Mostrando entradas con la etiqueta fiebre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiebre. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2026

ÉBOLA

 Ante la proximidad del Mundial de Fútbol en México, han surgido noticias alarmantes sobre un brote de Ébola en África, lo que ha generado temor en la población. Por tal motivo, es de suma importancia conocer más sobre esta enfermedad.

El virus del Ébola es uno de los patógenos que más temor y fascinación ha despertado en el mundo de la medicina moderna. Aunque los brotes suelen sonar alarmantes en las noticias, entender cómo funciona, cómo se transmite y cómo se previene es la mejor herramienta para perderle el miedo y actuar con responsabilidad.

A continuación, explico esta enfermedad de forma directa, sin tecnicismos médicos confusos.

¿Qué es el Ébola?

El Ébola es una enfermedad grave, a menudo mortal, causada por el virus del Ébola. Pertenece a una familia de virus que provocan lo que los médicos llaman "fiebres hemorrágicas". En palabras simples, es un virus que daña el sistema inmunológico y los vasos sanguíneos, lo que puede provocar que el cuerpo tenga dificultades para coagular la sangre adecuadamente, algo similar al dengue hemorrágico.

Antecedentes Históricos

El virus no es nuevo. Fue descubierto en 1976 cuando se presentaron dos brotes simultáneos en África: uno en Yambuku (República Democrática del Congo) y otro en Nzara (Sudán del Sur).

¿De dónde viene el nombre?

El brote en la República Democrática del Congo ocurrió cerca de un río llamado Río Ébola, y de ahí los científicos tomaron el nombre para identificar al virus.

Desde su descubrimiento, el virus ha causado varios brotes, pero el más devastador de la historia ocurrió entre 2014 y 2016 en África Occidental (afectando principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona). Ese brote fue una llamada de atención mundial que aceleró la investigación médica para encontrar vacunas y tratamientos.

Epidemiología: ¿A quién afecta y dónde está?

El Ébola no es un virus que circule de forma común en todo el mundo. Es endémico de África, lo que significa que el virus vive de forma natural en los bosques tropicales de ese continente, principalmente en el centro y oeste de África.

El "huésped" natural: Se cree que los murciélagos de la fruta son los portadores naturales del virus. Lo curioso es que los murciélagos no se enferman ni mueren por el virus.

Mortalidad: Es un virus muy agresivo. Dependiendo del brote y de la velocidad con la que se atienda a los pacientes, el Ébola puede matar a entre el 25% y el 90% de las personas infectadas (con un promedio del 50%).

Historia Natural de la Enfermedad

¿Cómo evoluciona el Ébola desde que entra al cuerpo?

El proceso se divide en tres etapas claras:

Periodo de Incubación: Es el tiempo que pasa desde que el virus entra al cuerpo hasta que aparecen los primeros síntomas. Puede durar de 2 a 21 días (lo más común es entre 8 y 10 días). Durante este tiempo, la persona no contagia a nadie.

Periodo Clínico (Enfermedad): El virus empieza a multiplicarse rápidamente y a atacar las células de los órganos vitales y la sangre. Aquí aparecen los síntomas.

Desenlace: Si el cuerpo (con ayuda médica) logra vencer al virus, el paciente se recupera tras varias semanas. Si el sistema inmune se ve superado, se produce una falla multiorgánica (los órganos dejan de funcionar) que lleva a la muerte.

Signos y Síntomas

Al principio, el Ébola puede confundirse fácilmente con una fuerte gripe, malaria o dengue. Sin embargo, la enfermedad avanza rápido.

Síntomas iniciales (Aparecen de golpe):

Fiebre alta y repentina. Cansancio extremo y debilidad. Dolor muscular y dolor de cabeza intenso. Dolor de garganta.

Síntomas avanzados (A medida que la enfermedad progresa):

Vómitos y diarrea (a menudo con sangre). Erupciones en la piel. Falla en los riñones y el hígado. Hemorragias: Sangrado tanto interno como externo (por ejemplo, encías, nariz o en las heces fecales).

¿Cómo se contagia y cuál es el riesgo?

Es vital aclarar un mito: el Ébola NO se transmite por el aire, ni cuando alguien tose o estornuda (a diferencia del COVID-19 o la gripe). Tampoco se contagia por caminar al lado de alguien enfermo que no tiene síntomas.

El contagio ocurre estrictamente por el contacto directo (a través de la piel rota o las mucosas de los ojos, nariz y boca) con:

Fluidos corporales de personas infectadas o muertas por Ébola (sangre, saliva, sudor, orina, vómito, semen o leche materna).

Objetos contaminados con estos fluidos (agujas, sábanas, ropa).

Animales infectados: Al cazar, interactuar o comer carne mal cocinada de animales de la selva (como monos o murciélagos).

