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jueves, 1 de agosto de 2024

COVID-19: CINCO AÑOS DESPUÉS

Han pasado casi 5 años desde que el Covid-19 hizo su mortal aparición en nuestro planeta.

Aun tenemos presente en nuestros recuerdos los momentos de angustia y desesperación que se vivieron durante la pandemia.

Lo vivido nos hace temblar cuando en fecha reciente nos diagnostican Covid-19 y nos preocupa estar enfermos con todos los riesgos que esto significa.

Según datos emitidos por la Secretaría de Salud a finales de julio del 2024, los casos de Covid-19 se han incrementado en nuestro país y notificó 729 casos de coronavirus en México durante la última semana, cifra que casi se duplica en comparación con el penúltimo registro que fue de 465 casos. En este momento, suman 9 mil 269 contagios en lo que va de este año.

Pero a pesar de que los síntomas del Covid-19 son más leves en relación a los que se presentaban en la pandemia, los decesos aún se pueden observar afectando a personas que están inmunocomprometidas como los diabéticos, asmáticos, pacientes con VIH, en tratamiento por cáncer, obesidad, así como niños y adultos mayores.

La forma de contagio sigue siendo la misma: por exposición directa a personas contagiadas, siendo más probable contagiarse en reuniones con muchas personas en lugares cerrados, contacto directo con fluidos respiratorios y hacinamiento.

¿Por qué nos enfermamos a pesar de haber recibido vacunas en 1 o más ocasiones?

Esto es debido a que el virus se encuentra en mutación constante y las vacunas que se utilizan en México no son efectivas para las cepas actuales, puesto que se siguen utilizando las vacunas iniciales. Aunado a ello, dejaron de existir campañas de vacunación gratuita en nuestro país.

Las nuevas variantes de COVID-19 son denominadas KP.2 y KP.3, según datos de la plataforma GSAID (Global Iniciative in Sharing All Influenza Data). Estas variantes son pertenecientes a la familia ómicron y son consideradas más contagiosas que otras cepas, situación que genera preocupación por el aumento de contagios y riesgo de hospitalizaciones.

Los enfermos pueden presentar síntomas que se asemejan a una gripe o incluso asintomáticos. El grado de intensidad de los síntomas va a depender de las condiciones de salud del paciente o de la exposición al virus.

Los síntomas de las variantes KP.2 y KP.3 son semejantes a los de ómicron; entre los que se encuentran:

-Tos

-Fiebre

-Rinorrea (flujo nasal) y congestión nasal

-Dificultad respiratoria

-Fatiga (Astenia y Adinamia)

-Dolor de cabeza (Cefalea)

-Dolo Muscular (Mialgias)

-Dolor articular (Poliartralgias)

-Dolor de garganta (Odinofagia)

-Pérdida del gusto y el olfato

-Diarrea

Cuando se presenten estos malestares, es importante no automedicarse ni minimizar la enfermedad, pues como ya he comentado, puede ser algo leve, pero con la capacidad de contagiar a otras personas, por lo que es necesario acudir al médico a fin de que se confirme el diagnóstico para recibir tratamiento acorde a los síntomas y, sobre todo, prevenir el contagio a otros miembros de la familia.

Recordemos que el Covid-19 se puede confundir con otras enfermedades respiratorias, incluso con el Dengue (aunque el Dengue no da tos o rinorrea), por lo que es prioritario acudir al médico.

De igual forma, la prevención es la mejor herramienta que tenemos para detener el avance de esta enfermedad a una nueva pandemia. Por lo que les exhorto a retomar las medidas higiénicas que ayudan a salvaguardar la salud, siendo éstas: el lavado de manos frecuentemente o las veces que sea necesario, así como el uso de cubrebocas y el aislamiento por 5 días a partir del inicio de los síntomas.

En mi práctica profesional, he observado que estas variedades de Covid-19 a pesar de dar síntomas de leves a moderados, dejan complicaciones que se caracterizan por una tos persistente que tarda de 3 a 4 semanas, cuadro que se empeora cuando el paciente empieza a automedicarse.

Ya hemos sufrido las consecuencias de esta enfermedad y no podemos permitir que nuevamente cambie nuestra calidad de vida. Es tarea de todos nosotros evitar la presencia de una nueva pandemia de Covid-19.

