lunes, 5 de enero de 2026


Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Médico graduado en la Universidad Autónoma de Yucatán, con estudios de postgrado realizados en el Instituto Mexicano del Seguro Social, con reconocimiento uiversitario por parte de la Universidad Autonoma del Estado de Quintana Roo y Certificado por el Consejo Mexicano de Medicina Familiar A.C.




Consultorio:
Médica San Vicente

Dirección:
Súpermanzana 59, Manzana 31, Lote 16, Calle Kumal N. 14 Unidad Morelos, Cancún, Q. Roo, México   (Indicaciones para llegar)

Horarios de Consulta Previa Cita:
Lunes - Martes - Jueves - Viernes: 10:30 a 13:00 hrs 
Lunes a Jueves: 17:00 a 20:00
Sábados: 10:00 a 11:30 hrs (De acuerdo a programación de agenda)

Télefonos para cita: 998-206-8932 y 998-206-85-41









jueves, 1 de enero de 2026

SUPER GRIPE

 ¿Te has enfermado en las últimas fechas de gripe? ¿Conoces a alguien que haya presentado una enfermedad de las vías respiratorias y que, junto con él, se haya enfermado toda su familia?

Es común que en esta temporada de bajas temperaturas se presenten enfermedades respiratorias, las cuales se propagan con facilidad debido a las reuniones de fin de año, convivios, festividades y actividades culturales.

El contagio suele ser rápido y sencillo, en gran parte porque hemos dejado de aplicar las medidas preventivas que nos enseñó la pandemia de COVID-19.

En fechas recientes, una nueva cepa del virus de la influenza se ha hecho presente en Europa y ya circula en el continente americano: la llamada SUPER GRIPE.

Hablemos de ella.

Se trata de una variante del virus de la influenza A (H3N2), específicamente del subclado K (una rama más específica dentro de un grupo evolutivo mayor que comparte características genéticas particulares). Esta variante ha generado alertas sanitarias a finales de 2025 debido a su alta contagiosidad y a la intensidad de sus síntomas. Aunque no es un virus nuevo, esta mutación ha facilitado su propagación en Europa, Asia y América.

A diferencia de un resfriado común, los síntomas suelen aparecer de manera repentina y con mayor severidad, siendo éstos:

Fiebre alta: generalmente entre 38 °C y 40 °C, difícil de controlar con medicamentos habituales.

Agotamiento extremo: fatiga intensa que puede prolongarse varios días o incluso semanas.

Dolores intensos: musculares (mialgias), articulares y cefalea severa.

Problemas respiratorios: tos seca persistente, dolor de garganta y congestión nasal.

Síntomas gastrointestinales: en niños es frecuente la presencia de náuseas, vómitos y diarrea.

Una gripe bien atendida suele evolucionar favorablemente en un periodo de 5 a 7 días. Sin embargo, las personas con factores de riesgo —como niños menores de 5 años, adultos mayores y personas inmunocomprometidas que padecen diabetes mellitus, hipertensión arterial, asma, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas o enfermedades inmunológicas— tienen mayor riesgo de presentar complicaciones.

Prevención

La prevención es fundamental. Aunque en ocasiones el contagio es inevitable, ante la presencia de síntomas es indispensable evitar la transmisión a otros integrantes de la familia.

Medidas preventivas

Lavado constante de manos.

Es la principal medida de prevención. La OMS recomienda la siguiente técnica:

1.    Mójese las manos con agua.

2.    Deposite en la palma de la mano una cantidad suficiente de jabón.

3.    Frótese las palmas entre sí.

4.    Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la izquierda, entrelazando los dedos, y viceversa.

5.    Frótese las palmas con los dedos entrelazados.

6.    Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta.

7.    Frótese el pulgar de cada mano con movimiento de rotación.

8.    Frótese la punta de los dedos contra la palma opuesta con movimiento circular.

9.    Enjuáguese con agua.

10. Séquese con una toalla de un solo uso.

11. Utilice la toalla para cerrar el grifo.

Se debe realizar desinfección de superficies de uso común, como picaportes, llaves de lavabos, manijas de muebles, refrigeradores, estufas, vehículos, mesas, pisos, controles remotos, teléfonos, equipos de cómputo y llaves de automóvil. Estas medidas deben reforzarse cuando hay un enfermo en casa. Un desinfectante eficaz, económico y fácil de conseguir es el cloro.

Separar cubiertos y utensilios del enfermo, así como realizar el cambio frecuente del cepillo dental.

Uso de cubrebocas. Es una medida efectiva para evitar la dispersión de gotas respiratorias y reduce el contacto con boca y nariz. El personal de salud debe usar cubrebocas N-95; la población general puede usar cubrebocas comunes. Es fundamental que cubra nariz y boca. Usarlo por debajo de la nariz es una práctica incorrecta.

Etiqueta respiratoria. El enfermo debe estornudar o toser en el ángulo interno del codo. Es incorrecto hacerlo cubriéndose con las manos.