El riesgo de contagio

El riesgo para la población general fuera de las zonas de brote es extremadamente bajo. Quienes corren un riesgo alto son el personal de salud que atiende a los pacientes sin el equipo de protección adecuado y los familiares que cuidan a los enfermos o manipulan los cuerpos en los funerales.

Tratamiento: ¿Tiene cura?

Durante décadas no existió una cura real, solo se daba "tratamiento de soporte" (hidratar al paciente, pasarle sangre y controlar sus síntomas para darle tiempo a su cuerpo de defenderse).

Afortunadamente, la ciencia ha avanzado mucho:

Medicamentos específicos: Actualmente existen tratamientos con anticuerpos monoclonales (medicamentos aprobados recientemente) que atacan directamente al virus. Si se administran al inicio de la enfermedad, elevan drásticamente las posibilidades de supervivencia.

¿Tiene cura? Sí. Hoy en día, si se detecta a tiempo y se cuenta con los fármacos modernos, el Ébola se puede curar.

Complicaciones

Sobrevivir al Ébola es un gran logro, pero el cuerpo tarda en sanar por completo. Algunos sobrevivientes experimentan lo que se conoce como el "síndrome post-Ébola", que incluye complicaciones como:

Problemas de la vista (que pueden llegar a la ceguera). Dolores articulares y musculares crónicos. Cansancio extremo. Pérdida de cabello.

El virus puede "esconderse" temporalmente en fluidos como el semen, por lo que los sobrevivientes deben usar preservativo durante varios meses después de curarse.

Medidas Preventivas

La prevención es la herramienta más poderosa contra este virus.

Vacunación: Se utiliza principalmente para proteger al personal de salud y a las personas que están en las zonas donde hay un brote activo. La vacuna aprobada internacionalmente y utilizada por las autoridades sanitarias es Ervebo (rVSVΔG-ZEBOV-GP). Es una vacuna de dosis única que ha demostrado ser altamente eficaz para proteger contra la variante Zaire ebolavirus, que es la cepa más común y letal del virus, pero al no ser el Ébola una enfermedad endémica o común en nuestro país, la vacuna no forma parte del esquema nacional de vacunación permanente. Su uso está estrictamente controlado por la Secretaría de Salud y la Cofepris.

Higiene: Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o desinfectante a base de alcohol.

Evitar el contacto: No tocar fluidos de personas que muestren síntomas ni asistir a rituales fúnebres que impliquen tocar el cuerpo de alguien fallecido por Ébola.

Seguridad alimentaria: Cocinar perfectamente la carne antes de consumirla y evitar el contacto con animales salvajes en zonas de riesgo.

¿Qué debo hacer?

Si te encuentras en una zona donde hay un brote activo de Ébola o regresas de viaje de una región afectada y presentas fiebre, dolores o síntomas estomacales, la regla de oro es: Actuar rápido, pero con calma.

Aíslate: No salgas a lugares públicos para evitar poner en riesgo a otros.

Busca atención médica de inmediato: Llama a los servicios de salud o acude al hospital, informando de inmediato tu sospecha y tu historial de viaje o contacto.

No te automediques: Tomar pastillas por tu cuenta puede retrasar un diagnóstico correcto y empeorar la situación.

Todos debemos estar alertas de nuestra salud y prevenir contagios.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Junio del 2026

 

EDITORIALES ANTERIORES

http://cbaquedanomedicofamiliar.blogspot.mx/2012/04/editoriales.html

 

Bibliografía:

Organización Mundial de la Salud. (2025). Enfermedad por el virus del Ébola. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ebola-virus-disease

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2023). Historia de las enfermedades causadas por el virus del Ébola. CDC. https://www.cdc.gov/vhf/ebola/history/chronology.html

Organización Panamericana de la Salud. (2024). Directrices para el tratamiento de la enfermedad por el virus del Ébola: Anticuerpos monoclonales y terapéutica. OPS/OMS

Secretaría de Salud de México. (2026). Lineamiento estandarizado para la vigilancia epidemiológica y por laboratorio de la Enfermedad por el Virus del Ébola. Dirección General de Epidemiología.




jueves, 1 de enero de 2026

SUPER GRIPE

 ¿Te has enfermado en las últimas fechas de gripe? ¿Conoces a alguien que haya presentado una enfermedad de las vías respiratorias y que, junto con él, se haya enfermado toda su familia?

Es común que en esta temporada de bajas temperaturas se presenten enfermedades respiratorias, las cuales se propagan con facilidad debido a las reuniones de fin de año, convivios, festividades y actividades culturales.

El contagio suele ser rápido y sencillo, en gran parte porque hemos dejado de aplicar las medidas preventivas que nos enseñó la pandemia de COVID-19.

En fechas recientes, una nueva cepa del virus de la influenza se ha hecho presente en Europa y ya circula en el continente americano: la llamada SUPER GRIPE.

