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domingo, 1 de diciembre de 2013

Cuidados en la Diabetes

Dar una noticia inesperada a un paciente cuando se le diagnostica diabetes, genera un estado de shock difícil de describir. Aunque el paciente sospeche cursar con esta enfermedad, el confirmar que la padece, la mayoría de las veces condicionará una serie de incertidumbres y cuestionamientos que se generan en la mente del enfermo. Una de las preguntas más comunes que los pacientes diabéticos hacen en la consulta es ¿tiene cura mi enfermedad?

La Diabetes es una enfermedad que no se cura, pero es controlable, por eso se denomina crónico-degenerativa. Crónica por su persistencia y degenerativa porque con el paso del tiempo provocará daño a otras partes del cuerpo con la aparición de enfermedades secundarias o complicaciones que a la larga condicionan una disfunción o incluso la muerte. Para controlar la Diabetes es necesario que tomes tus medicamentos como el médico te los indica, pero aun es más importante que te cuides en lo que se conoce como medidas no farmacológicas.

Uno de los errores persistentes en el tratamiento, es pensar que las pastillas son suficientes para lograr el control de los niveles de glucosa en la sangre, sin hacer cambios en la alimentación y en el estilo de vida. De esta forma, el estado de salud se deteriora, los niveles de glucosa se elevan y en consecuencia aparecen enfermedades secundarias e incluso la muerte. Les comparto la anécdota de un tío que padece Diabetes y no cuidaba su alimentación (transgresor), pero después de comer en exceso, para compensar se incrementa la dosis de sus medicamentos, creyendo así que de esta forma estabilizará los desniveles de glucosa en sangre que le provocan la ingesta desordenada de alimentos.

Al no tenerse el control de la glucosa, el médico incrementa de forma gradual el número de pastillas, hace combinaciones de diferentes fármacos hasta que termina aplicando insulina al paciente, con la finalidad de mantener la glucosa en niveles normales. La mayoría de las personas rechaza este último tratamiento, pues significa inyectarse una o  dos veces al día, además de la mala fama que precede a la insulina como el hecho de que aplicarla deja ciego, el cual es un concepto totalmente erróneo. En la tardanza de la aplicación de la insulina es donde radica su mala fama, debido que al descontrolarse la diabetes, provoca la aparición de retinopatía diabética que es la causante de la ceguera (entre otras enfermedades), por lo que el médico en el afán de lograr el control de la glucosa para detener el avance de esta complicación, aplica insulina, la mayoría de las veces muy tarde, coincidiendo así el uso de este medicamento  con la aparición de la ceguera.

La mejor forma de lograr el control adecuado de la Diabetes y en consecuencia evitar o retardar la complicación de las enfermedades secundarias, se logra con el apego a la terapéutica médica, la alimentación, el ejercicio, la disminución de peso y la educación en salud.

Por tal motivo te doy unas indicaciones que te ayudaran a tener un mejor control de tu enfermedad:

No consumas azúcar y harinas refinadas. Puedes cambiar el azúcar por sustitutos (siempre y cuando no padezcas fenilcetonuria). No se recomienda el uso de miel ni fructuosa. El rebajar el azúcar o los refrescos embotellados con agua, no sirve de nada. Las harinas refinadas se encuentran en las galletas, los dulces, golosinas, panes y chocolates (los cuales la gran mayoría no contienen cacao, solo son una mezcla de azúcar, leche y cocoa).

La cantidad de alimento es importante. En muchas ocasiones el paciente intenta comer sano, acorde a lo que le explican, pero comete el error de comer en grandes cantidades. No entiende porque si está comiendo únicamente verduras, sube de peso en lugar de bajar. Recordemos que las vacas solo comen hierba y aun así están gordas. La explicación es sencilla, la cantidad es la respuesta. Se debe recibir capacitación en nutrición. El comer en quintos (cinco veces al día) es una buena alternativa, ya que se logra aumentar el metabolismo y tener menos hambre. Se hace dividiendo el desayuno en dos porciones, la comida en otras dos porciones y una cena ligera. Un grave error es dejar de cenar, ya que el cuerpo interpreta esta práctica como carencia y en respuesta se vuelve más lento en su metabolismo para preservar energía, pero haciendo que subas de peso. Si después de la comida del medio día no cenas, pasan casi dieciocho horas de ayuno, situación que en lugar de ayudar, solo complica tu estado de salud. Toda la familia debe comer de acuerdo a como se ha indicado al diabético. No ayuda el hecho de que la familia coma lo acostumbrado y el paciente coma diferente, pues esto dificultará su apego. De hecho, es importante involucrar a la familia en los hábitos alimenticios, de esta forma prevenimos la aparición a la que genéticamente están predispuestos.

