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sábado, 1 de febrero de 2020

SEXUALIDAD EN LA PAREJA

Recuerdo que un punto muy difícil para mí como adolescente, fui mi despertar sexual, ya que crecí un una comunidad rural en la cual no se obtenía mucha información en la escuela y en casa papá no se dio a la tarea de explicarme nada de sexualidad, así que lo que aprendí con respecto a esto, fueron los usos y costumbres propios del pueblo que se transmitían de adolescentes mayores a los menores, en el cual a los 15 años tenías que demostrar o probar tu hombría, por lo que tu padrino o un hermano mayor te llevaba a un burdel o casa de citas para tal situación, sin pensar en las consecuencias que esto pudiera ocasionar con respecto a la salud, pues el contagio de enfermedades de transmisión sexual era muy alto. Enfermedades como la gonorrea, sífilis, VIH, virus del papiloma humano, herpes genital, clamidia, tricomoniasis, entre las más comunes, pueden cambiar la vida de una persona de forma inmediata o a largo plazo, ya que son sumamente dolorosas, caras o incluso incurables.

El Virus del Papiloma Humano o VPH, tiene la particularidad en los varones de que en ocasiones no presenta síntomas al contagiarse, pero está latente, por lo que con el paso de los años se puede transmitir a la pareja, enfermedad que al avanzar tiene el riesgo de  convertirse en un cáncer cervicouterino.

En su despertar a la vida, los adolescentes y jóvenes son una población vulnerable por su alta actividad sexual, acompañada de inexperiencia, información incompleta o inadecuada sobre los riesgos que existen de no ejercela con responsabilidad.

Así mismo, el uso inadecuado de preservativos o que estén en malas condiciones (como ese condón que se guarda en la cartera por mucho tiempo), son un factor de riesgo para enfermarse.

Durante mi práctica profesional, he tenido la tristeza de hacer diagnósticos de VIH/SIDA en hombres y mujeres menores de 20 años, algunos de ellos sin que hayan llevado una vida sexual promiscua (que no hayan tenido muchas parejas), en los cuales el denominador común es la falta de protección, por confianza en la pareja, por inexperiencia o desconocimiento. Hago mención de un comentario recurrente  entre mis colegas sin que exista la base científica para ello, en el que coincidimos por experiencia profesional  que los preservativos ultra delgados o de alta sensibilidad, pueden proteger de embarazos pero no de VIH, así que ante la duda, lo más adecuado es no utilizarlos, y mejor aun sería, la abstinencia sexual hasta tener una pareja estable.

Y es que además de las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos en adolescentes son situaciones que vienen a dificultarles  la vida, a cambiar sus planes, sueños y crecimiento.

Al formalizar una relación, la actividad sexual de las parejas en un inicio es intensa y vigorosa, pero es importante hablar abiertamente de esto, no considerar las relaciones sexuales como un tabú en el cual no se expresen dudas o incomodidades, sobre lo que se puede hacer para mejorarlas y preguntar si la satisfacción ha sido mutua, intentando así que sea un goce pleno en cada encuentro.

Las parejas, deben recibir información amplia con respecto a esto, conocer su cuerpo, conocer el cuerpo del otro, sus reacciones, pero sobre todo, sus sentimientos.

El conocerse, brinda la posibilidad de identificar esas señales que se emiten para propiciar un acercamiento, una entrega en cuerpo y alma, con una plenitud total que permita enamorarse más cada día y fortalecer esa unión. Así mismo, el conocer al otro, conlleva a entender ese rechazo físico que se genera cuando existe alguna situación de salud, emocional u hormonal y comprender que no se trata de una falta de amor. Y es así como, hablando y conociendo lo que sucede, se pueden evitar conflictos y malos entendidos de pareja.

Con respecto a lo anterior, pongo como ejemplo el período de climaterio y menopausia que se presenta en la mujer alrededor de los 50 años de edad, tiempo en el cual su apetito sexual disminuye, lo que propicia un rechazo, situación que hace pensar al hombre que ya no es amado, que no provoca deseo sexual en su pareja o esposa o incluso que ella tiene otra relación (esto es lo más común que he escuchado en consulta). Todo lo anterior condiciona una serie de reclamos, enojos y malos entendidos que friccionan e incluso fracturan la relación.

Esta crisis se puede evitar si la pareja acude a consulta para saber que sucede con respecto a la disminución de la actividad sexual y buscar en conjunto alternativas que les permitan corregirlas.

