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jueves, 1 de agosto de 2024

COVID-19: CINCO AÑOS DESPUÉS

Han pasado casi 5 años desde que el Covid-19 hizo su mortal aparición en nuestro planeta.

Aun tenemos presente en nuestros recuerdos los momentos de angustia y desesperación que se vivieron durante la pandemia.

Lo vivido nos hace temblar cuando en fecha reciente nos diagnostican Covid-19 y nos preocupa estar enfermos con todos los riesgos que esto significa.

Según datos emitidos por la Secretaría de Salud a finales de julio del 2024, los casos de Covid-19 se han incrementado en nuestro país y notificó 729 casos de coronavirus en México durante la última semana, cifra que casi se duplica en comparación con el penúltimo registro que fue de 465 casos. En este momento, suman 9 mil 269 contagios en lo que va de este año.

Pero a pesar de que los síntomas del Covid-19 son más leves en relación a los que se presentaban en la pandemia, los decesos aún se pueden observar afectando a personas que están inmunocomprometidas como los diabéticos, asmáticos, pacientes con VIH, en tratamiento por cáncer, obesidad, así como niños y adultos mayores.

La forma de contagio sigue siendo la misma: por exposición directa a personas contagiadas, siendo más probable contagiarse en reuniones con muchas personas en lugares cerrados, contacto directo con fluidos respiratorios y hacinamiento.

¿Por qué nos enfermamos a pesar de haber recibido vacunas en 1 o más ocasiones?

Esto es debido a que el virus se encuentra en mutación constante y las vacunas que se utilizan en México no son efectivas para las cepas actuales, puesto que se siguen utilizando las vacunas iniciales. Aunado a ello, dejaron de existir campañas de vacunación gratuita en nuestro país.

Las nuevas variantes de COVID-19 son denominadas KP.2 y KP.3, según datos de la plataforma GSAID (Global Iniciative in Sharing All Influenza Data). Estas variantes son pertenecientes a la familia ómicron y son consideradas más contagiosas que otras cepas, situación que genera preocupación por el aumento de contagios y riesgo de hospitalizaciones.

Los enfermos pueden presentar síntomas que se asemejan a una gripe o incluso asintomáticos. El grado de intensidad de los síntomas va a depender de las condiciones de salud del paciente o de la exposición al virus.

Los síntomas de las variantes KP.2 y KP.3 son semejantes a los de ómicron; entre los que se encuentran:

-Tos

-Fiebre

-Rinorrea (flujo nasal) y congestión nasal

-Dificultad respiratoria

-Fatiga (Astenia y Adinamia)

-Dolor de cabeza (Cefalea)

-Dolo Muscular (Mialgias)

-Dolor articular (Poliartralgias)

-Dolor de garganta (Odinofagia)

-Pérdida del gusto y el olfato

-Diarrea

Cuando se presenten estos malestares, es importante no automedicarse ni minimizar la enfermedad, pues como ya he comentado, puede ser algo leve, pero con la capacidad de contagiar a otras personas, por lo que es necesario acudir al médico a fin de que se confirme el diagnóstico para recibir tratamiento acorde a los síntomas y, sobre todo, prevenir el contagio a otros miembros de la familia.

Recordemos que el Covid-19 se puede confundir con otras enfermedades respiratorias, incluso con el Dengue (aunque el Dengue no da tos o rinorrea), por lo que es prioritario acudir al médico.

De igual forma, la prevención es la mejor herramienta que tenemos para detener el avance de esta enfermedad a una nueva pandemia. Por lo que les exhorto a retomar las medidas higiénicas que ayudan a salvaguardar la salud, siendo éstas: el lavado de manos frecuentemente o las veces que sea necesario, así como el uso de cubrebocas y el aislamiento por 5 días a partir del inicio de los síntomas.

En mi práctica profesional, he observado que estas variedades de Covid-19 a pesar de dar síntomas de leves a moderados, dejan complicaciones que se caracterizan por una tos persistente que tarda de 3 a 4 semanas, cuadro que se empeora cuando el paciente empieza a automedicarse.

Ya hemos sufrido las consecuencias de esta enfermedad y no podemos permitir que nuevamente cambie nuestra calidad de vida. Es tarea de todos nosotros evitar la presencia de una nueva pandemia de Covid-19.

Debemos estar juntos en esta lucha, así que toma conciencia: Si estás enfermo usa un cubrebocas tipo KN-99 y acude a la brevedad al médico.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Agosto del 2024


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Bibliografía:

Gobierno de México. Secretaría de Salud. Epidemiología. https://www.gob.mx/salud/documentos/datos-abiertos-152127 

UnoTV https://www.unotv.com/nacional/covid-casi-se-duplican-los-contagios-en-mexico-en-la-ultima-semana/

El Financiero. https://www.elfinanciero.com.mx/salud/2024/07/16/detectan-2-nuevas-variantes-de-covid-19-en-mexico-cuales-son-y-que-sintomas-se-presentan/

jueves, 1 de junio de 2023

FIN DE LA PANDEMIA COVID-19

El día 05 de mayo del 2023, el mundo recibió con alegría la noticia del fin de la Pandemia del Covid-19, enfermedad que desde el 2020 apareció y se propagó  con gran  rapidez por todos los confines de la tierra.

Definitivamente, el Covid-19 transformó nuestras vidas, cambió nuestros hábitos y la perspectiva de las enfermedades.

Sin embargo, la declaratoria del fin de la pandemia, ¿nos hace entender que estamos libres de esta enfermedad? De ninguna manera. El Covid-19 llegó para quedarse y como enfermedad viral que es, tiene la capacidad de transformarse, siendo así un peligro latente para el brote de una nueva epidemia.

Las diferentes olas de contagios que vivimos surgieron en base a las variantes víricas que desarrolló la enfermedad, unas muy contagiosas, otras con mayor riesgo de muerte o con secuelas incapacitantes. Es por eso que resulta de suma importancia enfatizar en no perder de vista que aun cuando la epidemia se ha declarado por terminada, dicha enfermedad sigue vigente y latente.

Las implicaciones del término de la pandemia pueden significar un gran riesgo si caemos en el error de dar por entendido que la enfermedad se ha erradicado y no seguimos vigilantes del Covid-19.

¿A qué me refiero?

La declaratoria realizada por la OMS acerca del fin de la pandemia se refiere a que ha finalizado la emergencia de salud pública de importancia internacional, es decir, que la emergencia sanitaria a nivel internacional ya no existe. Por consiguiente, esto no significa que Covid-19 haya dejado de ser una amenaza para la salud mundial.