El ejercicio es pieza fundamental  en el tratamiento de la Diabetes. Es importante que antes de realizarlo, tengas la autorización de tu médico. Se considera al ejercicio aeróbico como el mejor, siendo la caminata el más económico, práctico y fácil de realizar. Si tienes obesidad importante, debes tener mucho cuidado con el ejercicio, ya que puedes sufrir lesiones en las rodillas, la cadera o los tobillos. De ninguna forma se recomienda correr o trotar cuando existe sobrepeso u obesidad, mucho menos si no se tiene condición física. Para que el ejercicio se considere efectivo, se necesitan cuando menos de 30 minutos continuos. Los expertos refieren que los primeros 20 minutos te sirven para quemar calorías del día y los 10 minutos restantes para consumir parte de lo acumulado. Las bicicletas fijas, caminadoras, elípticas, escaladoras y otros aparatos de ejercicios caseros, inicialmente son una muy buena alternativa, pero la mayoría de las veces terminan convirtiéndose en los toalleros más caros de la casa.  Para caminar únicamente necesitas un parque o una cuadra y un par de piernas. No es necesario pagar costosas mensualidades, equipo o ropa deportiva cara, así que no pongas pretexto y actívate.

La combinación de una adecuada alimentación y el ejercicio son la mancuerna perfecta para lograr la disminución del peso, ya que los pacientes diabéticos por lo general tienen problemas de sobrepeso u obesidad, los cuales son favorecidos por las costumbres familiares y sociales, malos hábitos alimenticios, sedentarismo, trabajo, adicciones y estilo de vida. Es muy difícil cambiar toda una forma de vida  en el paciente con diabetes, difícil pero no imposible. Se necesita mucha disciplina y tenacidad para lograr el cometido. El paciente diabético que logra bajar su peso a la normalidad, puede incluso dejar de tomar medicamentos. Se debe ser honesto cuando no se realiza el ejercicio y la alimentación conforme a lo indicado. Esto es importante porque si de verdad has hecho lo necesario para bajar de peso y no lo consigues, el médico debe investigar cual es la causa de que tu cuerpo no baje de peso. Hay enfermedades como el hipotiroidismo que condicionan una obesidad muy difícil de controlar.

Uno de los principales síntomas de la Diabetes es la sed en exceso. Procura tomar agua simple, evitando los refrescos, bebidas de sabor, jugos o  aguas afrutadas. Cuando comas, no los consumas. Sé que al principio es difícil pues estamos acostumbrados a ello, pero después de un tiempo será un buen hábito. Las bebidas alcohólicas son enemigas de la Diabetes por su alto contenido calórico, incluyendo las denominadas light.

Los medicamentos se deben tomar como los indica el médico. No debes modificar las dosis (subirlas o disminuirlas) de acuerdo a como te sientas o como vayan saliendo tus niveles de glucosa en tu medidor casero (glucómetro). El único que debe modificar las dosis es el médico que te atiende de forma habitual. Si durante tu tratamiento te sientes mal, no esperes hasta que tengas cita, ve inmediatamente a consulta para que se te evalúe. Ningún paciente es igual que otro, así que no compares tu tratamiento con el de otra persona. La medicina alternativa, los tratamientos naturistas y los productos que se venden en forma de multinivel, ofrecen resultados mágicos y maravillosos. Algunos de ellos, efectivamente son un buen apoyo, pero son solo eso, complementos terapéuticos, no se debe cometer el error de suspender el tratamiento médico por estas alternativas, las consecuencias pueden ser fatales.

Para vencer a un enemigo es necesario conocerlo. La Diabetes es el enemigo a vencer. En mi actuar profesional, me he dado cuenta que la mayoría de los pacientes se descontrola por falta de conocimiento sobre su enfermedad. Un paciente diabético debe saber que es la Diabetes, como se comporta, complica y controla; cómo actúan las medicinas, que efectos secundarios causan en el organismo, el horario en que se deben tomar, la consecuencia de no tomarlas, los cuidados alimenticios, la prevención de enfermedades secundarias y todo lo que gira en torno a la Diabetes.

Conozco pacientes diabéticos, que han llegado a edades avanzadas sin ninguna complicación con una excelente calidad de vida. ¡Tú puedes ser uno de ellos! Que por ti no quede. Realiza tu propia lucha contra la Diabetes en compañía de tu equipo de salud y familia. La Diabetes es un dulce enemigo que no se cura, pero que es controlable.
 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

 
Cancún, Q. Roo, México. Diciembre del 2013.