Debemos estar juntos en esta lucha, así que toma conciencia: Si estás enfermo usa un cubrebocas tipo KN-99 y acude a la brevedad al médico.

 

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México. 01 de Agosto del 2024


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Bibliografía:

Gobierno de México. Secretaría de Salud. Epidemiología. https://www.gob.mx/salud/documentos/datos-abiertos-152127 

UnoTV https://www.unotv.com/nacional/covid-casi-se-duplican-los-contagios-en-mexico-en-la-ultima-semana/

El Financiero. https://www.elfinanciero.com.mx/salud/2024/07/16/detectan-2-nuevas-variantes-de-covid-19-en-mexico-cuales-son-y-que-sintomas-se-presentan/

jueves, 1 de junio de 2023

FIN DE LA PANDEMIA COVID-19

El día 05 de mayo del 2023, el mundo recibió con alegría la noticia del fin de la Pandemia del Covid-19, enfermedad que desde el 2020 apareció y se propagó  con gran  rapidez por todos los confines de la tierra.

Definitivamente, el Covid-19 transformó nuestras vidas, cambió nuestros hábitos y la perspectiva de las enfermedades.

Sin embargo, la declaratoria del fin de la pandemia, ¿nos hace entender que estamos libres de esta enfermedad? De ninguna manera. El Covid-19 llegó para quedarse y como enfermedad viral que es, tiene la capacidad de transformarse, siendo así un peligro latente para el brote de una nueva epidemia.

Las diferentes olas de contagios que vivimos surgieron en base a las variantes víricas que desarrolló la enfermedad, unas muy contagiosas, otras con mayor riesgo de muerte o con secuelas incapacitantes. Es por eso que resulta de suma importancia enfatizar en no perder de vista que aun cuando la epidemia se ha declarado por terminada, dicha enfermedad sigue vigente y latente.

Las implicaciones del término de la pandemia pueden significar un gran riesgo si caemos en el error de dar por entendido que la enfermedad se ha erradicado y no seguimos vigilantes del Covid-19.

¿A qué me refiero?

La declaratoria realizada por la OMS acerca del fin de la pandemia se refiere a que ha finalizado la emergencia de salud pública de importancia internacional, es decir, que la emergencia sanitaria a nivel internacional ya no existe. Por consiguiente, esto no significa que Covid-19 haya dejado de ser una amenaza para la salud mundial.

He aquí la confusión y el peligro latente.  Pues resulta que al levantarse la pandemia existe una mayor libertad de movilidad poblacional sin tener como prioridad el uso de cubrebocas, el lavado de manos y la sana distancia, lo cual potencializa un mayor riesgo de contagios.

Como profesional de la salud veo con preocupación que esta situación se vuelve cada vez más habitual y en la vida cotidiana podemos observar un relajamiento en las medidas preventivas básicas. Por ejemplo, les puedo comentar que en la institución de salud pública donde realizo mi ejercicio profesional, se ha dejado de hacer el filtro de enfermedades respiratorias, de forma tal que los pacientes se encuentran todos juntos en la sala de espera, muchas veces en hacinamiento, conviviendo niños, mujeres embarazadas, adultos mayores, con la posibilidad de que se encuentre entre ellos algún paciente con Covid-19 que los pueda contagiar.

Tristemente, me ha tocado ver pacientes enfermos de enfermedades respiratorias, que no tienen el adecuado cuidado preventivo, con cubrebocas mal colocados, en mal estado, de tela común, con la manipulación de fluidos nasales, estornudando sin utilizar el antebrazo para cubrirse e incluso tosiendo con el cubrebocas mal puesto. También me he percatado que, en lugares públicos, incluso instituciones de salud, no cuentan con dispensadores de alcohol en gel y que un gran número de personas ya no lleva consigo el mencionado gel.

No caigamos en la equivocación de pensar que la enfermedad ha desaparecido o que ya no causa la muerte, esto es no es así.

Aún tenemos en la consulta pacientes que sufren las secuelas del Covid-19, que presentan limitaciones que les impiden realizar sus actividades como era antes de enfermarse. La enfermedad está vigente.