He aquí la confusión y el peligro latente.  Pues resulta que al levantarse la pandemia existe una mayor libertad de movilidad poblacional sin tener como prioridad el uso de cubrebocas, el lavado de manos y la sana distancia, lo cual potencializa un mayor riesgo de contagios.

Como profesional de la salud veo con preocupación que esta situación se vuelve cada vez más habitual y en la vida cotidiana podemos observar un relajamiento en las medidas preventivas básicas. Por ejemplo, les puedo comentar que en la institución de salud pública donde realizo mi ejercicio profesional, se ha dejado de hacer el filtro de enfermedades respiratorias, de forma tal que los pacientes se encuentran todos juntos en la sala de espera, muchas veces en hacinamiento, conviviendo niños, mujeres embarazadas, adultos mayores, con la posibilidad de que se encuentre entre ellos algún paciente con Covid-19 que los pueda contagiar.

Tristemente, me ha tocado ver pacientes enfermos de enfermedades respiratorias, que no tienen el adecuado cuidado preventivo, con cubrebocas mal colocados, en mal estado, de tela común, con la manipulación de fluidos nasales, estornudando sin utilizar el antebrazo para cubrirse e incluso tosiendo con el cubrebocas mal puesto. También me he percatado que, en lugares públicos, incluso instituciones de salud, no cuentan con dispensadores de alcohol en gel y que un gran número de personas ya no lleva consigo el mencionado gel.

No caigamos en la equivocación de pensar que la enfermedad ha desaparecido o que ya no causa la muerte, esto es no es así.

Aún tenemos en la consulta pacientes que sufren las secuelas del Covid-19, que presentan limitaciones que les impiden realizar sus actividades como era antes de enfermarse. La enfermedad está vigente.

El paciente que se sabe enfermo de las vías respiratorias, debe acudir al médico, pero también debe tener la responsabilidad social de usar las medidas de protección pertinentes a fin de no contagiar a los que están a su alrededor.

Automedicarse porque se piensa que es una simple gripe lo que se padece, sigue siendo un gran error que conlleva a un riesgo mayor de complicaciones o incluso a la muerte.

Así como la enfermedad ha evolucionado, también el tratamiento ha cambiado y en la actualidad existen medicamentos como el compuesto Nirmatrelvir + Ritonavir que se utilizan en los pacientes de riesgo. Por eso la importancia de acudir a consulta y romper la fuente de contagios.

Todos hemos sufrido alguna perdida en esta pandemia. Pérdidas por la muerte de alguien cercano, pérdidas económicas, laborales, afectivas. De una u otra forma, todos fuimos afectados, por eso, es de suma importancia poner en práctica lo aprendido en este tiempo y evitar que vuelva a surgir una nueva contingencia sanitaria.

La enfermedad NO HA DESAPARECIDO, sigue entre nosotros y nos puede atacar en cualquier momento.

No bajemos la guardia, cuidémonos y cuidemos a los que nos rodean. El autocuidado es una responsabilidad que tenemos como habitantes de este planeta. No permitamos que la enfermedad vuelva a tomar fuerza y a convertirse en una nueva pandemia.

Recordemos lo que hemos sufrido y preguntémonos ¿quiero vivir esto nuevamente? Es tarea de cada uno de nosotros el cuidarnos y cuidar a los demás.

Recuerda: no minimices una enfermedad respiratoria pensando que es un simple resfriado. Acude al médico y observa las medidas preventivas de contagio.

El Covid-19 aún sigue cobrando vidas. Ponte atento y no bajes la guardia.

Colorín, colorado este cuento…. ¿se ha acabado?

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de junio del 2023

 

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jueves, 1 de diciembre de 2022

SEGUIMOS CON EL COVID-19

Mucho se ha hablado del Covid-19 desde su aparición a finales del 2019, siendo que hasta el momento se siguen descubriendo nuevas consecuencias de esta enfermedad.

Y como en toda crisis, nos hemos ido acostumbrando a estas condiciones de vida cometiendo el error de minimizarla o darle poca importancia.

Desde mayo del 2022 cuando las autoridades de nuestro estado determinaron que el uso del cubrebocas ya no era obligatorio, muchas personas consideraron dicha medida como indicativo de que la enfermedad había desparecido. Pero esta creencia dista mucho de la realidad.

El dejar de usar cubrebocas aunado con el silencio de las autoridades con respecto al comportamiento de la enfermedad, nos hace pensar que el Covid-19 es cosa del pasado. Desafortunadamente, esto no es así.

Desde el mes de octubre del 2022, en nuestro estado, el Covid-19 ha presentado un incremento en el número de contagios. Dicha información la sabemos los que trabajamos en el área de la salud a nivel institucional y privado. Sin embargo, no llega al resto de la población.

Cierto es que, con la vacunación y las variantes del virus, han disminuido los casos de gravedad, por lo que en la actualidad, el estar enfermo de Covid-19 no es necesariamente un motivo de hospitalización. Aunque también, en menor grado, siguen presentándose muertes por esta enfermedad.

Y aún cuando la mortalidad ha disminuido, las complicaciones son más comunes. Entre estas complicaciones se encuentra el Long Covid, tema que desarrollé en el artículo anterior.

Lo peligroso de estas complicaciones es que se hacen presentes en cualquier edad, incluso en caso asintomáticos, además de que no son detectables a simple vista, por lo que se debe realizar un examen físico completo y estudios de laboratorio.

Es común ver pacientes, que se contagiaron durante la pandemia, con problemas respiratorios, cardiacos, descontroles hipertensivos, alteraciones renales, neurológicas o musculares, que les quedaron como secuelas de la enfermedad.

Como podemos darnos cuenta, el Covid-19 llegó para quedarse entre nosotros, de manera tal que los cuidados que implementamos durante los puntos álgidos de la pandemia, deberían seguirse llevando a la práctica.

Si somos observadores, en lo cotidiano del día a día vemos que existen transportes públicos de tipo colectivo con hacinamiento y sin cubrebocas. Lo mismo sucede en eventos deportivos, actividades culturales, sociales y religiosas. Lo más grave de esto, es ver personas con síntomas respiratorios que no tienen el menor cuidado preventivo, sin uso de cubrebocas, sin estornudar de forma gentil (poniendo el antebrazo en la boca al momento de estornudar) o lavándose las manos con frecuencia.

De hecho, en la actualidad, son muchos los lugares que ya no tienen gel de alcohol como medida preventiva para la higiene de manos.

