miércoles, 1 de mayo de 2013

Fiebre

La fiebre  es uno de los síntomas más comunes en las enfermedades infecciosas (causadas por virus o bacterias), en los procesos inflamatorios, en las enfermedades inmunológicas, por deshidratación, por efectos adversos de medicamentos, entre otros problemas de salud.
Podemos definir como fiebre a un aumento de los valores normales de la temperatura del cuerpo humano. Estos valores pueden variar acorde a la edad de los pacientes. La temperatura corporal en México se mide en grados centígrados o Celsius (°C) y en los adultos se considera normal de los 35 a  los 36.5°C y en los niños de 36 a 37.5°C. La temperatura corporal es un proceso dinámico de autorregulación de nuestro cuerpo y va a depender del horario, las condiciones climáticas y el grado de hidratación.
En algunos lugares, a la fiebre también se le conoce como calentura, temperatura, hipertermia, irritación, etc.
La fiebre se genera en nuestro cuerpo cuando unas sustancias que se llaman prostaglandinas (sustancias que participan en las respuestas inflamatorias al estimular las terminales nerviosas del dolor) producen un autoajuste en el hipotálamo.
Podemos considerar la fiebre como una auténtica señal de alarma cuando existe algún mal funcionamiento en el organismo. Por lo general va acompañada de otros síntomas como son las artralgias (dolores articulares), las mialgias (dolores musculares), la astenia (debilidad), adinamia (falta de movimiento o estado de postración), dolor específico de la parte afectada, sudoración, escalofríos, respiración rápida (taquipnea), aumento de la frecuencia cardíaca (taquicardia), perdida del conocimiento, etc.
Aunque la fiebre es un gran aliado de nuestro cuerpo para señalar enfermedades, un mal control de la misma puede condicionar convulsiones, delirios, pérdida del estado de conciencia, aumento o disminución de la presión arterial e incluso la muerte.
En los niños menores de 10 años, y con mayor frecuencia de recién nacidos  a 5 años, la fiebre elevada puede provocar convulsiones que se confunden con cuadros epilépticos, pero que en realidad se originan por inmadurez cerebral, por lo que son benignas y no es necesario que el paciente tome medicamentos anticonvulsivantes. Sin embargo, cuando suceden más de 3 eventos de crisis convulsivas febriles en menos de un año, es importante que el niño sea valorado por un neuropediatra para descartar epilepsia.
Es por lo anterior que los papás intentan de cualquier modo bajar la temperatura a sus hijos cuando ésta se eleva. Desafortunadamente acuden a la automedicación para lograrlo, dando antipiréticos e incluso antibióticos. Sin embargo, esto es un  error, porque en los niños las intoxicaciones por medicamentos para bajar la fiebre son muy comunes por dar dosis inadecuadas. Ejemplo de ello es utilizar el paracetamol, que es uno  de los medicamentos más usados en los bebés, muy bueno por cierto, pero que a dosis altas puede causar una hepatitis fulminante. Otra práctica errónea que con frecuencia se comete es administrar antibióticos para bajar la fiebre, cuando estos medicamentos no sirven para eso. Recordemos que al  principio  comente que la fiebre puede ser causada por diferentes agentes y no necesariamente tienen que ser bacterias. Los antibióticos sólo actúan sobre estos patógenos, no sirven para virus u otros causantes de fiebre. Además al dar un antibiótico, podemos modificar una enfermedad al propiciar que ésta se complique y no poder diagnosticarla oportunamente. El uso de supositorios para bajar la fiebre no es recomendado por automedicación, pues los medicamentos se calculan en base al peso del paciente. Sólo deben ser recetados por un médico.
El control de la temperatura por medio de hielo, agua helada o alcohol no son métodos adecuados. Aunque la fiebre baja rápidamente, el cuerpo por autorregulación hace que en poco tiempo ésta vuelva a aparecer incluso más elevada. Lo recomendable es usar compresas húmedas, tibias o baño con agua templada para bajar la temperatura. Con este procedimiento es más tardado controlar la fiebre, pero conseguimos evitar el rebote que se describió anteriormente con los medios fríos mencionados. El dar suero oral o bebidas isotónicas (como las que usan los deportistas para hidratarse) ayudan a que la temperatura elevada se controle más fácilmente. El control de esta manera es algo temporal y permite acudir de forma oportuna con el médico.
El termómetro es ideal para medir la temperatura corporal y no debe faltar en el hogar. Tocar la frente de una persona nos puede dar una idea de que cursa con fiebre, pero para tener la certeza es indispensable utilizar este aparato. En la actualidad existen digitales que son muy fáciles de usar.
En muchas ocasiones, hasta para los médicos es difícil hacer un diagnóstico cuando sólo existe fiebre, ya que es un síntoma común en un gran número de enfermedades. Desafortunadamente algunos médicos (sobre todo los que trabajan en las farmacias de “bajo costo”) tienen la costumbre de dar antibióticos a cualquier tipo de fiebre, práctica errónea y peligrosa.
En síntesis, la fiebre puede ser un gran aliado del cuerpo al avisarnos de que existe un problema de salud, e incluso a los médicos nos da un parámetro de la gravedad del cuadro. Sin embargo, si la dejamos avanzar puede ser de fatales consecuencias.
Recuerda que lo principal es no automedicarse y acudir a tu médico de confianza cuando la fiebre se presente.
 
Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
 
Cancún, Quintana Roo, México. Mayo 2013

lunes, 1 de abril de 2013

Conjuntivitis

Es muy común que durante las vacaciones de primavera, la conjuntivitis haga su triunfal aparición, afectando a familias enteras cuando uno de sus miembros la lleva a casa.

Se llama conjuntiva al tejido tipo membrana transparente que cubre el ojo, el cual sirve para proteger al mismo manteniéndolo húmedo y lubricado, así también actúa como una barrera de protección física a la esclerótica (que es la parte blanca del ojo).

La CONJUNTIVITIS es la inflamación de la conjuntiva. Puede ser causada por agentes bacterianos, virales, alérgicos, traumáticos y químicos.

Es más común que se presente en la época de primavera por la presencia de polen y polvo suspendidos en el aire. Los virus son los principales agentes causales de esta enfermedad, aunque por la manipulación que generan sus síntomas, puede condicionarse una “sobreinfección” de tipo bacteriano.

Entre los síntomas más comunes encontramos:
-Dolor ocular
-Epífora (lagrimeo)
-Sensación de cuerpo extraño en el ojo
-Comezón del ojo
-Hiperemia conjuntival (que el ojo se ponga rojo)
-Lagañas
-Fotofobia (intolerancia a la luz)
-Edema palpebral (párpados inflamados)


La conjuntivitis tiene una duración aproximada de 7 a 14 días y va a depender del agente que la cause, los cuidados que se tengan y la atención oportuna del médico. Por lo general inicia en un ojo, pero si no se tiene el cuidado adecuado es muy probable que el otro  también se contagie.

La forma de contagio es a través de la exposición directa de la secreción del ojo. ¿Cómo sucede esto? Es simple, como ya mencionamos, uno de los síntomas más comunes es la comezón, por lo que el paciente empieza a tocarse el parpado para aliviar esta molestia. Al hacer contacto con el ojo, sus manos se impregnan de la secreción que posteriormente puede dejar en la cerradura de la puerta, la manija del refrigerador, las llaves de agua e incluso transmitirla al saludar de mano.

La epífora (lagrimeo) y la presencia de lagañas son molestias que el paciente intenta mitigar limpiándose los ojos con pañuelos o con las mangas de la camisa, dejando sus secreciones éstas. En muchas ocasiones, se utiliza el mismo pañuelo para limpiar ambos ojos, lo que hace que la infección pase de un ojo a otro. El alto grado de contagio se produce porque la familia desconoce cómo la infección puede llegar hasta sus ojos.

La conjuntivitis es una enfermedad incapacitante por lo molesto que son sus síntomas. De igual forma, sino se trata a tiempo o el paciente se auto-medica, se puede llegar a complicar al grado de incluso perder la visión.

Una práctica común es aplicar té de manzanilla (como lo recomiendan las abuelitas), sin embargo esto no es lo más adecuado, pues la infusión de manzanilla puede tener residuos, estar contaminada por gérmenes o causar alguna reacción alérgica. La función de la manzanilla es básicamente desinflamatoria, así que lo mejor es usar colirios que sirvan para esta función, los cuales ya están debidamente probados.

Las siguientes indicaciones son de suma utilidad para evitar complicaciones o contagios a otras personas:

-Cuando sientas algunos de los síntomas descritos previamente, acude de forma inmediata al médico. No te automediques. Recuerda que no todas las conjuntivitis son causadas por bacterias, por lo que no necesariamente se tienen que tratar con antibióticos. Las gotas que sirven para quitar lo rojo a los ojos, por lo general son vasoconstrictores que deben ser recetados previa supervisión médica. Algunos medicamentos después de abiertos, necesitan refrigerarse.


-Procura utilizar lentes oscuros. Éstos servirán como protección al ojo  para evitar que el aire y la luz incrementen los síntomas. De igual forma ofrecen una barrera entre los ojos y tus manos. No utilices lentes que previamente haya usado un enfermo de conjuntivitis.


-Se recomienda limpiar las secreciones con pañuelos desechables. Un pañuelo por ojo y depositar éstos en el bote de basura. Evita usar pañuelos de tela, papel sanitario, las mangas de la ropa o las manos de forma directa.


