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viernes, 1 de agosto de 2025

VACACIONES, PESO Y DIGESTIÓN

Es inevitable que con las vacaciones exista un cambio en nuestros hábitos alimenticios, ya sea por volver a comer esos platillos que hace años no comíamos de nuestro lugar origen, por conocer nuevos y exquisitos alimentos o por comprar paquetes vacacionales que incluyen alimentos a libre consumo, lo que hace que se quiera comer de todo, en grandes cantidades a fin de desquitar lo pagado previamente.
Así mismo, los alimentos van acompañados de bebidas, la gran mayoría altas en azúcares y calorías, así como bebidas alcohólicas, que ante la alegría de la convivencia con amigos y seres queridos que hace tiempo no visitábamos se pueden consumir en exceso.
Todo lo anterior, es la combinación perfecta para subamos fácil y rápidamente de peso, por lo que al regresar a casa observemos como la báscula nos demuestra un incremento bastante considerable.
Estudios demuestran que es común subir 1 a 2 kilos en una semana en vacaciones siempre y cuando no salgamos de viaje y comamos en nuestro hogar. Por el contrario, al salir de viaje y dependiendo de la activad física que se realice, así como del contenido calórico de los alimentos, se puede subir un peso aproximado de 5 kilos.
Sin embargo, también existe el riesgo de padecer alteraciones de la vía digestiva al comer alimentos que nuestro cuerpo no está a costumbrado a consumir como aquellos que son excesivamente condimentados, picantes, ácidos o irritantes.
Entre estas alteraciones digestivas se encuentra la Gastritis, Dispepsia, Colitis, Diarrea o Estreñimiento.
Se define como Gastritis a la inflamación del revestimiento del estómago, conocido como la mucosa gástrica. La inflamación puede causar molestias y síntomas como dolor en la parte superior del abdomen, náuseas y vómitos. Es producida por comer alimentos y bebidas que incrementen la acidez estomacal.
La Dispepsia también conocida como indigestión, la cual se produce a menudo durante o después de comer. Se caracteriza por síntomas como ardor, dolor en el abdomen superior, o plenitud incómoda después de comer (sentirse muy lleno). La Dispepsia se produce por consumir alimentos en manera excesiva o  sobreabundante, irritantes o que nuestra vía digestiva no tenga la capacidad de digerir.
La Colitis consiste en la inflamación y atrapamiento de gas en el intestino grueso o colon. Esto condiciona que exista una alteración en la motilidad del mismo lo que genera espasmos en la musculatura del intestino gruso y dolor en consecuencia. Esta condición de salud es producida por las mismas causas que la dispepsia.
Una alteración muy común es los vacacionistas es la diarrea, la cual consiste en defecar heces fecales líquidas, abundantes, explosivas y en múltiples ocasiones por día. Esto es causado por la mezcla de alimentos laxantes, bebidas alcohólicas, bebidas de tipo cítrico o sobrecarga intestinal. La mayoría de las ocasiones, esta diarrea de tipo funcional tiende a autolimitarse en las primeras 24 hrs, consumiendo alimentos que estriñan, tomando electrolitos orales o utilizando algún antidiarreico de venta libre. Es importante no consumir antidiarreicos combinados con antibióticos o antisépticos intestinales, ya que estos últimos deben ser recetados por médicos previa valoración clínica.
Con respecto a la diarrea, el consumo de probióticos puede ser una alternativa terapéutica adecuada para resolver este cuadro.
Es importante remarcar que, si la diarrea tiene una duración de más de 3 días, si es de escasa cantidad y acompañada de mucosidad o incluso sangre y con tenesmo rectal (sensación de querer defecar de manera inmediata después de haber realizado una evacuación), probablemente se trate de una diarrea infecciosa o protozoaria, por lo que necesita la valoración inmediata de un médico. Insisto en la importancia de no automedicarse con antibióticos.
El estreñimiento es totalmente contrario a la diarrea. Este se produce cuando la materia fecal permanece por más tiempo del necesario en la parte distal del colon y recto sigmoides, lo que causa que el intestino absorba el agua de las heces fecales y las endurezca y mientras más pase el tiempo, más dura será la materia fecal. Esto puede ser causado por los hábitos en los horarios de defecación, la dificultad que tienen algunas personas de defecar fuera de sus hogares, conocido como constipación o estreñimiento del viajero. También la sudoración en exceso, la mala o poca hidratación, el consumo de alimentos ricos en harinas, cereales secos o astringentes (papa, manzana sin cascara, tuna, etc.) son condicionantes de estreñimiento.
Cómo podremos darnos cuenta, las vacaciones cambian nuestra dinámica y estilo de vida, que en consecuencia tienen alteraciones en nuestro peso y actividad digestiva, sin embargo, no debemos privarnos de disfrutarlas al máximo, pero con el cuidado de no caer en excesos que nos causen las molestias previamente mencionadas y que podría interrumpirlas o hacer pasar un mal momento.
Mención especial merecen las alergias alimentarias.
Recomiendo a los vacacionistas que, al momento de comer en lugares desconocidos, con una alimentación diferente a la acostumbrada, se haga mención desde el inicio de que se padece alergia a algún alimento a fin de evitar una reacción anafiláctica (alérgica) que condicione un riesgo a la salud o a la vida.
Debemos saber que contienen los alimentos que vamos a consumir y si no están combinados o aderezados con las sustancias o alimentos que nos causan alergias.
Disfruta de unas merecidas vacaciones, visita a los amigos y a la familia, vuelve a tu lugar de origen o aquellos lugares de los que te has enamorado y te invitan a regresar, descubre y disfruta nuevos alimentos, come y bebe, pero sin exceso y, si has subido de peso, al llegar a tu rutina diaria, sométete a un régimen alimentario reductivo, incrementa tu actividad física y toma de 2 a 3 litros de agua por día.
Si te enfermas o regresas enfermo de tus vacaciones, no te automediques. Lo más adecuado es que visites a tu médico de confianza.
 
Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar
 
Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Agosto del 2025
 
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martes, 1 de agosto de 2023

COMER SANO

Comer sano es la base para tener un excelente estado de salud, por tal motivo, la Secretaría de Salud desde hace algún tiempo se ha encargado de poner etiquetas a los alimentos que tienen excesos de calorías, grasas y sal a fin de alertar a los consumidores del riesgo que existe en el consumo de estos productos, pero ¿en realidad los consumidores tienen conciencia de esto?

Definitivo es que aún falta mucha información e inversión en educación de la salud, pues si no existe el conocimiento, los consumidores de los productos no podrán entender a la perfección la utilidad de estos sellos.

Así mismo, la creencia de que los productos light es lo mejor para la salud en un concepto no del todo verdadero que condiciona que existan errores en los hábitos alimenticios.

En la obesidad y enfermedades crónico degenerativas, la alimentación es la base piramidal en el control de las mismas, de manera tal que el desconocimiento en materia de alimentación, es un arma en contra en la atención de estas patologías.

Les explico.

En la actualidad, los pacientes diabéticos piensan que pueden consumir bebidas embotelladas libres de azúcar de forma indiscriminada, pues al ser libres o bajas en azúcar, no contienen calorías que eleven sus niveles de glucosa. Y en cierta forma, esto es correcto, sin embargo, no se tiene en cuenta que, durante el avance de la diabetes, ésta condiciona que se afecten otros órganos del cuerpo, tal como sucede a los riñones, los cuales al paso del tiempo comienzan a sufrir un deterioro en su función, disminuyendo la capacidad que tienen para filtrar de la sangre aquellas toxinas que hacen daño, surgiendo así un padecimiento secundario a la diabetes, que en su inicio se llama Nefropatía Diabética, pero que al ir avanzado gradualmente se convierte en Insuficiencia Renal Crónica, condición de salud que se caracteriza por la pérdida de la capacidad de filtración de los riñones.

Esta enfermedad causada inicialmente por la Diabetes, es favorecida en su complicación y avance gradual por el consumo de sodio en exceso (el sodio es el componente principal de la sal), de manera tal, que el consumo de refrescos sin azúcar favorece esta patología debido a que las bebidas dulces libres de azúcar, amargas (como la cerveza) y sin sabor (como el agua mineral) tienen un alto contenido de sodio, por lo que causan más daño en la salud de lo que se puede creer.

Mención aparte merecen las bebidas alcohólicas, las cuales contienen azúcares y sodio como parte de sus componentes, por lo que consumidas en grandes cantidades, son causantes de descontroles metabólicos en los pacientes diabéticos e hipertensos. Y dependiendo de la zona geográfica, la mayoría de estas bebidas van acompañadas de una botana, tapa, pasapalo, pasaboca, picada, picadera, picoteo, picadillo, piqueo, boquita, bocadito, pincho, enjuto, aperitivo, aperital, antojito, copetín, canapé o piscolabis que por lo general tienen un alto contenido calórico, grasas insaturadas y sodio.

Y si en las personas que padecen diabetes el consumo de refrescos sin azúcar es dañino para la salud renal, peor aun lo es cuando se padece Hipertensión Arterial Sistémica, ya que en esta enfermedad se debe evitar o disminuir el consumo de sal como parte del tratamiento farmacológico.

La sal, no sólo la encontramos en el salero o los refrescos embotellados, sino también en alimentos como los quesos amarillos, los embutidos (chorizo, longaniza, salchichas, pepperoni, jamones cocidos, carne y pastel de carne enlatada, por mencionar algunos), mismos que tienen un alto porcentaje de sodio, componente principal de la sal. Aunado a ello, dichos alimentos tienen un gran contenido en grasa de origen animal, por lo que al consumirlos se incrementa el riesgo de complicaciones en las enfermedades ya citadas.

Vayamos a otro ejemplo más sano. La leche light, se llama así porque es baja en grasas de origen animal, pero, aunque en menor proporción (dependiendo de la marca) contiene calorías, de manera tal que su consumo en exceso, provoca aumento de peso y, en consecuencia, descontrol en la enfermedades crónico degenerativas.

Para comer sano es necesario tener conocimiento sobre los alimentos y sus aportes calóricos, pues incluso se puede ser vegetariano o vegano y tener sobrepeso u obesidad.

Pongo como ejemplo lo siguiente ¿Qué comen las vacas? ¿Has visto a una vaca comer hamburguesas, pizza, alimentos fritos u otro tipo de comida chatarra? Por lo regular las vacas solo comen pasto, heno, zacate, hierba. Entonces, si sólo comen lo anterior ¿Por qué están gordas? La respuesta es porque se la pasan comiendo todo el tiempo grandes cantidades de estos alimentos, lo cual nos indica que el alimento puede ser sano, pero si no se come en cantidades correctas, con los requerimientos calóricos necesarios, se pude caer en sobrepeso u obesidad.

Las personas, en su afán de lograr reducir de peso, acuden a medidas nutricionales alternativas como los productos milagro que ofrecen bajar de peso, mismos que son verdaderas quimeras que cuestan más de lo que resultan. Pero independientemente de que funcionen o no, lo más delicado es el daño que provocan al cuerpo, específicamente al hígado. Estudios científicos han demostrado que estos suplementos alimenticios tienen más riesgos que beneficios. Marcas comerciales como el Omnilife, Herbalife, Amway o Immunocal, productos naturales como el noni, moringa, cimifuga rasemosa, nim, efedra sínica (Ma Huang), camelia sinensi (Té verde), kava, palma enana americana (hipertrofia prostática), escutelaria, sen, han sido motivo de investigaciones que han comprobado el daño que producen al hígado. Para prueba, basta poner en un buscador de internet la palabra HEPATOTOXICIDAD y el nombre de algunos de estos productos y podrán tener acceso a muchos estudios y artículos científicos que avalan lo que aquí se informa.

En conclusión, en la población en general existe una gran necesidad de una correcta alimentación, ya sea para mantener un estilo de vida saludable, o bien, para evitar la complicación de alguna enfermedad crónico degenerativa, por lo que recomiendo visitar a un profesional en materia de salud o nutrición a fin de recibir información precisa y apropiada a su condición de salud.