Mi perspectiva de médico, me hace ver la situación de manera diferente a como la ven las personas que no tienen conocimientos en medicina, y sin ser catastrófico, puede preverse una nueva ola de contagios que en consecuencia trastornará nuestra vida habitual.

Este incremento de casos puede ser favorecido por las fiestas de fin de año, que se caracterizan por una proximidad y euforia que nos hace olvidarnos de las medidas preventivas de la enfermedad.

No caigamos en el error de pensar que el Covid-19 es un simple catarro, pues aún siguen falleciendo pacientes por esta enfermedad y muchos más presentan complicaciones de difícil control.

Por consiguiente, mi recomendación es que si cursas con síntomas respiratorios como flujo nasal, cefalea, estornudos, dolor de cuerpo y cabeza, te hagas una prueba rápida de Covid-19 a fin de aislarte y evitar más contagios.

Cierto es que, en esta temporada de fin de año, estamos encontrado cuadros respiratorios en los cuales, la Influenza, el Virus Sincitial Respiratorio y el Covid-19 tienen características sintomatológicas similares, es por eso que, ante la duda, la recomendación es hacerse la prueba rápida de Covid-19 en los primeros 5 días del inicio.

El aislamiento y las medidas preventivas como el uso de cubrebocas, lavado de manos y sana distancia siguen siendo la mejor manera de evitar que la enfermedad se propague, formando así una nueva ola epidemiológica.

Desafortunadamente, el Covid-19 no ha desparecido y no creo que desaparezca pronto, de manera tal que debemos redoblar esfuerzos, cuidarnos, cuidar a los demás y tenerle el debido respeto a esta enfermedad.

En cuanto se nos indique, es necesario continuar con los esquemas de vacunación de Covid-19. Debemos aplicarnos las vacunas sin temor, sin hacer caso de los comentarios que se publican en las redes sociales y en los ciberespacios y mejor aún, evitemos propagar estos rumores. Es necesario y una obligación moral y de responsabilidad favorecer que nuestra familia y comunidad, se apliquen las vacunas.

No bajemos la guardia. Mantengámonos alertas. Prevengamos, cuidémonos y cuidemos a los demás.

Así mismo, no olvides que la automedicación es la peor decisión que puedes tomar en caso de una enfermedad. Deja tu salud en manos de los expertos.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Diciembre del 2022

 

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domingo, 1 de mayo de 2022

¿TERMINÓ LA PANDEMIA?

Después de aquel primero de diciembre de 2019 en que iniciara la pandemia en Wuhan, China, los momentos que vivimos actualmente parecieran indicar que está llegando a su fin, pero desafortunadamente esto no es del todo cierto.

El pensar que esta pesadilla ha terminado nos vuelve vulnerables, pues existe un relajamiento en las medidas preventivas que nos ayudaron a sobrellevar esta enfermedad.

La realidad es que los casos de contagios han disminuido significativamente al igual que los fallecimientos por esta enfermedad. Sin embargo, a cualquiera le puede tocar enfermarse por primera vez de covid19, o bien, de forma subsecuente y en consecuencia, está latente el riesgo a morir.

Vale la pena hacer mención que se cataloga como PANDEMIA a una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región, EPIDEMIA a una enfermedad que se propaga rápida y activamente con lo que el número de casos aumenta significativamente y la ENDEMIA se define como la aparición constante de una enfermedad en un área geográfica o grupo de población, aunque también puede referirse a una alta prevalencia crónica de una enfermedad en dicha área o grupo. Para ello, deben cumplirse simultáneamente dos criterios: permanencia de la enfermedad en el tiempo y afectación de una región o grupo de población claramente definidos.

Es por lo anterior, que se puede entender que efectivamente la pandemia está despareciendo, aunque la enfermedad sigue vigente de forma endémica, con el riesgo de rebrote en cualquier momento y convertirse así en una epidemia nuevamente.

Durante la epidemia las autoridades de salud notificaban día a día el número de infectados y defunciones, pero ahora al quitarse el semáforo epidemiológico será más difícil conocer dicha información, misma que sólo podremos tener si hacemos una búsqueda de los reportes epidemiológicos al final de cada mes, lo que impedirá saber en tiempo real el comportamiento de la enfermedad.

El no saber es un arma de doble filo, ya que estar desinformado de lo que acontece en tiempo presente respecto a la enfermedad, propicia que las personas olviden que el covid19 aún sigue entre nosotros.

Las autoridades han dispensado el uso de cubrebocas en áreas abiertas o bien ventiladas y recomiendan utilizarlo en lugares cerrados. Sin embargo, hemos podido observar que muchas personas, aún en estos sitios, están sin cubrebocas.

Es común llegar a reuniones, eventos sociales, culturales, deportivos e incluso políticos y ver una gran cantidad de personas que sin respetar la sana distancia y estando en lugares cerrados, no usan cubrebocas. De hecho, los conciertos masivos, los estadios deportivos, están teniendo un aforo bastante numeroso de manera tal que pareciera que ya no existe la enfermedad.  Pero debemos recordar que un estornudo tiene la capacidad de expulsar partículas de saliva hasta por 8 metros y si no existe la sana distancia, sin importar que el lugar sea abierto, el riesgo de contagio es alto.

Así mismo, el uso de gel antibacterial y el lavado de manos de forma frecuente es una práctica que está pasando al olvido.

Han aumentado los lugares en donde el gel antibacterial, los tapetes sanitizantes e incluso la toma de temperatura, se han vuelto un formalismo que ya no es utilizado por los usuarios.

Y es que estas medidas fueron las que nos ayudaron a salir delante de esta amenaza a lo largo de 2 años, por eso considero importante que no las dejemos de utilizar de un momento a otro.

El cubrebocas y la higiene de manos, siguen siendo la mejor manera de disminuir el número de contagios y no solo para COVID-19, sino también para enfermedades como la INFLUENZA o la TUBERCULOSIS PULMONAR que en últimas fechas ha tenido un incremento de casos de forma significativa.

Así mismo, las vacunas han demostrado ser una gran herramienta para la prevención de complicaciones y disminución del número de casos.

En la actualidad, en nuestro país se está aplicando la cuarta dosis de vacuna, la cual tiene como requisito haber recibido la tercera vacuna en un tiempo no menor de cuatro meses y no estar enfermo al momento de recibirla.

Varios pacientes me han cuestionado sobre si es correcto ponerse la cuarta dosis, puesto que circula en las redes sociales opiniones en contra o a favor que generan dudas en las personas.