-El lavado de manos es pieza fundamental en la prevención de contagios. Es recomendable que el paciente y los que conviven con él incrementen esta práctica.


-Los medicamentos se deben aplicar en el horario indicado y con la técnica adecuada. Cuando varios miembros de la familia tienen la enfermedad, cada paciente debe tener su propio frasco de gotas o colirios. Si las gotas son aplicadas por otras personas, es muy importante que éstas se laven las manos de forma inmediata. Los frascos de medicamento no deben entrar en contacto con los ojos.


-Las compresas de agua fría ayudan a disminuir las molestias de los ojos. Recuerda utilizar una compresa por ojo y desecharlas.


-Cuando los párpados se pegan al secarse las lagañas (algo muy común que sucede al despertar), evita tratar de despegarlos con las manos. Se puede utilizar agua tibia para suavizar las lagañas (o legañas como se conoce en algunos lugares)  y de esta forma será más fácil.


-Desinfectar las llaves, las manijas, el volante de los vehículos, las cerraduras y evitar los saludos de mano o el contacto directo son de mucha utilidad para prevenir contagios.


-Si se lleva más de tres días de tratamiento indicado por el médico y no se encuentra mejoría o existe un empeoramiento de los síntomas, lo más adecuado es regresar a una valoración.


La conjuntivitis suele ser costosa, más que el por el tratamiento, por la incapacidad que produce para laborar. Literalmente, no juegues con tus ojos.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Twitter:@CBaquedano_V



Cancún, Q. Roo, México. Abril del 2013.

domingo, 3 de marzo de 2013

Funcionalidad Familiar


FUNCIONALIDAD FAMILIAR: Un tesoro que debemos cuidar
 
 

La Especialidad de Medicina Familiar, tiene un enfoque holístico, atendiendo al paciente y a su familia como un ente biopsicosocial, desde una perspectiva preventiva y con una limitación precoz del daño cuando se presenta un proceso patológico o alguna alteración en la funcionalidad de la familia.
 
Muchas veces nos preguntamos ¿por qué personas que tienen todo para ser exitosos en la vida no lo logran?, y por el contrario ¿Cómo es que gente que ha sufrido adversidades son exitosos? Y cuando hablo de éxito no me refiero a una solvencia económica desahogada o prominente, sino más bien, a ser felices con lo que se tiene y seguir día a día luchando por mantener esa felicidad y compartirla con la gente que los rodea.
 
Los éxitos y fracasos que tenemos dependen en parte de la seguridad y de la confianza en nosotros mismos; de lo que sabemos; del afecto que recibimos y de los valores y capacidades que aprendemos por medio de las experiencias que vivimos desde nuestra niñez. En una conferencia les decía a unos estudiantes: “Definitivamente, los conocimientos se adquieren durante la formación académica, pero el profesionalismo, la filantropía, la honestidad, la probidad, son valores que se adquieren en casa y de personas valiosas con las mismas características que tienes la fortuna de conocer a lo largo de tu caminar por la vida”.
 
Los niños poco a poco, reconocen en sus cuerpos que crecen, y gradualmente adoptan comportamientos de hombres y mujeres. Conocer la sinceridad, honestidad, amistad, amor, solidaridad, compromiso, libertad y la igualdad entre las personas, hacen de un niño, un futuro hombre de bien. Los padres y madres, tienen la tarea de ayudarlos a entender que hay reglas, normas y valores para convivir, con el respeto por uno mismo y por los demás. En etapa del desarrollo jugar es una oportunidad para fortalecer su personalidad y aprender a vivir, de ahí la preferencia de los juegos encaminados a su género. Necesitan observar, conocer, comprender, repetir, ensayar y aprender formas de convivencia con ancianos y adultos, así como con jóvenes, niños y niñas de su misma edad. Por lo general aprenden a ser hombres y mujeres imitando a sus propios padres. Lo que escuchan y ven se convierte en un ejemplo a seguir que pasa de generación en generación. Así aprenden lo que es la autoridad, el respeto, el amor y la convivencia. Es por eso que la mayoría de los hijos cuando llegan a la edad adulta siguen el mismo patrón de conducta que los padres.
 
La educación se debe otorgar con respeto, autonomía, libertad, responsabilidad y amor que hoy consideramos indispensables para un desarrollo feliz y armónico de nuestras familias.
 
Una familia, es un grupo de personas que viven bajo un mismo techo, que pueden tener lazos de parentesco, que comparten hábitos y costumbres comunes. Cuando conviven de esta manera, comparten formas de entender el mundo, afectos, alegrías, tristezas, fracasos, logros, preocupaciones y recursos económicos, así como tareas y responsabilidades.