Hablemos de ella.

Se trata de una variante del virus de la influenza A (H3N2), específicamente del subclado K (una rama más específica dentro de un grupo evolutivo mayor que comparte características genéticas particulares). Esta variante ha generado alertas sanitarias a finales de 2025 debido a su alta contagiosidad y a la intensidad de sus síntomas. Aunque no es un virus nuevo, esta mutación ha facilitado su propagación en Europa, Asia y América.

A diferencia de un resfriado común, los síntomas suelen aparecer de manera repentina y con mayor severidad, siendo éstos:

Fiebre alta: generalmente entre 38 °C y 40 °C, difícil de controlar con medicamentos habituales.

Agotamiento extremo: fatiga intensa que puede prolongarse varios días o incluso semanas.

Dolores intensos: musculares (mialgias), articulares y cefalea severa.

Problemas respiratorios: tos seca persistente, dolor de garganta y congestión nasal.

Síntomas gastrointestinales: en niños es frecuente la presencia de náuseas, vómitos y diarrea.

Una gripe bien atendida suele evolucionar favorablemente en un periodo de 5 a 7 días. Sin embargo, las personas con factores de riesgo —como niños menores de 5 años, adultos mayores y personas inmunocomprometidas que padecen diabetes mellitus, hipertensión arterial, asma, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas o enfermedades inmunológicas— tienen mayor riesgo de presentar complicaciones.

Prevención

La prevención es fundamental. Aunque en ocasiones el contagio es inevitable, ante la presencia de síntomas es indispensable evitar la transmisión a otros integrantes de la familia.

Medidas preventivas

Lavado constante de manos.

Es la principal medida de prevención. La OMS recomienda la siguiente técnica:

1.    Mójese las manos con agua.

2.    Deposite en la palma de la mano una cantidad suficiente de jabón.

3.    Frótese las palmas entre sí.

4.    Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la izquierda, entrelazando los dedos, y viceversa.

5.    Frótese las palmas con los dedos entrelazados.

6.    Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta.

7.    Frótese el pulgar de cada mano con movimiento de rotación.

8.    Frótese la punta de los dedos contra la palma opuesta con movimiento circular.

9.    Enjuáguese con agua.

10. Séquese con una toalla de un solo uso.

11. Utilice la toalla para cerrar el grifo.

Se debe realizar desinfección de superficies de uso común, como picaportes, llaves de lavabos, manijas de muebles, refrigeradores, estufas, vehículos, mesas, pisos, controles remotos, teléfonos, equipos de cómputo y llaves de automóvil. Estas medidas deben reforzarse cuando hay un enfermo en casa. Un desinfectante eficaz, económico y fácil de conseguir es el cloro.

Separar cubiertos y utensilios del enfermo, así como realizar el cambio frecuente del cepillo dental.

Uso de cubrebocas. Es una medida efectiva para evitar la dispersión de gotas respiratorias y reduce el contacto con boca y nariz. El personal de salud debe usar cubrebocas N-95; la población general puede usar cubrebocas comunes. Es fundamental que cubra nariz y boca. Usarlo por debajo de la nariz es una práctica incorrecta.

Etiqueta respiratoria. El enfermo debe estornudar o toser en el ángulo interno del codo. Es incorrecto hacerlo cubriéndose con las manos.

Evitar toallas o pañuelos de tela. Se recomienda usar pañuelos o servilletas desechables, utilizarlos una sola vez y desecharlos en una bolsa exclusiva. Al eliminar esta bolsa, la persona debe usar cubrebocas y lavarse las manos inmediatamente.

Como precaución adicional, adopte medidas de higiene al visitar mercados de animales vivos, productos frescos o de origen animal.

Estas medidas son las mismas que se aplicaron durante la pandemia de COVID-19 y que demostraron ser altamente efectivas.

Tratamiento

El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, disminuir el malestar general y, en algunos casos, utilizar antivirales. Se recomienda reposo, abundante ingesta de líquidos y una alimentación saludable.

Es importante recalcar que en las gripes NO SE DEBEN UTILIZAR ANTIBIÓTICOS, salvo indicación médica.

Acuda al médico para una valoración adecuada y para la detección oportuna de complicaciones. Si algún miembro de la familia presenta dificultad respiratoria o empeoramiento de los síntomas, debe recibir atención médica de urgencia.

Finalmente, algo muy importante que no se debe olvidar:

NO TE AUTOMEDIQUES.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Enero del 2026

 


EDITORIALES ANTERIORES


domingo, 1 de junio de 2025

SARAMPIÓN

El sarampión, una enfermedad febril exantemática (por la presencia de fiebre y lesiones de la piel) que se consideraba erradicada en nuestro país, ha sido motivo de noticia y alarma en las últimas fechas por la aparición de nuevos casos en México.

