas ganancias. Escuché en las noticias que al inicio de este año 2014, la COFEPRIS había inspeccionado a muchos de estos lugares, encontrando irregularidades en los médicos que ahí laboran (irregularidades que no describen) y que condicionó la clausura de estos comercios de salud (CLAUSURA DE CONSULTORIOS).  Les comparto que me causa alegría saber que nuestro gobierno  está tomando medidas enérgicas al respecto, ya que considero que la salud de las personas está por encima de la comercialización.

Cuando tuve la honrosa encomienda de ser Presidente del Colegio de Médicos Familiares del Estado de Quintana Roo, en mano propia le hice llegar al Secretario de Salud de ese entonces, una serie de recetas médicas con cédulas profesionales falsas (la mayoría de doctores que laboran en farmacias SIMILARES). El Secretario se comprometió delante de todos los ahí reunidos a hacer una investigación exhaustiva para dar seguimiento al caso, pero nunca sucedió nada y las cosas siguieron como siempre.

Ante la situación económica y social que nos toca vivir, la población debe adoptar la cultura de la salud en la que se pueden contemplar los siguientes puntos:


·       EDUCACIÓN EN SALUD. La educación es prevención, pero no va a llegar sola, se debe buscar acudiendo a las instituciones de salud en las áreas preventivas, acudiendo a pláticas, leyendo artículos publicados en las páginas institucionales de salud (IMSS, SECRETARIA DE SALUD, OMS, ARTÍCULOS MÉDICOS PARA PACIENTES).


·       AUTOMEDICACIÓN RESPONSABLE. No jugar al doctor. La automedicación es algo que se puede utilizar si el problema es sencillo o en lo que se acude a un médico. Si después de 24 horas no mejoras o incluso empeoras, debes acudir a un profesional de salud de tu confianza.


·       LEER LAS INSTRUCCIONES ANTES DE INGERIR CUALQUIER MEDICINA. Los medicamentos traen leyendas de protección que indican en quienes no se deben usar, como por ejemplo una mujer embarazada cruzada por una X;  indicaciones, modo de uso, contraindicaciones, efectos adversos y fecha de caducidad. No te confíes de lo que te dice el farmacéutico. Aunque la mayoría tiene mucha experiencia, algunos ni siquiera tienen estudios medios básicos, o peor aún, ni conocen para qué sirven y efectos adversos de los productos que venden.


·       COMPRA SEGURA. No compres medicamentos en tianguis o puestos ambulantes. Se ha descubierto que existen personas que rellenan las cajas vacías de medicamentos con  productos caducos o de procedencia ilícita para ofrecerlos a precios más accesibles. Con respecto a los medicamentos Genéricos y Similares, te invito a leer el siguiente artículo: ¿LO MAS BARATO ES LO MISMO?


·       NO SE DEBE AUTOMEDICAR A LOS NIÑOS Y A LOS ANCIANOS. En los extremos de la vida, las complicaciones por enfermedades son más rápidas. De igual forma, las mujeres embarazadas, las personas que padecen una enfermedad crónico-degenerativa, inmunológica o terminal, no deben automedicarse.


·       CONSULTA MÉDICA. Por muy simple que sea tu padecimiento, el medico te debe HACER UN EXAMEN FÍSICO INTEGRAL. No permitas que te receten con sólo lo que dijiste y sin revisarte. Si esto sucede, duda del profesionalismo de ese sujeto.


·       CÉDULA PROFESIONAL. Revisa la cédula profesional del médico que te atiende. Por ley, las recetas deben llevar de forma impresa la cédula del médico que las expide. No aceptes recetas que no tengan cédula profesional o que  la tengan escrita de puño y letra. Las cédulas profesionales las puedes consultar en CÉDULAS PROFESIONALES (sólo ten paciencia, la página puede ser un poco lenta).


·       RECETAS ILEGIBLES. No aceptes recetas con letra ilegible. El farmacéutico se puede confundir y darte otro producto o incluso tú no entenderás como tomarlo.


·       RECETAS NO MÉDICAS. No hagas caso de recetas de personas que no son médicos. Lo que a otra persona le funcionó, no necesariamente te puede funcionar a ti. Los vecinos, comadres, familiares, compañeros de trabajo, personal de salud no médico y otros, son afectos a recetar. Solo los médicos tienen la facultad (y capacidad) de recetar correctamente.


·      DOCTOR INTERNET. No todo lo que se publica en internet es confiable. A veces el buscar enfermedades sin tener un conocimiento integral, sólo genera angustia, desesperación y toma de decisiones equivocadas o apresuradas.