Es necesario que la parejas sepan que la actividad sexual es dinámica, un proceso en el cual se debe crecer juntos, conociendo, aceptando y mitigando los cambios  propios de la edad o de cada etapa de vida.

El cuidado de nuestra salud sexual es una ardua tarea que se construye día con día cuando se pone en práctica la educación recibida, cuando se pregunta a profesionales sobres las dudas que existen, cuando se ejerce con libertad responsable, cuando se practica la fidelidad con la finalidad de no adquirir de forma externa, enfermedades de transmisión sexual que luego se lleven a casa.

La relación sexual tiene como requisito indispensable el ser placentera para ambos y no tratarse únicamente de un deshago físico. Uno de los regalos más hermosos que tiene el ser humano es la sexualidad, medio por el cual se puede demostrar el amor que se siente por la pareja y que además tiene la particularidad de generar nuevas vidas que permiten consolidar familias ejerciendo una maternidad o paternidad responsable.

En la actualidad, nuestros jóvenes se enferman e incluso mueren por tener información insuficiente o inexacta.

El ejercicio de la intimidad sexual en la pareja debe tener 4 aspectos para alcanzar la plenitud de su amor y consolidación de la familia:

Libre: Nadie te presiona ni te debe forzar para amar.

Total: Entregas todo de ti sin reservas.

Fiel: Exclusivo para tu pareja para su protección y cuidado.

Fecundo: Dador de vida con el nacimiento de hijos y el crecimiento como personas de la propia pareja.


Así que celebremos la vida con amor, respeto y cuidado. Aprendamos y enseñemos a nuestros hijos.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Febrero del 2020






lunes, 1 de septiembre de 2014

Verrugas en cuello

Una de las cosas que más importa al ser humano es, sin duda,  su apariencia. Conforme crecemos, se van presentando cambios en nuestro cuerpo que en muchas ocasiones no son  deseables y que van en contra de lo estético.

¿Has visto a personas que presentan lesiones verrugosas en el cuello o incluso en la cara? O quizá, tal vez tú mismo las padeces.

Como médico me ha tocado ver personas que sin darle la menor importancia dejan avanzar estas neoformaciones hasta volverse incontables. Gran cantidad de  adultos jóvenes y mayores las padecen, pero ¿son realmente verrugas?

Las verrugas son causadas por el virus del papiloma humano (existen muchas variedades de este virus). Sin embargo, las lesiones blandas en el cuello no son  verrugas, aunque de manera popular se nombran como verrugas. Mal llamadas así porque no son causadas por virus. Los dermatólogos les otorgan varios nombres: FIBROMA PÉNDULO, FIBROMA BLANDO, ACROCORDÓN, o PÓLIPO FIBROEPITELIAL

Son crecimientos anormales de la piel, los cuales  pueden aparecer en la edad adulta, están propicias a crecer en número y tamaño después de un embarazo, cuando se presenta alguna enfermedad crónico-degenerativa o por la misma edad. Tienen una predisposición genética por lo que es común que varios miembros de una familia los padezcan en forma generacional.

En algunos lugares existe la creencia de que estas lesiones se producen por el roce de collares  en el cuello y también las relacionan con cáncer.

Se manifiestan con mayor frecuencia en zonas de piel elástica que forman pliegues como cuello, axilas, región inguinal, párpados y zona submamaria. Cuando quedan visibles a las demás personas por estar en zonas de piel expuestas, estéticamente no son agradables y esto  incomoda al paciente.

Dichas formaciones dérmicas son estructuras carnosas que crecen en forma de gotas o péndulos, pueden permanecer siendo de un tamaño pequeño (como el de la cabeza de un alfiler),  por mucho tiempo, o bien, pueden crecer de forma gradual hasta tener el tamaño de una pasa. En las personas morenas o de piel oscura, las lesiones tienden a tornarse oscuras. Tienen una gran vascularización, por lo que sangran abundantemente cuando se arrancan o cortan sin un procedimiento.

Por lo general no causan dolor ni molestias, aunque algunos pacientes han referido sentir comezón (escozor).

Existen remedios caseros que pueden ser dolorosos e incluso peligrosos. Recuerdo que en mi pueblo, existía la costumbre de atar (amarrar) estas lesiones con crin (pelo) de caballo o hilo de seda y por ahorcamiento quitarlas. Pero existe el riesgo de una infección secundaria, además de que este procedimiento es sumamente doloroso.

Por ningún motivo recomiendo jugar al médico. Es muy importante someterse a una exploración médica para determinar que efectivamente se trate de este problema y ya con el diagnóstico bien establecido, planear el mejor abordaje terapéutico.