Y esto es debido a que ya se han tenido muertes por está enfermedad en los últimos meses, además de que se ha visto un avance gradual desde la frontera norte hasta el sur de nuestro país.

Para que esta enfermedad tuviera un rebrote, se conjugaron factores que han favorecido su reaparición.

Entre estos factores puedo mencionar la falta de vacunación contra el sarampión en los niños durante la pandemia del Covid-19.

Posterior a esta pandemia, nuestro país sufrió un desastroso manejo en políticas de salud con un desabasto importante de vacunas, situación que hasta el día de hoy prevalece. Y aunque poco a poco ha mejorado, aun se siguen teniendo dificultades para completar los esquemas de vacunación básicos en los menores.

Así mismo, las políticas migratorias de fronteras abiertas en el sur y la facilidad de otorgar residencia a extranjeros sin exigirles esquemas de vacunación han sido otro factor.

La falta de filtros sanitarios y revisión de esquemas de vacunación de visitantes en los puntos de entrada a nuestro país, han venido a colaborar en la importación de enfermedades.

De igual manera, las creencias actuales acerca de las vacunas, tales como, son malas, que son métodos de control del gobierno, de que no son necesarias, han sido también un aliado en la falta de protección a los menores.

Pero hablemos del protagonista de esta historia: El Sarampión.

De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), el sarampión es una enfermedad vírica sumamente contagiosa que puede afectar a cualquier persona, pero es más común entre los niños.

Se propaga fácilmente cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Puede provocar una enfermedad grave, complicaciones o la muerte.

El sarampión es causado por el virus del sarampión, que pertenece al género Morbillivirus de la familia Paramyxoviridae.

Al ser un virus, no se cura con antibióticos y es el propio cuerpo el encargado de eliminarlo para lograr la mejoría.

Entre los síntomas que causa el sarampión encontramos:

Fiebre, por lo general alta y de difícil control. Es importante mencionar que, si el paciente no presenta fiebre, aunque tenga otros síntomas de la enfermedad, es muy probable que no se trate de sarampión.

Flujo nasal o rinorrea, el cual se caracteriza por ser amarillo por las mañanas y transparente en el transcurso de la tarde. Con respecto a esto, se tiene la falsa creencia de que al tener moco amarillo necesariamente se deben utilizar antibióticos, pero esto no es así.

Tos, la cual va a depender de la cantidad de moco producido en la vía respiratoria alta o en forma de accesos en los procesos neumónicos.

Ojos rojos y llorosos, síntomas que son característicos de conjuntivitis. Con respecto a esto, es importante mencionar que no es necesario aplicar gotas oftálmicas que contengan antibióticos.

Manchas de Koplik, mismas que se caracterizan por aparecer dentro de la mucosa de la boca, de color blanquecino y que se presentan 2 a 3 días después del inicio de los síntomas.

Eritema o sarpullido del sarampión, mismo que se hace presente 3 a 5 días después del inicio de los síntomas, el cual aparece en la cara y posteriormente se extiende en dirección a la parte inferior del cuerpo de forma gradual. Es en la aparición de este eritema, cuando la fiebre se incrementa.

Ataque al estado general. El paciente que tiene sarampión, se ve y se siente mal de manera importante.

Los medicamentos que se otorgan durante el sarampión son sintomáticos que tienen la finalidad de disminuir las molestias tan severas que esta enfermedad provoca.

Como podemos observar, no existe un tratamiento curativo durante la enfermedad, situación que lo vuelve peligroso, pues al estar el virus en nuestro organismo, se pueden presentar complicaciones que causen muerte.

Entre las complicaciones más graves que se presentan durante la infección por sarampión, se incluyen ceguera, encefalitis (inflamación del cerebro), diarrea grave (que puede causar deshidratación), infecciones del oído y neumonía.

Además, la panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), es una complicación neurológica rara pero grave que puede ocurrir años después de la infección.

Así mismo, las mujeres que se enferman de sarampión durante un embarazo pueden tener la complicación de presentar un parto prematuro o que el bebé nazca con bajo peso.

Es importante recalcar, que la gran mayoría de los casos de sarampión se resuelven espontáneamente sin complicaciones, sin embargo, existen factores de riesgo que propician la complicación de esta enfermedad.

Entre estos factores de riesgo para complicaciones se encuentran:

Malnutrición que es condicionada por alimentación deficiente, desnutrición u obesidad.

Inmunosupresión, misma que se presenta en las personas con sistemas inmunológicos debilitados por enfermedades como diabetes, asma, lupus, VIH, leucemia u otros tipos de cáncer, así como tratamientos de quimioterapia o alguna otra enfermedad que cause estado de inmunosupresión.  

Edad. Los puntos opuestos de la vida como son los niños pequeños y los adultos mayores los cuales son más propensos a complicaciones graves.