Cabe destacar que se debe comer para vivir y no vivir para comer, pero es necesario comer bien para vivir mucho.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de agosto del 2023

 

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miércoles, 2 de enero de 2019

LOS ESTRAGOS DE FIN DE AÑO

Fin de año, tiempo de múltiples fiestas, celebraciones, motivo de reuniones, convivios y demás. Y junto con estos festejos vienen también los excesos, tanto de comidas y postres como en la ingesta de alcohol y bebidas azucaradas.

En medio de la alegría que la convivencia nos genera, olvidamos  los buenos hábitos alimenticios y el cuidado de la salud, y no importa si añadimos unos kilos extra y aumento de tallas a nuestro cuerpo, bajo el argumento que la ocasión lo amerita. Sin embargo, esta situación se torna más delicada para aquellos que sufren alguna enfermedad crónico degenerativa como puede ser diabetes,  hipertensión arterial o  cardiopatías entre otras, pues olvidan que las enfermedades no se toman vacaciones ni se les puede aplicar el modo avión (como el que se aplica al celular para que siga funcionando sin consumir datos), condicionando que este descuido les provoque desajustes en su enfermedad y en consecuencia surjan  complicaciones.

Los atracones (comer en exceso en cada comida) son comunes en estas épocas, condicionados por la abundancia y por el cariño que las familias y amigos se demuestran cuando comparten con insistencia y amor lo que han preparado.

Como todos sabemos, en nuestra sociedad es parte de la cultura del festejo, que la bebida y la comida no falten, y nos organizamos para compartir la mesa, ya sea de una manera formal o bien, informal con botanas y refrescos. Y las fiestas de fin de año son la ocasión perfecta para convivir y compartir.

Dichos festejos se convierten en un factor amenazante para la salud debido a que además de las cantidades de alimentos y bebidas que se consumen, también influye la periodicidad.

¿Qué es esto? La frecuencia con que estas reuniones se realizan. En fin de año tenemos varios motivos para festejar, y ese mismo objetivo es con la familia, los distintos grupos de amigos, compañeros de trabajo o escuela, y así  las reuniones pueden ser tan frecuentes que incluso la agenda queda saturada de compromisos sociales, pues en estas fechas no importa si es entre semana o fin de semana, hasta a diario podemos celebrar con unos y otros.

¿Es malo? Por supuesto, ya que nuestro cuerpo no está preparado para desechar todas las toxinas generadas por los excesos ni quemar las calorías acumuladas, traduciéndose en aumento de peso, acumulación de grasa no sólo abdominal sino también en vísceras internas como el hígado y el corazón, con el incremento en consecuencia de los niveles séricos de colesterol y triglicéridos en la sangre.

Es en esta época cuando los servicios de urgencias y consulta externa en las clínicas presentan un incremento en la atención  de enfermedades digestivas como gastritis, enfermedad por reflujo gastroesofágico, dispepsia, colitis, pancreatitis, indigestión, diarreas ocasionadas por hipersensibilidad a los alimentos, estreñimiento y constipación, presencia de hemorroides y otras enfermedades que pudiesen presentarse.

La ingesta de medicamentos de libre venta para la indigestión presenta un incremento en su demanda, incluso, porque la secretaría de salud así lo permite en nuestro país, los medicamentos  de empleo delicado para control de enfermedades digestivas, presentan un incremento en sus ventas.

Es inevitable sustraerse del festejo (los que tienen la fortuna de tenerlo). Sin embargo,  no se debe perder de vista la importancia del cuidado en la cantidad y calidad de alimentos. Y me refiero a calidad con los alimentos altamente condimentados, grasosos, azucarados e incluso a los alimentos de días previos (recalentados), los cuales se pueden descomponer por manejo inadecuado o mala refrigeración de los mismos.

La ingesta de alcohol merece mención especial. Es bien sabido por todos que el consumo de grandes cantidades condicionan silentes problemas de salud, que se traducen en enfermedades hepáticas con el paso de los años. Sin embargo, el exceso de consumo de alcohol en un solo evento, puede condicionar congestión alcohólica, misma que se refleja en pérdida del estado de conciencia, deshidratación, hipoglucemia, hipotensión arteria y muerte. Esto es condicionado por la incapacidad que presenta el hígado de eliminar el alcohol cuando se ingiere en exceso, de forma rápida por períodos prolongados. La congestión alcohólica puede ser tan grave que incluso provoca la muerte al individuo que la sufre.

Con lo anterior, nos podemos dar cuenta  que el exceso de alimentos y bebidas común en las épocas de fin de año, es completamente dañino para nuestra salud.

Pero los festejos han terminado y el año nuevo nos da la oportunidad de revertir todas las agresiones al cuerpo, por lo que les doy los siguientes consejos:

Sube a una báscula y entérate cuántos kilos has aumentado. Si no has subido de peso, felicidades, de lo contrario pues este es el mejor momento para iniciar un programa que te permita bajar de peso. Haz ejercicio, come sanamente y si te es factible, acude a un profesional para que te ayude en esto. Lo más adecuado es acudir con un médico que se especialice en este tipo de situaciones (control de peso) o con un nutriólogo, pero teniendo en cuenta que los nutriólogos NO ESTAN AUTORIZADOS para recetar u otorgar medicamentos, si así lo hicieran, duda del profesionalismo de este Licenciado en Nutrición. Los médicos nos apoyamos en los nutriólogos, pero los nutriólogos no son médicos.

Evita las dietas milagro. Por lo general este tipo de planes alimenticios dan resultados efímeros o son ineficaces. Otro error es dejar de cenar u omitir alimentos, ya que el cuerpo lo interpreta como una carencia volviendo más lento el metabolismo imposibilitando perder peso e incluso subiendo más con el paso del tiempo. Mención aparte merecen los productos milagro que ofrecen resultados sin cambiar hábitos alimenticios o sin hacer ejercicio. Habitualmente se venden estos productos con modelos de cuerpo escultural que distan mucho de los resultados que en realidad se pueden obtener. Los laxantes y diuréticos, no sirven para bajar de peso.