 
Estas responsabilidades son:
  • Alimentación
  • Vestido
  • Educación y enseñanza de hábitos de bien
  • Cuidado físico y psicológico
  • Mantener las costumbres, hábitos de la comunidad y la familia

El sentido más profundo de la tarea de los padres es transmitir a sus hijos valores, relaciones interpersonales, ambientes agradables y positivos que les permitan vivir a todos en un mundo mejor. De esos valores carece nuestra sociedad actual, lo que ha propiciado un clima de desintegración social, en donde la violencia ha sentado sus reales al volverse común.

Sin embargo, esta es una responsabilidad compartida de cada uno de los integrantes de la familia, desde el más pequeño, hasta el más anciano. Nuestro compromiso: “ESTAR DISPUESTOS A DAR LO MISMO QUE PEDIMOS DE OTRAS PERSONAS”.

No solo en la familia nos educamos, aprendemos de todo lo que nos rodea. Para poder conducirnos mejor por el camino de la vida es necesario recibir compañía, cuidados y sobre todo, amor y confianza. De igual forma, ser recíprocos.

Los que tienen la fortuna de contar con el amor de su familia y de las personas con quienes conviven, pueden desarrollarse más plenamente.

Además de la convivencia comunitaria, las familias reciben información de los periódicos, revistas, radio, TV, e internet. En la actualidad estos dos últimos de manera importante.

¿Acompañan a sus hijos o hermanitos a ver programas en la TV? ¿Platican con ellos sobre los mensajes que reciben o acerca de las historietas y revistas que leen? ¿Hablan con ellos sobre los rasgos positivos y agradables o negativos y desagradables de su personaje preferido? ¿Comentan las ventajas, desventajas y posibles consecuencias de querer parecerse a ellos?

Hay que platicar acerca de los mensajes negativos que se reciben a través estos medios, para ser capaces de formarse un juicio objetivo que nos permita valorar esos mensajes. Hacerlo puede ayudar a que aprendan a distinguir lo real de lo ficticio, lo importante de lo superficial, y en su caso, a identificarse con personajes positivos. 
Con todo lo anterior se puede tener seguridad en sí mismos. Cuando sentimos seguridad nos comportamos con firmeza y sin temores. Esto nos puede ayudar a ser más comprensivos y a que nos guste compartir momentos y experiencias con otros.
 
Todo lo que haces en tu vida es para el bienestar de tu familia. Siempre se quiere dar a los hijos lo mejor, lo que no tuviste de niño, pero ¿Cuántas veces te olvidaste de que tus sacrificios y tu cansancio son por ellos? ¿En qué momento tus compromisos pasaron a ser prioridad y te olvidaste de esposa, hijos, hermanos y padres? ¿Tienes la capacidad de tirarte al suelo y jugar con tus hijos o tus hermanitos  menores? ¿De imaginar y construir historias? ¿Eres capaz de compartir responsabilidades en los deberes del hogar, y con esto enseñar a tus hijos que el trabajo es menos pesado cuando se hace en equipo? ¿Tu tiempo libre lo dedicas a tu motor principal, por el cual luchas día con día? ¿O piensas que trabajaste muy duro y que tienes derecho a divertirte? Pero, ¿Sólo tú tienes ese derecho? ¿Acaso tu familia no ha participado en ese esfuerzo?

La verdadera misión del ser humano es servir. Desde los estratos más sencillos hasta los más complejos. El servicio engrandece y dignifica a la persona.

Todas las personas tienen puntos de vista para validar su forma de actuar. No debes de enfadarte si piensan diferente de ti. Evita gritar, se presto para escuchar y tardo para la ira. Una respuesta suave calma el furor y detiene las peleas a tiempo.

Los 3 pasos para llegar al éxito son:
  • Ser humilde de corazón para aceptar tu necesidad de mejorar.
  • Meditar en soledad para obtener conclusiones personales.
  • Dar testimonio de las conclusiones para comprometerte con ellas

La satisfacción del ser humano radica en ver que la semilla que sembró, dio un árbol hermoso, en el cual, algún día descansará bajo su sombra y se alimentará de sus frutos.



Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
twitter:@CBaquedano_V
 
                                                           
Cancún, Quintana Roo, México. Marzo 2013

 

viernes, 1 de febrero de 2013

El Dolor, aliado de nuestro cuerpo

Una de las principales alarmas que tiene nuestro cuerpo es el dolor. Existen muchas definiciones, pero la más apegada es la siguiente:

“Experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño real o potencial del tejido”

Y es que el dolor es una sensación que aprendemos a sentir conforme la vamos experimentando. Les pongo como ejemplo a los niños que nunca han recibido una inyección, se encuentran de lo más tranquilos en los brazos de su mamá y al momento de recibir el piquete, lloran por el dolor que en ese momento perciben, sin embargo para una próxima ocasión, el dolor que alcanzan a sentir es más intenso que el experimentado inicialmente. De ahí el comentario común de los pacientes que reciben tratamiento a base de inyecciones, que siempre la última es la más dolorosa.