El paciente que se sabe enfermo de las vías respiratorias, debe acudir al médico, pero también debe tener la responsabilidad social de usar las medidas de protección pertinentes a fin de no contagiar a los que están a su alrededor.

Automedicarse porque se piensa que es una simple gripe lo que se padece, sigue siendo un gran error que conlleva a un riesgo mayor de complicaciones o incluso a la muerte.

Así como la enfermedad ha evolucionado, también el tratamiento ha cambiado y en la actualidad existen medicamentos como el compuesto Nirmatrelvir + Ritonavir que se utilizan en los pacientes de riesgo. Por eso la importancia de acudir a consulta y romper la fuente de contagios.

Todos hemos sufrido alguna perdida en esta pandemia. Pérdidas por la muerte de alguien cercano, pérdidas económicas, laborales, afectivas. De una u otra forma, todos fuimos afectados, por eso, es de suma importancia poner en práctica lo aprendido en este tiempo y evitar que vuelva a surgir una nueva contingencia sanitaria.

La enfermedad NO HA DESAPARECIDO, sigue entre nosotros y nos puede atacar en cualquier momento.

No bajemos la guardia, cuidémonos y cuidemos a los que nos rodean. El autocuidado es una responsabilidad que tenemos como habitantes de este planeta. No permitamos que la enfermedad vuelva a tomar fuerza y a convertirse en una nueva pandemia.

Recordemos lo que hemos sufrido y preguntémonos ¿quiero vivir esto nuevamente? Es tarea de cada uno de nosotros el cuidarnos y cuidar a los demás.

Recuerda: no minimices una enfermedad respiratoria pensando que es un simple resfriado. Acude al médico y observa las medidas preventivas de contagio.

El Covid-19 aún sigue cobrando vidas. Ponte atento y no bajes la guardia.

Colorín, colorado este cuento…. ¿se ha acabado?

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de junio del 2023

 

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jueves, 1 de diciembre de 2022

SEGUIMOS CON EL COVID-19

Mucho se ha hablado del Covid-19 desde su aparición a finales del 2019, siendo que hasta el momento se siguen descubriendo nuevas consecuencias de esta enfermedad.

Y como en toda crisis, nos hemos ido acostumbrando a estas condiciones de vida cometiendo el error de minimizarla o darle poca importancia.

Desde mayo del 2022 cuando las autoridades de nuestro estado determinaron que el uso del cubrebocas ya no era obligatorio, muchas personas consideraron dicha medida como indicativo de que la enfermedad había desparecido. Pero esta creencia dista mucho de la realidad.

El dejar de usar cubrebocas aunado con el silencio de las autoridades con respecto al comportamiento de la enfermedad, nos hace pensar que el Covid-19 es cosa del pasado. Desafortunadamente, esto no es así.

Desde el mes de octubre del 2022, en nuestro estado, el Covid-19 ha presentado un incremento en el número de contagios. Dicha información la sabemos los que trabajamos en el área de la salud a nivel institucional y privado. Sin embargo, no llega al resto de la población.

Cierto es que, con la vacunación y las variantes del virus, han disminuido los casos de gravedad, por lo que en la actualidad, el estar enfermo de Covid-19 no es necesariamente un motivo de hospitalización. Aunque también, en menor grado, siguen presentándose muertes por esta enfermedad.

Y aún cuando la mortalidad ha disminuido, las complicaciones son más comunes. Entre estas complicaciones se encuentra el Long Covid, tema que desarrollé en el artículo anterior.

Lo peligroso de estas complicaciones es que se hacen presentes en cualquier edad, incluso en caso asintomáticos, además de que no son detectables a simple vista, por lo que se debe realizar un examen físico completo y estudios de laboratorio.

Es común ver pacientes, que se contagiaron durante la pandemia, con problemas respiratorios, cardiacos, descontroles hipertensivos, alteraciones renales, neurológicas o musculares, que les quedaron como secuelas de la enfermedad.

Como podemos darnos cuenta, el Covid-19 llegó para quedarse entre nosotros, de manera tal que los cuidados que implementamos durante los puntos álgidos de la pandemia, deberían seguirse llevando a la práctica.