El ejercicio es indispensable para poder bajar de peso. De nada sirve tener un adecuado plan alimenticio si no se hace ejercicio. Se recomienda una rutina de ejercicio de 20 a 30 minutos de forma continua. Conforme se va teniendo mejor condición física, se puede incrementar la intensidad y el tiempo del ejercicio.

El agua es vital para poder bajar de peso. Los adultos deben tomar de 1 a 3 litros de agua al día. De igual manera, es necesario dejar de consumir refrescos y jugos embotellados, néctares y jugos concentrados, así como aguas y bebidas preparadas con azúcar. Así también, las bebidas deportivas no son recomendables como ingesta diaria o durante el ejercicio. Este tipo de bebidas son para usarse en deportes de alto rendimiento.

La disciplina y el compromiso con uno mismo son los elementos indispensables para conseguir los objetivos planeados.

Recuerda ponerte en mano de los expertos para conseguir los mejores resultados.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Enero del 2019



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sábado, 1 de octubre de 2016

MALA ALIMENTACIÓN

Es muy común que cuando una persona descubre que su sobrepeso u obesidad ya ha rebasado los límites por ella permitidos, diga: Me voy a poner a dieta, el lunes empiezo.

Llegado ese fatídico lunes, empieza con mucho entusiasmo y optimismo a realizar su dieta en la mañana, pero ya avanzada la tarde de ese día, los ánimos han decaído y se manifiesta  ansioso e incluso desesperado.

La palabra dieta, habitualmente la asociamos con restricción de alimentos, concepto que genera angustia en los pacientes aún con sólo escucharla. Por tal motivo, se sugiere cambiar la palabra dieta por Plan Alimenticio, pues en realidad de eso se trata, de realizar un plan de alimentación que permita medir calorías, balancear los diferentes grupos de alimentos y establecer horarios para realizarlos con la finalidad de disminuir  o  aumentar de peso según sea el caso.

El subir de peso es algo que se presenta la mayoría de las veces de una forma gradual y silente, ante la permisibilidad inconsciente del individuo, quien envuelto en su dinámica diaria, empieza a ganar peso poco a poco sin darse cuenta.

Es común pensar que el sobrepeso u obesidad que tenemos en la edad adulta es por herencia de nuestros padres y abuelos, ya que como ellos son, nosotros necesariamente tenemos que ser así, pues es una característica de la familia. Y aunque existe cierto factor genético predisponente, la mayoría de las veces lo que se heredan son hábitos y costumbres de nuestra familia que nos llevan a repetir patrones o estilo de vida que da como resultado que tengamos una fisonomía  similar.

Les recuerda algo: ¡Acábate toda tu comida si quieres postre! ¡Come tortillas, para que te llenes! ¡Mamá, no hay refresco para comer! Este tipo de costumbres, se fueron quedando marcadas desde nuestra niñez a la edad adulta. Patrón de conducta que reproducimos en la crianza de nuestros hijos.

Si somos observadores encontraremos la mayoría de las veces en familias con papás obesos, que sus hijos también lo son, pues comen lo mismo, tienen la misma actividad (poca o nula) y no porque sea genético, sino por los usos y costumbres que vamos inculcando a nuestros hijos.

El comer sano es una disciplina difícil de llevar a cabo si no se tiene el hábito. Situación que se complica aún más por las condiciones laborales desfavorables, como por ejemplo comer sin un horario rutinario habitual u omitir alimentos. Cuando no tenemos una hora determinada para la comida todos los días provoca desajustes metabólicos en el organismo que condiciona que las personas suban fácilmente de peso por el desorden alimenticio. Pero además, esta  situación  se refuerza por el hecho de que el individuo con jornadas laborales largas o extenuantes, llega a su domicilio muy cansado y sin el ánimo o deseo de realizar ejercicio. Es así como sobreviene el sobrepeso.

Un error que habitualmente cometen las personas que quieren bajar de peso es dejar de cenar. Al omitir la cena, el organismo pasa casi 18 horas de ayuno entre alimentos, por lo que el metabolismo interpreta esta ausencia de alimento como carencia, en consecuencia, el metabolismo se vuelve lento con la finalidad de preservar energía para el individuo. Cuando la persona come de nuevo, el cuerpo almacena los nutrientes preparándose para la carencia, de tal forma que al dejar de cenar mandamos una falsa señal de carencia lo que condiciona que al final de un tiempo de realizar esta práctica no solo no se pierda peso, sino que incluso, se gane peso al dejar de cenar, debido a que el metabolismo no procesa la energía y las calorías se van acumulando.

En muchas ocasiones, el paciente que acude a control de peso dice: La verdad no como tan mal para tener obesidad. 

Les pongo un ejemplo de cómo cometemos errores en nuestra alimentación: Por necesidades de trabajo, muchas veces se tiene que comer fuera de casa, así que con tal de comer bien, el individuo pasa a un lugar en donde venden sándwiches hechos de pan integral alto en fibra, jamón o pierna de pavo, queso panela, germen de trigo, lechugas, tomates y aderezos bajos en calorías. Este sándwich es acompañado de un litro de jugo de naranja ¿En dónde estuvo el error? Estuvo en el litro de jugo que contenía ocho naranjas dulces en promedio. Esa cantidad fue inadecuada y echó  a perder la buena intención de comer sano. Lo mismo sucede cuando la gente por las mañanas toma licuados con frutas o cereales, pues la mayoría de las veces toman un litro de estos productos, rebasando las calorías que se deben consumir. Tal es el caso también de las leches achocolatadas (que en realidad es azúcar  y saborizante) que los niños (y muchos adultos) acostumbran beber como parte de su desayuno, merienda o cena.

La cantidad es importante. Por ejemplo, las vacas únicamente comen hierba y están gordas ¿Por qué? Pues por la cantidad excesiva de pasto que ingieren.

De igual forma, el no balancear adecuadamente los alimentos,  incrementa las calorías aunque la cantidad no sea mínima.

