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jueves, 1 de mayo de 2025

PELIGRO AL COMER

Hace unos días observaba en un restaurante como una mamá le ponía al frente y sobre la mesa un teléfono celular a un niño no mayor de 2 años aproximadamente. Deduje que ella lo hacía para mantenerlo tranquilo y que así pudiera comer sus alimentos, sin darse cuenta en el gran riesgo que corría el infante al estar absorto a la pantalla mientras comía.

¿Por qué digo gran riesgo? ¿Qué peligro puede haber que el niño mientras come vea una pantalla?

Al estar el niño atento a la pantalla, puede no masticar correctamente y atragantarse, situación que condiciona una interrupción de la respiración y en consecuencia asfixia.

Y es que, en la actualidad, es algo común que a los niños se les den pantallas y equipos electrónicos desde muy temprana edad, práctica incorrecta e incluso peligrosa.

La OMS recomienda evitar que niños menores de dos años usen pantallas. Para niños de 2 a 5 años, se sugiere un máximo de una hora de uso de pantalla al día, y cuanto menos, mejor. Es importante que los padres acompañen a sus hijos en el uso de pantallas, eligiendo contenido de calidad y fomentando otras actividades saludables.

Independientemente del retraso en el desarrollo en las habilidades de comunicación, alteraciones en la motricidad fina y daños oculares, el uso de pantallas son un factor de riesgo para accidentes por asfixia, así como ingesta inadecuada de alimentos.

Es muy común qué en mi práctica médica, las mamitas lleguen a consulta porque sus hijos no quieren comer o comen poco y me solicitan vitaminas o medicamentos que les “abra el apetito”. Sin embargo, al indagar en la dinámica de la alimentación, la gran mayoría de las veces refieren que acostumbran darles teléfonos o tablets para mantenerlos tranquilos.

Después de un análisis de cada paciente, la conclusión es: ¿quiere que su hijo coma? ¡Quítele las pantallas electrónicas al momento de las comidas!

Y esto tiene una explicación:

Al estar los niños distraídos mirando las pantallas, comen más lentamente, espaciando el tiempo entre bocado y bocado lo que condiciona que su cerebro reciba una señal incorrecta de saciedad.

Pongo como ejemplo el hecho de estar comiendo y a la mitad de la comida, llega alguna persona a tu casa y en lo que la atiendes o despides, al regresar a comer has perdido el apetito. Es la falta de continuidad en la ingesta de alimentos lo que provoca esa sensación de saciedad.

Así mismo, es importante saber y entender que los niños no pueden comer igual que un adulto. La cantidad es diferente y la manera también.

Es importante que los bocados sean pequeños para que puedan masticarlos correctamente y en consecuencia tragarlos sin riesgo. Un bocado grande tiene mayor riesgo de atragantamiento.

Así mismo, si la comida es seca, es importante que el niño tome sorbos de agua que le permita deglutir más fácilmente los bocados.

De ninguna manera es recomendable dar a los menores de edad refrescos embotellados, ya que tienen un alto contenido calórico, mismo que no es benéfico para la salud. Lo mismo aplica para jugos y néctares envasados.

Con respecto a los alimentos chatarra, los niños menores de 5 años, no deben consumir caramelos o dulces de pequeño tamaño, ovalados o redondos, ante el riesgo de asfixia o broncoaspiración, independientemente del inadecuado aporte nutricional por el alto contenido calórico.

Era el año de 1912 cuando se inventaron los caramelos Life Savers (Salvavidas en español) por Clarence Crane. Él, desarrolló esta marca de dulces como una alternativa práctica a los caramelos duros tradicionales, especialmente durante el verano, ya que resistían mejor el calor que el chocolate.

Sin embargo, este invento tuvo un beneficio adicional inesperado: Al tener un orificio por el centro, se disminuía el riesgo de asfixia, pues al atragantarse, este orificio permite el paso de aire a los pulmones. Caso interesante.

Algo similar sucede con las frutas y verduras. Éstas, crudas o cocidas, deben ser cortadas en tamaño pequeño y de preferencia de manera lineal, a fin de evitar atragantamientos y accidentes por asfixia.

Una de las preguntas más comunes en mi consulta de los papás primerizos es ¿Cuándo debe iniciar la alimentación sólida el bebé?

La respuesta es a los 6 meses, y es la dentición que nos indica que el bebé ya puede alternar la lactancia materna con alimentos sólidos.