Como podemos darnos cuenta, el sarampión se parece a muchas enfermedades como dengue, rinofaringitis aguda, rubeola, rociola, varicela en su etapa inicial, enfermedad exantemática transitoria entre otras enfermedades eruptivas por lo que es importante acudir a consulta médica, sobre todo en niños menores y adultos mayores.

No existe tratamiento curativo, pero la vacunación es la mejor medida preventiva por lo que es importante que se tengan los esquemas de vacunación completos.

El esquema de vacunación contra el sarampión en México, y en general, se compone de dos dosis de la vacuna SRP (Sarampión, Rubéola, Parotiditis).

La primera dosis se aplica a los 12 meses y la segunda a los 18 meses o a los 6 años, según el año de nacimiento de la persona (para niños y niñas nacidos antes de 2022 se aplica a los 6 años de edad y para niños y niñas nacidos a partir de 2022 se aplica a los 18 meses de edad).

La segunda dosis puede ser una vacuna SRP (Sarampión, Rubéola, Parotiditis) o una vacuna tetravírica (SRPV), que incluye también la vacuna contra la varicela, pero eso va a depender de la disposición que se tenga en las instituciones de salud.

Estemos atentos, el sarampión es una enfermedad grave la cual puede ser mortal.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de junio del 2025

 

EDITORIALES ANTERIORES

SITIO OFICIAL




 

lunes, 1 de abril de 2019

DENGUE

En estos días tuve la oportunidad de realizar un curso de actualización en Dengue, enfermedad de la que mucho se habla en la región en donde vivimos, pero del que no está por demás tener en consideración. Les comparto algunos datos relacionados con esta enfermedad.

El Dengue es una enfermedad causada por un virus llamado dengue virus del que existen cuatro serotipos, DEN-1, DEN-2, DEN-3, DEN-4. Todos producen inmunidad homóloga permanente, por lo que sólo te puede dar dengue en 4 ocasiones a lo largo de tu vida, lo cual quiere decir que si te da dengue del serotipo 1, ese ya no te volverá a dar y así respectivamente. También existe una inmunidad transitoria después de padecer dengue, que te protege de padecer la enfermedad de 1 a 3 meses. Con respecto al dengue hemorrágico, el mayor riesgo está en serotipo DEN-2, seguido de DEN-3, DEN-4 y DEN-1

El dengue es una enfermedad que se transmite a través del mosquito (infectado) que actúa  como vector. El Aedes aegypti  y el Aedes Albopticus son los mosquitos transmisores. Los Aedes aegypti mosquitos hembra son la principal fuente de transmisión del dengue. Esta especie pica durante el día, con el período de alimentación más activo 2 horas antes y 2 horas después del amanecer y el atardecer. Sin embargo, el mosquito puede picar a varias personas en un día, lo que explica la rápida expansión del dengue.

Los síntomas que el dengue condiciona son: enrojecimiento facial, eritema, dolor corporal, mialgias, artralgias, cefalea y dolor retro-ocular. Pueden presentarse manifestaciones hemorrágicas menores, como petequias y equimosis en la piel. Los pacientes que mejoran después de que baja la fiebre, se consideran casos de dengue sin signos de alarma.

La mayor incidencia de dengue durante 2015, se presentó en el grupo de 15-19 años con 10.76 Los estados con las TASAS DE INCIDENCIA más altas durante este año fueron COLIMA, SONORA, NAYARIT, QUINTANA ROO y BAJA CALIFORNIA SUR. En México, los estados de GUERRERO, CHIAPAS, VERACRUZ, TABASCO y JALISCO son las PRINCIPALES ZONAS ENDÉMICAS por el número de casos presentados.

La gravedad de la enfermedad, depende mayormente de la carga viral y a duración de la enfermedad varía de 2 a 15 días en promedio, sin contar el período de incubación que es de 10 días aproximadamente, la recuperación es variable, por eso el período se extiende a 15 días.

Consta de 3 fases: febril, crítica y de recuperación. La FASE FEBRIL se encuentra entre 2 a 7 días y se asocia a la viremia.

En un choque descompensado, tardío por hipotensión, los mecanismos compensatorios se agotan, por lo que disminuye el flujo sanguíneo a los órganos vitales.

La biometría hemática y la química sanguínea son estudios básicos, sobre todo en aquellos pacientes que presentan comorbilidades, lo cual es un criterio de hospitalización para pacientes con dengue, sobre todo en aquellos con descontrol metabólico.

El dengue no tiene tratamiento específico. Su tratamiento se basa en la sintomatología del paciente. Se utilizan analgésicos como paracetamol y metamizol (el ácido acetilsalicílico está contraindicado), además se requieren manejo del estado hídrico.

