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jueves, 1 de enero de 2026

SUPER GRIPE

 ¿Te has enfermado en las últimas fechas de gripe? ¿Conoces a alguien que haya presentado una enfermedad de las vías respiratorias y que, junto con él, se haya enfermado toda su familia?

Es común que en esta temporada de bajas temperaturas se presenten enfermedades respiratorias, las cuales se propagan con facilidad debido a las reuniones de fin de año, convivios, festividades y actividades culturales.

El contagio suele ser rápido y sencillo, en gran parte porque hemos dejado de aplicar las medidas preventivas que nos enseñó la pandemia de COVID-19.

En fechas recientes, una nueva cepa del virus de la influenza se ha hecho presente en Europa y ya circula en el continente americano: la llamada SUPER GRIPE.

Hablemos de ella.

Se trata de una variante del virus de la influenza A (H3N2), específicamente del subclado K (una rama más específica dentro de un grupo evolutivo mayor que comparte características genéticas particulares). Esta variante ha generado alertas sanitarias a finales de 2025 debido a su alta contagiosidad y a la intensidad de sus síntomas. Aunque no es un virus nuevo, esta mutación ha facilitado su propagación en Europa, Asia y América.

A diferencia de un resfriado común, los síntomas suelen aparecer de manera repentina y con mayor severidad, siendo éstos:

Fiebre alta: generalmente entre 38 °C y 40 °C, difícil de controlar con medicamentos habituales.

Agotamiento extremo: fatiga intensa que puede prolongarse varios días o incluso semanas.

Dolores intensos: musculares (mialgias), articulares y cefalea severa.

Problemas respiratorios: tos seca persistente, dolor de garganta y congestión nasal.

Síntomas gastrointestinales: en niños es frecuente la presencia de náuseas, vómitos y diarrea.

Una gripe bien atendida suele evolucionar favorablemente en un periodo de 5 a 7 días. Sin embargo, las personas con factores de riesgo —como niños menores de 5 años, adultos mayores y personas inmunocomprometidas que padecen diabetes mellitus, hipertensión arterial, asma, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas o enfermedades inmunológicas— tienen mayor riesgo de presentar complicaciones.

Prevención

La prevención es fundamental. Aunque en ocasiones el contagio es inevitable, ante la presencia de síntomas es indispensable evitar la transmisión a otros integrantes de la familia.

Medidas preventivas

Lavado constante de manos.

Es la principal medida de prevención. La OMS recomienda la siguiente técnica:

1.    Mójese las manos con agua.

2.    Deposite en la palma de la mano una cantidad suficiente de jabón.

3.    Frótese las palmas entre sí.

4.    Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la izquierda, entrelazando los dedos, y viceversa.

5.    Frótese las palmas con los dedos entrelazados.

6.    Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta.

7.    Frótese el pulgar de cada mano con movimiento de rotación.

8.    Frótese la punta de los dedos contra la palma opuesta con movimiento circular.

9.    Enjuáguese con agua.

10. Séquese con una toalla de un solo uso.

11. Utilice la toalla para cerrar el grifo.

Se debe realizar desinfección de superficies de uso común, como picaportes, llaves de lavabos, manijas de muebles, refrigeradores, estufas, vehículos, mesas, pisos, controles remotos, teléfonos, equipos de cómputo y llaves de automóvil. Estas medidas deben reforzarse cuando hay un enfermo en casa. Un desinfectante eficaz, económico y fácil de conseguir es el cloro.

Separar cubiertos y utensilios del enfermo, así como realizar el cambio frecuente del cepillo dental.

Uso de cubrebocas. Es una medida efectiva para evitar la dispersión de gotas respiratorias y reduce el contacto con boca y nariz. El personal de salud debe usar cubrebocas N-95; la población general puede usar cubrebocas comunes. Es fundamental que cubra nariz y boca. Usarlo por debajo de la nariz es una práctica incorrecta.

Etiqueta respiratoria. El enfermo debe estornudar o toser en el ángulo interno del codo. Es incorrecto hacerlo cubriéndose con las manos.