Donde vivo, venden uno tacos los cuales preparan con tortilla de maíz (habitualmente dos tortillas por taco), frijol en pasta (frijol colado), carne de cerdo empanizada, arroz y salsas.  Aunque el individuo sólo coma 2 tacos, la alta cantidad de carbohidratos contenidos en el alimento, le hace ganar peso fácilmente.

La comida rápida es uno de los condicionantes que favorecen la obesidad y el sobrepeso, pues la mayoría de las veces son freídas en grandes cantidades de aceite y ricas en carbohidratos.

Otro mal hábito de los papás es comer lo que sus hijos no comen para que esa comida no se desperdicie. De esta manera rebasan la porción recomendable para una comida.

El consumo habitual de jugos artificiales, néctares, jugos concentrados (artificiales o naturales), leches saborizadas, galletas, frituras, yogurt saborizado, son errores en la alimentación. Se debe evitar que los niños y los adultos consuman estos productos  que lo único que aportan son kilos de más. Por lo que se deben sustituir por  agua simple o de sabor hecha en casa y consumir más alimentos sanos como frutas y verduras.

El Plato del Buen Comer es una estrategia adecuada para llevar una buena alimentación, que de la mano con la realización de ejercicio diario de forma constante mínimo por 30 minutos, nos permitan tener un adecuado estado de salud, libre de obesidad y en consecuencia de enfermedades crónico-degenerativas secundarias.

Nuestra salud, invariablemente dependerá de lo que comemos o dejamos de comer. La perseverancia y la disciplina nos ayudaran a conseguir cambios significativos en nuestro estado de salud.

Te invito a que hagas un autoanálisis respecto a tu alimentación y cómo ésta influye en tu salud o en tu estado de ánimo para seguir adelante cada día. Si encuentras que hay algo que no es favorable o que te afecta negativamente, valdría la pena tomar la decisión de modificar tu estilo de vida para estar mejor. Te aseguro que sí se puede lograr. Y si es necesario, busca ayuda profesional para que realices los cambios necesarios para tu bienestar.

Una observación muy importante es no caer en el error de usar productos milagro que por el simple hecho de consumirlos harán maravillas en ti. Cabe recordar que cada persona es diferente y por consiguiente, sus necesidades y condiciones metabólicas son particulares, por lo que su plan alimenticio debe estar acorde a éstas para que tenga una vida saludable. 


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Octubre del 2016




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sábado, 2 de enero de 2016

HASTA EL AIRE ENGORDA

¿Cómo desperdiciar la comida? ¡Es una lástima que no se coma! ¡No pude decir  no al anfitrión! ¡Era tan barata que es un error desaprovecharla! ¡Hay que desquitar lo que se pagó en el todo incluido y debemos comer hasta reventar! En estas fiestas no he podido dejar de comer, en consecuencia he subido de peso; por eso, a partir del lunes me pondré a dieta.

¿Te recuerdan algo estas expresiones? Es muy común escucharlas, ¿no es cierto?

El alimento es una necesidad básica en el ser humano. Sin embargo, cuando vivimos para comer, más no comemos para vivir, la comida se vuelve un factor dañino en la salud física y emocional de una persona, pues nuestro cuerpo no es un barril sin fondo. Por el contrario, para que sea un organismo que funcione en plenitud requiere cantidades determinadas de nutrimentos que van  de acuerdo a la edad de la persona. Es por ello que tenemos la capacidad de sentirnos satisfechos después de ingerir alimentos.

Ahora bien, todos sabemos qué sucede cuando nos extralimitamos en la alimentación. Al cabo de un tiempo, el cuerpo  pasa la factura cuando la báscula registra sobrepeso. Entonces, después del placer que significa comer, la persona experimenta  culpa o incluso  la necesidad  de  bajar de peso porque estéticamente no le gusta su imagen o no se siente bien de salud. Por lo que decide que debe adelgazar,  pero eso sí, ¡de una forma rápida!

Ante esta situación de urgencia que vive mucha gente, un gran aliado resulta ser la publicidad en los medios de comunicación que saben aprovechar como estrategias de mercadotecnia la susceptibilidad de esas personas.

¿Te has fijado que en los centros comerciales y tiendas departamentales, después de las fiestas decembrinas, lo que exhiben en sus aparadores son aparatos de ejercicio? Es común que como propósito de año nuevo muchos quieran bajar de peso, por eso los comercios promueven estos aparatos. Desafortunadamente, muchas veces el ímpetu por seguir una rutina de ejercicios en el hogar  desaparece muy pronto y  lo que al principio es novedad se convierte en el toallero o tendedero más caro y estorboso de la casa.

También hay personas que deciden bajar de peso mediante  pastillas  mágicas o  polvos que anuncian  en la televisión como suplementos alimenticios, o utilizan  prendas maravillosas  que  bajan de tallas en segundos,  o ponen  en práctica las dietas que vieron en las redes sociales.

Lo que podemos resaltar de las situaciones antes descritas es el mínimo esfuerzo de la persona por seguir en plan de vida para mantenerse en sano equilibrio, pues se observa que dejan toda la responsabilidad a que las máquinas ejercitadoras,  pastillas o dietas exprés hagan milagros  para su beneficio. Y es obvio que las consecuencias son decepcionantes, ya que pasadas las semanas el esfuerzo realizado da resultados mínimos o nulos, los cuales llevan a pensar que lo mejor es dejar de comer.

Erróneamente se cree que dejar de desayunar o cenar por un mes es favorable para perder peso. Quienes lo han hecho saben que tiene un resultado inesperado: ¡se sube de peso!

¿Cómo es esto posible? Parece ser algo contradictorio a primera vista,  pero no es así.

