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viernes, 1 de noviembre de 2024

MASCOTAS Y SALUD

En el tiempo actual, las mascotas se han vuelto una parte fundamental en muchas familias más aún los perros y gatos, al grado tal que se han convertido en sustitutos de los hijos en las personas que no los tienen, asignándoles coloquialmente el término de perrhijos o gathijos.

Cierto es que tener una mascota es disfrutar de muchos momentos de alegría y ratos divertidos, así como una excelente compañía e incluso asistencia en personas con capacidades diferentes.

También sirven como protección en los hogares o un motivo para salir a realizar ejercicio.

Sea cual fuere su función, es innegable que las mascotas se han convertido en un miembro importante en las familias actuales.

De igual manera requieren atención y cuidado como cualquier integrante de la familia. Tanto así que la atención médica de las mascotas puede ser más costosa que la de un ser humano.

Ahora bien, cuando no se cumplen estos cuidados en las mascotas, éstas pueden ser un detonante o propiciar enfermedades en los integrantes de la familia, situación que se denomina zoonosis.

Por ejemplo, los perros pueden ser agentes transmisores de enfermedades víricas, bacterianas, fúngicas, parasitarias e incluso venéreas.

Entre la virales podemos encontrar enfermedades como la rabia (que estaba erradicada en México, pero que después de 20 años, presentó un rebrote en nuestro país), gripe aviar, fiebre amarilla, ébola.

Asimismo, entre las bacterianas hallamos  la leptospirosis, brucelosis, borrielosis o enfermedad de Lyme (causada por garrapatas), salmonelosis, peste bubónica, tuberculosis, psitacosis, rickettsiosis (causadas por pulgas de gatos y ratas).

De las enfermedades parasitarias que se pueden contagiar a los humanos, se pueden encontrar Sarna sarcóptica (que es diferente a la sarna humana o escabiosis), toxoplasmosis, leishmaniosis, hidatidosis, anisakiasis, triquinosis, enfermedades gastrointestinales de tipo protozoarias así como lombrices e incluso una lombriz cutánea que se llama larva migrans muy común en destinos de playa y lugares con climas cálidos y húmedos.

Como podremos observar, las mascotas pueden transmitir una gran cantidad de enfermedades a los humanos. También son detonantes de alergias y crisis de enfermedades como el asma, rinitis, dermatitis.

Es por eso de vital importancia, cuando se tiene una mascota, llevarla a atención veterinaria con la finalidad de mantener vigentes sus esquemas de vacunación, desparasitación y prevención de enfermedades.

Hay casos en los cuales, las mascotas se enferman y los dueños les dan medicinas para humanos, pero esto es incorrecto, ya que las dosis no son las mismas y no causan efecto, complicando a la mascota y exponiendo de contagio a los que cohabitan con ella.

La responsabilidad en su cuidado y atención es primordial.

En varias ocasiones, el lugar en donde salgo a hacer ejercicio, está lleno de personas que sacan a sus mascotas a realizar sus necesidades fisiológicas y ejercicio y existe una cultura de recoger las heces fecales, cultura preventiva que nos protege a todos. Sin embargo, también es común ver heces fecales al aire libre en las vías de hacer ejercicio, heces fecales que permanecen ahí por tiempo y que con el paso de la gente, pueden ser pisadas o entrar en contacto con las ruedas de bicicletas, monopatines, patinetas e incluso sillas de ruedas, impregnándose en las gomas para luego ser llevadas a las casas.

¿Se imaginan como quedan las manos de una persona en silla de ruedas al entrar en contacto con una goma o llanta contaminada con heces fecales? No es justo ni correcto. El dejar las heces fecales de tus mascotas al aire libre, sin recogerlas, es un verdadero atentado a la salud de todos.

No se debe llevar a las mascotas a lugares en donde existen áreas de juego infantil, pues aunque el excremento se recoja, siempre quedan pequeños fragmentos del mismo que pueden contener larva migrans y los niños al jugar, caerse, andar sin zapatos en esos sitios, están sujetos a contagios de esté parásito. Y en está ciudad en donde desarrollo mi ejercicio profesional, he visto gran cantidad de enfermos por larva migrans cutánea que no necesariamente se contagiaron en la playa.

Es importante tener en cuenta, que las mascotas son eso, mascotas, no juguetes, por lo que es inadecuado estar en contacto con la saliva o fluidos de los animales.

Muy común es recibir lamidas de los perros en la cara o manos, pero ¿has visto a un perro lavarse la boca o los dientes?