Evitar toallas o pañuelos de tela. Se recomienda usar pañuelos o servilletas desechables, utilizarlos una sola vez y desecharlos en una bolsa exclusiva. Al eliminar esta bolsa, la persona debe usar cubrebocas y lavarse las manos inmediatamente.

Como precaución adicional, adopte medidas de higiene al visitar mercados de animales vivos, productos frescos o de origen animal.

Estas medidas son las mismas que se aplicaron durante la pandemia de COVID-19 y que demostraron ser altamente efectivas.

Tratamiento

El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, disminuir el malestar general y, en algunos casos, utilizar antivirales. Se recomienda reposo, abundante ingesta de líquidos y una alimentación saludable.

Es importante recalcar que en las gripes NO SE DEBEN UTILIZAR ANTIBIÓTICOS, salvo indicación médica.

Acuda al médico para una valoración adecuada y para la detección oportuna de complicaciones. Si algún miembro de la familia presenta dificultad respiratoria o empeoramiento de los síntomas, debe recibir atención médica de urgencia.

Finalmente, algo muy importante que no se debe olvidar:

NO TE AUTOMEDIQUES.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Enero del 2026

 


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miércoles, 1 de agosto de 2018

INFLUENZA



La INFLUENZA es una enfermedad viral febril aguda que afecta principalmente la nariz, la garganta, los bronquios y ocasionalmente los pulmones. Es llamada también Gripe Rompe-huesos o Gripe Estacional (se presenta en Otoño-Invierno) aunque pueden existir brotes en cualquier época del año.

Existen 4 tipos de virus de la Influenza: Tipo A, Tipo B, Tipo C y Tipo D. Los tipo A y B son los causantes de las epidemias estacionales. 

La Influenza A es causada por una familia de virus llamada Orthomyxoviridae. Estos virus, año con año mutan (cambian su estructura genética) por lo que la enfermedad se repite en forma cíclica, de tal manera que es necesario vacunarse cada año.


Los síntomas que observamos en la Influenza son:

-Fiebre de aparición súbita, mayor 38 grados celsius, la cual es de difícil control.

-Dolor de cabeza intenso, con la sensación que la cabeza te va a reventar.

-Dolores musculares, especialmente en espalda, brazos y piernas. El paciente se siente débil y con dolor para moverse.

-Escalofríos y sudoración.

-Estornudos frecuentes acompañados de rinorrea (flujo nasal) la cual es hialina (transparente).

-Tos persistente y seca, algunas veces en forma de accesos.

-Dificultad para respirar. El paciente siente falta de aire, lo que condiciona que respire muy rápido (taquipnea).

-Dolor de garganta (odinofagia) con la sensación de que no se puede deglutir (tragar) alimentos e incluso líquidos.

-Diarrea, la cual es transitoria y se autolimita (se quita sola). También se pueden presentar vómitos.

La influenza dura aproximadamente una semana y la intensidad de sus síntomas va a depender de la virulencia (cantidad de virus en el organismo), las condiciones inmunológicas del paciente y su estado de salud previo.

En la mayoría de las personas, la influenza desaparece sola. Sin embargo, cabe destacar que dicho  padecimiento,  tanto en el curso normal  de su misma evolución, así como en las complicaciones que pudieran derivarse de ello,   puede resultar mortal si no se le da el seguimiento y atención adecuados. Entre las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones de la influenza se incluyen:

-Niños pequeños, de menos de 5 años y, en particular, aquellos menores de 2 años

-Adultos mayores de 65 años

-Residentes de casas de reposo y otros centros de atención médica a largo plazo

-Embarazadas y mujeres puérperas hasta las dos semanas después del parto

-Personas con el sistema inmunitario debilitado

-Personas que padecen enfermedades crónicas, como asma, enfermedades del corazón, enfermedades renales y diabetes

-Personas muy obesas, cuyo índice de masa corporal (IMC) es igual a 40 o mayor

La complicación que con mayor frecuencia se presenta es la Neumonía, la cual es la causa más común de las defunciones de los pacientes que han padecido influenza.