Evitar toallas o pañuelos de tela. Se recomienda usar pañuelos o servilletas desechables, utilizarlos una sola vez y desecharlos en una bolsa exclusiva. Al eliminar esta bolsa, la persona debe usar cubrebocas y lavarse las manos inmediatamente.

Como precaución adicional, adopte medidas de higiene al visitar mercados de animales vivos, productos frescos o de origen animal.

Estas medidas son las mismas que se aplicaron durante la pandemia de COVID-19 y que demostraron ser altamente efectivas.

Tratamiento

El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, disminuir el malestar general y, en algunos casos, utilizar antivirales. Se recomienda reposo, abundante ingesta de líquidos y una alimentación saludable.

Es importante recalcar que en las gripes NO SE DEBEN UTILIZAR ANTIBIÓTICOS, salvo indicación médica.

Acuda al médico para una valoración adecuada y para la detección oportuna de complicaciones. Si algún miembro de la familia presenta dificultad respiratoria o empeoramiento de los síntomas, debe recibir atención médica de urgencia.

Finalmente, algo muy importante que no se debe olvidar:

NO TE AUTOMEDIQUES.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Enero del 2026

 


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lunes, 1 de diciembre de 2025

NEGACION A LA ENFERMEDAD

 

Juan, de 37 años, acude a mi consultorio por presentar lesiones que afectan la piel y las uñas de los pies desde hace tiempo. Al preguntarle por sus antecedentes, refiere que su madre es diabética y que él trabaja como chofer por largos períodos, lo que lo lleva a consumir alimentos chatarra y refrescos de cola en abundancia para mantenerse despierto. Debido a esto, presenta micción frecuente y cansancio constante.

Al revisarlo, encuentro que tiene un proceso de micosis y onicomicosis avanzado. Le realizo una prueba capilar para la medición de glucosa y el resultado es de 437 mg/dL.

Le explico al paciente que, por sus antecedentes personales y familiares, los síntomas y la glucosa detectada en sangre permiten concluir que presenta Diabetes Mellitus Tipo 2, lo cual ha favorecido que los hongos presentes en los pies no mejoren, sino que, todo lo contrario, se perpetúen y progresen.

El paciente me dice que no puede ser, porque no se siente tan mal y me pide que le haga más estudios porque a su juicio él no tiene síntomas de Diabetes.

Hasta aquí el diálogo con el paciente en esa consulta. Ahora analicemos la situación, que es el objetivo de este artículo.

Médicamente, los antecedentes clínicos de una persona y su familia, junto con las pruebas de laboratorio y el examen médico en la consulta, dan la pauta confiable para emitir un diagnóstico. En el caso del paciente Juan, los tres criterios reportaron datos contundentes de Diabetes Mellitus Tipo 2.

Sin embargo, la actitud del paciente ante una realidad definitiva en cuanto a su salud, no es la más adecuada o idónea para afrontar un problema de salud. Pero sí es una actitud bastante común cuando se recibe un diagnóstico desfavorable.  

La negación de la enfermedad es un proceso psicológico y desafiante para los profesionales de la salud.

La experiencia de recibir un diagnóstico médico, especialmente cuando se trata de una condición crónica, incapacitante o potencialmente mortal, constituye un punto de inflexión en la vida de cualquier persona. No sólo se altera la percepción de la salud, sino también la identidad, los planes futuros y la relación con el propio cuerpo. En este contexto, la negación surge como una de las respuestas más frecuentes y profundas.

Comprender este fenómeno es fundamental tanto para los profesionales de la salud como para las familias y los propios pacientes, ya que influye directamente en la adherencia al tratamiento, la calidad de vida y el pronóstico.

La negación se entiende como un mecanismo de defensa psicológico que actúa para proteger a la persona del impacto inicial de una realidad dolorosa. No se trata simplemente de ignorar la enfermedad, sino de un proceso que implica minimizar, reinterpretar o incluso rechazar la información médica.

En muchos casos, la negación aparece de manera automática e involuntaria: la mente busca amortiguar el golpe emocional para evitar un colapso inmediato. Lejos de ser un síntoma de irracionalidad, es una respuesta humana que revela la dificultad de integrar una noticia que desafía la estabilidad emocional.

Este fenómeno se conecta estrechamente con las etapas del duelo descritas por Elisabeth Kübler-Ross. Ante un diagnóstico significativo, la persona entra en un proceso de duelo no por la muerte física, sino por la pérdida de su estado previo de salud, de la sensación de control sobre su cuerpo y, en ocasiones, de su identidad social. La negación constituye la primera etapa, donde se instala la idea: “Esto no puede estar pasándome a mí”. 

Posteriormente puede surgir la ira, la negociación, la depresión y finalmente la aceptación. No obstante, la negación no siempre es lineal; puede reaparecer en momentos de crisis, recaídas o decisiones difíciles, funcionando como un mecanismo de contención emocional intermitente.