Con respecto a las niñas, corren más peligro cuando sus mascotas son gatos. Esto es debido a que los gatos reciben menos atención médica que los perros, no siempre son desparasitados y al ser libres, comen lo que se encuentren de manera que su alimentación no es del todo controlada, lo que favorece que tengan un parasito que se llama Toxoplasma Gondii. En la infancia, las niñas puede que no presenten ningún tipo de síntoma de esta enfermedad, pero con el paso de los años, la imposibilidad para embarazarse o tener abortos repetitivos, les hace descubrir que están contagiadas de Toxoplamosis. 

En los casos de asma y rinitis alérgicas de mal control, con crisis repetitivas, es un común denominador la presencia de mascotas con pelo o plumas. Es por tal motivo que se indica que no exista contacto con ellas a fin de mejorar la sintomatología de los enfermos.

Como podemos ver, las mascotas significan una gran alegría, pero también una gran responsabilidad, con ellas y con las personas con las que cohabitamos.

Evitamos enfermedades que son completamente prevenibles. Cuidado correctamente a las mascotas, siendo responsables con ellas, cuidamos de nuestra salud y la salud de las personas que nos rodean

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Octubre del 2024

 

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domingo, 1 de enero de 2023

RABIA

En los últimos días de este año nos hemos enterado a través de los medios de comunicación, de una triste situación acontecida a unos niños en el estado de Oaxaca, misma que ha sorprendido a propios y extraños.  El gremio médico se ha conmovido ante el contagio y fallecimiento de niños por rabia en nuestro país. Hacía muchos años que no existía una muerte por en esta enfermedad. De hecho, el 29 de septiembre del 2022 en el portal de la Secretaría de Salud del Gobierno de México, se publicó que México fue el primer país en recibir validación de la OMS por eliminar la rabia humana transmitida por perro. De hecho, de acuerdo a las notificaciones oficiales de salubridad, 3 casos fueron transmitidos por murciélagos y 1 caso por gato doméstico.

De acuerdo a la OPS (Organización Panamericana de la Salud) organismo perteneciente a la OMS, la RABIA es una zoonosis viral que afecta a todos los mamíferos, sean éstos, domésticos o salvajes, inclusive al hombre, y se transmite a través del contacto con la saliva infectada por medio de mordeduras o arañazos. Así también la lamida en heridas previas por animales infectados (aunque sean superficiales) pueden causar contagio de este virus.

Refiere la OPS que esta enfermedad está presente en todos los continentes y afecta a más de 150 países. En el mundo, la enfermedad es responsable por cerca de 60.000 muertes humanas anualmente y en la gran mayoría de los casos humanos, el perro es la fuente de transmisión.

La rabia resulta de la infección por el virus de la rabia, un virus neurotrópico del género Lyssavirus, familia Rhabdoviridae. Como ya se ha mencionado, se puede encontrar en cualquier mamífero salvaje o doméstico. Los animales que habitualmente son susceptibles de padecer esta enfermedad, son los perros, gatos, murciélagos, ardillas, zorros, tlacuaches, zorrillos, mapaches, caballos y burros entre los más mencionados en la literatura.

En siglos anteriores, ser mordido por un animal rabioso era una sentencia segura para una muerte segura, pero en el año 1885, el científico francés Louis Pasteur descubrió la vacuna antirrábica. Su descubrimiento supuso uno de los mayores avances en la historia de la Medicina en ese momento.

La vacuna ha ido evolucionando siendo cada vez más efectiva y en menor número de dosis. De hecho, les comparto una experiencia personal, que por el hecho de haber crecido en un rancho, condicionó que me hayan tenido que vacunar 3 veces contra la rabia en los años 70s, recibiendo 2 vacunas periumbilacales (alrededor del ombligo), que según mi memoria infantil, eran sumamente dolorosas. Afortunadamente, en la actualidad esto no es así.

Síntomas de la rabia:

Después de una exposición a la rabia, antes de que el virus pueda provocar síntomas, debe pasar por el cuerpo y llegar al cerebro. Este tiempo entre la exposición y la aparición de síntomas se llama periodo de incubación.

Los primeros síntomas de la rabia pueden ser muy similares a los de la gripe, como debilidad o malestar general, fiebre, o dolor de cabeza. La rabia también puede provocar malestar o la sensación de punzadas o picazón en el sitio de la mordedura. Estos síntomas pueden durar varios días. Luego, los síntomas progresan a disfunción cerebral, ansiedad, confusión y agitación. A medida que avanza la enfermedad, la persona puede presentar delirios, comportamiento anormal, alucinaciones, hidrofobia (temor al agua) e insomnio. El periodo agudo de la enfermedad termina normalmente después de 2 a 10 días. Una vez que aparecen los signos clínicos de la rabia, la enfermedad es casi siempre mortal y, por lo general, el tratamiento es de apoyo médico, de forma paliativa, pues la rabia humana es prácticamente mortal.