Si somos observadores, en lo cotidiano del día a día vemos que existen transportes públicos de tipo colectivo con hacinamiento y sin cubrebocas. Lo mismo sucede en eventos deportivos, actividades culturales, sociales y religiosas. Lo más grave de esto, es ver personas con síntomas respiratorios que no tienen el menor cuidado preventivo, sin uso de cubrebocas, sin estornudar de forma gentil (poniendo el antebrazo en la boca al momento de estornudar) o lavándose las manos con frecuencia.

De hecho, en la actualidad, son muchos los lugares que ya no tienen gel de alcohol como medida preventiva para la higiene de manos.

Mi perspectiva de médico, me hace ver la situación de manera diferente a como la ven las personas que no tienen conocimientos en medicina, y sin ser catastrófico, puede preverse una nueva ola de contagios que en consecuencia trastornará nuestra vida habitual.

Este incremento de casos puede ser favorecido por las fiestas de fin de año, que se caracterizan por una proximidad y euforia que nos hace olvidarnos de las medidas preventivas de la enfermedad.

No caigamos en el error de pensar que el Covid-19 es un simple catarro, pues aún siguen falleciendo pacientes por esta enfermedad y muchos más presentan complicaciones de difícil control.

Por consiguiente, mi recomendación es que si cursas con síntomas respiratorios como flujo nasal, cefalea, estornudos, dolor de cuerpo y cabeza, te hagas una prueba rápida de Covid-19 a fin de aislarte y evitar más contagios.

Cierto es que, en esta temporada de fin de año, estamos encontrado cuadros respiratorios en los cuales, la Influenza, el Virus Sincitial Respiratorio y el Covid-19 tienen características sintomatológicas similares, es por eso que, ante la duda, la recomendación es hacerse la prueba rápida de Covid-19 en los primeros 5 días del inicio.

El aislamiento y las medidas preventivas como el uso de cubrebocas, lavado de manos y sana distancia siguen siendo la mejor manera de evitar que la enfermedad se propague, formando así una nueva ola epidemiológica.

Desafortunadamente, el Covid-19 no ha desparecido y no creo que desaparezca pronto, de manera tal que debemos redoblar esfuerzos, cuidarnos, cuidar a los demás y tenerle el debido respeto a esta enfermedad.

En cuanto se nos indique, es necesario continuar con los esquemas de vacunación de Covid-19. Debemos aplicarnos las vacunas sin temor, sin hacer caso de los comentarios que se publican en las redes sociales y en los ciberespacios y mejor aún, evitemos propagar estos rumores. Es necesario y una obligación moral y de responsabilidad favorecer que nuestra familia y comunidad, se apliquen las vacunas.

No bajemos la guardia. Mantengámonos alertas. Prevengamos, cuidémonos y cuidemos a los demás.

Así mismo, no olvides que la automedicación es la peor decisión que puedes tomar en caso de una enfermedad. Deja tu salud en manos de los expertos.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Diciembre del 2022

 

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martes, 1 de noviembre de 2022

LONG COVID

Han pasado ya casi 3 años desde que el Covid-19 hizo su aparición en el mundo y en nuestro país. Muchos padecimos esta enfermedad en diferentes magnitudes, desde los más graves hasta los que incluso no tuvieron síntomas. Y me puedo atrever a asegurar que a todos nos dio Covid-19.

En la etapa más aguda de la epidemia vivimos el incremento de casos graves, así como un número elevado de muertes y saturación en las hospitalizaciones, dichas situaciones alimentaban el miedo que condicionaba esta enfermedad, pero como decía mi abuelita: A todo se acostumbra uno menos a no comer. De tal manera que poco a poco, al paso del tiempo, el Covid-19 se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad y ha disminuido el temor de contagiarse.

Las personas se han relajado y han disminuido las medidas de protección preventivas que nos sirvieron para contener la enfermedad.

Al permitir las autoridades de nuestro país que el uso del cubrebocas sea opcional, se crea confusión en la población haciéndoles pensar que ya no existe riesgo de contagio.

La gente ahora se reúne sin temor, acude a conciertos, actividades deportivas, religiosas, sociales, sin el menor cuidado, no importando si existen aglomeraciones o si se encuentran reunidos en lugares abiertos o cerrados. El común denominador actual es no usar cubrebocas y el uso de alcohol en gel ha quedado en el olvido.