Aunque la negación puede ser adaptativa en fases breves (al brindar tiempo para reorganizarse emocionalmente), sus efectos se vuelven perjudiciales cuando se prolonga o se profundiza.

Una negación persistente puede llevar a rechazar tratamientos, interrumpir medicaciones, no asistir a consultas o minimizar señales de alarma. Esto tiene implicaciones clínicas graves: se deteriora la evolución de la enfermedad, se retrasan intervenciones oportunas y se generan complicaciones que hubieran podido prevenirse. Además, la negación tiene efectos relacionales, pues puede provocar tensiones en la familia, que se debate entre respetar la autonomía del paciente y la preocupación por su bienestar.

Las enfermedades que con mayor frecuencia se niegan comparten características emocionales y sociales. Por una parte, se niegan con frecuencia las enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión o insuficiencia renal, porque requieren cambios significativos de estilo de vida que muchos pacientes no se sienten preparados para enfrentar. Por otra, las enfermedades psiquiátricas (como la depresión, la esquizofrenia o los trastornos por consumo de sustancias) suelen ser negadas debido al estigma social y a la falta de percepción que caracteriza algunas condiciones. Asimismo, diagnósticos graves como el cáncer, el VIH o las enfermedades neurodegenerativas generan miedo y rechazo automático, expresado en frases como: “Los estudios están mal hechos” o “Debe haber un error”.

Es importante destacar que la negación también tiene un trasfondo cultural. En sociedades donde la enfermedad se ve como un signo de debilidad, donde el acceso a información es limitado o donde predominan creencias fatalistas, la negación puede intensificarse o prolongarse. De igual modo, los sistemas de salud que no proporcionan comunicación clara y empática contribuyen a que los pacientes se aferren a interpretaciones erróneas o esperanzas poco realistas.

Frente a este fenómeno, el desafío para los profesionales de la salud recae no en confrontar al paciente con dureza, sino en acompañar su proceso emocional. La comunicación debe ser empática, clara, gradual y abierta a preguntas. Promover un espacio donde la persona pueda expresar miedo, rabia o confusión facilita el tránsito hacia la aceptación. La presencia y apoyo de la familia también juega un papel crucial, pues puede contribuir a fortalecer la adherencia y la toma de decisiones informadas.

En conclusión, la negación de la enfermedad no es un acto de obstinación, sino un proceso psicológico complejo que refleja el impacto profundo que un diagnóstico médico puede tener en la vida de una persona. Su relación con las etapas del duelo muestra que la aceptación no se da de inmediato, sino que requiere tiempo, acompañamiento y comprensión. Reconocer las implicaciones de la negación y las enfermedades que suelen gatillarla permite diseñar estrategias más humanas y efectivas de atención, donde el paciente no solo reciba tratamiento médico, sino también apoyo emocional para asumir su nueva realidad con dignidad y esperanza.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de diciembre del 2025

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sábado, 1 de noviembre de 2025

CUIDADOS DE QUEMADURAS

El mes pasado escribí un artículo sobre QUEMADURAS  y recibí muchas preguntas sobre qué hacer o que cuidados tener cuando se sufren estas. Por tal motivo, dando continuidad al tema anterior, en el presente me enfoco en el tratamiento de esta condición de salud.

Recordemos que las quemaduras son lesiones de la piel y los tejidos subyacentes que se producen por la exposición a fuentes térmicas, químicas, eléctricas o radiantes. Su gravedad depende de la extensión, profundidad y localización del daño. Estas lesiones constituyen una de las emergencias médicas más frecuentes en el hogar y el trabajo, y requieren una atención inmediata y adecuada para evitar complicaciones.

Es importante recordar la clasificación de las quemaduras para poder otorgar el tratamiento más adecuado.

Las quemaduras se clasifican en tres grados, según la profundidad del daño que causan en la piel y los tejidos:

Quemaduras de primer grado:

Son las más superficiales y afectan únicamente la epidermis. Se caracterizan por enrojecimiento, dolor leve e inflamación. Un ejemplo común son las quemaduras solares. Generalmente, cicatrizan en pocos días sin dejar marcas si se tratan adecuadamente.

Quemaduras de segundo grado:

Comprometen la epidermis y parte de la dermis. Se manifiestan con ampollas, dolor intenso y enrojecimiento. Pueden dejar cicatrices si no se tratan correctamente y requieren atención médica, especialmente cuando afectan grandes áreas del cuerpo o zonas sensibles como el rostro o las manos.

Quemaduras de tercer grado:

Son las más graves, ya que destruyen todas las capas de la piel e incluso tejidos más profundos como músculos o huesos. Suelen presentar una apariencia blanquecina o carbonizada y pérdida de sensibilidad, debido al daño de las terminaciones nerviosas. Estas lesiones necesitan tratamiento hospitalario especializado e incluso intervenciones quirúrgicas.

¿Cuál es el tratamiento inicial de las quemaduras?

El tratamiento temprano es fundamental para limitar el daño y aliviar el dolor.