Lo que sucede es que cuando dejas dejamos  comer por un tiempo prolongado el metabolismo se vuelve lento, por lo que  se activan en nuestro organismo mecanismos que actúan como defensa con la finalidad de preservar la energía, ya que al no haber ingesta de alimentos  el cuerpo interpreta esta ausencia como una carencia. Por ejemplo no cenar condiciona casi 18 horas de ayuno entre el último alimento y el próximo. Cuando se come nuevamente, se tiene más hambre de lo habitual, por lo tanto se requiere mayor cantidad de comida. El cuerpo responde atrapando toda la energía posible para almacenarla y prepararse para las horas siguientes de carencia. Cuando pasan las horas y se vuelve hacer ayuno, el organismo vuelve a interpretar: ¡Sigue la carencia! De esta forma sigue mandando la señal al metabolismo para que siga lento ¿El resultado? Subir de peso después de un mes cuando se buscaba todo lo contrario. Esto es debido a que cuando permanecemos en  ayuno prolongado el metabolismo es lento, lo  que significa no usar la grasa almacenada, destruir  los tejidos que consumen energía y convertir  los siguientes alimentos que se ingieran en grasa. Por consiguiente, la grasa acumulada (sobre todo la abdominal) permanece intacta en el ayuno. La destrucción de los músculos (tejidos que consumen energía) le quitan fuerza y tono al cuerpo y por último, se almacena más grasa en la áreas específicas para su resguardo.  

Pudiera ser que al realizar esta práctica se puedan perder algunos gramos, pero es casi seguro que se ganen algunos  centímetros demás por el almacenamiento de la grasa.

De ninguna forma es recomendable evitar u omitir alguno de los alimentos del día con la finalidad de perder peso. Por el contrario, para lograr este objetivo es necesaria una dieta balanceada, acorde al requerimiento calórico de las personas y con ejercicio.

Dice un sabio refrán que para estar en forma y con buen peso se debe desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo. Y ciertamente tiene lógica, pues es el desayuno el principal alimento del día ya que después de la reparación intensiva que durante la noche nuestro cuerpo realiza para reconstruirse, eliminar los desechos y ponerse en forma, el aporte calórico y energético que el desayuno provee, es esencial para reactivarse e iniciar las actividades del día.

No se debe cambiar el desayuno por un yogurt o un licuado. Esto es inadecuado. El desayuno debe ser balanceado, acorde a las características del plato del buen comer, para que provea la energía necesaria.

También existen otras causas que puedan favorecer el aumento de peso como el uso de medicamentos de tipo corticoides o también conocidos como cortisonas, la insulina, pioglitazona, rosiglitazona y glibenclamida utilizados en la diabetes, las pastillas anticonceptivas, algunos medicamentos antidepresivos, antipsicóticos, entre otros. De igual forma algunas patologías hacen subir involuntariamente de peso como lo es el Síndrome de Cushing, Síndrome de Ovario Poliquístico, Hipotiroidismo, así como también condiciones normales como la menopausia, el embarazo y el envejecimiento (por la disminución del metabolismo y la dificultad para la realización de ejercicio).

No te equivoques ni sacrifiques inútilmente. Dejar de comer no es sano ni adecuado para bajar de peso.

Lleva una dieta balanceada, acorde a tus requerimientos calóricos y haz ejercicio, así obtendrás (lento pero seguro) la tan anhelada disminución de peso.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Médico Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Enero del 2016







domingo, 1 de junio de 2014

GORDITO FELIZ

¡Gordito, pero contento! La mentira más común que se dice entre las personas que tienen sobrepeso.

Me atrevo  afirmar, sin temor a equivocarme que no existen gorditos felices, pues tanto  niños como adultos que sufren sobrepeso y obesidad son víctimas de bullying y discriminación, lo que en consecuencia afecta su autoestima.

Analicemos la siguiente situación de la vida diaria: Una mujer que se prepara para ir a una reunión. Después de un rico baño, se prueba un vestido, luego se prueba otro, saca un vestido más y al final acaba poniéndose el vestido que inicialmente eligió, pero estirándolo y con un enojo que no se puede ocultar. ¿Podemos  pensar que esa persona es feliz con el cuerpo que tiene?

Aunque la obesidad es un problema de salud, el cual en la actualidad se combate a nivel internacional, la realidad es que a la mayoría de las personas les interesa bajar de peso por situaciones de estética y moda, sin tener en que en cuenta que por sí sola, la obesidad es una enfermedad y que puede ser causante de otras enfermedades.

Cuando una persona se da cuenta que necesita bajar de peso, lo fundamental es tomar la decisión de hacerlo y aplicarse en ello. Existen en la actualidad muchas alternativas para el control de peso, unas más efectivas que otras, sin embargo, lo más importante es acudir con profesionales capacitados que puedan darte el tratamiento adecuado a tu condición y así lograr perder peso sin rebote o complicaciones secundarias.

En la desesperación por querer bajar de peso, las personas recurren a dietas de moda, productos milagro, cremas mágicas, etc. Desafortunadamente, los resultados obtenidos son transitorios, fugaces o a veces nulos. Otro error es dejar de cenar, pues esta práctica es la mejor forma de lograr todo lo contrario. Sucede que nuestro cuerpo al no recibir alimento durante la cena, interpreta esta falta de comida como carencia, por lo que se vuelve lento con la finalidad de administrar energía. Cuando el individuo vuelve a comer (la mayoría de las veces con mucha hambre) el metabolismo aprovecha al máximo todos los alimentos y acumula energía para la supuesta carencia. Cuando el metabolismo detecta que no existe tal carencia y se vuelve a reactivar, el daño ya se ha hecho y la ganancia del peso es inevitable. También es una práctica común y equívoca, consumir diuréticos o laxantes que logran bajar de peso de forma momentánea, pero al restituirse los líquidos se vuelve a ganar peso.

Los alimentos que más suben de peso son los carbohidratos contenidos en tortillas, pan, galletas, los pasteles, refrescos, golosinas, entre otros. Y aunque estos alimentos son necesarios en la alimentación diaria para el otorgamiento de energía, el exceso de su ingesta es una de las causas del incremento  del peso.

Pero la mala alimentación no es el único villano en el aumento de peso.

En el siglo pasado, al televisor se le cambiaba de canal directamente girando una perilla selectora, no había control remoto, motivo por el cual el televidente se tenía que levantar para cambiar de programa o apagar el aparato televisivo.  Este es un ejemplo de cómo  la tecnología ha venido a facilitar la vida y en consecuencia volvernos más sedentarios.