Se tiene la percepción de que hemos vencido a la enfermedad, que por estar vacunados ya no nos enfermaremos, que la enfermedad no es mortal. Sin embargo, todo lo anterior dista mucho de la realidad, pues el Covid-19 sigue presente entre nosotros como enfermedad vigente y hasta la actualidad sigue cobrando vidas.

Pero independientemente de que este virus aun siga provocando enfermedades y muertes, se presenta ante nosotros un nuevo padecimiento, que más bien es una complicación del Covid-19: El Long Covid.

El Covid Persistente o Long Covid (LC), es una complicación del Covid-19 en la que los síntomas persisten más allá de las 12 semanas del inicio de sus síntomas, y se encuentra presente al menos en un 10% de todos los contagiados.

El Long Covid, puede atacar a cualquier persona que se haya infectado de Covid-19, incluidos aquellos que fueron asintomáticos. Sin embargo, estudios recientes demuestran que tienen más susceptibilidad de padecerlo aquellos que presentaron la enfermedad en su expresión grave o moderada.

Por sus características, el Long Covid se puede confundir con múltiples enfermedades o peor aún, puede estar presente de forma silente en sus periodos iniciales hasta mostrar síntomas por daños importantes en el organismo, como puede ser por ejemplo el daño al funcionamiento renal, que no causa dolor o síntomas iniciales, a excepción de una orina espumosa a la cual, la mayoría de las veces, el paciente no le da importancia.

Siendo el Covid-19 una enfermedad multisistémica de tipo inflamatorio (llamada así porque en el momento de la infección afecta muchos órganos del cuerpo y no exclusivamente los pulmones como erróneamente se piensa), causa lesiones en las estructuras celulares de los órganos, lesiones que se mantienen latentes causando daño, en ocasiones irreversible.

Entre los síntomas que nos pueden hacer sospechar de Long Covid, les menciono los siguientes en orden alfabético:

-Alteraciones del gusto (21%)

-Alteraciones del olfato (23%)

-Cambio en el patrón de sangrado de los ciclos menstruales

-Cansancio constante o síndrome asténico (58%)

-Cefalea o dolor de cabeza intenso (44%)

-Depresión, ansiedad

-Dermatitis

-Dificultad para respirar (24%)

-Dolor abdominal

-Dolor de pecho

-Falta de concentración

-Hormigueo en músculos

-Insomnio

-Mareos

-Orina espumosa (Alteración de la función renal)

-Palpitaciones

-Pérdida de cabello (25%)

-Pérdida de la memoria

-Poliartralgias (Dolor de varias articulaciones)

-Polimialgia (Dolor de varios músculos)

-Sudoración nocturna

-Tinnitus o zumbido de uno o ambos oídos

-Tos persistente

Como mencioné anteriormente, muchos de estos síntomas pueden ser causados por otras enfermedades, por deficiencias vitamínicas o factores externos. Pero, a través de estudios recientes se han ido documentando como consecuencia de Long Covid. Por consiguiente, lo recomendable es no dejarlas pasar por alto.

En artículos anteriores comenté de la importancia de acudir a una revisión médica posterior a un cuadro de Covid-19, por leve que éste fuera. Desafortunadamente, los pacientes que cursaron con manifestaciones clínicas leves o asintomáticas, no acudieron a revisión. En la actualidad, quienes padecieron covid-19 pueden estar presentando algún síntoma de los antes referidos y no relacionarlo con dicha enfermedad porque ya fue superada. Siendo así que se puede estar enfermo de Long Covid y no atenderse oportunamente.

En consecuencia, cabe destacar que, si se tiene alguno de estos síntomas acuda a valoración médica. Si no tienes ninguno de estos síntomas, pero estuviste enfermo de Covid-19 con manifestaciones graves o leves, debes acudir a un chequeo médico rutinario al término de la enfermedad y cuando menos, una vez al año de forma posterior. Asimismo, es importante NO AUTOMEDICARSE.

Deja tu salud en manos de los expertos.

 

<b>Dr. Carlos P. Baquedano Villegas</b>

<b>Especialista en Medicina Familiar</b>

 

Cancún, Q, Roo, México a 01 de Noviembre del 2022

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Bibliografía:

1. ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)

2. TEC DE MONTERREY




martes, 1 de febrero de 2022

COMPLICACIONES POSTCOVID-19

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, millones de personas se han enfermado cursando con síntomas que van desde la gravedad hasta leves o incluso asintomáticos.