En quemaduras leves (primer grado y algunas de segundo grado), se recomienda enfriar la zona con agua a temperatura ambiente durante 10 a 15 minutos, evitando el uso de hielo o ungüentos caseros. Luego, se debe limpiar la zona con cuidado y cubrirla con una gasa estéril para prevenir infecciones. Las soluciones de súper oxidación son una excelente alternativa para desinfectar (ejemplo Microdacyn ®)

Entre los remedios caseros más comunes que NO SE DEBEN UTILIZAR tenemos: hielo, café en polvo, clara de huevo, tomate, pasta de dientes, mantequilla, mayonesa, hielo (el cual también quema), lechuga o hierbas comestibles, cremas herbolarias sin registro sanitario.

Y no se deben usar porque pueden empeorar la quemadura, causar infecciones por contaminación o retardar el proceso de cicatrización.

Lo que si se puede utilizar son analgésicos orales como paracetamol, ibuprofeno o ketorolaco en caso de dolor.

Existen algunas cremas o sustancias de uso médico que pueden resultar adecuadas como la pomada de nitrofural o la sulfadiazina de plata, pero deben ser aplicadas con cuidado, en las dosis adecuadas y con mucha higiene.

En el caso de quemaduras de segundo grado con ampollas, ES IMPORTANTE NO REVENTARLAS, ni puncionarlas, ya que sirven como una barrera natural contra bacterias. Si la quemadura es extensa o se encuentra en áreas delicadas, se debe acudir al servicio médico.

Las quemaduras de tercer grado requieren atención médica inmediata. El tratamiento incluye la administración de líquidos intravenosos para evitar el shock hipovolémico, el control del dolor y la prevención de infecciones. En muchos casos, se necesita realizar injertos de piel o tratamientos reconstructivos.

Cuidados posteriores y prevención de complicaciones

Una vez tratada la fase aguda, los cuidados posteriores son esenciales para la recuperación completa. Se recomienda aplicar cremas o pomadas con sulfadiazina de plata o antibióticos tópicos, mantener la herida limpia y cambiar los apósitos con frecuencia. La exposición solar debe evitarse, ya que la piel nueva es muy sensible.

En quemaduras más profundas, el seguimiento médico es indispensable para vigilar la cicatrización y prevenir complicaciones como queloides, retracciones cutáneas o infecciones secundarias. Además, la rehabilitación física y el apoyo psicológico son componentes importantes del proceso, ya que el trauma y las cicatrices pueden afectar la movilidad y la autoestima del paciente.

El tratamiento y cuidado de las quemaduras varían según su tipo y gravedad, pero en todos los casos la atención temprana y los cuidados adecuados son determinantes para una recuperación exitosa. El conocimiento sobre cómo actuar ante una quemadura puede marcar la diferencia entre una curación completa y una lesión con secuelas permanentes. Así mismo, la prevención juega un papel crucial: evitar la exposición a fuentes de calor, manejar correctamente sustancias químicas y extremar precauciones en el hogar y el trabajo son medidas fundamentales para reducir el riesgo de quemaduras.

Ya mencionado lo anterior, es importante recalcar que debemos prevenir las quemaduras sobre todo en los niños pequeños y ancianos, ya que en ellos las secuelas pueden ser muy complicadas o incapacitantes.

Recuerda: Después de una quemadura, ya nada es igual (Fundación Michou y Mau)


Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Noviembre del 2025

 

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 Referencias bibliográficas

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Cuidados y prevención de las quemaduras.

Cruz, M. & Hernández, L. (2022). Atención de emergencias médicas: manejo de quemaduras. Editorial Médica Panamericana.

Ministerio de Salud de México. (2021). Guía clínica para el tratamiento de quemaduras. Secretaría de Salud.



miércoles, 1 de octubre de 2025

QUEMADURAS

En estos días nos hemos enterado de la explosión de una pipa de gas ocurrida en septiembre del 2025 en la Calzada Ignacio Zaragoza, a la altura del Puente de la Concordia, en Iztapalapa, Ciudad de México.

Este fatal accidente con su alto índice de mortalidad, nos hace recordar lo frágiles y vulnerables que somos los seres humanos a las quemaduras, causa principal de las defunciones ocurridas en este trágico evento.

Con mucho respeto y solidaridad para las víctimas y sus deudos, abordaré este tema con la finalidad de explicar sobre las quemaduras y sus consecuencias.

El cuerpo humano de un adulto promedio tiene una superficie de piel de aproximadamente de 1.5 a 2 metros cuadrados, aunque esta medida puede variar ligeramente según la estatura y el peso de la persona.

La piel de un adulto promedio pesa alrededor de 5 kilogramos, lo que representa aproximadamente el 15% del peso corporal total.

La piel es el órgano más grande y externo del cuerpo humano, compuesto por tres capas (epidermis, dermis e hipodermis también conocida como tejido celular subcutáneo) con funciones vitales como la protección contra patógenos y lesiones, la regulación de la temperatura, la sensibilidad al tacto y el dolor, el almacenamiento de agua, grasa y nutrientes. También es un órgano vivo y dinámico que se renueva constantemente y cuya apariencia puede indicar la salud general del organismo.