El dengue con un cuadro probable de dengue con datos de alarma, lo que sugiere manejo inmediato en unidad que cuente para su manejo. Se inicia con canalización de vía periférica, soluciones cristales a requerimientos, toma de laboratorio si se tiene disponible, y por supuesto, envío a 2do nivel a la brevedad.

El hematocrito (prueba de sangre) es de gran valor durante la fase de rehidratación, ya que su normalización indica una respuesta a la terapia hídrica, la recuperación del estado de choque o la presencia de posibles complicaciones, en caso que éste se incremente o baje de forma súbita.
Todo niño que reside en, o proviene de zonas endémicas, con fiebre de 2 a 7 días y sin otra causa aparente, es un caso sospechoso.

La prevención primaria comprende acciones previas a la presentación de la enfermedad para evitarla como lo es el desechar recipientes y objetos que puedan almacenar agua y permitir que el mosco ove y produzca más crías. Esta es una labor que nos corresponde a todos.

En síntesis, el Dengue es una enfermedad grave que puede causar la muerte por lo que se debe acudir al médico cuando los síntomas se presenten.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Abril del 2019





miércoles, 1 de agosto de 2018

INFLUENZA



La INFLUENZA es una enfermedad viral febril aguda que afecta principalmente la nariz, la garganta, los bronquios y ocasionalmente los pulmones. Es llamada también Gripe Rompe-huesos o Gripe Estacional (se presenta en Otoño-Invierno) aunque pueden existir brotes en cualquier época del año.

Existen 4 tipos de virus de la Influenza: Tipo A, Tipo B, Tipo C y Tipo D. Los tipo A y B son los causantes de las epidemias estacionales. 

La Influenza A es causada por una familia de virus llamada Orthomyxoviridae. Estos virus, año con año mutan (cambian su estructura genética) por lo que la enfermedad se repite en forma cíclica, de tal manera que es necesario vacunarse cada año.


Los síntomas que observamos en la Influenza son:

-Fiebre de aparición súbita, mayor 38 grados celsius, la cual es de difícil control.

-Dolor de cabeza intenso, con la sensación que la cabeza te va a reventar.

-Dolores musculares, especialmente en espalda, brazos y piernas. El paciente se siente débil y con dolor para moverse.

-Escalofríos y sudoración.

-Estornudos frecuentes acompañados de rinorrea (flujo nasal) la cual es hialina (transparente).

-Tos persistente y seca, algunas veces en forma de accesos.

-Dificultad para respirar. El paciente siente falta de aire, lo que condiciona que respire muy rápido (taquipnea).

-Dolor de garganta (odinofagia) con la sensación de que no se puede deglutir (tragar) alimentos e incluso líquidos.

-Diarrea, la cual es transitoria y se autolimita (se quita sola). También se pueden presentar vómitos.

La influenza dura aproximadamente una semana y la intensidad de sus síntomas va a depender de la virulencia (cantidad de virus en el organismo), las condiciones inmunológicas del paciente y su estado de salud previo.

En la mayoría de las personas, la influenza desaparece sola. Sin embargo, cabe destacar que dicho  padecimiento,  tanto en el curso normal  de su misma evolución, así como en las complicaciones que pudieran derivarse de ello,   puede resultar mortal si no se le da el seguimiento y atención adecuados. Entre las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones de la influenza se incluyen:

-Niños pequeños, de menos de 5 años y, en particular, aquellos menores de 2 años

-Adultos mayores de 65 años

-Residentes de casas de reposo y otros centros de atención médica a largo plazo

-Embarazadas y mujeres puérperas hasta las dos semanas después del parto

-Personas con el sistema inmunitario debilitado

-Personas que padecen enfermedades crónicas, como asma, enfermedades del corazón, enfermedades renales y diabetes

-Personas muy obesas, cuyo índice de masa corporal (IMC) es igual a 40 o mayor

La complicación que con mayor frecuencia se presenta es la Neumonía, la cual es la causa más común de las defunciones de los pacientes que han padecido influenza.

Esta patología pone nerviosos a los médicos y a la población en general cuando se hace presente en forma masiva, con un gran número de pacientes hasta el grado de convertirse en epidemia. Sin embargo, a pesar de que puede ser una enfermedad peligrosa e incluso mortal, es importante no caer en pánico. Por tal motivo es importante no automedicarse y mucho menos tomar antibióticos.

Es inadecuado tomar antivirales y antibióticos por presentar síntomas iniciales de influenza. Esta decisión terapéutica únicamente la utilizan los médicos en hospitales en casos de Neumonias de tipo mixto (virus con bacterias).

El tratamiento antiviral no se da a todos los pacientes que padecen influenza. El antiviral se debe otorgar a las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones.

El Oseltamivir es en la actualidad el tratamiento de elección para la Influenza, y como ya he mencionado, este medicamento únicamente debe ser recetado por un médico. Existen también otro tipo de medicamentos como el Zanamivir y Peramivir que también pueden ser utilizados. Este último no se encuentra disponible en México. 