Las actividades diarias, el exceso de trabajo, la inseguridad, la falta de espacios públicos para hacer deporte, son factores que pueden favorecer el sedentarismo y en consecuencia obtener más peso.

Hace algunos años escribí un breve artículo sobre la obesidad pero no sólo hay que tener la información, más que conocerla hay que ocuparse de ella.

Para poder perder peso, no basta con ponerse a dieta; es más, esa palabra se debe eliminar de tu pensamiento, ya que pensar en dieta es restrictivo y en consecuencia genera angustia. Más bien, se trata de una reestructuración de la forma de comer, por lo que se debe llamar Plan Alimenticio. Sin embargo, además de lo anterior es necesario hacer ejercicio diario, preferentemente aeróbico, con la finalidad de quemar calorías y lograr así el objetivo.

Estas medidas se deben realizar bajo un cuidado médico estricto, pues hay personas que cursan con enfermedades que desconocen, como el hipotiroidismo que les hace subir de peso aunque cuiden su alimentación.

De igual forma, algunas enfermedades tienen contraindicados cierto tipo de ejercicios como por ejemplo las cardíacas o la presión arterial alta, en las cuales no se debe hacer pesas debido al riesgo que existe para infartarse. Y qué decir de los medicamentos para control de peso, la mayoría de ellos están contraindicados en enfermedades como la hipertensión arterial, el glaucoma o enfermedades endócrinas, por lo tanto, solo deben ser recetados por médicos.

Desconfía del personal de salud, instructores de ejercicio, nutriólogos que te recetan medicamentos en bolsitas o paquetitos con la finalidad de que acudas de forma semanal o frecuente a consulta. O peor aún, que se atreven a aplicar inyecciones para movilizar las grasas sin ser médicos. Desafortunadamente, existen personas poco profesionales, gente sin escrúpulos, que no les importa causar un daño con la finalidad de lucrar con la salud y obtener jugosas ganancias.

La alimentación y el ejercicio son el binomio fundamental para poder bajar de peso, ya sea por gusto o necesidad.

Debe existir una férrea disciplina y apego al programa que profesionales diseñen para ti, previa valoración médica integral; cambiar hábitos de vida y mantener los logros obtenidos. La receta que le sirvió a tu vecina, no necesariamente te tiene que hacer efecto, ya que no todos los organismos son iguales, pues las condiciones de edad, género, enfermedades y estilos de vida intervienen para que los resultados sean diferentes en cada persona.

Lo que puedo asegurar en base a mi experiencia profesional, es que SE PUEDE BAJAR DE PESO y dejar de ser un GORDITO FELIZ para convertirte en una persona saludable. Claro que lo estético no está peleado con la salud y es válido no solo querer estar bien, sino verse bien.

No tomes decisiones equivocadas que a la larga pueden ser más perjudiciales. Preocúpate por tu salud, pero mejor aun, ocúpate de ella.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Cancún, Q. Roo, México. Junio del 2014



domingo, 1 de diciembre de 2013

Cuidados en la Diabetes

Dar una noticia inesperada a un paciente cuando se le diagnostica diabetes, genera un estado de shock difícil de describir. Aunque el paciente sospeche cursar con esta enfermedad, el confirmar que la padece, la mayoría de las veces condicionará una serie de incertidumbres y cuestionamientos que se generan en la mente del enfermo. Una de las preguntas más comunes que los pacientes diabéticos hacen en la consulta es ¿tiene cura mi enfermedad?

La Diabetes es una enfermedad que no se cura, pero es controlable, por eso se denomina crónico-degenerativa. Crónica por su persistencia y degenerativa porque con el paso del tiempo provocará daño a otras partes del cuerpo con la aparición de enfermedades secundarias o complicaciones que a la larga condicionan una disfunción o incluso la muerte. Para controlar la Diabetes es necesario que tomes tus medicamentos como el médico te los indica, pero aun es más importante que te cuides en lo que se conoce como medidas no farmacológicas.

Uno de los errores persistentes en el tratamiento, es pensar que las pastillas son suficientes para lograr el control de los niveles de glucosa en la sangre, sin hacer cambios en la alimentación y en el estilo de vida. De esta forma, el estado de salud se deteriora, los niveles de glucosa se elevan y en consecuencia aparecen enfermedades secundarias e incluso la muerte. Les comparto la anécdota de un tío que padece Diabetes y no cuidaba su alimentación (transgresor), pero después de comer en exceso, para compensar se incrementa la dosis de sus medicamentos, creyendo así que de esta forma estabilizará los desniveles de glucosa en sangre que le provocan la ingesta desordenada de alimentos.

Al no tenerse el control de la glucosa, el médico incrementa de forma gradual el número de pastillas, hace combinaciones de diferentes fármacos hasta que termina aplicando insulina al paciente, con la finalidad de mantener la glucosa en niveles normales. La mayoría de las personas rechaza este último tratamiento, pues significa inyectarse una o  dos veces al día, además de la mala fama que precede a la insulina como el hecho de que aplicarla deja ciego, el cual es un concepto totalmente erróneo. En la tardanza de la aplicación de la insulina es donde radica su mala fama, debido que al descontrolarse la diabetes, provoca la aparición de retinopatía diabética que es la causante de la ceguera (entre otras enfermedades), por lo que el médico en el afán de lograr el control de la glucosa para detener el avance de esta complicación, aplica insulina, la mayoría de las veces muy tarde, coincidiendo así el uso de este medicamento  con la aparición de la ceguera.

La mejor forma de lograr el control adecuado de la Diabetes y en consecuencia evitar o retardar la complicación de las enfermedades secundarias, se logra con el apego a la terapéutica médica, la alimentación, el ejercicio, la disminución de peso y la educación en salud.

Por tal motivo te doy unas indicaciones que te ayudaran a tener un mejor control de tu enfermedad:

No consumas azúcar y harinas refinadas. Puedes cambiar el azúcar por sustitutos (siempre y cuando no padezcas fenilcetonuria). No se recomienda el uso de miel ni fructuosa. El rebajar el azúcar o los refrescos embotellados con agua, no sirve de nada. Las harinas refinadas se encuentran en las galletas, los dulces, golosinas, panes y chocolates (los cuales la gran mayoría no contienen cacao, solo son una mezcla de azúcar, leche y cocoa).