En síntesis, la piel es la armadura perfecta para el ser humano.

El fuego, la luz solar, la electricidad, líquidos hirviendo (como agua o comida), objetos calientes, ácidos, radiación o alguna otra fuente de energía pueden ser causantes de quemaduras en la piel.

Cuando existe exposición de la piel al calor o sustancias químicas, se producen quemaduras que dependiendo de su profundidad o extensión reciben diferente clasificación.

Las quemaduras en la piel se clasifican principalmente por su profundidad, determinando el grado de daño a las capas de la piel, lo que influye en los síntomas y el tratamiento.

Existen tres grados principales: primer grado, que afecta solo la capa externa con enrojecimiento y dolor; segundo grado, que daña la capa externa y la interna, causando ampollas y dolor más intenso; y tercer grado, que destruye todas las capas de la piel y el tejido subyacente, resultando en piel seca, blanquecina o carbonizada y pérdida de sensibilidad.

Quemaduras de primer grado (superficiales).

Afectan sólo la epidermis (capa externa de la piel) y como síntomas presentan enrojecimiento, dolor e hinchazón. Una causa común de estas son las que provoca la exposición al sol, aunque en ocasiones pueden incluso llegar a segundo grado.

Quemaduras de segundo grado (espesor parcial).

Afectan a la epidermis y la dermis y causan dolor intenso, enrojecimiento, hinchazón y formación de ampollas. Pueden ser superficiales o profundas y suelen ser las más dolorosas.

Quemaduras de tercer grado (espesor total)

Afectan todas las capas de la piel y el tejido subyacente. Tienen la característica de que la piel puede verse blanca, oscura o carbonizada. A menudo son indoloras debido al daño de los nervios, pero el tejido puede ser correoso. Esto las hace más peligrosas.

Además de la profundidad, las quemaduras también se clasifican por extensión, localización y causa.

En la extensión de las quemaduras, se calcula el porcentaje de la superficie corporal total afectada (SCT).

Leve: Menos del 10% de la superficie corporal total, sin afectar áreas críticas.

Grave: Entre el 10% y el 30% de la superficie corporal, o quemaduras de segundo grado en áreas críticas como manos, pies, cara o genitales.

Muy grave: Entre el 30% y el 50% de la superficie corporal.

Crítica: Más del 50% de la superficie corporal.

Con respecto a la localización, algunas áreas, como la cara, manos, pies o articulaciones, son más críticas, porque estas áreas son fundamentales para la función y la vida diaria, y las quemaduras en ellas pueden causar complicaciones graves como pérdida de función, riesgo de infección y daños permanentes. Las articulaciones pueden perder movilidad debido a la rigidez de las cicatrices, mientras que las manos y pies requieren mucha destreza y la cara es crucial para la identidad y la expresión. Estas zonas también son más vulnerables a las infecciones

Las quemaduras también se clasifican por la causa. Pueden ser térmicas (calor), químicas, eléctricas o por radiación.

Complicaciones de las quemaduras.

Va a depender de la gravedad y la extensión el pronóstico de vida y funcionalidad del paciente (como consecuencia de las cicatrices).

Las personas con quemaduras pueden morir debido a complicaciones graves, como la infección, que a menudo conduce a sepsis, y la lesión por inhalación de humo, que afecta los pulmones.

Otras causas importantes incluyen el shock (hipovolémico, neurogénico y séptico) y la insuficiencia multiorgánica, que son el resultado de la extensión de la quemadura, el daño tisular y la respuesta del cuerpo.

La gravedad de la quemadura y el área del cuerpo afectada son factores clave que determinan el riesgo de muerte.

Infección y sepsis.

La piel quemada pierde su barrera protectora, lo que facilita la entrada de bacterias y aumenta el riesgo de infecciones locales y sistémicas (sepsis). La sepsis es una causa muy común de muerte en quemaduras extensas y el estado de inmunosupresión de estos pacientes los hace más vulnerables.

Lesión por inhalación.

Inhalar humo o gases tóxicos puede causar daños graves en las vías respiratorias y los pulmones, provocando edema pulmonar, inflamación y dificultades respiratorias. Esto aumenta significativamente el riesgo de mortalidad y neumonía.

Choque.

Choque hipovolémico: Las quemaduras extensas provocan una pérdida masiva de líquidos y plasma sanguíneo a través de los vasos dañados, lo que lleva a una caída peligrosa de la presión arterial.

Choque neurogénico: Puede ocurrir debido al trauma y al dolor intenso asociado con las quemaduras.

Choque séptico: Es una complicación de la infección generalizada.

Falla Orgánica Múltiple: Un daño masivo en el cuerpo por quemaduras extensas puede provocar que varios órganos (riñones, pulmones, corazón, etc.) dejen de funcionar correctamente.

