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jueves, 1 de diciembre de 2022

SEGUIMOS CON EL COVID-19

Mucho se ha hablado del Covid-19 desde su aparición a finales del 2019, siendo que hasta el momento se siguen descubriendo nuevas consecuencias de esta enfermedad.

Y como en toda crisis, nos hemos ido acostumbrando a estas condiciones de vida cometiendo el error de minimizarla o darle poca importancia.

Desde mayo del 2022 cuando las autoridades de nuestro estado determinaron que el uso del cubrebocas ya no era obligatorio, muchas personas consideraron dicha medida como indicativo de que la enfermedad había desparecido. Pero esta creencia dista mucho de la realidad.

El dejar de usar cubrebocas aunado con el silencio de las autoridades con respecto al comportamiento de la enfermedad, nos hace pensar que el Covid-19 es cosa del pasado. Desafortunadamente, esto no es así.

Desde el mes de octubre del 2022, en nuestro estado, el Covid-19 ha presentado un incremento en el número de contagios. Dicha información la sabemos los que trabajamos en el área de la salud a nivel institucional y privado. Sin embargo, no llega al resto de la población.

Cierto es que, con la vacunación y las variantes del virus, han disminuido los casos de gravedad, por lo que en la actualidad, el estar enfermo de Covid-19 no es necesariamente un motivo de hospitalización. Aunque también, en menor grado, siguen presentándose muertes por esta enfermedad.

Y aún cuando la mortalidad ha disminuido, las complicaciones son más comunes. Entre estas complicaciones se encuentra el Long Covid, tema que desarrollé en el artículo anterior.

Lo peligroso de estas complicaciones es que se hacen presentes en cualquier edad, incluso en caso asintomáticos, además de que no son detectables a simple vista, por lo que se debe realizar un examen físico completo y estudios de laboratorio.

Es común ver pacientes, que se contagiaron durante la pandemia, con problemas respiratorios, cardiacos, descontroles hipertensivos, alteraciones renales, neurológicas o musculares, que les quedaron como secuelas de la enfermedad.

Como podemos darnos cuenta, el Covid-19 llegó para quedarse entre nosotros, de manera tal que los cuidados que implementamos durante los puntos álgidos de la pandemia, deberían seguirse llevando a la práctica.

Si somos observadores, en lo cotidiano del día a día vemos que existen transportes públicos de tipo colectivo con hacinamiento y sin cubrebocas. Lo mismo sucede en eventos deportivos, actividades culturales, sociales y religiosas. Lo más grave de esto, es ver personas con síntomas respiratorios que no tienen el menor cuidado preventivo, sin uso de cubrebocas, sin estornudar de forma gentil (poniendo el antebrazo en la boca al momento de estornudar) o lavándose las manos con frecuencia.

De hecho, en la actualidad, son muchos los lugares que ya no tienen gel de alcohol como medida preventiva para la higiene de manos.

Mi perspectiva de médico, me hace ver la situación de manera diferente a como la ven las personas que no tienen conocimientos en medicina, y sin ser catastrófico, puede preverse una nueva ola de contagios que en consecuencia trastornará nuestra vida habitual.

Este incremento de casos puede ser favorecido por las fiestas de fin de año, que se caracterizan por una proximidad y euforia que nos hace olvidarnos de las medidas preventivas de la enfermedad.

No caigamos en el error de pensar que el Covid-19 es un simple catarro, pues aún siguen falleciendo pacientes por esta enfermedad y muchos más presentan complicaciones de difícil control.

Por consiguiente, mi recomendación es que si cursas con síntomas respiratorios como flujo nasal, cefalea, estornudos, dolor de cuerpo y cabeza, te hagas una prueba rápida de Covid-19 a fin de aislarte y evitar más contagios.

Cierto es que, en esta temporada de fin de año, estamos encontrado cuadros respiratorios en los cuales, la Influenza, el Virus Sincitial Respiratorio y el Covid-19 tienen características sintomatológicas similares, es por eso que, ante la duda, la recomendación es hacerse la prueba rápida de Covid-19 en los primeros 5 días del inicio.