De acuerdo al tiempo que dure el dolor puede ser agudo o crónico. El dolor agudo es pasajero y controlable. El dolor crónico es persistente, cede a la ingesta de analgésicos, pero al pasar el efecto de estos se vuelve a presentar.

La intensidad del dolor va a estar de acuerdo al daño recibido en alguna parte de nuestro cuerpo.

¿Cómo se origina? El ser humano cuenta con nervios que transmiten de forma sensorial hacia el cerebro los estímulos que se reciben, y este último a su vez lo convierte en dolor como medida de protección.

Cuando ponemos las manos sobre una superficie caliente, puntiaguda o filosa, los nervios transmiten esta información de forma inmediata al cerebro, que a su vez la devuelve codificada como dolor a la mano, haciendo que tengamos movimientos defensivos para suspender la causa, como sería el reflejo de retirarla velozmente de los objetos que provocan la sensación de dolor.

Un paciente puede estar con una fiebre muy alta y por su cuenta empieza a tomar medicamentos o hacer medidas caseras para disminuirla, pero es hasta que empieza a presentar dolor de las articulaciones o de la cabeza cuando decide ir al doctor.

Hacer caso omiso del dolor, puede traer consecuencias que pongan en peligro nuestra vida. En los casos de apendicitis, el síntoma inicial es un dolor en el vientre el cual va aumentando de forma gradual en intensidad, acompañándose de otros síntomas como la fiebre. Si el paciente toma medicamentos que controlen el dolor y la fiebre (generalmente los analgésicos comunes sirven para las dos cosas), puede disminuir o incluso quitarse el dolor, pero el proceso infeccioso sigue avanzando, por lo que al pasar el efecto de los analgésicos, el dolor aparece con mayor intensidad, aviso inequívoco de que la infección se ha incrementado e incluso se puede estar complicando.

El dolor es uno de los síntomas más comunes de las enfermedades. Cada individuo va a tener umbrales diferentes. Existen personas que estoicamente pueden aguantar al dolor más intenso sin necesidad de tomar analgésicos por lo que decimos que tienen un umbral de dolor alto. Por el contrario, hay personas que al más mínimo dolor se sienten morir. Esto es muy común sobre todo en los varones sanos. ¿Por qué? Las mujeres están más expuestas al dolor como lo son los cólicos menstruales, los partos, etc. Por el contrario, el varón no sufre de estos problemas, de tal forma que cuando se le expone al dolor, como el que le daría una simple gripe, se siente morir.

Existen enfermedades como la diabetes, que como complicación por su evolución dan otras patologías como la neuropatía diabética. Esta enfermedad se caracteriza por dar síntomas como una hipersensibilidad del dolor que se conoce como hiperalgesia, que deriva a un dolor exquisito de forma quemante que llama alodinia y degenera en un daño al nervio que condiciona disminución del dolor (hipoalgesia). De tal forma que el paciente con neuropatía diabética puede tener infecciones, heridas, objetos extraños en los pies y no sentirlos, pero en consecuencia se genera daño a los tejidos que acaban en infecciones, gangrenas (necrosis) y cuyo tratamiento por lo general es la amputación. Este ejemplo nos muestra la importancia de percibir el dolor, pues nos permite combatir las enfermedades o daños a los tejidos desde etapa iniciales y evitar las complicaciones. Y aunque no viene al tema, es importantísimo que durante la consulta mensual de diabetes, el médico revise los pies de sus pacientes ¿Su médico no lo hace? ¿Pregúntele por qué?

Existe una rara enfermedad que se llama “Insensibilidad Congénita al Dolor”, es hereditaria, poco frecuente, y afecta al sistema nervioso autónomo que es el que controla la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, el sudor, el sistema sensorial nervioso y la habilidad para sentir el dolor y la temperatura. Se podría pensar que estás personas son afortunadas, sin embargo no es así, puesto que al no tener estas sensaciones, corren un riesgo inminente y frecuente de sufrir accidentes o incluso la muerte, como podría ser un dolor de pecho que nos avise de un infarto y no darse cuenta.

Cuando te has cortado un dedo, ¿no te sucede que te vuelves a golpear siempre en el mismo lugar? La explicación es la siguiente, al sufrir una lesión las terminaciones nerviosas se excitan y quedan más sensibles, por eso es que percibimos más dolor en las áreas dañadas, de tal forma que se mi golpeo con la misma intensidad en otro lugar no dañado, se percibe menos o nada de dolor.