La respuesta que otorgo a quien me pregunta sobre esto es que con las vacunas hemos ido aprendiendo a lo largo de esta pandemia, que han demostrado tener efectividad y que si las autoridades sanitarias indican que se aplique, debemos seguir sus indicaciones y como ejemplo de esto les digo que yo ya me la he aplicado.

De igual manera, ya está cercano el tiempo en que la vacuna se le aplique a los menores de 15 años, por lo que es importante que todos cumplamos los esquemas de vacunación a fin de poder lograr el efecto rebaño que permita a la enfermedad mantenerse de manera endémica y con la menor cantidad de casos complicados.

También debemos recordar lo aprendido en la pandemia: llevar un estilo de vida saludable, con ejercicio, peso adecuado, prevención y control de las enfermedades crónico-degenerativas a fin de prevenir las complicaciones del Covid-19.

Sin ser autocomplaciente, creo que estamos viendo la luz al final del túnel y aunque esta enfermedad no está del todo vencida, considero que la pandemia está a punto de terminar. Pero es necesario no olvidarnos de las medidas preventivas que nos han acompañado a lo largo de estos dos años, como son el lavado de manos, el uso correcto de cubrebocas en lugares cerrados o muy concurridos, la sana distancia y el ser responsables con nuestra salud. En este último punto me refiero a que si estamos enfermos o tenemos la sospecha de estar cursando con Covid-19 o alguna otra enfermedad respiratoria, es necesario acudir al médico, realizarnos pruebas diagnósticas y respetar el aislamiento mínimo de 10 desde el inicio de los síntomas en caso de resultar positivos.

El Covid-19 llegó para quedarse entre nosotros, de tal manera que tenemos que aprender a prevenirlo, combatirlo y no propagarlo.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Q, Roo, México a 01 de Mayo del 2022

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martes, 1 de febrero de 2022

COMPLICACIONES POSTCOVID-19

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, millones de personas se han enfermado cursando con síntomas que van desde la gravedad hasta leves o incluso asintomáticos.

Esta enfermedad ha demostrado tener un alto índice de complicaciones y patologías secundarias al término de la misma.

Son los pacientes que presentan complicaciones posteriores de salud los que acuden a revisión al término de su aislamiento. Sin embargo, son los menos, pues la gran mayoría se reintegra a sus actividades diarias sin una valoración rutinaria de su estado de salud.

Los profesionales de la salud hemos aprendido de esta enfermedad a marchas forzadas, en base a la experiencia adquirida con la atención médica que se les otorga a los pacientes con Covid-19 y los lineamientos que nos otorgan las instituciones de salud, en ámbito nacional e internacional.

Los pacientes que han cursado asintomáticos o con síntomas leves, piensan que pueden retomar de forma inmediata a sus actividades cotidianas, pero la realidad dista mucho de esa idea errónea.

El Covid-19 es una enfermedad infecciosa de tipo viral, multisistémica, la cual puede presentar complicaciones graves durante su evolución y secuelas que incluso resultan incapacitantes aun cuando el virus ha desaparecido.

Las personas que se enferman de Covid-19 pueden presentar elevaciones de sus cifras tensionales y glucemia, mismas que pueden persistir al término de la enfermedad.

La elevación en las cifras tensionales condiciona que los pacientes hipertensos tengan un difícil control de la misma con los medicamentos antihipertensivos que usaban antes de enfermarse de Covid-19, y siendo que la presión arterial elevada no da síntomas o son muy subjetivos, la hace peligrosa, pues literalmente la salud del paciente se vuelve una bomba de tiempo para complicaciones cardiacas o vasculares sin él saberlo.

Así mismo, el latido cardiaco puede aumentar provocando episodios de taquicardias o palpitaciones, dificultad para respirar o falta de aire.

Es por lo anterior, que se recomienda a los pacientes evitar la realización de ejercicio extenuante después de un cuadro de enfermedad por Covid-19 ya que los síntomas referidos pueden incrementarse condicionando situaciones de salud peligrosas.

Misma situación se presenta a los pacientes con diabetes, ya que existe una elevación de la glucosa la cual condiciona hiperglucemia persistente que dificulta el control. Sin embargo, a diferencia de la elevación de la presión arterial, la glucosa elevada presenta síntomas que obligan al paciente a consultar. Entre los síntomas más comunes por hiperglucemia encontramos visión borrosa, mareos o pérdida fácil de la estabilidad al caminar, incremento del apetito y sed, ir en muchas ocasiones a orinar en grandes cantidades (poliuria), cansancio o fatigas.

El dolor de pecho es un síntoma constante y recurrente que el paciente asocia a inflamación o fibrosis pulmonar.  Sin embargo, esto es erróneo, ya que el dolor en el pecho tiene un componente neuromuscular. Se caracteriza por un dolor pungitivo (punzante), que oprime el pecho y el cual puede ser de episodios de corta duración. Este dolor puede durar días, semanas e incluso meses posteriores a una infección por Covid-19. Lo anterior aplica para el dolor muscular o cefaleas, que van a tener su intensidad en base a la tolerancia al dolor que el paciente tenga o de antecedentes de dolores articulares previos como los que se presentan en la fibromialgia o artritis reumatoide.

El cansancio o fatiga, es una situación común en los pacientes que han padecido Covid-19, sobre todo en los primeros días inmediatos al cuadro. Son pocos los casos en los cuales esta condición se prolonga, la mayoría de las veces se resuelve en las primeras semanas de convalecencia. Algo parecido ocurre con los problemas de memoria, falta de concentración o dificultad para conciliar el sueño. Estos son transitorios y de corta duración.

La infección causada por la variante Omicron, se caracteriza por dar síntomas respiratorios altos, los cuales varían de leves a moderados, con una duración aproximada de 3 a 5 días. Afortunadamente los casos de complicaciones en vías respiratorias bajas tienen un índice menor a los casos producidos por otras variantes en esta pandemia. Aunque se ha observado un alto número de pacientes a los cuales les queda una tos y carraspeo persistente, que resulta bastante molesto.

Esta enfermedad se llama Rinitis Catarral y es una condición PostCovid-19. Se produce porque existe inflamación de la mucosa respiratoria con una producción excesiva de moco, el cual se produce en la vía respiratoria alta y desciende hacia la faringe, provocando sensación de cuerpo extraño y en consecuencia produce el estímulo de la tos, que es más común en las noches o en los momentos en los que el paciente se encuentra acostado (decúbito supino) y se le acumula la flema. El carraspeo que se realiza al deslizarse la flema por la faringe genera a su vez inflamación de la misma y dolor matutino de la garganta (odinofagia).