Como diría mi abuelita: ¡Zapatero a tus zapatos! No juegues con tu salud, déjala en mano de profesionales.


Dr. Caros P. Baquedano Villegas
Cancún, Q. Roo, México. Febrero del 2014.




miércoles, 1 de febrero de 2012

AHORRANDO EN SALUD


Es muy común que a la consulta lleguen pacientes que hace muchos días se encuentran enfermos y que incluso se han automedicado. Es innegable que la economía de nuestro país no es en este momento la mejor, lo que condiciona que los que se enferman busquen curar su salud al menor costo posible. Sin embargo, como decía mi abuelita, muchas veces sale más caro el caldo que las albóndigas.

Hablemos inicialmente de la automedicación. Está práctica es muy común entre los habitantes de nuestra nación. Usos y costumbres, cultura, necesidad, pobreza, desidia, poco interés de las autoridades sanitarias en la regulación de la venta de medicamentos, entre otros, son los factores que la propician y que aún en la actualidad se sigue realizando. Con frecuencia hemos escuchado que muchas personas acudían a la tiendita de la esquina a comprar unas tabletas de Terramicina® masticable al menor síntoma respiratorio, a dosis y tiempos la mayoría de las veces inadecuados. El aplicarse antibióticos y consumir analgésicos por autoprescripción, o peor aún, porque fue recetado por la vecina, la amiga, la tía o el compadre es una acción muy peligrosa.

¿Por qué NO automedicarnos? De ninguna forma el interés de este escrito radica en que el paciente acuda de manera más frecuente al médico (aunque si así fuere sería maravilloso para la maltrecha finanza de los médicos de primer nivel de atención: Médicos Generales y Médicos Familiares). Sino, más bien está en que el paciente conozca los perjuicios y riesgos que tiene al tomar medicamentos sin que sean recetados por un médico.

La mayoría de las personas saben para qué sirven los medicamentos más comunes, sobre todo las que acuden frecuentemente al médico porque tienen hijos pequeños, gente mayor en casa o enfermos crónico-degerativos. Sin embargo, esto no es lo único que se necesita saber para administrarse determinada medicina.

Existen otros factores que son sumamente importantes para indicar un medicamento, tales como las contraindicaciones, los efectos adversos, las interacciones medicamentosas (consecuencias desfavorables o funcionamiento diferente al habitual que se producen cuando los medicamentos se administran con otros medicamentos), el tiempo que deben utilizarse, las dosis adecuadas sobre todo en niños, adultos mayores o personas con daño renal o hepático.

Otro dato relevante que mucha gente desconoce es que el medicamento que cura a un paciente, no necesariamente tiene que ser efectivo para otra persona. Incluso, puede complicar su patología.

Las contraindicaciones más comunes son las alergias. Los pacientes saben qué medicamento les cae mal y tratan de no usarlo. Pero una alergia se puede presentar en cualquier momento.

No todos los medicamentos se pueden administrar libremente. Pongo como ejemplo los medicamentos que son utilizados para los resfriados comunes. Estos medicamentos no deben ser consumidos por pacientes que padezcan Hipertensión Arterial puesto que elevan la presión arterial. Si tenemos en cuenta que un paciente puede cursar con Hipertensión Arterial y no saberlo por ser esta una enfermedad asintomática en sus estadios iniciales, corre un riesgo alto de que esta se incremente por la ingesta de esos productos.

Que decir de la mamá angustiada por la fiebre de su hijo menor, que le administra dosis altas de paracetamol para bajar la temperatura lo más rápido posible, o con intervalos muy cortos entre dosis y dosis sin saber que le puede condicionar una hepatitis fulminante que pondría la vida del infante en peligro.

El consumo indiscriminado de antibióticos (que se siguen consiguiendo con facilidad a pesar de que sólo se venden con receta médica), en dosis inadecuadas, en períodos menores a cómo deben manejarse, o incluso siendo utilizados de forma innecesaria (como las gripes, las infecciones virales o micóticas, etc.) condicionan que las bacterias adquieran resistencia. Esto significa que ya saben cómo defenderse del antibiótico y éste no les causa ningún efecto. Con mucho estupor, he visto como colegas que trabajan en farmacias de bajo costo recetan antibióticos de forma común, ya sea porque les reditué económicamente o peor aún por falta de capacidad. En una ocasión vi en una de esas recetas 3 ámpulas de ceftriaxona seguidas de 1 caja de amoxicilina para un paciente que tenía dengue. El daño a ese paciente fue en su salud presente y futura (al hacer resistencia bacteriana) y en su economía, pues lo que aparentemente le era barato, terminó siendo mucho más caro y más doloroso.