También hay lesiones que pueden dañar a los nervios e impedir el envo de información al cerebro que se traduzca en dolor como lo son las quemaduras de 3er grado. Mientras más profunda sea la quemadura, más daño a los tejidos y nervios se genera. Es por eso que las quemaduras superficiales de 1ero y 2do grado son más intensas en dolor.

Pensar que no tener dolor es una bendición, es un concepto sumamente erróneo. Desde que nacemos experimentamos dolor y en el transcurso de nuestra vida el dolor nos acompaña, siendo una alerta muy importante para nuestro estado de salud.

 

 
Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
twitter:@CBaquedano_V



Cancún, Q. Roo, México. Febrero del 2013

www.cbaquedano.com.mx









martes, 1 de enero de 2013

Derechos de los pacientes


Derechos de los pacientes

 

Uno de los comentarios que con mayor frecuencia los pacientes me refieren es que los médicos que los han atendido no les explican con claridad que es lo que padecen, cómo se produjo la enfermedad y cuál será la evolución de la misma. Esta falta de explicaciones sobre el estado de salud por parte de algunos galenos, propicia desapego del paciente al tratamiento a seguir, quien al no saber, se desespera y lo abandona.

 

Entre los derechos de los pacientes se encuentra el recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz. Sin embargo, algunos pacientes no se atreven a preguntar cuando el médico por sí solo no les explica al grado de tener un conocimiento preciso de su cuadro clínico.

 

Les comparto el caso de un colega que se hizo millonario manipulando a su conveniencia la información sobre el estado de salud del paciente. Los casos sencillos los informaba como casos complicados que gracias a él se curarían, claro con hospitalización y todos los costos que esto generaba. Los casos graves los ponía como incurables y los incurables los derivaba a otros médicos. Su frase célebre era la siguiente: “Si el paciente se mejora es porque yo lo curé, si se complica o se muere es porque Dios así lo quiso”. Este médico tenía una fama poco celebre en el gremio, ya que al ser un mercenario de la salud con un deshonesto actuar, denigraba a nuestra noble profesión.

 

Un paciente que recibe una explicación clara de su enfermedad, es un gran aliado en el camino hacia la mejoría de su estado de salud, pues sabe cómo la enfermedad va a evolucionar (esto evitará llamadas innecesarias a la hora de descanso del médico porque aún no mejora), identificar los signos de alarma o complicación, el apego al tratamiento farmacológico indicado, los efectos adversos de los medicamentos, los cuidados preventivos para evitar el contagio a otros miembros de la familia, las medidas no farmacológicas, etc.

 

En los servicios médicos de atención institucional o gubernamental, es muy frecuente que este proceder no se realice de forma amplia o que de plano no se les explique, lo cual puede ser debido al  exceso de solicitud de consulta, al escaso tiempo del que se dispone, a la falta de actualización de los conocimientos, por cuestión de actitud, deshumanización, etc.

 

Nos contaba un compañero una anécdota: En cierta ocasión entra un paciente a consulta y el médico sin preguntarle y mucho menos mirarle ya estaba haciendo una receta. El paciente se indigna y le reclama al doctor -¿Cómo es que está haciendo mi receta si ni siquiera me ha preguntado que tengo?- El doctor sin levantar la vista le contesta -Esta no es su receta, es para el paciente que sigue, la suya la tengo guardada en el cajón de mi escritorio- parecería chiste, pero es un caso real.

 

En las enfermedades respiratorias, las mamás de los niños enfermos son muy dadas a pedir antibióticos para la curación de la enfermedad. Lo más sencillo y rápido sería recetar este tipo de medicamentos, pero lo correcto es explicar a la paciente que las enfermedades son ocasionadas por virus o bacterias, que ambas causas dan síntomas parecidos, pero que el médico en base a sus conocimientos y a las características encontradas en los pacientes determina el origen de la enfermedad, si es viral no hay que dar antibióticos, únicamente analgésicos; la enfermedad tendrá una evolución progresiva hacia la mejoría. En el caso contrario, si se identifica a las bacterias como agente causal de la enfermedad, se otorgará el antibiótico más adecuado, junto con analgésicos.  Todo este proceso informativo lleva mucho más tiempo que hacer una receta con un medicamento innecesario, pero siempre será en favor de los pacientes.

 

En mis clases de farmacología y terapéutica, antes de iniciar el curso los profesores empezaban con la frase “Primun non nocere” (lo primero es no hacer daño). Esto porque TODOS los medicamentos causan efectos adversos además de los beneficios. Luego entonces, pensar que si se receta un antibiótico de forma innecesaria no pasa nada, es un raciocinio equivocado. Les confieso que cuando veo una receta proveniente de esos centros de salud de bajo costo con muchos medicamentos (la mayoría de ellos innecesarios) me da tanto coraje que al paciente le engañen y que se prostituya nuestra profesión, sólo con el afán de lucrar con la salud. Y es que el negocio real de esos lugares es vender una gran cantidad de medicinas baratas de una forma deshonesta, con ganancias exorbitantes a costa de la salud de los pacientes.  Cinco frascos de Ceftriaxona de 1 gramo para una gripe ¿se les hace conocido? Si le preguntan a sus abuelitas, la gripe se la curaban con analgésicos, reposo y un buen te. El resfriado o rinofaringitis no necesita antibióticos.