Con respecto a las vacunas, las compañías que las fabrican cultivan las cepas que produce la enfermedad en el año para fabricar las vacunas que se aplicaran el próximo año, de tal manera que las vacunas, no son molecularmente idénticas cada año. Por tal motivo, la vacunación debe ser anual, en especial para los grupos con factores de riesgo para  complicaciones previamente mencionados y al personal de salud.

En la actualidad, las vacunas se cultivan utilizando  huevo de gallina, por lo que las personas que son alérgicas al huevo no se deberán aplicar esta vacuna.

En las redes sociales se han difundido rumores sobre que las vacunas aplicadas por el gobierno no son ciertas, que sirven para control de natalidad y otra serie de falsedades que no tienen un fundamento científico. La Influenza es real y las vacunas ayudan, pues aunque es posible que a pesar de haberte vacunado sufras la enfermedad (recordemos la mutación del virus), el estar vacunados puede disminuir de forma importante el riesgo de una epidemia. Tenemos la obligación de vacunarnos.

Pero si a pesar de cumplir con la vacunación, la enfermedad se hace presente, existen una serie de medidas que debemos realizar para evitar el contagio de las personas que están a nuestro alrededor:

-Lavar las manos con agua y jabón de forma frecuente. El gel alcoholado puede ser una opción, pero es preferible el agua y el jabón. De igual manera se debe evitar el saludo de manos.

-Cubrir la nariz y la boca con un pañuelo (preferentemente desechable) al momento de toser o estornudar. Después de su uso, este pañuelo se debe desechar.

-El uso de cubrebocas es una excelente medida preventiva. El modelo N95 es el más seguro, sin embargo se ha demostrado que hasta un simple cubrebocas desechable puede ser de gran utilidad.

-La saliva viaja a través del estornudo o la tos hasta un metro de distancia, por tal motivo no se debe toser frente una persona. Así mismo, los besos, los abrazos pueden facilitar el contagio.

-La ropa contaminada, los cubrebocas, los pañuelos, deben ser manejados para su desecho o lavado según sea el caso con mucho cuidado.

-El virus puede sobrevir en el medio ambiente hasta una hora en las gotas de saliva que se expulsan al toser o estornudar, por lo que la manipulación de objetos contaminados puede ser fuente de contagio. Como ejemplo teléfonos celulares, Tablet, teclados de computadoras, manijas de puertas, llaves de lavabo, asas o agarraderas de muebles como los refrigeradores u hornos de microondas, controles remotos, juguetes y cualquier objeto que pueda estar expuesto.

Los virus de la influenza se destruyen en temperaturas superiores a los 75 grados Centigrados.

Los productos de limpieza del hogar comunes también pueden matar los virus de la influenza, incluidos los productos que contienen: cloro, peróxido de hidrógeno, detergentes (jabón), yodóforos (antisépticos a base de yodo), alcoholes. Los aerosoles y sustancias antisépticas embotelladas para aplicación directa pueden ser una buena opción.

En síntesis, la Influenza es una enfermedad a la que todos estamos expuestos, misma que puede ser mortal en grupos vulnerables y la cual se debe dejar para la atención por los médicos. El cuidado de la salud es un compromiso compartido.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Agosto del 2018

Bibliografía:




Recomendaciones:






domingo, 1 de abril de 2018

FARINGITIS VESICULOSA


Una de las infecciones más dolorosas de la cavidad bucal (orofaringe) es la FARINGITIS VESICULOSA o HERPANGINA.

Los padres, preocupados acuden al médico ante la presencia de fiebres de difícil control e imposibilidad para comer o tomar líquidos de sus hijos. Esto causado por lesiones ampollosas de diferentes tamaños localizadas en la orofaringe, en la lengua y en ocasiones en las mucosas de las mejillas (parte interna de las mejillas). Estas lesiones, al contacto con la saliva, tienden a tornarse de color blanquecino con lo que asemejan puntos purulentos, aunque en realidad no es pus lo que se encuentra en su interior.

En primera instancia, los angustiados padres esperan que el médico  les otorgue un medicamento que detenga la infección rápidamente y piden se les recete el antibiótico más potente, que si es inyectado, ¡mejor! Sin embargo, para sorpresa de los padres, la mayoría de los médicos NO RECETAN ANTIBIÓTICOS, PUES NO SON NECESARIOS, tratándose de un cuadro viral. Aunque existen  médicos que  cometen el error de recetar estos antibióticos, ya sea por intereses personales o por favorecer alguna empresa farmacéutica, con lo que desafortunadamente  se complica el cuadro faríngeo.