  
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lunes, 1 de julio de 2013

INSULINA

Insulina: Aliada de vida

Uno de los principales temores que tiene la mayoría de los pacientes diabéticos es el uso de la insulina como parte del tratamiento para el control de su enfermedad. Y es que existen muchos mitos en relación a la insulina como que:
-Su uso te deja ciego
-El que usa insulina pronto se muere
-Las inyecciones son muy dolorosas
-Si empiezo a usarla, ya nunca más la dejaré de usar
-Si no hay quién me inyecte ¿cómo me la aplico?
Y podría mencionar muchos más ejemplos, la mayoría de ellos falsos o verdades a medias.
 
La insulina es una hormona que nuestro cuerpo produce en el páncreas para transportar la glucosa hacia las células a fin de aportar energía al organismo. El páncreas secreta dos formas diferentes de insulina: Una lenta y continua que ayuda a que los niveles de glucosa se mantengan siempre entre 70-100 mg/dl conocida como secreción basal y otra rápida y en mayor cantidad secretada generalmente cuando se eleva la glucosa sanguínea después de los alimentos, conocida como secreción pulsátil.
 
El cuerpo empieza a formar energía de un azúcar complejo llamado glucógeno, que se almacena en el hígado y músculos. El hígado convierte el glucógeno en glucosa y lo libera en el torrente sanguíneo cuando se está en estrés o cuando se tiene mucha hambre. Cuando la insulina está presente, los músculos pueden utilizar el glucógeno como energía sin tener que liberarlo al torrente sanguíneo. Además, cuando nos enfermamos, sufrimos un accidente o somos sometidos a una cirugía, la insulina ayuda a cicatrizar o curar, llevando los aminoácidos, que es el material para formar los músculos, hacia ellos.
 
En los pacientes obesos o con factores predisponente a diabetes, cuando la glucosa se eleva, el páncreas empieza a producir insulina en exceso, fenómeno que se conoce como hiperinsulinismo y se caracteriza por el oscurecimiento de la piel en áreas de pliegues, como los que se encuentran en el cuello, las axilas, las ingles, etc. Este signo se llama Acantosis Nigricans. Después de un tiempo de secreción excesiva de la insulina, la glucosa deja de reconocer a esta hormona como un vehículo de transportación y se genera la resistencia a ella lo que provoca el incremento de la glucosa en la sangre, produciéndose así la etapa inicial de la diabetes. Esto explica el por qué los pacientes obesos con acantosis nigricans al hacerse un estudio rutinario de glucosa obtienen valores normales, sin embargo es importante recalcar que el hiperinsulinismo aunque no es diabetes, es una etapa previa a la aparición de esta enfermedad, por lo que no se debe bajar la guardia y dejar pasar por alto este oscurecimiento de la piel. Existe la creencia popular de que la Acantosis Nigricans es por no bañarse bien o por exceso de sol, pero en realidad es un aviso de que nuestro cuerpo no está funcionando correctamente.
 
Se conoce a esta Diabetes como la de tipo 2. Cuando los niveles de glucosa se elevan, los riñones tratan de eliminarla por medio de la orina (fenómeno que se conoce como Glucosuria), lo que condiciona orinar con más frecuencia y en abundancia. Esto puede hacer que el paciente se sienta cansado, sediento y hambriento. Puede también empezar a perder peso. En la diabetes tipo 2, el hígado libera mucha glucosa, especialmente en la noche (cuando el hígado normalmente hace esta función), resultando en un aumento en los niveles de glucosa sanguínea en la mañana. Es por eso que los pacientes diabéticos mal controlados sufren crisis en las noches o madrugadas, horario en que mayormente se presenta el coma diabético.
 
Cuando un paciente es declarado diabético por el médico, el tratamiento inicial (dependiendo de los valores de glucosa) es por lo general un medicamento que tiene como función hacer que el páncreas produzca más insulina para combatir los niveles elevados de glucosa. Ejemplo de este tipo de medicamentos es la Glibenclamida, la cual es una sulfonilorea con acción secretagoga (literalmente es un látigo para que el páncreas trabaje más y produzca la insulina). Cuando los niveles de glucosa siguen elevados, el médico empieza a elevar la dosis de estas medicinas hasta llegar a un nivel máximo permitido. Si los resultados no son adecuados, se pueden añadir otros medicamentos orales con función diferente para combatir la elevación de la glucosa en la sangre. Pero el páncreas se agota y deja de producir insulina, cual pozo que se seca y ya no da agua. Por tal motivo el paciente no logra controlar su glucosa elevada en sangre a pesar de estar tomando dosis altas de medicamentos. Este es el momento en el cual el médico decide utilizar la insulina inyectada como parte del tratamiento y luego entonces empiezan los problemas, pues la gran mayoría de los pacientes no quiere inyectarse por el resto de su vida.
 