Es importante recalcar que, en la Rinitis Catarral, los pulmones están completamente limpios y bien ventilados, por lo que no existe afectación de los mismos.

Esta condición de salud, de no atenderse, tiende a una molesta cronicidad que es muy difícil que se resuelva de forma espontánea. No recomiendo automedicarse y mucho menos utilizar antibióticos, los cuales son la mayoría de las veces innecesarios.

Como podemos observar, no nos debemos confiar pensando de que al tener mínima o nula sintomatología de Covid-19 no es necesaria una revisión médica posterior. Asimismo, los síntomas que queden posterior a la enfermedad, no se deben pasar por alto y mucho menos automedicarse, por lo que recomiendo una revisión médica lo más pronto posible al término de la misma. Recordemos que el Covid-19 sigue siendo una enfermedad grave, que cobra vidas y que deja secuelas.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Q, Roo, México a 01 de febrero del 2022

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miércoles, 1 de diciembre de 2021

OMICRON

Ante la nueva variante del Covid-19 conocida como OMICRON, nombre tomado del alfabeto griego y que corresponde a la letra O, todos los países del mundo prenden focos de alarma ante la posible llegada de la cuarta ola de infección.

Con preocupación he escuchado el discurso de algunas autoridades quienes minimizan esta situación. Parece un déjà vu de lo sucedido a finales del 2019 y principios del 2020, subestimando las medidas que en este momento están tomando otros países en donde ya se han presentado casos.

Es poco lo que se sabe hasta ahora de esta variación del virus, pero lo que ya debimos haber aprendido es que la prevención y el autocuidado son las principales herramientas contra esta enfermedad.

En estos momentos, es común ver reuniones, mítines, manifestaciones, eventos deportivos, eventos artísticos y otro tipo de actividades con gran afluencia de participantes, algunos con uso de cubrebocas y la gran mayoría con un uso inadecuado del mismo. De igual manera, es frecuente llegar a tiendas y comercios en donde se encuentran un frasco semivacío de gel en la entrada, un termómetro desconectado, tapetes sanitizantes secos y usuarios que entran a estos lugares haciendo caso omiso a dichas medidas de prevención en mal estado, sin importarles el riesgo al contagio.

Pronto se nos ha olvidado que hasta hace unos pocos meses estábamos en plena tercera ola del repunte de la pandemia, con una gran cantidad de contagios y un elevado número de fallecimientos.

Todos en algún momento hemos vivido o conocemos de la pérdida de un ser querido en las familias y tal parece que hasta eso hemos olvidado.

En cuanto a la prevención masiva, las campañas de vacunación han sido lentas y lo peor aún, es que la gente no participó copiosamente, sino por el contrario, hubo resistencia a la aplicación de la vacuna al dejarse llevar por voces malinformadas acerca de los componentes de las vacunas que generaron temor y dudas en la población. Tal como se observó en nuestra ciudad cuando se anunció que se aplicaría la vacuna Pfizer a los rezagados y personas en el rango de edad correspondiente, se hicieron filas kilométricas por la respuesta interesada que se suscitó; mientras tanto, para la aplicación de otras vacunas la gente acudió en menor cantidad, menospreciando otras marcas bajo el argumento de que una es mejor que la otra, aseveración totalmente errónea, pues hasta el momento ninguna ha demostrado 100 por ciento de efectividad, pero tampoco han demostrado ser menos eficaces.

Y lo más grave del caso en estos procesos de vacunación, es que antes de entrar a los lugares en donde se aplican las vacunas, mismos que se caracterizan por tener todas las medidas de seguridad conocidas, las personas se encuentran sin tener sana distancia, sin lavado de manos y con un uso del inadecuado del cubrebocas.

Como podemos apreciar, estamos cayendo en el error de pensar que esta pandemia ha terminado, que por el hecho de tener una semaforización que permite mayor aforo en los centros de reunión, el regreso a clases y la apertura de actividades no esenciales, es factible andar libremente por la calle olvidándonos de practicar las medidas preventivas observadas durante lo álgido de la pandemia.

Lo cierto es que esto aún no termina. Y desafortunadamente, todavía es lejano el día en que pueda terminar. Por tal motivo no debemos bajar la guardia pensando que no pasa nada y que todo es permitido.

Basta ver las estadísticas para saber que aún hay países con alto número de contagios y, en consecuencia, muertes en diversas partes del mundo, sin tener en cuenta los subregistros de los casos atendidos particularmente, que no dan una realidad de lo que sucede en el día a día.

Es posible afirmar que, efectivamente, el número de contagios ha disminuido, más no ha desparecido, se siguen presentando casos de covid-19, por lo que debemos estar atentos.

Dadas las condiciones actuales en el desarrollo de la pandemia, en estos momentos  somos más los que nos encontramos en las calles retomando el dinamismo de la vida social, por lo que debemos incrementar las medidas de higiene personal y hacer hábitos que formen parte de nuestro estilo de vida el usar constante y correctamente el cubrebocas,  tener los tapetes para la sanitización de los zapatos antes de entrar a casa o algún recinto, el lavado frecuente de manos con agua y jabón o  usar gel con alcohol. Es así como estas prácticas preventivas deben estar presentes en nuestra rutina cotidiana.

Algo que vale la pena recalcar es que no debemos pensar que porque ya estoy vacunado o ya he tenido la enfermedad estoy libre de contagio y puedo conducirme sin temor por la calle. Grave error.

La pandemia está vigente y en un estado de amenaza latente de una cuarta ola de abundantes contagios por la variante OMICRON. Por tal motivo, ahora que se acercan las fiestas de fin de año actuemos a conciencia y con responsabilidad por uno mismo y por los demás, tengamos precaución en las reuniones que se organicen, tratando que el número de participantes sea reducido, prefiriendo los lugares abiertos para realizarlas, no acudir si se tienen enfermedades respiratorias aunque aparente ser un simple resfriado, y por supuesto, con una observación respetuosa de las medidas preventivas para evitar el contagio del Covid-19.

Una vida saludable es otra estrategia adecuada que apoya las medidas preventivas. Evitar el consumo de tabaco y estupefacientes, disminuir o evitar la ingesta de alcohol, incremento en el consumo de frutas y verduras, disminuir o evitar el consumo de refrescos y jugos embotellados y preferir lo natural y fresco, realizar ejercicio, bajar de peso, mantener controladas nuestras enfermedades crónico degenerativas como son la presión arterial alta y la diabetes, con un apego estricto al tratamiento médico, son puntos importantes que ayudan a la prevención de infección o disminuyen la complicación del Covid-19.