Es por tal motivo, que lo más adecuado es la prevención que se consigue al mantener vigente el esquema de vacunación de las mascotas, el estar pendiente de las alertas epidemiológicas (avisos que emiten las autoridades en salud) sobre el brote de rabia silvestre cuando se tiene que acudir al campo por diversión o necesidad.

Aun en pleno siglo XXI, existen personas con un gran temor a recibir inyecciones, método por el cual se aplica el esquema de vacunas antirrábicas, por lo que no se acude de forma inmediata para recibir atención después de un ataque o exposición a un animal rabioso.

Al acudir a consulta, el médico evalúa el riesgo de exposición para decidir si el esquema de vacunación se aplica. Es importante resaltar, que no todas las personas que han sido mordidas por un mamífero doméstico, necesariamente tendrán que recibir la vacuna antirrábica.Las categorías de exposición son las siguientes: Sin Riesgo, Riesgo Leve y riesgo grave.

Sin Riesgo

Contacto con un animal reservorio de rabia sin lesión, sin contacto directo con la saliva del animal o lamedura o contacto con secreciones o excreciones de personas o animales con rabia en la piel intacta y sin lesión.

Riesgo Leve

Lamedura en piel erosionada o en herida reciente. Mordedura superficial, que incluye epidermis, dermis y tejido subcutáneo, en la región del tronco, específicamente tórax y abdomen o en miembros inferiores (muslo, pierna, pie). Lameduras en mucosas: ocular, nasal, oral, anal o genital. Mordeduras superficiales y/o profundas en cabeza, cuello, miembros superiores o genitales. Mordeduras múltiples en cualquier parte del cuerpo.

Riesgo Grave

Agresiones por reservorio silvestre o rabioso confirmado. Contacto de la saliva de un caso positivo a rabia en piel con solución de continuidad. Contaminación directa con saliva en mucosas: ojo, nariz, boca, ano o genitales. Mordedura o arañazo con colmillos, transdérmico, simple o múltiple (2 o más) en cualquier parte del cuerpo. Mordedura(s) en cabeza, cara, cuello o en miembros superiores y genitales. Si el reservorio agresor no es localizado y hubo contacto de saliva en piel con solución de continuidad o en mucosas. Paciente agredido o en contacto con padecimientos inmunodepresores sin estabilidad inmunológica.

Aunque son cuestiones de tipo médico, es importante conocerlas para que no se dude cuando el médico decide que no es necesario un esquema antirrábico.

¿Qué debo hacer si soy agredido o mordido por un animal susceptible de tener rabia?

Lo primero que hay que hacer es lavar de forma inmediata y enérgicamente con agua y jabón la herida.

Luego, identificar si el animal es callejero, silvestre o mascota de alguien. En caso de esto último, preguntar al propietario sobre el esquema de vacunación del animal, dato de suma importancia para la decisión del médico con respecto a aplicar o no el esquema de vacunación.

En el caso de que el propietario del animal indique que desconoce o no tiene vacunas antirrábicas, el animal deberá permanecer en observación, aislado durante 10 días.

Si el animal agresor tiene un esquema de vacunación vigente, no se inmuniza al paciente, pero se debe observar 10 días al animal.

Si el animal agresor no tiene esquema de vacunación antirrábica, pero no tiene síntomas de rabia, no se inmuniza al paciente, pero se mantiene en observación 10 días al animal. Caso contrario, si el animal presenta síntomas de rabia, se debe inmunizar de forma inmediata al paciente.

Cuando un paciente es candidato a recibir un esquema antirrábico, se le aplican en el brazo (región deltoidea) 4 dosis de vacuna antirrábica (VHA) los días 0, 3, 7 y 14 de inicio acorde al esquema Essen.

Como podremos darnos cuenta, todos estamos expuestos a la Rabia. Lo esencial es actuar inmediatamente, lavando la herida, investigando las condiciones y vacunas del animal agresor y acudiendo de forma oportuna al médico.

Termino el presente, exhortando a los propietarios de mascotas, por la protección de sus animales, de ustedes mismos y sus familias, mantener vigente el esquema de vacunación antirrábica de sus perros y gatos.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Enero del 2023

 

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