El aislamiento y las medidas preventivas como el uso de cubrebocas, lavado de manos y sana distancia siguen siendo la mejor manera de evitar que la enfermedad se propague, formando así una nueva ola epidemiológica.

Desafortunadamente, el Covid-19 no ha desparecido y no creo que desaparezca pronto, de manera tal que debemos redoblar esfuerzos, cuidarnos, cuidar a los demás y tenerle el debido respeto a esta enfermedad.

En cuanto se nos indique, es necesario continuar con los esquemas de vacunación de Covid-19. Debemos aplicarnos las vacunas sin temor, sin hacer caso de los comentarios que se publican en las redes sociales y en los ciberespacios y mejor aún, evitemos propagar estos rumores. Es necesario y una obligación moral y de responsabilidad favorecer que nuestra familia y comunidad, se apliquen las vacunas.

No bajemos la guardia. Mantengámonos alertas. Prevengamos, cuidémonos y cuidemos a los demás.

Así mismo, no olvides que la automedicación es la peor decisión que puedes tomar en caso de una enfermedad. Deja tu salud en manos de los expertos.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Diciembre del 2022

 

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domingo, 1 de enero de 2012

ASESINO SILENCIOSO

Era un niño cuando escuche por primera vez el término de “asesino silencioso” y es que así se refería mi padre a la enfermedad que le habían diagnosticado a los 29 años de edad, padecimiento que posteriormente lo llevo a la tumba. Se refería a la Hipertensión Arterial Sistémica también conocida comúnmente como “Presión Alta”. Con fines de simplificar, voy a referirme a esta enfermedad como Hipertensión Arterial.

De esta patología mucho se hace promoción con programas serios y reales para su prevención, detección y tratamiento. Sin embargo, a pesar de ello, muy pocos saben de qué se trata, incluyendo a las personas que la padecen.

En mi práctica profesional es común que acudan a mí, pacientes que ya han sido diagnosticados y que a pesar de que el personal de salud les ha explicado en que consiste la enfermedad, no logran comprenderla con exactitud. Es de vital importancia conocer al enemigo para poder combatirlo.

A continuación, les explicaré con ejemplos simples lo que es la hipertensión arterial.

Para empezar definamos presión arterial: Es la fuerza con que la sangre fluye al ser bombeada por el corazón a través de las arterias. Se mide en milímetros de mercurio con un esfigmomanómetro o baumanómetro. Estos últimos pueden ser manuales o electrónicos. Más adelante hablaremos de consideraciones generales y cuidados de estos aparatos de medición electrónica. La presión arterial del cuerpo en un adulto sano es de 120/80 milímetros de mercurio (mm/Hg) o menos.

Cuando hablamos de Hipertensión Arterial, nos referimos al incremento de la fuerza con que la sangre fluye a través de las arterias de nuestro cuerpo al ser bombeada por el corazón. Es importante hacer mención que cuando esta enfermedad se presenta ya no se cura, únicamente se controla y con el paso del tiempo condiciona daño a otros órganos del cuerpo (órganos blanco) como lo son el corazón, los riñones, los ojos, entre otros sino se trata correctamente. Es por eso que se llama crónico-degenerativa.

Lo delicado de este asunto, es que la enfermedad en sus etapas iniciales es ASINTOMÁTICA, (de ahí el sobrenombre de Asesino Silencioso), así que el paciente puede sentirse bien y tener la presión elevada. Si no se detecta y se controla, este incremento de la presión condiciona daño al cuerpo. Por eso la importancia de hacerse un chequeo anual desde los 25 años de edad aunque no existan ningún tipo de molestias o de acudir de forma mensual al médico para control de la hipertensión arterial.