Así mismo, se debe evitar la automedicación en enfermedades respiratorias o febriles por muy leves que parezcan, pues puede tratarse de Covid-19, poniendo en riesgo nuestra salud y la salud de los que nos rodean.

Debemos recordar en todo lo vivido, lo que se ha sufrido, para no cometer los mismos errores. No debemos bajar la guardia, pensando que esto ya pronto termina o que no pasa nada.

El Covid-19 sigue vivo, sigue atacándonos, no ha desparecido. Aún hay enfermos y gente muriendo.

En síntesis, es obligación de todos y de cada uno, cuidarnos. Y el mejor medio para lograrlo es prevenir, asumiendo el compromiso de preservar nuestra salud y salvaguardarla como el valioso tesoro que es. Esto aún no termina.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Diciembre del 2021

 

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viernes, 1 de octubre de 2021

Y DESPUÉS DEL COVID-19 ¿QUÉ SIGUE?

 Lo que más hemos deseado desde que la pandemia de Covid-19 inicio, es volver a nuestra antigua normalidad, situación que conforme pasa el tiempo se ve cada vez más lejana y difícil de alcanzar.

Nada volverá a ser igual. Nuestra resiliencia nos ha permitido poco a poco adaptarnos a esta nueva forma de vida, a la llamada nueva normalidad.

El Covid-19 es una enfermedad que llegó para quedarse y tenemos que aprender a convivir con eso, incluso tenemos que estar preparados para morir ya que no tiene palabra de honor ni se rige en su comportamiento en una constante que nos permita predecir lo que pueda suceder con cada paciente.

A lo largo de este tiempo he visto con asombro profesional que personas con gran número de comorbilidades y complicaciones previas han sobrevivido, pero en contraparte, pacientes sanos y sin datos de factores de riesgo desafortunadamente han perdido la vida.

Poco a poco nos hemos integrado a la vida comunitaria, algunos con miedo, otros con desparpajo y otros más con una necesidad que obliga. Muy pocos han quedado recluidos en casa, son los menos.

Los niños, adolescentes y jóvenes están regresando a las aulas, siguiendo protocolos de prevención que tienen una fragilidad importante ante el ímpetu de los escolares.

¿Significa esto que ya estamos libres? ¡Para nada! La enfermedad sigue atacando, provocando contagios en familias enteras e incluso cobrando vidas. Es una larga batalla que aún no tiene fin y en la que como sociedad estamos expuestos. Ejemplo de ello se puede observar en los centros de atención particular, sobre todo en las farmacias con atención médica, en donde pacientes contagiados de Covid-19 comparten la misma sala de espera con pacientes que acuden por otro tipo de enfermedades, sin seguirse los estrictos protocolos sanitarios que en comparación se llevan en las instituciones de salud pública, lo cual incrementa el riesgo de contagios. Lo mismo sucede en el transporte público de nuestra ciudad, que lleva gente de pie, en vehículos con sobrecupo a las horas pico, siendo que la necesidad obliga a los usuarios a utilizar cual kamikazes un transporte que dista de tener todas las medidas pertinentes para evitar contagios.

Es así como seguimos adelante en la realidad que nos toca vivir hoy, en la cual ya el temor a enfermarse ha quedado en segundo término ante las circunstancias de la vida. Sin embargo, al momento de tener una prueba positiva de covid19 detona un grado de angustia y ansiedad sumamente alto, pues lo vivido durante la pandemia se hace presente y surge miedo a una complicación o fatalidad.

Puedo compartirles que en el transcurso de este mes me ha tocado ser víctima de Covid-19, lo que me generó incertidumbre, intranquilidad, temor, desesperación.

Al inicio de la enfermedad te enfrentas como paciente a la expectativa de no saber cómo evolucionarás. La estabilidad emocional se quebranta ante lo agresivo que puede ser el virus y el daño que pudiera causar. El verse frágil y vulnerable conlleva a la preocupación y angustia. Sin embargo, no se debe perder la calma para poder estar atentos a los datos de alarma y lo que se vaya presentando a lo largo de este padecimiento.

Y luego, al término del confinamiento, ¿Qué sigue?

Muchos pacientes al término de su proceso de aislamiento se reintegran a sus actividades cotidianas sin una valoración integral de su estado de salud. Unos cuantos sin ningún problema posterior y otros con molestias leves que sobrellevan sin dar la importancia debida. Los que han presentado síntomas evidentes e incapacitantes post Covid-19, son los menos que acuden a valoración médica.

El Covid-19 deja secuelas en diferentes grados con una temporalidad que aun no es predecible en cada caso, incluso los pacientes que han cursado asintomáticos esta enfermedad pueden padecerlas.

Las secuelas más comunes son dificultad para respirar, cansancio, tos, fiebre, dolor de cabeza (cefalea) problemas para dormir, mareos, producción de moco en nariz o garganta, dolor muscular y en articulaciones, dolor opresivo en el pecho, descontrol de las enfermedades crónico-degenerativas siendo lo más común presión arterial alta persistente y elevación de los niveles de glucosa en sangre.

Los pacientes con secuelas pulmonares leves tardan cuatro semanas máximo en rehabilitarse, y cuando son severas hasta 12 semanas. En otros casos donde las personas presentan miopatías (problemas musculares) o neuropatías (problemas neurológicos) el promedio de recuperación tarda entre 6 y 12 meses.

En los niños, existe una complicación durante el Covid-19 que recibe el nombre de Síndrome Inflamatorio Multisistémico en Niños, que deja muchas de las secuelas previamente descritas, por lo que es importante que todos los niños (incluidos los que tienen síntomas muy leves o incluso no los presenten) reciban atención médica y seguimiento durante y posterior a la enfermedad.

Los síntomas del Síndrome Inflamatorio Multisistémico en Niños incluyen fiebre superior a 38 grados Celsius que dura 24 horas o más, dolor de estómago, diarrea o vómito, dolor del cuello, sarpullidos o cambios en el color de la piel, ojos rojos, cansancio intenso, falta de aliento, dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho que no desaparece, confusión mental, dificultades para despertarse o permanecer despierto (hipersomnia), color azulado en los labios o cara, entre otros síntomas.

Así mismo, el estado inmunológico de las personas post Covid-19 se encuentra debilitado por lo que se vuelven vulnerables al embate de enfermedades infecto-contagiosas comunes.