Esta enfermedad ha demostrado tener un alto índice de complicaciones y patologías secundarias al término de la misma.

Son los pacientes que presentan complicaciones posteriores de salud los que acuden a revisión al término de su aislamiento. Sin embargo, son los menos, pues la gran mayoría se reintegra a sus actividades diarias sin una valoración rutinaria de su estado de salud.

Los profesionales de la salud hemos aprendido de esta enfermedad a marchas forzadas, en base a la experiencia adquirida con la atención médica que se les otorga a los pacientes con Covid-19 y los lineamientos que nos otorgan las instituciones de salud, en ámbito nacional e internacional.

Los pacientes que han cursado asintomáticos o con síntomas leves, piensan que pueden retomar de forma inmediata a sus actividades cotidianas, pero la realidad dista mucho de esa idea errónea.

El Covid-19 es una enfermedad infecciosa de tipo viral, multisistémica, la cual puede presentar complicaciones graves durante su evolución y secuelas que incluso resultan incapacitantes aun cuando el virus ha desaparecido.

Las personas que se enferman de Covid-19 pueden presentar elevaciones de sus cifras tensionales y glucemia, mismas que pueden persistir al término de la enfermedad.

La elevación en las cifras tensionales condiciona que los pacientes hipertensos tengan un difícil control de la misma con los medicamentos antihipertensivos que usaban antes de enfermarse de Covid-19, y siendo que la presión arterial elevada no da síntomas o son muy subjetivos, la hace peligrosa, pues literalmente la salud del paciente se vuelve una bomba de tiempo para complicaciones cardiacas o vasculares sin él saberlo.

Así mismo, el latido cardiaco puede aumentar provocando episodios de taquicardias o palpitaciones, dificultad para respirar o falta de aire.

Es por lo anterior, que se recomienda a los pacientes evitar la realización de ejercicio extenuante después de un cuadro de enfermedad por Covid-19 ya que los síntomas referidos pueden incrementarse condicionando situaciones de salud peligrosas.

Misma situación se presenta a los pacientes con diabetes, ya que existe una elevación de la glucosa la cual condiciona hiperglucemia persistente que dificulta el control. Sin embargo, a diferencia de la elevación de la presión arterial, la glucosa elevada presenta síntomas que obligan al paciente a consultar. Entre los síntomas más comunes por hiperglucemia encontramos visión borrosa, mareos o pérdida fácil de la estabilidad al caminar, incremento del apetito y sed, ir en muchas ocasiones a orinar en grandes cantidades (poliuria), cansancio o fatigas.

El dolor de pecho es un síntoma constante y recurrente que el paciente asocia a inflamación o fibrosis pulmonar.  Sin embargo, esto es erróneo, ya que el dolor en el pecho tiene un componente neuromuscular. Se caracteriza por un dolor pungitivo (punzante), que oprime el pecho y el cual puede ser de episodios de corta duración. Este dolor puede durar días, semanas e incluso meses posteriores a una infección por Covid-19. Lo anterior aplica para el dolor muscular o cefaleas, que van a tener su intensidad en base a la tolerancia al dolor que el paciente tenga o de antecedentes de dolores articulares previos como los que se presentan en la fibromialgia o artritis reumatoide.

El cansancio o fatiga, es una situación común en los pacientes que han padecido Covid-19, sobre todo en los primeros días inmediatos al cuadro. Son pocos los casos en los cuales esta condición se prolonga, la mayoría de las veces se resuelve en las primeras semanas de convalecencia. Algo parecido ocurre con los problemas de memoria, falta de concentración o dificultad para conciliar el sueño. Estos son transitorios y de corta duración.

La infección causada por la variante Omicron, se caracteriza por dar síntomas respiratorios altos, los cuales varían de leves a moderados, con una duración aproximada de 3 a 5 días. Afortunadamente los casos de complicaciones en vías respiratorias bajas tienen un índice menor a los casos producidos por otras variantes en esta pandemia. Aunque se ha observado un alto número de pacientes a los cuales les queda una tos y carraspeo persistente, que resulta bastante molesto.