En muchas ocasiones, no es necesario llegar a dosis máximas de medicamentos orales para iniciar con el uso de la insulina. El médico, después de una evaluación integral y en base al comportamiento de la glucosa en la sangre, puede iniciar con esquemas de insulina y medicamentos orales, algo que se conoce como insulinización temprana, e incluso, si se logra un buen control  asociado con tratamiento no farmacológico (ejercicio, alimentación adecuada, disminución de peso), el paciente puede dejar de usar la insulina.
 
Algunos niños y jóvenes, tienen un mal funcionamiento del páncreas desde el nacimiento, pues este órgano no produce insulina suficiente o de plano no la produce y desde muy temprana edad tienen que inyectarse esta hormona por toda su vida. Esta Diabetes es la que se conoce como tipo 1 o juvenil.
 
La diabetes es una enfermedad crónico-degenerativa. Crónica porque no se cura y degenerativa por producir daño a órganos y sistemas del cuerpo  como lo son el riñón, los ojos, la circulación, el corazón, el sistema nervioso. De ahí la importancia de no negarse a utilizar insulina cuando el médico así lo indique, pues el dejar pasar el tiempo puede favorecer la aparición de estas complicaciones y cuando se decide usar la insulina, ya el daño está hecho y es irreversible. De ahí surge la idea de que la insulina te deja ciego. Lo que sucede en realidad es que se ha decidido usar la insulina demasiado tarde y la pérdida de la visión ya se ha hecho presente, por lo que el paciente piensa que su ceguera fue causada por el uso de esta hormona, cuando en realidad fue la consecuencia de una diabetes mal controlada por mucho tiempo.
 
En el siglo pasado, se utilizaba insulina que provenía de las vacas y los cerdos. En la actualidad es una sustancia fabricada en laboratorios por medio de una técnica llamada ADN recombinante y es muy parecida, realmente idéntica a la insulina que produce el páncreas humano. Existen varios tipos de insulina, las de acción rápida, las de acción corta o regular, las de acción intermedia o NPH, las de acción lenta y las mixtas o premezcladas. El uso de cada una de ellas, será acorde a la decisión que el médico tome en base al comportamiento de la Diabetes de los pacientes.
 
Desafortunadamente, la insulina no puede ser tomada como una pastilla o una cápsula, ya que los ácidos del estómago hacen que pierda su acción, por lo que necesariamente se tiene que inyectar con unas jeringas con agujas muy pequeñas que se llaman subcutáneas porque apenas llegan por debajo de la piel. El dolor que estas inyecciones provocan es muy leve, pero es importante que el paciente reciba una capacitación de cómo aplicársela. Se recomienda que no se aplique siempre en el mismo lugar por lo que se debe cambiar el sitio de inyección en cada aplicación. Se puede aplicar en los hombros, en el abdomen o en los muslos. El paciente que usa insulina debe aprender a colocársela por sí mismo y perder el miedo que causan las inyecciones.
 
Otro punto importante es que antes de destapar el envase de la insulina, este se debe mantener a una temperatura ambiente que oscile entre los 23 y 26°C. Cuando se abre el frasco y se perfora el hule que lo tapa, se debe mantener  en el refrigerador y dura el tiempo que la insulina marque de caducidad. Si necesitas viajar, puedes colocarla en un termo y colocar hielos para que no se dañe. Si la insulina se ve lechosa, con grumos, turbia o diferente a como habitualmente es, no corras riesgos y mejor no la utilices. Otra forma de detectar si la insulina está en mal estado es cuando al aplicarse no produce el efecto que antes producía, por lo que de igual forma, se recomienda cambiarla.
 
No tengas miedo en aplicarte insulina cuando tu médico así te lo recomiende. ¿Por qué rechazarla si puede ser una aliada perfecta para una mejor calidad de vida? Sin embargo entre los derechos de los pacientes se encuentra el pedir una segunda opinión, sólo verifica que el médico que te de esa dictamen se encuentre debidamente capacitado en este tema, pues no todos los médicos conocen el manejo adecuado de la insulina.
 

 
Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Twitter:@CBaquedano_V

 
Cancún, Q. Roo, México. Julio del 2013