Por tal motivo, es de vital importancia que las personas que han padecido Covid-19 (asintomáticas, con síntomas leves o graves) acudan de forma inmediata posterior al término de su aislamiento a una valoración médica integral con la finalidad de que el médico determine si es candidato a algún tipo de terapia rehabilitatoria, hacer ajustes de la terapéutica de control en las enfermedades crónico-degenerativas o tratar con medicamentos algunos de los síntomas complicatorios residuales.

En la actualidad, existen muchos tutoriales y páginas de internet especializadas en fisioterapia pulmonar post Covid-19, los cuales pueden ser una alternativa para aquellos que no pueden hacerlo de forma presencial.

De igual manera, es recomendable no consumir alcohol y cafeína (misma que encontramos en todos los refrescos embotellados, algunos chocolates y café) durante el proceso de enfermedad y en la esta posterior, esperar cuando menos un mes antes de reiniciar su consumo.

Así mismo, una alimentación balanceada y nutritiva, baja en grasas y azúcares refinados, son el apoyo perfecto en la recuperación total de esta enfermedad.

El Covid-19 es una enfermedad grave y sus secuelas pueden ser incapacitantes, por tal motivo es importante no minimizarlas y recibir atención médica para dar seguimiento a la recuperación total de la salud.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Octubre del 2021

 

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miércoles, 1 de septiembre de 2021

COVID-19 EN LAS ESCUELAS

 Previo a este nuevo inicio escolar en medio de una tercera ola de contagios de Covid-19, muchos han sido los mensajes y llamadas de padres de familia preguntándome si deben mandar o no a sus hijos a clases presenciales.

Pregunta que en verdad es difícil contestar, pues existe información en contra y a favor en relación al retorno presencial o híbrido de los niños a la escuela.

Sin embargo, el peligro de contagios es inminente en la actualidad, con vacunas o sin las mismas, existe un relajamiento en las medidas preventivas instauradas desde el inicio de la pandemia, como son el uso correcto de cubrebocas, lavado constante de manos con agua y jabón o gel alcoholado, así también mantener la sana distancia.

Como ya previamente he mencionado, las vacunas no nos protegen al cien por ciento de contagiarnos y cuando esto sucede, las vacunas propician un índice menor de complicaciones y letalidad. Pero, si estando vacunados corremos riesgo, es innegable que sin vacunarnos estamos más expuestos al contagio y en consecuencia a la complicación.

Al inicio de la pandemia, los niños y adolescentes se enfermaron muy poco de Covid-19. Esto debido a que se realizó un verdadero aislamiento social de estos grupos etarios, lo que propició que no se enfermaran inicialmente en la misma proporción que los adultos. Sin embargo, existieron en esa primera ola, contagios e incluso defunciones en menores de edad por lo que es inadecuado decir que los niños no se enferman y que si se enferman no fallecen.

En la actualidad, en esta tercera ola, los niños y adolescentes se han enfermado en un porcentaje mayor que al inicio de la pandemia, incluso presentando complicaciones que ameritan hospitalización. De hecho, se han documentado muchos casos asintomáticos, situación que propicia mayor índice de contagios en los hogares.

Hasta el momento, los esquemas de vacunación no incluyen adolescentes y niños y eso no es un panorama alentador. Aunque es cierto que las escuelas están preparando de forma organizada el regreso a clases, con protocolos estrictos de medidas preventivas, es en el traslado de los niños de la burbuja protectora de su hogar a la de la escuela en donde puede haber peligro ya que algunos usan transporte público.

Y mientras más pequeño es el estudiante, más riesgo tiene de contagiarse de Covid-19, ya que, en los momentos de juego, alimentación e incluso durante la misma clase, será inevitable la manipulación del cubrebocas y con ello el riesgo de contagio.

¿Cuántas veces has visto en un centro comercial, en una tienda, en un parque o en algún lugar de convivencia a un niño que aun con la presencia y supervisión de sus padres agarra todo, se tira al piso, se quita y pone el cubrebocas? Si esto sucede estando con sus papás ¿Qué sucederá cuando no estén presentes?

Basta que un niño de un salón esté enfermo de Covid-19 (incluso de forma asintomática) para que contagien 2 a 3 miembros más del grupo y si las horas que permanecen juntos son mayores, exponencialmente el riesgo de contagios se incrementa.

Otro factor es el error en las medidas sanitarias preventivas ¿A qué me refiere con esto? Hace unos días veía en las noticias nacionales un reportaje en el cual nos enseñaban todas las medidas y procedimientos que lo que los maestros y centro académicos están adoptando para un retorno seguro a clases, cuando a cuadro apareció una maestra con una careta larga, pero sin cubrebocas, situación sumamente errónea ya que la careta no es 100 por ciento aislante y no impide que fluido bucal o saliva puedan ser expulsados. De manera tal que la falta de cubrebocas con el uso de caretas es una práctica inadecuada.

Cierto es que tendremos que aprender a convivir con el Covid-19, pues dadas las series de mutaciones que está presentando como lo es la aparición de la cepa bautizada como MU, identificada por primera vez en Colombia en estos días, nos hace saber que esta enfermedad no será erradicada fácilmente de nuestro mundo. Por tal motivo, es necesario el que TODOS ESTEMOS VACUNADOS antes de retornar a nuestra nueva normalidad.

De tal manera que, en mi opinión, el retorno a clases sin que los estudiantes estén vacunados es sumamente riesgoso, por lo que es respetable y válida la decisión de los padres que deseen la educación a distancia.

Espero estar equivocado, pero con este retorno a clases, tendremos pronto una nueva ola de contagios ahora en los niños, tal y como sucedió en esta tercera ola, en la cual los menores de 50 años, gente económicamente productiva, retornaron a sus actividades laborales sin estar vacunados, lo que propició una alta incidencia de contagios en este grupo etario.

Sin embargo, sin la experiencia epidemiológica, es incierto decir que tan peligroso es este regreso a clases de forma presencial. Las autoridades, de forma entusiasta lo promueven, pero no existen estudios que nos indiquen que tan inocuo puede ser.

Admito que mi opinión puede estar sesgada por el cansancio profesional de estar tratando con tantos y tantos pacientes, viviendo de forma constante duelos personales al ser empático con las personas que atiendo y sufren pérdidas y de verdad espero estar equivocado al decir que este retorno es apresurado.

Como profesional, mi consejo ante esta situación es valorar la condición individual de cada niño, incluso llevarlo al médico para valorar su estado de salud, aunque aparentemente esté sano, a fin de que se haga un análisis de su estado inmunológico y saber que tan riesgo es regresar a clases de forma presencial.