 

Otra forma de lucrar es solicitando estudios de laboratorio o gabinete innecesarios, la mayoría de las veces sin el consentimiento informado de los pacientes, de los padres o representantes legales.

 

Les pongo un ejemplo: En nuestro medio, las escuelas cuentan con un seguro médico de bajo costo, por el cual pueden recibir atención en clínicas particulares. Si un niño sufre un accidente, es llevado a uno de estos lugares, en donde lo atienden y le piden estudios (la mayoría de ellos innecesarios) con la finalidad de agotar el recurso del seguro. Ejemplo si el golpe fue en el codo, le piden radiografías del codo, de la mano, de los dedos, del hombro, de la clavícula, incluso del tórax, para descartar algún problema.  Otra de las prácticas es que si el caso es leve, condicionan a los papás para que el paciente pueda ser ingresado “para observación” y así incrementar el costo del seguro. Si el paciente no accede al internamiento, le dicen que el seguro no aplica ¿Conoces algún caso de estos? Sin temor a equivocarme te puedo decir que sí, sólo que no te habías dado cuenta.

 

En México los pacientes tienen los siguientes derechos:

 

  • Recibir atención médica adecuada
  • Recibir trato digno y respetuoso
  • Recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz
  • Decidir libremente sobre su atención
  • Otorgar o no consentimiento para procedimientos de riesgo
  • Ser tratado con confidencialidad
  • Contar con facilidades para obtener una segunda opinión
  • Recibir atención médica en caso de urgencia
  • Contar con un expediente clínico
  • Ser atendido cuando te inconformes por la atención médica recibida

 

Pero también los médicos tenemos derechos, y estos son:

 

  • Ejercer la profesión en forma libre y sin presiones de cualquier naturaleza
  • Laborar en instalaciones apropiadas y seguras que garanticen la práctica profesional
  • Tener a disposición los recursos que se requieren en la práctica profesional
  • Abstenerse de garantizar resultados en la atención médica
  • Recibir un trato respetuoso por parte de los pacientes y sus familiares, así como del personal relacionado con la práctica profesional
  • Tener acceso a educación médica continua y ser considerado en igualdad de oportunidades para el desarrollo profesional
  • Tener acceso a actividades de investigación y docencia en el campo de nuestra profesión
  • Asociarnos para promover intereses profesionales
  • Salvaguardar el prestigio profesional
  • Recibir remuneración por los servicios prestados

 

Para poder ejercer nuestros derechos y obligaciones es importante conocerlos. La salud es lo más preciado que tenemos y no puedes dejar ese tesoro en manos de personas que sin importarle tus derechos lucran con ella. Infórmate.

 

 

Dr. Carlos Baquedano Villegas

twitter:@CBaquedano_V

 

Enero del 2013. Cáncun, Q. Roo, México

 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Juguetes Peligrosos


Juguetes peligrosos


Aún recuerdo que de pequeño, como a los 6 o 7 años, mi papá me compró una flauta de carrizo que era una belleza y con la cual iba feliz a todos lados. Sin embargo, nadie me dijo que para utilizarla debía estar quieto. Cierto día, andaba con mi flauta caminando cual flautista de Hamelin, cuando de repente pierdo el equilibrio y caigo de bruces impactándose la flauta contra mi paladar y causándome una herida de la que manaba sangre en abundancia y me condicionó que no pudiera comer en muchos días.

Siendo un adolescente, tenía un rifle de diábolos (también conocidos como rifle de aire o copitas) con el que me gustaba salir de cacería en el rancho de mi papá. En una ocasión, al estar haciendo una incursión por los corrales de los cerdos, vi unas tortolitas paradas al borde de uno de los chiqueros y pensé que serían una buena presa. Así que tomé mi rifle, apunté a las palomas y disparé errando el tiro. El diábolo se impactó en el lomo de un cerdo penetrando por su espalda hacia su columna vertebral y causando una lesión en la médula ósea que propició que el animal dejara de caminar. Se podrán imaginar el coraje que hizo mi padre y lo mal que me fue. Ahora pensemos que si en lugar del cerdo hubiese sido otro niño, la situación sería muy grave o incluso mortal.

