Mostrando entradas con la etiqueta vacuna covid-19. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vacuna covid-19. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de junio de 2023

FIN DE LA PANDEMIA COVID-19

El día 05 de mayo del 2023, el mundo recibió con alegría la noticia del fin de la Pandemia del Covid-19, enfermedad que desde el 2020 apareció y se propagó  con gran  rapidez por todos los confines de la tierra.

Definitivamente, el Covid-19 transformó nuestras vidas, cambió nuestros hábitos y la perspectiva de las enfermedades.

Sin embargo, la declaratoria del fin de la pandemia, ¿nos hace entender que estamos libres de esta enfermedad? De ninguna manera. El Covid-19 llegó para quedarse y como enfermedad viral que es, tiene la capacidad de transformarse, siendo así un peligro latente para el brote de una nueva epidemia.

Las diferentes olas de contagios que vivimos surgieron en base a las variantes víricas que desarrolló la enfermedad, unas muy contagiosas, otras con mayor riesgo de muerte o con secuelas incapacitantes. Es por eso que resulta de suma importancia enfatizar en no perder de vista que aun cuando la epidemia se ha declarado por terminada, dicha enfermedad sigue vigente y latente.

Las implicaciones del término de la pandemia pueden significar un gran riesgo si caemos en el error de dar por entendido que la enfermedad se ha erradicado y no seguimos vigilantes del Covid-19.

¿A qué me refiero?

La declaratoria realizada por la OMS acerca del fin de la pandemia se refiere a que ha finalizado la emergencia de salud pública de importancia internacional, es decir, que la emergencia sanitaria a nivel internacional ya no existe. Por consiguiente, esto no significa que Covid-19 haya dejado de ser una amenaza para la salud mundial.

He aquí la confusión y el peligro latente.  Pues resulta que al levantarse la pandemia existe una mayor libertad de movilidad poblacional sin tener como prioridad el uso de cubrebocas, el lavado de manos y la sana distancia, lo cual potencializa un mayor riesgo de contagios.

Como profesional de la salud veo con preocupación que esta situación se vuelve cada vez más habitual y en la vida cotidiana podemos observar un relajamiento en las medidas preventivas básicas. Por ejemplo, les puedo comentar que en la institución de salud pública donde realizo mi ejercicio profesional, se ha dejado de hacer el filtro de enfermedades respiratorias, de forma tal que los pacientes se encuentran todos juntos en la sala de espera, muchas veces en hacinamiento, conviviendo niños, mujeres embarazadas, adultos mayores, con la posibilidad de que se encuentre entre ellos algún paciente con Covid-19 que los pueda contagiar.

Tristemente, me ha tocado ver pacientes enfermos de enfermedades respiratorias, que no tienen el adecuado cuidado preventivo, con cubrebocas mal colocados, en mal estado, de tela común, con la manipulación de fluidos nasales, estornudando sin utilizar el antebrazo para cubrirse e incluso tosiendo con el cubrebocas mal puesto. También me he percatado que, en lugares públicos, incluso instituciones de salud, no cuentan con dispensadores de alcohol en gel y que un gran número de personas ya no lleva consigo el mencionado gel.

No caigamos en la equivocación de pensar que la enfermedad ha desaparecido o que ya no causa la muerte, esto es no es así.

Aún tenemos en la consulta pacientes que sufren las secuelas del Covid-19, que presentan limitaciones que les impiden realizar sus actividades como era antes de enfermarse. La enfermedad está vigente.

El paciente que se sabe enfermo de las vías respiratorias, debe acudir al médico, pero también debe tener la responsabilidad social de usar las medidas de protección pertinentes a fin de no contagiar a los que están a su alrededor.

Automedicarse porque se piensa que es una simple gripe lo que se padece, sigue siendo un gran error que conlleva a un riesgo mayor de complicaciones o incluso a la muerte.

Así como la enfermedad ha evolucionado, también el tratamiento ha cambiado y en la actualidad existen medicamentos como el compuesto Nirmatrelvir + Ritonavir que se utilizan en los pacientes de riesgo. Por eso la importancia de acudir a consulta y romper la fuente de contagios.

Todos hemos sufrido alguna perdida en esta pandemia. Pérdidas por la muerte de alguien cercano, pérdidas económicas, laborales, afectivas. De una u otra forma, todos fuimos afectados, por eso, es de suma importancia poner en práctica lo aprendido en este tiempo y evitar que vuelva a surgir una nueva contingencia sanitaria.

La enfermedad NO HA DESAPARECIDO, sigue entre nosotros y nos puede atacar en cualquier momento.

No bajemos la guardia, cuidémonos y cuidemos a los que nos rodean. El autocuidado es una responsabilidad que tenemos como habitantes de este planeta. No permitamos que la enfermedad vuelva a tomar fuerza y a convertirse en una nueva pandemia.

Recordemos lo que hemos sufrido y preguntémonos ¿quiero vivir esto nuevamente? Es tarea de cada uno de nosotros el cuidarnos y cuidar a los demás.