Rabdomiólisis y daño renal: En quemaduras eléctricas o térmicas profundas, la descomposición del tejido muscular puede liberar mioglobina en la sangre, lo que puede dañar los riñones y causar insuficiencia renal aguda.

Trastornos electrolíticos y metabólicos: La respuesta del cuerpo a la lesión puede causar desequilibrios severos en los electrolitos y otros problemas metabólicos que afectan el funcionamiento celular y orgánico por la pérdida de líquidos, el daño tisular y la respuesta sistémica del cuerpo, lo que puede provocar desequilibrios como hiponatremia (sodio bajo en sangre) e hipopotasemia (potasio bajo en sangre). La pérdida de líquidos y electrolitos se acelera por la sudoración excesiva y las fugas del plasma hacia los tejidos dañados. Estos desequilibrios pueden causar complicaciones graves como shock hipovolémico, insuficiencia renal aguda y arritmias cardíacas.

Como podremos observar, las complicaciones que causan las quemaduras son diversas, incapacitantes e incluso mortales, por lo que requieren atención médica hospitalaria inmediata que incluso puede resultar prolongada. Siempre será importante una valoración médica ante cualquier lesión de este tipo.

Ya en otra ocasión, hablaremos de que hacer y los cuidados en caso de quemaduras.

 

Dr. Carlos PrimitivoBaquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Octubre del 2025

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lunes, 1 de septiembre de 2025

RIÑONES Y VIDA

 ¿Eres de los que se comen una tortillita con sal, el que se toma su michelada para no sentir lo amargo de la cerveza o el que pone sal a sus alimentos sin siquiera haberlos probado? Entonces, este artículo es de tu interés.

Nuestro cuerpo, es una máquina maravillosa y perfecta a la cual nada le sobra ni le hace falta.

Esto nos permite crecer y desarrollarnos hasta llegar a la muerte como parte de nuestro proceso de vida.

Sin embargo, a este final al que todos estamos destinados, en muchas ocasiones se llega de manera rápida por no tener el cuidado de nuestro cuerpo.

Desconocer cómo funciona nuestro organismo, o el sentirnos físicamente sin malestares, nos impide tener conciencia de la importancia del cuidado y la prevención.

Por tal motivo, en esta ocasión hablaré de uno de los órganos vitales y poco valorados de nuestro cuerpo: los riñones; abordando su función, cuidado y las enfermedades y sustancias que los pueden dañar.

De acuerdo a la literatura descrita en National Institute Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, los riñones son dos órganos en forma de frijol, cada uno aproximadamente del tamaño de un puño, siendo su tamaño entre 10 a 12 cms en los adultos.

Están ubicados justo debajo de la caja torácica (costillas), uno a cada lado de la columna vertebral, a nivel de la cintura lumbar.

Se encuentran rodeados por una cápsula fibrosa protectora y grasa perirrenal e internamente se dividen en: corteza renal (parte externa que contiene glomérulos y túbulos intersticiales), médula renal (parte interna, organizada en pirámides renales) y la pelvis renal que es una cavidad en forma de embudo que recoge la orina y la lleva al uréter.

Los riñones sanos de un adulto filtran alrededor de 120 ml de sangre por minuto, cantidad que equivale a media taza, eliminando los desechos y el exceso de agua para producir orina.

La orina fluye de los riñones a la vejiga a través de dos tubos musculares delgados llamados uréteres, uno a cada lado de la vejiga la cual vejiga almacena la orina.

La nefrona es la unidad estructural y funcional del riñón, responsable de filtrar la sangre, producir orina y mantener el equilibrio hídrico y electrolítico del cuerpo. Los riñones, los uréteres y la vejiga son parte del tracto urinario.

Las funciones de los riñones son las siguientes:

Filtración de la sangre.

Eliminan desechos de la sangre como lo son la urea, creatinina y ácido úrico. De hecho, la funcionalidad del riñón se evalúa de manera rápida midiendo los niveles des estas tres sustancias a través de un examen simple de química sanguínea. La filtración de la sangre que los riñones realizan, tiene la finalidad de eliminar los desechos y el exceso de líquido del cuerpo.

Equilibrio hidroelectrolítico.

 

También, mantienen la regulación del equilibrio hídrico y electrolítico del cuerpo a través del control de sodio, potasio, calcio, fósforo, etc. Los riñones mantienen el equilibrio de agua, sales y minerales en la sangre,

Potencial de Hidrógeno (pH)

De igual manera, otras de sus funciones es el mantenimiento del pH sanguíneo con la excreción de iones de hidrógeno y reabsorción de bicarbonato.

Sistema Renina – Angiotensina

Regulación de la presión arterial mediante el sistema renina-angiotensina-aldosterona es una de las funciones más importantes de los riñones. Cuando esta regulación se afecta, la Hipertensión Arterial Sistémica se hace presente en el cuerpo.