La HERPANGINA o FARINGITIS VESICULOSA, es común en la infancia (aún cuando se puede presentar en cualquier edad) y es  causada por el VIRUS COXSACKIE. Se caracteriza por fiebre intensa, incapacidad para deglutir por el dolor, salivación excesiva, lesiones ampulosas en boca y lengua y que incluso también se pueden presentar en las manos y los pies (Exantema Vírico de Manos, Pies y Boca o Enfermedad de Manos, Pies y Boca). De igual manera el paciente presenta decaimiento y ataque al estado general por no estar comiendo adecuadamente, por la falta de líquidos y el malestar que provoca la fiebre.

¿Por qué no se necesita antibiótico? La fiebre es una característica de las infecciones, las cuales comúnmente son causadas por virus y bacterias. Las infecciones bacterianas se curan con antibióticos y las infecciones virales se autolimitan (se curan por si solas) o en ocasiones precisan del uso de antivirales. Luego entonces, no en todas las infecciones necesariamente tienen que usarse antibióticos, por el contrario, si se utilizan antibióticos sin necesidad, se puede prolongar el tiempo de autolimitación en las infecciones virales, así como condicionar una resistencia bacteriana a los antibióticos, de tal manera que cuando el antibiótico sea necesario en alguna circunstancia, puede existir una resistencia de las bacterias por haberse utilizado previamente sin necesidad, lo que condicionará que no surta efecto y no erradique a las bacterias.

Por tal motivo, NO SE UTILIZAN ANTIBIOTICOS de forma innecesaria o para prevenir una infección. El pensar que si no es necesario, tampoco  hace daño es erróneo. Los antibióticos tienen una indicación y deben ser recetados por médicos únicamente.

Desafortunadamente, en nuestra actualidad, el gremio médico ve con gran sorpresa y estupor, como médicos  recetan antibióticos (hasta 5 inyecciones de Ceftriaxona) en procesos virales como la gripe, todo con el afán de vender medicamentos, sin importarles el daño que a la salud puedan causar.

¿Qué debo hacer si mi niño tiene fiebre y un cuadro característico de HERPANGINA? El control de la fiebre es de suma importancia, pues en los niños pequeños, las fiebres pueden condicionar convulsiones. De tal manera que se puede administrar algún medicamento para la fiebre, baño o compresas con agua tibia (no se debe aplicar agua helada, hielo o alcohol a los niños con fiebre, pues aunque pueden bajar rápidamente la temperatura, el cuerpo por un mecanismo de autorregulación vuelve a elevar la temperatura de forma rápida, condicionando más fiebre) y acudir a consulta a la brevedad posible.

Es importante en la presencia de HERPANGINA que el paciente tome líquidos (preferentemente fríos, no helados) pues la deshidratación es  una de las principales complicaciones. En caso de que los pacientes muestren signos de deshidratación como ojos secos (poco brillantes), boca seca, decaimiento, se debe dar a beber suero oral con mucha paciencia, de poco en poco, pues cuando el suero oral se toma rápidamente, pueden causar vómitos. De igual forma se recomienda una dieta blanda que le permita al niño comer pequeñas cantidades. Se puede otorgar yogurt, puré, papillas, sopas (que no estén muy calientes) o licuados.

Esta enfermedad es altamente contagiosa, por lo que se deben separar los cubiertos, cucharas, tenedores, vasos y utensilios personales que se introduzcan a la boca para evitar contagios a otros miembros de la familia. Asimismo, se debe cambiar el cepillo de dientes al término de la enfermedad.

De ninguna manera es recomendable la automedicación, pues como ya he explicado, es una enfermedad que no necesita antibióticos, se autolimita (se cura sola) en un periodo de 3 a 5 días. Cabe enfatizar que el desarrollo de un cuadro viral debe estar acompañado de los cuidados pertinentes antes mencionados, bajo estricta vigilancia y atención para procurar que evolucione satisfactoriamente en el tiempo razonable.

Un factor determinante en estos casos es no descuidar al enfermo, ni confiarse que es algo sencillo que no requiere mayor atención o cuidados. Por el contrario, se debe mantener en observación permanente, más aún cuando se trata de  niños,   y  estar pendiente de que la enfermedad  vaya en franca mejoría. Por consiguiente, si los papás observan  algún indicio de que los malestares no disminuyen en breve tiempo,  es importante acudir al médico si el niño presenta un cuadro muy agudo para que determine el tipo de analgésicos y vigilancia de las complicaciones que se puedan presentar.

La automedicación es un problema serio de salud y los niños son susceptibles a complicaciones por esta práctica. No los expongamos o acaso ¿Si no sabes de electrónica, intentarías reparar tu computadora? ¡Zapatero a tus zapatos! Hasta  una enfermedad leve se puede complicar por jugar al médico. Deja el cuidado de tu salud y el de tu familia en manos de profesionales.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Abril del 2018