Sin embargo, la deglución se considera mejor dominada en los niños entre los 2 y 6 años de edad, cuando la función masticatoria se desarrolla y la deglución se vuelve más consciente y voluntaria. A esta edad, el niño pasa de la deglución visceral (que se desarrolla en bebés) a la deglución somática (similar a la de los adultos) y en consecuencia ya pueden comer solos, aunque siempre será necesaria la vigilancia de un adulto, situación que en ocasiones, no se le da la importancia real al momento de la ingesta de alimentos.

El sentido del gusto comienza a desarrollarse en el útero, desde las primeras semanas de gestación, con la formación de las papilas gustativas. Al nacer, el bebé ya puede distinguir entre sabores dulces, amargos y ácidos, prefiriendo los dulces como los de la leche materna.

A partir de los 6 meses, con la introducción de alimentos sólidos, el sentido del gusto se sigue desarrollando y el bebé comienza a experimentar y aprender sobre una variedad de sabores, por lo que es importante evitar condimentar o endulzar los alimentos que se les otorga.

Lo que para nosotros puede saber desabrido, para el bebé será de buen sabor. Mientras más dulce o salado se le de al niño, más querrá comer de esta manera con el riesgo de adquirir malos hábitos alimenticios, así como una selectividad hacia alimentos muy condimentados que puede causar disminución del apetito cuando se ofrecen alimentos poco condimentados o poco azucarados. Es lo que se conoce como niño melindroso, que se caracteriza por ser muy quisquilloso con la comida, rechazando o siendo reacio a probar alimentos nuevos o diferentes a los que ya consume.

Por todo lo anterior, es importante que al momento de comer y antes de los 2 años de edad en especial, a los niños no se les den pantallas electrónicas como método de distracción para que coma.

De igual manera, no es adecuado obligarlos a comer o regañarlos, ya que se pondrán a llorar, causándose una retroalimentación negativa que asocia el llanto a los momentos de alimentación y que pueden favorecer trastornos alimentarios.

Los niños aprenden lo que los papás les enseñan por eso hay que enseñarlos a comer, masticar y tragar correctamente.

Papás y personas a cargo de niños: Proporcionen hábitos sanos y maneras correctas al momento de comer, sin distractores y con la alimentación adecuada y acorde a la edad para que los niños tengan un buen apetito y un adecuado crecimiento.

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de mayo del 2025

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jueves, 1 de marzo de 2012

ALIMENTACION SALUDABLE EN NIÑOS

La alimentación de los hijos es una de las principales preocupaciones de los papás. La situación económica de nuestro país, la mercadotecnia y el estilo de vida de las ciudades condiciona que los niños puedan adquirir malos hábitos alimenticios, o que incluso reciban una alimentación con calidad deficiente.


Los primero años de la niñez son la base para tener una vida saludable. En esta etapa también se adquieren los hábitos alimenticios que nos van a regir como adultos. Por eso es importante dar a los niños una adecuada educación en materia de nutrición. El niño necesita una alimentación rica y variada que le permita adquirir los nutrientes necesarios para un sano desarrollo.


Es muy común que en la consulta las mamás externen sus dudas de cuál es la mejor alimentación y que pregunten sin el peso de sus hijos es el adecuado.


Una fórmula muy sencilla para saber si los niños tienen el peso mínimo ideal para su edad hasta los 10 años es la siguiente: Edad x 2 + 8 Ejemplo, un niño de 3 años de edad debe pesar como mínimo 14 kilos (3 años x 2 + 8 = 14kg). Esta fórmula es útil en niños de 1 a 10 años. Sin embargo será el médico quien determine en base a los antecedentes perinatales, a los factores y a la salud del paciente si está en su peso. El peso adecuado para un menor de 1 año se calcula de la siguiente forma:


1er mes: Peso al nacer + 750gr = Peso ideal
2do mes: Peso al nacer + 1500gr = Peso ideal
3er mes: Peso al nacer + 2250gr = Peso ideal
4to mes: Peso al nacer + 3000gr = Peso ideal
5to mes: Peso al nacer + 3500gr = Peso ideal
6to mes: Peso al nacer + 4000gr = Peso ideal
7mo mes: Peso al nacer + 4500gr = Peso ideal
8vo mes: Peso al nacer + 5000gr = Peso ideal
9no mes: Peso al nacer + 5250gr = Peso ideal
10mo mes: Peso al nacer + 5500gr = Peso ideal
11vo mes: Peso al nacer + 5750gr = Peso ideal
12vo mes: Peso al nacer + 6000gr = Peso ideal

La leche es un elemento esencial en la alimentación de los niños, ya que les aporta proteínas de buena calidad y calcio. Las proteínas son necesarias para formar y reparar los órganos y los tejidos del cuerpo. El calcio ayuda al crecimiento de los huesos y a que estos se mantengan sanos y firmes. La leche materna es el nutriente por excelencia ideal para los recién nacidos hasta los 6 meses, la cual se recomienda de forma exclusiva durante este período. Está más que comprobado que los niños que son alimentados al seno materno sin darles otro tipo de leche, tienen un adecuado desarrollo, no se enferman de forma frecuente y en consecuencia son adultos sanos.