Producción de Hormonas

La producción de hormonas como la Eritropoyetina, que estimula la producción de glóbulos rojos, el Calcitriol (forma activa de la vitamina D y que sirve para para regular el calcio) es otra de las funciones de los riñones. Así mismo, estimulan la médula ósea para crear glóbulos rojos que mantienen los huesos fuertes.

Purificación de la sangre

Los riñones, son los encargados de la eliminación de la mayoría de los fármacos (medicinas) y toxinas que circulan en nuestro cuerpo.

Como podremos darnos cuenta, los riñones son los encargados de desechar la mayoría de las sustancias que se encuentran en nuestro torrente sanguíneo, purificando nuestro cuerpo. Trabajo que se realiza desde que nacemos hasta el momento de morir.

Sin embargo, los riñones se dañan no solamente por enfermedades crónico degenerativas como lo son la Hipertensión Arterial o la Diabetes, sino también por los malos hábitos alimenticios.

Se considera un daño renal aproximadamente a los 10 años de padecer estas dos enfermedades mencionadas, tiempo que puede ser menor si existe un mal control de las mismas.

Algunos medicamentos como lo son los esteroides (conocidos como cortisonas), antibióticos (como aminoglucósidos, vancomicina), AINEs (ibuprofeno, naproxeno, etc.) y la quimioterapia se consideran nefrotóxicos (dañan al riñón) y su uso únicamente debe ser indicado por un médico que conozca la función renal del paciente.

Y es importante mencionar que la sal es enemiga de los riñones. El consumo excesivo de esta, provoca daño en la nefrona y en consecuencia un daño en el filtrado glomerular (disminución de la filtración) que provoca diferentes grados de deficiencia renal hasta llegar a la insuficiencia renal, etapa final en la cual el riñón ya no funciona en su filtrado.

La sal, no solo la encontramos en el salero. Está presente en alimentos embutidos y en conserva, en quesos amarillos (mientras más amarillos, más sal contienen), en los refrescos embotellados, licores, cervezas y jugos procesados, así como en alimentos en conserva.

Se recomienda que el consumo diario adecuado de sal por un adulto sano, debe de ser menor a 5 gramos por día que equivale a media cucharita. Un vaso escarchado con sal, conocido como vaso michelado, tiene un promedio de 2 a 5 gramos de sal, de manera tal, que con una sola bebida podemos estas consumiendo nuestra cantidad máxima por día y si a esto agregamos el alto contenido de sal de las botanas, se rebasa por mucho el consumo permitido por día.

La ingesta de un alto consumo de sal y la presencia de enfermedades como la diabetes o hipertensión arterial son la mezcla perfecta para un daño renal.

El daño progresivo de los riñones por la combinación de malos hábitos alimenticios y enfermedades crónico degenerativas, pueden terminar en una insuficiencia renal, enfermedad irreversible que sólo mejora con un trasplante renal, o se vive esclavizado con una terapia de diálisis peritoneal o hemodiálisis, procedimientos costosos y no tan fáciles de realizar.

También existen otras enfermedades comunes de los riñones como lo son las Infecciones urinarias que inician en la parte distal de la vía urinaria (uretra) y pueden llegar a los riñones (pielonefritis).

Los cálculos renales (litiasis), que son depósitos sólidos de sales y minerales que causan obstrucciones o daño de la anatomía del riñón.

La Glomerulonefritis que es una inflamación de los glomérulos y puede dañar la filtración, es una enfermedad que puede ser causada por bacterias como el estreptococo, enfermedades autoinmunes como el lupus, síndrome de Goodpasture o por exposición del riñón a toxinas.

Así mismo, los quistes renales, enfermedad poliquística y el cáncer de riñón (carcinoma de células renales, principalmente) pueden ser causantes de su deterioro.

Como podemos darnos cuenta, la función de los riñones en nuestro cuerpo es de suma importancia, por lo que debemos cuidarlos al extremo con la finalidad de preservar la salud renal que permita un adecuado funcionamiento de los mismos, teniendo especial cuidado con el consumo de sal.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Septiembre del 2025

 

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viernes, 1 de agosto de 2025