Las mujeres embarazadas son un punto muy especial a tratar en este documento. Sobre todo en las primeras semanas de gestación no deben consumir medicamentos que no sean recetados por médicos (que además deben saber que están embarazadas), pues esta etapa es en la cual el bebé se va formando dentro de su vientre y algunas sustancias les pueden condicionar serias deformidades al futuro niño. En México, los medicamentos que están contraindicados durante el embarazo traen la figura de una mujer embarazada tachada en una de las caras laterales de las cajas de los medicamentos o en el envase de los que vienen sin empacar. Estas se llaman leyendas de protección. Se utilizan para que las mujeres embarazadas eviten consumir estos productos. Los médicos, después de una evaluación integral de la paciente, podemos prescribir estos medicamentos, pero siempre con la obligación de informarle todo lo relativo a esta sustancia.

La ingesta prolongada de desinflamatorios no esteroideos y de cortisonas, provocan serios daños a la salud como la gastritis erosiva, el sangrado de tubo digestivo, alteraciones en la coagulación de la sangre, enfermedades de las glándulas suprarrenales (como el Síndrome de Cushing), entre otros. Al inicio de su uso, el enfermo se siente bien, por lo que continúa consumiéndolo por más tiempo del prescrito por el médico, teniendo como consecuencia alguna de las complicaciones descritas.

Otra práctica muy común es resurtir la receta de la consulta anterior, pensando que como los síntomas son idénticos, también el tratamiento debe ser igual porque se trata de la misma enfermedad. Grave error, pues la mayoría de las veces esto no es así. Algunos medicamentos como el ambroxol que es un mucolítico, se usa de forma indiscriminada para cualquier tipo de tos, condicionando que el paciente persista con este síntoma. Este medicamente tiene una indicación y sólo el médico es quién lo debe prescribir.

Es increíble como muchas veces al llegar a la farmacia, los pacientes permiten que les cambien la receta por otros medicamentos de menor costo o incluso por otras sales. El ahorrarte algunos pesos en un medicamento a la larga puede resultar mucho más caro, no siempre lo mismo es lo más barato, ni lo más barato en lo mismo. ¿Sabías que el personaje que te despacha el medicamento en la farmacia, en muchas ocasiones no tiene más que bachillerato, o peor aún sólo secundaria? Entonces, ¿cómo permites que te cambie la receta que te expidió un médico que cuando menos ya fue a la universidad?

Te voy a dar algunos consejos para que ahorres en salud:

·No te automediques. Acude con el médico, él con sus conocimientos y después de hacerte una evaluación integral te recetará lo más adecuado.

·Evita resurtir recetas antiguas. Recuerda que muchas enfermedades tienen síntomas idénticos pero causas diferentes.

·Toma tus medicamentos como se indica. No suspendas los tratamientos o por el contrario los prolongues. Consume tus medicinas en el horario y tiempo de tratamiento establecidos por tu médico.

·No le recetes a tus hijos, familia o amigos. Pon en manos de expertos el cuidado de la salud. ¿Dejarías que una persona que no sabe nadar sea tu salvavidas en una playa con grandes olas?

·Pregunta a tu médico que tan caro es el medicamento que te prescribe. Existen otras alternativas menos costosas que el médico puede utilizar.

·Promociones de medicamentos. Algunos laboratorios y farmacias tienen programas estratégicos para apego a los tratamientos como tarjetas de descuentos, programas de puntos, canje de medicamentos, vales, medicamentos al 2 por 1 e incluso al 3 por 1.

·No consumas medicamentos de bajo costo. Identifica que los medicamentos que compras sean de calidad, originales o Genéricos Intercambiables (GI). Evita los medicamentos que se expiden en los tianguis, en las calles, en farmacias de dudosa calidad.

·De ninguna manera pidas medicamentos por internet con entrega a domicilio. Nunca sabrás si en realidad estás consumiendo una copia de medicamento (medicamento pirata) que no contiene la sal que debe ser.

·Cuídate y protégete. La prevención es la mejor manera de estar sano.

Espero que todo lo anterior te sea de utilidad en beneficio de tu salud y la de tu familia. Otro de los dichos de mi abuelita es: Zapatero a tus zapatos. Deja el cuidado de tu salud en manos de profesionales.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
http://medicasanvicente.sitiosprodigy.mx/
twitter:@CBaquedano_V



Cancún, Quintana Roo, México. Febrero del 2012