Esta enfermedad se llama Rinitis Catarral y es una condición PostCovid-19. Se produce porque existe inflamación de la mucosa respiratoria con una producción excesiva de moco, el cual se produce en la vía respiratoria alta y desciende hacia la faringe, provocando sensación de cuerpo extraño y en consecuencia produce el estímulo de la tos, que es más común en las noches o en los momentos en los que el paciente se encuentra acostado (decúbito supino) y se le acumula la flema. El carraspeo que se realiza al deslizarse la flema por la faringe genera a su vez inflamación de la misma y dolor matutino de la garganta (odinofagia).

Es importante recalcar que, en la Rinitis Catarral, los pulmones están completamente limpios y bien ventilados, por lo que no existe afectación de los mismos.

Esta condición de salud, de no atenderse, tiende a una molesta cronicidad que es muy difícil que se resuelva de forma espontánea. No recomiendo automedicarse y mucho menos utilizar antibióticos, los cuales son la mayoría de las veces innecesarios.

Como podemos observar, no nos debemos confiar pensando de que al tener mínima o nula sintomatología de Covid-19 no es necesaria una revisión médica posterior. Asimismo, los síntomas que queden posterior a la enfermedad, no se deben pasar por alto y mucho menos automedicarse, por lo que recomiendo una revisión médica lo más pronto posible al término de la misma. Recordemos que el Covid-19 sigue siendo una enfermedad grave, que cobra vidas y que deja secuelas.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Q, Roo, México a 01 de febrero del 2022

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viernes, 1 de octubre de 2021

Y DESPUÉS DEL COVID-19 ¿QUÉ SIGUE?

 Lo que más hemos deseado desde que la pandemia de Covid-19 inicio, es volver a nuestra antigua normalidad, situación que conforme pasa el tiempo se ve cada vez más lejana y difícil de alcanzar.

Nada volverá a ser igual. Nuestra resiliencia nos ha permitido poco a poco adaptarnos a esta nueva forma de vida, a la llamada nueva normalidad.

El Covid-19 es una enfermedad que llegó para quedarse y tenemos que aprender a convivir con eso, incluso tenemos que estar preparados para morir ya que no tiene palabra de honor ni se rige en su comportamiento en una constante que nos permita predecir lo que pueda suceder con cada paciente.

A lo largo de este tiempo he visto con asombro profesional que personas con gran número de comorbilidades y complicaciones previas han sobrevivido, pero en contraparte, pacientes sanos y sin datos de factores de riesgo desafortunadamente han perdido la vida.

Poco a poco nos hemos integrado a la vida comunitaria, algunos con miedo, otros con desparpajo y otros más con una necesidad que obliga. Muy pocos han quedado recluidos en casa, son los menos.

Los niños, adolescentes y jóvenes están regresando a las aulas, siguiendo protocolos de prevención que tienen una fragilidad importante ante el ímpetu de los escolares.

¿Significa esto que ya estamos libres? ¡Para nada! La enfermedad sigue atacando, provocando contagios en familias enteras e incluso cobrando vidas. Es una larga batalla que aún no tiene fin y en la que como sociedad estamos expuestos. Ejemplo de ello se puede observar en los centros de atención particular, sobre todo en las farmacias con atención médica, en donde pacientes contagiados de Covid-19 comparten la misma sala de espera con pacientes que acuden por otro tipo de enfermedades, sin seguirse los estrictos protocolos sanitarios que en comparación se llevan en las instituciones de salud pública, lo cual incrementa el riesgo de contagios. Lo mismo sucede en el transporte público de nuestra ciudad, que lleva gente de pie, en vehículos con sobrecupo a las horas pico, siendo que la necesidad obliga a los usuarios a utilizar cual kamikazes un transporte que dista de tener todas las medidas pertinentes para evitar contagios.

Es así como seguimos adelante en la realidad que nos toca vivir hoy, en la cual ya el temor a enfermarse ha quedado en segundo término ante las circunstancias de la vida. Sin embargo, al momento de tener una prueba positiva de covid19 detona un grado de angustia y ansiedad sumamente alto, pues lo vivido durante la pandemia se hace presente y surge miedo a una complicación o fatalidad.