VACACIONES, PESO Y DIGESTIÓN

Es inevitable que con las vacaciones exista un cambio en nuestros hábitos alimenticios, ya sea por volver a comer esos platillos que hace años no comíamos de nuestro lugar origen, por conocer nuevos y exquisitos alimentos o por comprar paquetes vacacionales que incluyen alimentos a libre consumo, lo que hace que se quiera comer de todo, en grandes cantidades a fin de desquitar lo pagado previamente.
Así mismo, los alimentos van acompañados de bebidas, la gran mayoría altas en azúcares y calorías, así como bebidas alcohólicas, que ante la alegría de la convivencia con amigos y seres queridos que hace tiempo no visitábamos se pueden consumir en exceso.
Todo lo anterior, es la combinación perfecta para subamos fácil y rápidamente de peso, por lo que al regresar a casa observemos como la báscula nos demuestra un incremento bastante considerable.
Estudios demuestran que es común subir 1 a 2 kilos en una semana en vacaciones siempre y cuando no salgamos de viaje y comamos en nuestro hogar. Por el contrario, al salir de viaje y dependiendo de la activad física que se realice, así como del contenido calórico de los alimentos, se puede subir un peso aproximado de 5 kilos.
Sin embargo, también existe el riesgo de padecer alteraciones de la vía digestiva al comer alimentos que nuestro cuerpo no está a costumbrado a consumir como aquellos que son excesivamente condimentados, picantes, ácidos o irritantes.
Entre estas alteraciones digestivas se encuentra la Gastritis, Dispepsia, Colitis, Diarrea o Estreñimiento.
Se define como Gastritis a la inflamación del revestimiento del estómago, conocido como la mucosa gástrica. La inflamación puede causar molestias y síntomas como dolor en la parte superior del abdomen, náuseas y vómitos. Es producida por comer alimentos y bebidas que incrementen la acidez estomacal.
La Dispepsia también conocida como indigestión, la cual se produce a menudo durante o después de comer. Se caracteriza por síntomas como ardor, dolor en el abdomen superior, o plenitud incómoda después de comer (sentirse muy lleno). La Dispepsia se produce por consumir alimentos en manera excesiva o  sobreabundante, irritantes o que nuestra vía digestiva no tenga la capacidad de digerir.
La Colitis consiste en la inflamación y atrapamiento de gas en el intestino grueso o colon. Esto condiciona que exista una alteración en la motilidad del mismo lo que genera espasmos en la musculatura del intestino gruso y dolor en consecuencia. Esta condición de salud es producida por las mismas causas que la dispepsia.
Una alteración muy común es los vacacionistas es la diarrea, la cual consiste en defecar heces fecales líquidas, abundantes, explosivas y en múltiples ocasiones por día. Esto es causado por la mezcla de alimentos laxantes, bebidas alcohólicas, bebidas de tipo cítrico o sobrecarga intestinal. La mayoría de las ocasiones, esta diarrea de tipo funcional tiende a autolimitarse en las primeras 24 hrs, consumiendo alimentos que estriñan, tomando electrolitos orales o utilizando algún antidiarreico de venta libre. Es importante no consumir antidiarreicos combinados con antibióticos o antisépticos intestinales, ya que estos últimos deben ser recetados por médicos previa valoración clínica.
Con respecto a la diarrea, el consumo de probióticos puede ser una alternativa terapéutica adecuada para resolver este cuadro.
Es importante remarcar que, si la diarrea tiene una duración de más de 3 días, si es de escasa cantidad y acompañada de mucosidad o incluso sangre y con tenesmo rectal (sensación de querer defecar de manera inmediata después de haber realizado una evacuación), probablemente se trate de una diarrea infecciosa o protozoaria, por lo que necesita la valoración inmediata de un médico. Insisto en la importancia de no automedicarse con antibióticos.
El estreñimiento es totalmente contrario a la diarrea. Este se produce cuando la materia fecal permanece por más tiempo del necesario en la parte distal del colon y recto sigmoides, lo que causa que el intestino absorba el agua de las heces fecales y las endurezca y mientras más pase el tiempo, más dura será la materia fecal. Esto puede ser causado por los hábitos en los horarios de defecación, la dificultad que tienen algunas personas de defecar fuera de sus hogares, conocido como constipación o estreñimiento del viajero. También la sudoración en exceso, la mala o poca hidratación, el consumo de alimentos ricos en harinas, cereales secos o astringentes (papa, manzana sin cascara, tuna, etc.) son condicionantes de estreñimiento.
Cómo podremos darnos cuenta, las vacaciones cambian nuestra dinámica y estilo de vida, que en consecuencia tienen alteraciones en nuestro peso y actividad digestiva, sin embargo, no debemos privarnos de disfrutarlas al máximo, pero con el cuidado de no caer en excesos que nos causen las molestias previamente mencionadas y que podría interrumpirlas o hacer pasar un mal momento.
Mención especial merecen las alergias alimentarias.
Recomiendo a los vacacionistas que, al momento de comer en lugares desconocidos, con una alimentación diferente a la acostumbrada, se haga mención desde el inicio de que se padece alergia a algún alimento a fin de evitar una reacción anafiláctica (alérgica) que condicione un riesgo a la salud o a la vida.
Debemos saber que contienen los alimentos que vamos a consumir y si no están combinados o aderezados con las sustancias o alimentos que nos causan alergias.
Disfruta de unas merecidas vacaciones, visita a los amigos y a la familia, vuelve a tu lugar de origen o aquellos lugares de los que te has enamorado y te invitan a regresar, descubre y disfruta nuevos alimentos, come y bebe, pero sin exceso y, si has subido de peso, al llegar a tu rutina diaria, sométete a un régimen alimentario reductivo, incrementa tu actividad física y toma de 2 a 3 litros de agua por día.
Si te enfermas o regresas enfermo de tus vacaciones, no te automediques. Lo más adecuado es que visites a tu médico de confianza.
 
Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar
 
Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Agosto del 2025
 
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