Esta patología pone nerviosos a los médicos y a la población en general cuando se hace presente en forma masiva, con un gran número de pacientes hasta el grado de convertirse en epidemia. Sin embargo, a pesar de que puede ser una enfermedad peligrosa e incluso mortal, es importante no caer en pánico. Por tal motivo es importante no automedicarse y mucho menos tomar antibióticos.

Es inadecuado tomar antivirales y antibióticos por presentar síntomas iniciales de influenza. Esta decisión terapéutica únicamente la utilizan los médicos en hospitales en casos de Neumonias de tipo mixto (virus con bacterias).

El tratamiento antiviral no se da a todos los pacientes que padecen influenza. El antiviral se debe otorgar a las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones.

El Oseltamivir es en la actualidad el tratamiento de elección para la Influenza, y como ya he mencionado, este medicamento únicamente debe ser recetado por un médico. Existen también otro tipo de medicamentos como el Zanamivir y Peramivir que también pueden ser utilizados. Este último no se encuentra disponible en México. 


Con respecto a las vacunas, las compañías que las fabrican cultivan las cepas que produce la enfermedad en el año para fabricar las vacunas que se aplicaran el próximo año, de tal manera que las vacunas, no son molecularmente idénticas cada año. Por tal motivo, la vacunación debe ser anual, en especial para los grupos con factores de riesgo para  complicaciones previamente mencionados y al personal de salud.

En la actualidad, las vacunas se cultivan utilizando  huevo de gallina, por lo que las personas que son alérgicas al huevo no se deberán aplicar esta vacuna.

En las redes sociales se han difundido rumores sobre que las vacunas aplicadas por el gobierno no son ciertas, que sirven para control de natalidad y otra serie de falsedades que no tienen un fundamento científico. La Influenza es real y las vacunas ayudan, pues aunque es posible que a pesar de haberte vacunado sufras la enfermedad (recordemos la mutación del virus), el estar vacunados puede disminuir de forma importante el riesgo de una epidemia. Tenemos la obligación de vacunarnos.

Pero si a pesar de cumplir con la vacunación, la enfermedad se hace presente, existen una serie de medidas que debemos realizar para evitar el contagio de las personas que están a nuestro alrededor:

-Lavar las manos con agua y jabón de forma frecuente. El gel alcoholado puede ser una opción, pero es preferible el agua y el jabón. De igual manera se debe evitar el saludo de manos.

-Cubrir la nariz y la boca con un pañuelo (preferentemente desechable) al momento de toser o estornudar. Después de su uso, este pañuelo se debe desechar.

-El uso de cubrebocas es una excelente medida preventiva. El modelo N95 es el más seguro, sin embargo se ha demostrado que hasta un simple cubrebocas desechable puede ser de gran utilidad.

-La saliva viaja a través del estornudo o la tos hasta un metro de distancia, por tal motivo no se debe toser frente una persona. Así mismo, los besos, los abrazos pueden facilitar el contagio.

-La ropa contaminada, los cubrebocas, los pañuelos, deben ser manejados para su desecho o lavado según sea el caso con mucho cuidado.

-El virus puede sobrevir en el medio ambiente hasta una hora en las gotas de saliva que se expulsan al toser o estornudar, por lo que la manipulación de objetos contaminados puede ser fuente de contagio. Como ejemplo teléfonos celulares, Tablet, teclados de computadoras, manijas de puertas, llaves de lavabo, asas o agarraderas de muebles como los refrigeradores u hornos de microondas, controles remotos, juguetes y cualquier objeto que pueda estar expuesto.

Los virus de la influenza se destruyen en temperaturas superiores a los 75 grados Centigrados.

Los productos de limpieza del hogar comunes también pueden matar los virus de la influenza, incluidos los productos que contienen: cloro, peróxido de hidrógeno, detergentes (jabón), yodóforos (antisépticos a base de yodo), alcoholes. Los aerosoles y sustancias antisépticas embotelladas para aplicación directa pueden ser una buena opción.

En síntesis, la Influenza es una enfermedad a la que todos estamos expuestos, misma que puede ser mortal en grupos vulnerables y la cual se debe dejar para la atención por los médicos. El cuidado de la salud es un compromiso compartido.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Agosto del 2018

Bibliografía:




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