Puedo compartirles que en el transcurso de este mes me ha tocado ser víctima de Covid-19, lo que me generó incertidumbre, intranquilidad, temor, desesperación.

Al inicio de la enfermedad te enfrentas como paciente a la expectativa de no saber cómo evolucionarás. La estabilidad emocional se quebranta ante lo agresivo que puede ser el virus y el daño que pudiera causar. El verse frágil y vulnerable conlleva a la preocupación y angustia. Sin embargo, no se debe perder la calma para poder estar atentos a los datos de alarma y lo que se vaya presentando a lo largo de este padecimiento.

Y luego, al término del confinamiento, ¿Qué sigue?

Muchos pacientes al término de su proceso de aislamiento se reintegran a sus actividades cotidianas sin una valoración integral de su estado de salud. Unos cuantos sin ningún problema posterior y otros con molestias leves que sobrellevan sin dar la importancia debida. Los que han presentado síntomas evidentes e incapacitantes post Covid-19, son los menos que acuden a valoración médica.

El Covid-19 deja secuelas en diferentes grados con una temporalidad que aun no es predecible en cada caso, incluso los pacientes que han cursado asintomáticos esta enfermedad pueden padecerlas.

Las secuelas más comunes son dificultad para respirar, cansancio, tos, fiebre, dolor de cabeza (cefalea) problemas para dormir, mareos, producción de moco en nariz o garganta, dolor muscular y en articulaciones, dolor opresivo en el pecho, descontrol de las enfermedades crónico-degenerativas siendo lo más común presión arterial alta persistente y elevación de los niveles de glucosa en sangre.

Los pacientes con secuelas pulmonares leves tardan cuatro semanas máximo en rehabilitarse, y cuando son severas hasta 12 semanas. En otros casos donde las personas presentan miopatías (problemas musculares) o neuropatías (problemas neurológicos) el promedio de recuperación tarda entre 6 y 12 meses.

En los niños, existe una complicación durante el Covid-19 que recibe el nombre de Síndrome Inflamatorio Multisistémico en Niños, que deja muchas de las secuelas previamente descritas, por lo que es importante que todos los niños (incluidos los que tienen síntomas muy leves o incluso no los presenten) reciban atención médica y seguimiento durante y posterior a la enfermedad.

Los síntomas del Síndrome Inflamatorio Multisistémico en Niños incluyen fiebre superior a 38 grados Celsius que dura 24 horas o más, dolor de estómago, diarrea o vómito, dolor del cuello, sarpullidos o cambios en el color de la piel, ojos rojos, cansancio intenso, falta de aliento, dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho que no desaparece, confusión mental, dificultades para despertarse o permanecer despierto (hipersomnia), color azulado en los labios o cara, entre otros síntomas.

Así mismo, el estado inmunológico de las personas post Covid-19 se encuentra debilitado por lo que se vuelven vulnerables al embate de enfermedades infecto-contagiosas comunes.

Por tal motivo, es de vital importancia que las personas que han padecido Covid-19 (asintomáticas, con síntomas leves o graves) acudan de forma inmediata posterior al término de su aislamiento a una valoración médica integral con la finalidad de que el médico determine si es candidato a algún tipo de terapia rehabilitatoria, hacer ajustes de la terapéutica de control en las enfermedades crónico-degenerativas o tratar con medicamentos algunos de los síntomas complicatorios residuales.

En la actualidad, existen muchos tutoriales y páginas de internet especializadas en fisioterapia pulmonar post Covid-19, los cuales pueden ser una alternativa para aquellos que no pueden hacerlo de forma presencial.

De igual manera, es recomendable no consumir alcohol y cafeína (misma que encontramos en todos los refrescos embotellados, algunos chocolates y café) durante el proceso de enfermedad y en la esta posterior, esperar cuando menos un mes antes de reiniciar su consumo.

Así mismo, una alimentación balanceada y nutritiva, baja en grasas y azúcares refinados, son el apoyo perfecto en la recuperación total de esta enfermedad.

El Covid-19 es una enfermedad grave y sus secuelas pueden ser incapacitantes, por tal motivo es importante no minimizarlas y recibir atención médica para dar seguimiento a la recuperación total de la salud.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Octubre del 2021

 

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