Un aspecto que vale la pena enfatizar es que, hay que tener cuidado al momento de comprar pues no todo lo que se oferta como leche es tal: La leche es un alimento completo compuesto principalmente por tres elementos: agua, grasa butírica (la grasa propia de la leche) y sólidos no grasos. Estos últimos, a su vez, están conformados por proteínas, lactosa, minerales y proteínas. Los sólidos no grasos en la leche deben sumar al menos 83 gramos por litro. Las fórmulas lácteas son alimentos fabricados a partir de componentes de leche, pero que contienen menos proteínas propias de la leche, y por lo tanto son menos nutritivos. El costo de la formula láctea en relación a la leche en la actualidad es de aproximadamente 4 a 5 pesos menos por litro.


El yogurt y el queso pueden sustituir un vaso de leche al día. Se recomienda que el queso sea fresco y pasteurizado. La leche bronca y los quesos que son preparados de forma artesanal y que por lo general se venden en cremerías pequeñas, tianguis, mercados e incluso en la calle, tienen un alto riesgo de contaminación por bacterias como la escherichia coli, salmonela o brucella. Las leches de soya, no son leche. La soya es una leguminosa (como el frijol) que al remojarse, molerse y filtrarse produce un líquido blanquecino parecido a la leche (de ahí su nombre). Una buena opción para los intolerantes a la lactosa pero una mala elección para los que padecen colitis o síndrome de intestino perezoso.

Las carnes aportan proteínas de buena calidad, hierro y zinc. El hierro es un elemento indispensable para prevenir anemias y el zinc nos ayuda con el crecimiento. El pescado tiene grasas de tipo omega 3 que nos ayudan a proteger el corazón. El huevo y las leguminosas también contienen proteínas, sin embargo el exceso de huevo puede incrementar grasas dañinas en el cuerpo como lo es el colesterol de baja densidad. Se debe preferir comer carnes blancas como las del pollo (sin piel o pellejos), pavo y pescado. Estos alimentos deben ser preparados en cocción como caldos, asados o a la plancha preferentemente. No se recomiendan fritos o empanizados.


Las frutas y las verduras contienen minerales, vitaminas y antioxidantes. Estos últimos son los encargados de eliminar toxinas del cuerpo y previenen enfermedades como el cáncer. Sin embargo, el exceso de frutas puede causar obesidad en los niños.


Las verduras y legumbres pierden propiedades nutritivas cuando se someten a cocción, por lo que se recomiendan las ensaladas como una mejor opción. Es indispensable lavar las frutas y verduras que se consumen a fin de evitar enfermedades como la salmonelosis, la amibiasis o las gastroenteritis entre otras.


Los hidratos de carbono o carbohidratos, son un grupo alimenticio que encontramos en alimentos derivados de trigo y de maíz, cereales como el arroz, tubérculos como la papa o en los azúcares. Los carbohidratos aportan energía al cuerpo.


Algo para tener en cuenta es que los productos industriales elaborados a base de azucares refinados es que tienen un alto aporte calórico y bajo valor nutritivo, por lo que su consumo debe ser moderado o mínimo.


La grasa también es necesaria para el crecimiento normal en los niños. Prefiera los aceites vegetales (oliva, girasol, canola, soya, o maíz) crudos. Cuando los aceites se someten a cocción, pierden propiedades cardioprotectoras. Se recomienda cocinar con la menor cantidad de aceite y evite usar grasas de origen animal para la cocción como la manteca de cerdo. No reutilice el aceite, después de cocinar deséchelo. El calor constante degrada el aceite y lo vuelve peligroso para la salud. A sus niños, dele frituras sólo en ciertas ocasiones.

Recomendaciones importantes para la alimentación de los niños:
• Deles menos azúcar y menos sal
• Estimule el ejercicio
• Darle diferentes alimentos durante el día
• Usar de preferencia aceites vegetales en sus comidas
• Preferir las carnes blancas
• Aumentar el consumo de leche, preferentemente baja en grasas.
• Comer a sus horas, mínimo 3 veces al día.


Recuerda que una niñez saludable es sinónimo de una vejez tranquila. El niño que es obeso, corre un gran riesgo de ser un adulto enfermo.




Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
http://medicasanvicente.sitiosprodigy.mx/
twitter:@CBaquedano_V

Cancún, Quintana Roo, México. Marzo del 2012