Recién egresado de mi postgrado, conocí el caso de un paciente prescolar que acabó en quirófano para la realización de una laparotomía exploratoria por haber ingerido las pilas de su juguete. Afortunadamente las pilas se le fueron al tubo digestivo y no a los pulmones pues esto hubiese complicado aun más el cuadro.

Todas estas vivencias, tienen en común que existe un juguete de por medio, causante de una situación que representó un peligro.

En nuestro medio como en la mayoría de los países, la ilusión de todo niño es tener un juguete nuevo. Sentimiento que se ve reforzado por el bombardeo publicitario que se presenta en todos los medios de difusión actuales. Los papás acuden a las tiendas a conseguir a como de lugar el juguete deseado, pero ¿con qué frecuencia se revisan las advertencias que por ley se deben encontrar en las cajas de empaque? o peor aún, se compran juguetes importados de dudosa procedencia y en consecuencia, sin que cubran las medidas mínimas de seguridad.

Puntas afiladas, piezas pequeñas, partes desarmables, pilas, materiales reciclados, pinturas peligrosas, electricidad, materiales inflamables entre otros pueden ser armas letales en las manos de un niño.

Los niños pequeños y aún los grandes, están en etapa de descubrimientos, por lo que es muy común que desarmen sus juguetes para ver cómo funcionan. Las partes pequeñas que los conforman, se pueden introducir (voluntaria o involuntariamente) por los orificios naturales del cuerpo provocando asfixias, obstrucciones o perforaciones de tímpano.

Algunos juguetes pueden estar adornados con pintura que contiene plomo. El envenenamiento con esta sustancia puede causar vómitos, anemia y dificultades de aprendizaje. En casos extremos provoca daños neurológicos graves y la muerte. ¿Recuerdas algún niño con un juguete en la boca? Te apuesto que esta escena es muy común en tu casa.

Las puntas afiladas o salientes, son factor de riesgo para heridas en mucosas, piel o incluso para los ojos. Ejemplo de ello son los fusiles de los juguetes de acción, de los robots, los dardos, las balas, o cualquier objeto que salga disparado o que sea saliente.

Las pilas contienen zinc y mercurio entre otras sustancias, las cuales son potencialmente venenosas cuando se ingieren, o incluso se pueden absorber a través de la piel.

Las patinetas, los patines, lo scooters, los autos, las bicicletas, las mini-motos entre otros juguetes, que implican movimiento, son de alta peligrosidad si se utilizan sin la protección adecuada como son los cascos para la cabeza, las rodilleras, las coderas y los guantes.

Muchos accidentes pueden presentarse con los juguetes, ya sea porque son inseguros o por la impericia de los niños. Por ese motivo, te doy algunos consejos para evitar que la alegría se convierta en tristeza o dolor:

1. Compra juguetes acordes con la edad del infante. Las cajas de estos traen impresa la edad recomendable para su uso. Los juguetes artesanales y los importados (sobre todo los de tipo ilegal) muchas veces no traen esto.

2. Verifica que el niño use adecuadamente el juguete, utilizando las medidas de seguridad recomendadas. Supervísalo o mejor aún, juega con él.

3. Los juguetes que se necesitan ensamblar, deben armarse por un adulto con la herramienta adecuada. Esta no es una tarea para los niños. Nunca te deben sobrar piezas.

4. Las pilas deben ser cambiadas sólo por adultos o adolescentes, no por niños. Recuerda colocar las pilas en contenedores especiales, pues condicionan un alto grado de contaminación ambiental (sobre todo las económicas).

5. Los empaques y las bolsas que contienen los juguetes deben ser desechados, pues los niños pueden jugar con ellos y sufrir sofocación o ahogamiento como el que se produce cuando se pone una bolsa en la cabeza.

6. El suministro eléctrico de los juguetes que así lo requieran, debe ser seguro y supervisado por un adulto.

Antes de terminar, quiero hacer mención de que algunos juguetes en los cuales el infante se pasa mucho tiempo sentado como son los videojuegos, favorecen la aparición de obesidad, disminución de la agudeza visual, tendinitis en las manos por los movimientos repetitivos e incluso se han descrito convulsiones por el uso excesivo de los mismos. Regula el tiempo de utilización de estos juguetes con la finalidad de no exponer al niño a riesgos. Esto es aplicable para el uso de computadoras y televisores. Recomiendo que los niños no jueguen más de 2 horas por día, la cual debe estar interrumpida por un descanso de 15 minutos. Mejor aún si no utilizan estos aparatos en días escolares; te asombrarás de cómo su aprovechamiento escolar progresa. Favorece el uso de juguetes que impliquen actividad física.

No permitas que la alegría que produce el tener un juguete nuevo, se afecte por un descuido, desinformación o imprudencia de tu parte.




Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
twitter@CBaquedano_V


Cancún, Q. Roo, México. Diciembre del 2012