La importancia de saber qué tipo de lesión es radica en el tratamiento que se debe emplear. He tenido la mala fortuna durante mi ejercicio profesional de ver personas que han sufrido lesiones tipo quemadura al aplicarse soluciones dermartoliticas (que destruyen la piel) o incluso nitrógeno líquido de venta libre (y anunciado en la televisión como la octava maravilla del mundo para quemar verrugas) tratando de erradicar estas lesiones. No todo lo que anuncian en la televisión es real.

Existen muchos métodos para extirparlos: Crioterapia, Láser, Electrofulguración con bisturí de radiofrecuencia entre los más comunes. La diferencia de costos es la que hará elegir al paciente la mejor opción, aunque realizados por personal capacitado, todos son buenos. No dejan cicatrices y lo más importante es que no vuelven a salir  después de extirpados. Es probable que al paso de los años, se vuelvan a presentar nuevas lesiones, pero con someterse al procedimiento nuevamente es suficiente para evitar su propagación.

También se presentan otro tipo de lesiones que  pueden confundirse con los fibromas blandos, como  son los nevos, las verrugas verdaderas, los mezquinos, incluso las lesiones cancerígenas, de ahí la importancia de consultar con un médico y no hacer especulaciones.

La estética es muy importante en tu diario vivir y en consecuencia, con tu autoestima. No le restes importancia a estas lesiones. Atiéndete, elimínalas y tendrás una piel limpia.


Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Septiembre del 2014

Visita mi página: www.cbaquedano.com.mx

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domingo, 1 de agosto de 2010

VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

VERDADES Y MITOS
No hay nada más difícil de manejar que una pareja en crisis, pues dan muy poca oportunidad de trabajar juntos para lograr identificar los problemas y en consecuencia, planear las soluciones a los mismos.


¿Por qué menciono esto? bueno, la historia comienza así: Estando en la consulta, acude María (nombre ficticio) muy afligida porque en una institución de salud pública le hicieron el papanicolau y al acudir 2 meses después por su resultado, le informaron que salió positivo a VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO y que esto era muy peligroso pues causaba cáncer de matriz.

Conmocionada, María le pregunta a la persona que le informa (aparentemente era una enfermera) como pudo haber contraído esta enfermedad, a lo que le contestan que esta enfermedad se produce por contacto sexual. Mucho más preocupada, María responde que ella solo ha tenido relaciones sexuales con su esposo, contestándosele de forma inmediata, cual rebote de tenis, que si solo había estado con su esposo, pues él la había contagiado.

Cuando María llega a su casa, la discusión se pone muy fuerte. Ella le reclama a su esposo por haberla contagiado y le exige que le diga el nombre de su amante o sus amantes, respondiendo su esposo que no sabía de lo que estaba hablando.

Todo el escenario anterior, es muy común que se presente en las parejas que han tenido la desgracia de recibir una información inadecuada. ¿Por qué inadecuada? Porque María recibió una serie de comentarios que no son correctos, y que por la gravedad del diagnóstico, causan situaciones de ansiedad, estrés, temor y coraje en los pacientes.

¿Cuáles fueron los errores en este caso?

·Papanicolau como medio de diagnóstico para Virus de Papiloma Humano (VPH): El VPH no se diagnóstica por papanicolau. De hecho, esta prueba únicamente reporta Imagen de VPH, lo que nos hace sospechar que existe la posibilidad de que la paciente tenga el VPH. Por eso, cuando la prueba sale positiva, se canaliza a la paciente a una Clínica de Displasias en donde un Ginecólogo realiza la colposcopia para poder establecer el diagnóstico de VPH. Entonces, el papanicolau o DOC no otorga un diagnóstico definitivo.


· El VPH causa cáncer de matriz: El hecho de padecer VPH no significa que necesariamente se tiene que padecer cáncer cervico-uterino (cáncer en el cuello de la matriz). El VPH tiene varios serotipos, de los cuales no todos son los causantes de cáncer cervico-uterino. Por eso, cuando se realiza la colposcopía, se realiza una biopsia que sirve para dar el diagnóstico definitivo a la presencia de VPH y poder identificar el serotipo. Y aunque se trate de los serotipos asociados a cáncer, no siempre tiene que terminar en cáncer, pues se ha encontrado que en más de la mitad de los casos, este padecimiento se puede autolimitar (desaparecer de forma espontánea) por parte del mismo cuerpo. Los serotipos más asociados al cáncer de cérvix son el 16 y el 18.