Una tubería que está expuesta a una presión elevada de agua, la cual está cerrada, con el paso del tiempo se rompe en sus partes más frágiles. Lo mismo sucede en el organismo; al ser la hipertensión arterial asintomática, va dañando de forma gradual (y sin darnos cuenta) a los llamados órganos blanco hasta aparecer enfermedades secundarias como son la ceguera que causa la retinopatía hipertensiva, la insuficiencia renal que es condicionada por la nefropatía hipertensiva, los infartos, las anginas de pecho, los derrames cerebrales, la perdida de la erección en el hombre, etc. El paciente que no tiene un buen control y que se encuentra asintomático, está expuesto a la larga a la aparición de las mencionadas complicaciones.

También sucede que el paciente que ha tenido un diagnóstico reciente de esta enfermedad, no sabe desde cuándo la padece, con el riesgo en consecuencia de tener algún daño secundario ya presente.

Si la presión se eleva mucho (o se dispara como se dice en términos coloquiales), los síntomas en el paciente se hacen presentes y pueden ser: cefalea (dolor de cabeza), dolor o sensación de opresión del pecho, mareos, sudoración, etc. Al tener esta sintomatología, está un riesgo inmediato de daño a los órganos blanco, de ahí la importancia de lograr un rápido control de las cifras tensionales.

Existen varios factores de riesgo que contribuyen en su aparición y complicación, como lo son:
- Sobrepeso y Obesidad
- Tabaquismo (activo o pasivo)
- Sedentarismo
- Padecer colesterol y/o triglicéridos elevados (Dislipidemia)
- Ingesta alta de sal
- Carga genética o por herencia, entre otros.

Es común que el paciente hipertenso, no le dé la debida importancia al control de sus cifras tensionales por no tener síntomas, incluso no acuden de forma periódica al médico y sólo toman sus medicamentes cuando se sienten mal. Existe otro tipo de pacientes que toma su medicamento todos los días pero no acude al médico regularmente, tampoco modifica los factores de riesgo arriba descritos condicionantes de las complicaciones. Esto es un grave error, pues desafortunadamente éstas son irreversibles.

El médico pone al servicio del paciente sus conocimientos y experiencia para el control de la enfermedad, pero es responsabilidad absoluta del paciente el apego a las medidas farmacológicas (tomar el medicamento en el tiempo y forma indicados, acudir a consulta mensual, etc.) y no farmacológicas (modificar los factores de riesgo descritos) para lograr un adecuado control del padecimiento.

La tecnología ofrece a los enfermos equipos de medición electrónicos fáciles de utilizar (esfigmomanómetros digitales), sin embargo, estos no sustituyen la supervisión periódica del médico, quién de forma integral valora la evolución de esta patología y sus consecuencias. Los pacientes requieren de una capacitación por profesionales para el uso y cuidado de estos equipos, ya que se desajustan fácilmente, dando lecturas falsas.

Muchas veces, a pesar de seguir las indicaciones al pie de la letra, el paciente no logra controlar su hipertensión arterial, por lo que el médico hará los ajustes necesarios para el adecuado manejo de esta enfermedad.

Una persona puede ser hipertensa y no saberlo. Tener la enfermedad y estar asintomática con el consecuente daño descrito o peor aún, estar enfermo y no darle importancia al control de la hipertensión arterial.

Lo que es seguro, es que si se desconoce de ésta patología su origen, sus cuidados y complicaciones, la aparición de enfermedades secundarias por el daño a órganos blanco es inminente. Si agregamos a la hipertensión arterial otra enfermedad como la diabetes, el daño ocurre más rápido y de forma más severa. Los diabéticos tienen un riesgo muy alto de ser hipertensos.
El asesino silencioso me arrebató a mi padre al ganarle la batalla de vida. No permitas que te la gane a ti o a tus seres queridos. Infórmate, prevén y atiéndete.

Dr. Carlos Baquedano Villegas
twitter:@CBaquedano_Villegas



Cancún, Q. Roo, México. Enero del 2012