La cantidad de alimento es importante. En muchas ocasiones el paciente intenta comer sano, acorde a lo que le explican, pero comete el error de comer en grandes cantidades. No entiende porque si está comiendo únicamente verduras, sube de peso en lugar de bajar. Recordemos que las vacas solo comen hierba y aun así están gordas. La explicación es sencilla, la cantidad es la respuesta. Se debe recibir capacitación en nutrición. El comer en quintos (cinco veces al día) es una buena alternativa, ya que se logra aumentar el metabolismo y tener menos hambre. Se hace dividiendo el desayuno en dos porciones, la comida en otras dos porciones y una cena ligera. Un grave error es dejar de cenar, ya que el cuerpo interpreta esta práctica como carencia y en respuesta se vuelve más lento en su metabolismo para preservar energía, pero haciendo que subas de peso. Si después de la comida del medio día no cenas, pasan casi dieciocho horas de ayuno, situación que en lugar de ayudar, solo complica tu estado de salud. Toda la familia debe comer de acuerdo a como se ha indicado al diabético. No ayuda el hecho de que la familia coma lo acostumbrado y el paciente coma diferente, pues esto dificultará su apego. De hecho, es importante involucrar a la familia en los hábitos alimenticios, de esta forma prevenimos la aparición a la que genéticamente están predispuestos.

El ejercicio es pieza fundamental  en el tratamiento de la Diabetes. Es importante que antes de realizarlo, tengas la autorización de tu médico. Se considera al ejercicio aeróbico como el mejor, siendo la caminata el más económico, práctico y fácil de realizar. Si tienes obesidad importante, debes tener mucho cuidado con el ejercicio, ya que puedes sufrir lesiones en las rodillas, la cadera o los tobillos. De ninguna forma se recomienda correr o trotar cuando existe sobrepeso u obesidad, mucho menos si no se tiene condición física. Para que el ejercicio se considere efectivo, se necesitan cuando menos de 30 minutos continuos. Los expertos refieren que los primeros 20 minutos te sirven para quemar calorías del día y los 10 minutos restantes para consumir parte de lo acumulado. Las bicicletas fijas, caminadoras, elípticas, escaladoras y otros aparatos de ejercicios caseros, inicialmente son una muy buena alternativa, pero la mayoría de las veces terminan convirtiéndose en los toalleros más caros de la casa.  Para caminar únicamente necesitas un parque o una cuadra y un par de piernas. No es necesario pagar costosas mensualidades, equipo o ropa deportiva cara, así que no pongas pretexto y actívate.

La combinación de una adecuada alimentación y el ejercicio son la mancuerna perfecta para lograr la disminución del peso, ya que los pacientes diabéticos por lo general tienen problemas de sobrepeso u obesidad, los cuales son favorecidos por las costumbres familiares y sociales, malos hábitos alimenticios, sedentarismo, trabajo, adicciones y estilo de vida. Es muy difícil cambiar toda una forma de vida  en el paciente con diabetes, difícil pero no imposible. Se necesita mucha disciplina y tenacidad para lograr el cometido. El paciente diabético que logra bajar su peso a la normalidad, puede incluso dejar de tomar medicamentos. Se debe ser honesto cuando no se realiza el ejercicio y la alimentación conforme a lo indicado. Esto es importante porque si de verdad has hecho lo necesario para bajar de peso y no lo consigues, el médico debe investigar cual es la causa de que tu cuerpo no baje de peso. Hay enfermedades como el hipotiroidismo que condicionan una obesidad muy difícil de controlar.

Uno de los principales síntomas de la Diabetes es la sed en exceso. Procura tomar agua simple, evitando los refrescos, bebidas de sabor, jugos o  aguas afrutadas. Cuando comas, no los consumas. Sé que al principio es difícil pues estamos acostumbrados a ello, pero después de un tiempo será un buen hábito. Las bebidas alcohólicas son enemigas de la Diabetes por su alto contenido calórico, incluyendo las denominadas light.

Los medicamentos se deben tomar como los indica el médico. No debes modificar las dosis (subirlas o disminuirlas) de acuerdo a como te sientas o como vayan saliendo tus niveles de glucosa en tu medidor casero (glucómetro). El único que debe modificar las dosis es el médico que te atiende de forma habitual. Si durante tu tratamiento te sientes mal, no esperes hasta que tengas cita, ve inmediatamente a consulta para que se te evalúe. Ningún paciente es igual que otro, así que no compares tu tratamiento con el de otra persona. La medicina alternativa, los tratamientos naturistas y los productos que se venden en forma de multinivel, ofrecen resultados mágicos y maravillosos. Algunos de ellos, efectivamente son un buen apoyo, pero son solo eso, complementos terapéuticos, no se debe cometer el error de suspender el tratamiento médico por estas alternativas, las consecuencias pueden ser fatales.

Para vencer a un enemigo es necesario conocerlo. La Diabetes es el enemigo a vencer. En mi actuar profesional, me he dado cuenta que la mayoría de los pacientes se descontrola por falta de conocimiento sobre su enfermedad. Un paciente diabético debe saber que es la Diabetes, como se comporta, complica y controla; cómo actúan las medicinas, que efectos secundarios causan en el organismo, el horario en que se deben tomar, la consecuencia de no tomarlas, los cuidados alimenticios, la prevención de enfermedades secundarias y todo lo que gira en torno a la Diabetes.

Conozco pacientes diabéticos, que han llegado a edades avanzadas sin ninguna complicación con una excelente calidad de vida. ¡Tú puedes ser uno de ellos! Que por ti no quede. Realiza tu propia lucha contra la Diabetes en compañía de tu equipo de salud y familia. La Diabetes es un dulce enemigo que no se cura, pero que es controlable.
 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

 
Cancún, Q. Roo, México. Diciembre del 2013.

  
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