· El contagio se recibió por parte de su esposo: Efectivamente, el contagio es por relación sexual, y si la paciente sólo había tenido relaciones sexuales con su esposo, pues seguramente él la había contagiado. Lo que no se le especificó a la paciente es que en esta enfermedad, existen períodos en los cuales el paciente a pesar de estar infectado, no tiene activado el virus, por lo que no contagia. Luego entonces, podemos inferir que la mayoría de los hombres cuando se casan ya han tenido experiencias sexuales previas, y en muchas ocasiones con múltiples parejas, por lo que pudieron infectarse y tener inactiva la enfermedad y por alguna situación ésta se activó y contagió a su cónyuge. También puede suceder que la mujer se contagió desde las primeras relaciones sexuales con el esposo, pero el virus no se había manifestado, hasta que por algún motivo se activa y se hace presente, detectándose en el estudio. Pero de ninguna forma podemos afirmar que el esposo ha sido infiel (aunque desgraciadamente, tampoco podemos negarlo).

¡Qué responsabilidad tan grande se tiene cuando decimos diagnósticos de forma inapropiada!, o peor aun cuando se habla de situaciones que no conocemos del todo, pues sin darnos cuenta, podemos ocasionar una disfunción familiar que en muchas ocasiones puede condicionar la ruptura de una pareja.

Pero lo más grave del caso, es cuando incluso especialistas en el tema hablan exclusivamente de la patología (en este caso VPH) y de su forma de contagio, y no detallan todos los aspectos que tiene esta enfermedad.

Cuánta angustia y sufrimiento se puede evitar en nuestros pacientes cuando se tiene la capacidad de hablarle de una forma integral y no limitarnos únicamente a recitar una patología y su evolución tal como dice la literatura.

En la actualidad existe mucha información sobre esta enfermedad, sin embargo se ha explicado ampliamente sobre el virus, sus medios de contagio, sus complicaciones, pero no se detallan puntos finos.

Ejemplos:
Cuando a una paciente se le detecta VPH se le da la indicación de utilizar condón en todas sus relaciones sexuales, pero no se explica que se debe utilizar para evitar que exista mas inoculación del virus.

También se indica que el marido debe acudir al urólogo, pero son muy pocos los que en realidad lo hacen.

Otra creencia es que las mujeres embarazadas contagiadas de VPH necesariamente tienen que someterse a cesárea, creencia totalmente falsa, ya que el VPH que se presenta vaginalmente es diferente en serotipo al que sale en la garganta. Sólo en caso de que exista una gran cantidad de condilomas (verrugas de VPH) en el canal del parto (vagina) se puede tomar la decisión de realizar cesárea.

No podemos cerrar los ojos a la realidad. El cáncer cervico-uterino sigue estando en los primeros lugares de neoplasias. Esto condicionado por la libertad sexual mal empleada.

Para disminuir esta incidencia lo más adecuado es la educación. Cierto que existen vacunas para el VPH, pero desafortunadamente no se encuentran al alcance de todos los pacientes. Por tal motivo debemos platicar con nuestros hijos, con nuestros amigos, con nuestra familia sobre esta enfermedad, pero con la responsabilidad de conocer el tema o, en su defecto, de canalizarlos con gente preparada.

Es inverosímil que en pleno siglo XXI todavía existan mujeres que no se hacen el papanicolau por pena. Condenable es el hecho de que el sector salud sólo quiera hacer el papanicolau a sus derecho-habientes hasta los 25 años de edad, cuando nuestros adolescentes ya tienen plena actividad sexual desde temprana edad. Luego entonces ¿a qué estamos jugando? No podemos quedarnos cruzados de brazos, debemos participar de forma activa en la disminución de casos de cáncer cervico-uterino o de VPH ¿Cómo? Ejerciendo una sexualidad responsable, con el uso de preservativos, o mejor aún, con la monogamia, con la detección oportuna de cáncer cervico-uterino por medio del papanicolau, con la educación a nuestras familias y a la comunidad en general.

El presente artículo es sólo un pequeño esfuerzo en el arduo trabajo que significa hacer medicina de tipo preventiva, en educación para la salud.

Recuerda que en salud, la prevención es menos dolorosa y más económica que la limitación del daño o la corrección de secuelas. ¡Tu salud está en tus manos!

Si deseas más información, enlisto al final de este artículo, una serie de ligas a sitios de interés relacionados con el presente tema.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Cancún, Q. Roo, México. Agosto 2010