De hecho, los niños que tienen enfermedades como Asma, Diabetes Tipo 1, algún tipo de cáncer, cardiopatías o alguna enfermedad crónica, deben ser excluidos de este retorno presencial.

En un país como el nuestro, que es democrático, la decisión y la responsabilidad debe recaer en cada uno de los padres de estos niños, sin embargo, se debe recibir amplia información de manera individual.

Los niños necesitan cuidados y protección y aunque la educación es un derecho, también tienen derecho a la salud, tienen derecho a vivir.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Septiembre del 2021

 

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domingo, 1 de agosto de 2021

VACUNAS: ESPERANZA DE VIDA

 Conforme avanza la aplicación de las vacunas, los casos de efectos adversos a las mismas se han incrementado, presentándose en todos los grupos de edades.

Así mismo, han surgido casos de Covid-19 en personas que recientemente se vacunaron, lo que ha hecho pensar a la población que las vacunas causan la enfermedad. Sin embargo, esta deducción está fuera de realidad, ya que por su mecanismo de acción y su contenido no es posible que las vacunas sean las causantes.

Entonces, ¿Por qué da Covid-19 postvacunación? Dicha circunstancia se está suscitando debido a que ha coincidido con lo que se llama tercera ola, que más bien es un incremento en el número de casos, lo que aumenta el riesgo de enfermarse y en muchas ocasiones, el paciente coincide en el período de incubación (tiempo inicial en que ya se tiene la infección, pero aún no son presentes los síntomas en los infectados) al momento de vacunarse, de manera tal que al hacerse presentes los síntomas se puede pensar que es por causa de la infección.

Otro caso se presenta con pacientes que cursan con la infección de manera asintomática al vacunarse y por los efectos adversos de las vacunas, al hacerse la prueba, ésta sale positiva, lo que significa que el paciente ya estaba infectado al momento de vacunarse.

En torno al proceso de vacunación es importante recalcar que no nos están inyectando chips ni nos quieren matar. Por el contrario, es determinante que todos nos vacunemos para controlar la pandemia, puesto que las vacunas contra el COVID-19 ayudan a nuestro organismo a desarrollar inmunidad contra este virus,  sin que para ello tengamos que contraer la enfermedad.

En más de una ocasión he escuchado decir a personas que no se vacunaran porque es una medida del gobierno para controlarnos, incluso para enfermar a los que la reciban con la finalidad de lograr una disminución de la población.

Y así como esto, muchas teorías se leen en las redes sociales y en la web, mismas que son infundadas o con verdades a medias, pero que logran crear desconcierto o miedo en la población.

¿Qué contienen las vacunas antivocid-19 que nos están aplicando?

Las vacunas ARNm contienen material del virus que causa el COVID-19, el cual instruye a nuestras células a crear una proteína inocua que es exclusiva del virus.

Una vez que nuestras células copian la proteína, destruyen el material genético de la vacuna. Nuestro organismo reconoce que esa proteína no debería estar presente y crea linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir el virus que causa el COVID-19 si nos infectamos en el futuro.

Las vacunas de subunidades proteicas incluyen porciones inocuas (proteínas) del virus que causa el COVID-19, en lugar del germen completo. Una vez que recibimos la vacuna, nuestro organismo reconoce que esa proteína no debería estar presente y crea linfocitos T y anticuerpos que recordarán cómo combatir el virus que causa el COVID-19 si nos infectamos en el futuro.

Las vacunas de vectores contienen una versión modificada de otro virus diferente del virus que causa el COVID-19. Dentro de la envoltura del virus modificado, hay material del virus que causa el COVID-19. Esto se llama "vector viral". Una vez que el vector viral está en nuestras células, el material genético les da instrucciones a las células para que produzcan una proteína que es exclusiva del virus que causa el COVID-19. Con estas instrucciones, nuestras células hacen copias de la proteína. Esto despierta en nuestro organismo una respuesta y empieza a crear linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir el virus si nos llegamos a infectar en el futuro.

Es por lo anterior, que se puede afirmar que las vacunas actuales, no causan el Covid-19. Desafortunadamente, tampoco logran una inmunidad inmediata o total para la enfermedad, pero en la práctica profesional, hemos visto que los pacientes que han recibido cuando menos una dosis (de las que son de doble dosis) tienen una evolución más favorable de la enfermedad cuando se contagian.

En la actualidad, con esta tercera ola, el porcentaje mayor de enfermos de Covid-19, es el grupo poblacional más joven que incluye a niños y adolescentes.

Basta poner en cualquier buscador Pacientes intubados no vacunados y encontraremos una gran cantidad de artículos en los cuales se reporta que la mayoría de los pacientes graves o intubados no tienen esquema completo de vacunación o peor aún no han recibido ninguna vacuna.

Luego entonces, después de leer esto ¿aun tienes duda de aplicarte la vacuna?

Independientemente del riesgo que se corre al no vacunarse, también favorecemos la cadena de contagios en todos los que conviven con nosotros.

La persistencia de estos contagios, favorece la mutación del virus, corriendo el riesgo de que se nos presenten cepas más virulentas, más contagiosas o graves de las que tenemos en la actualidad.

A continuación, te daré una serie de consejos que te pueden servir:

Después de vacunarte, si te es posible regresa a casa, haz reposo y bebe muchos líquidos. Los efectos adversos de la mayoría de las vacunas se perciben después de 4 a 6 horas posteriores a la aplicación. No recomiendo pasar mala noche o estar expuesto el día que lo vacunen.

En mi práctica profesional, la combinación de paracetamol + naproxeno me ha dado excelentes resultados para controlar los efectos adversos.

Si los síntomas postvacunacionales persisten, debes esperar de 24 a 48 horas antes de hacerte una prueba para detectar Covid-19. La aparición de tos, anosmia o neumonía son propias de COVID19, no de la vacuna.

El personal de salud está haciendo su mejor esfuerzo y trabajamos a marchas forzadas en esta tercera ola, pero necesitamos de tu participación ¿Cómo? Vacunándote, utilizando cubrebocas todo el tiempo, lavándote las manos frecuentemente o utilizando alcohol en gel, guardando la sana distancia y si no es necesario, no salgas de casa.

Agradecemos los aplausos y el reconocimiento al equipo médico, pero más agradeceremos que te cuides, pues cuidándote nos cuidamos todos.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar 

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Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Agosto del 2021

 

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Bibliografía:  

Información para entender cómo actúan las vacunas contra el COVID-19

Recomendaciones FACME para la vacunación frente aCOVID-19