Recuerda: no minimices una enfermedad respiratoria pensando que es un simple resfriado. Acude al médico y observa las medidas preventivas de contagio.

El Covid-19 aún sigue cobrando vidas. Ponte atento y no bajes la guardia.

Colorín, colorado este cuento…. ¿se ha acabado?

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de junio del 2023

 

EDITORIALES ANTERIORES

RISOTERAPIA

¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música



domingo, 1 de agosto de 2021

VACUNAS: ESPERANZA DE VIDA

 Conforme avanza la aplicación de las vacunas, los casos de efectos adversos a las mismas se han incrementado, presentándose en todos los grupos de edades.

Así mismo, han surgido casos de Covid-19 en personas que recientemente se vacunaron, lo que ha hecho pensar a la población que las vacunas causan la enfermedad. Sin embargo, esta deducción está fuera de realidad, ya que por su mecanismo de acción y su contenido no es posible que las vacunas sean las causantes.

Entonces, ¿Por qué da Covid-19 postvacunación? Dicha circunstancia se está suscitando debido a que ha coincidido con lo que se llama tercera ola, que más bien es un incremento en el número de casos, lo que aumenta el riesgo de enfermarse y en muchas ocasiones, el paciente coincide en el período de incubación (tiempo inicial en que ya se tiene la infección, pero aún no son presentes los síntomas en los infectados) al momento de vacunarse, de manera tal que al hacerse presentes los síntomas se puede pensar que es por causa de la infección.

Otro caso se presenta con pacientes que cursan con la infección de manera asintomática al vacunarse y por los efectos adversos de las vacunas, al hacerse la prueba, ésta sale positiva, lo que significa que el paciente ya estaba infectado al momento de vacunarse.

En torno al proceso de vacunación es importante recalcar que no nos están inyectando chips ni nos quieren matar. Por el contrario, es determinante que todos nos vacunemos para controlar la pandemia, puesto que las vacunas contra el COVID-19 ayudan a nuestro organismo a desarrollar inmunidad contra este virus,  sin que para ello tengamos que contraer la enfermedad.

En más de una ocasión he escuchado decir a personas que no se vacunaran porque es una medida del gobierno para controlarnos, incluso para enfermar a los que la reciban con la finalidad de lograr una disminución de la población.

Y así como esto, muchas teorías se leen en las redes sociales y en la web, mismas que son infundadas o con verdades a medias, pero que logran crear desconcierto o miedo en la población.

¿Qué contienen las vacunas antivocid-19 que nos están aplicando?

Las vacunas ARNm contienen material del virus que causa el COVID-19, el cual instruye a nuestras células a crear una proteína inocua que es exclusiva del virus.

Una vez que nuestras células copian la proteína, destruyen el material genético de la vacuna. Nuestro organismo reconoce que esa proteína no debería estar presente y crea linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir el virus que causa el COVID-19 si nos infectamos en el futuro.

Las vacunas de subunidades proteicas incluyen porciones inocuas (proteínas) del virus que causa el COVID-19, en lugar del germen completo. Una vez que recibimos la vacuna, nuestro organismo reconoce que esa proteína no debería estar presente y crea linfocitos T y anticuerpos que recordarán cómo combatir el virus que causa el COVID-19 si nos infectamos en el futuro.

Las vacunas de vectores contienen una versión modificada de otro virus diferente del virus que causa el COVID-19. Dentro de la envoltura del virus modificado, hay material del virus que causa el COVID-19. Esto se llama "vector viral". Una vez que el vector viral está en nuestras células, el material genético les da instrucciones a las células para que produzcan una proteína que es exclusiva del virus que causa el COVID-19. Con estas instrucciones, nuestras células hacen copias de la proteína. Esto despierta en nuestro organismo una respuesta y empieza a crear linfocitos T y linfocitos B que recordarán cómo combatir el virus si nos llegamos a infectar en el futuro.

Es por lo anterior, que se puede afirmar que las vacunas actuales, no causan el Covid-19. Desafortunadamente, tampoco logran una inmunidad inmediata o total para la enfermedad, pero en la práctica profesional, hemos visto que los pacientes que han recibido cuando menos una dosis (de las que son de doble dosis) tienen una evolución más favorable de la enfermedad cuando se contagian.

En la actualidad, con esta tercera ola, el porcentaje mayor de enfermos de Covid-19, es el grupo poblacional más joven que incluye a niños y adolescentes.

Basta poner en cualquier buscador Pacientes intubados no vacunados y encontraremos una gran cantidad de artículos en los cuales se reporta que la mayoría de los pacientes graves o intubados no tienen esquema completo de vacunación o peor aún no han recibido ninguna vacuna.

Luego entonces, después de leer esto ¿aun tienes duda de aplicarte la vacuna?

Independientemente del riesgo que se corre al no vacunarse, también favorecemos la cadena de contagios en todos los que conviven con nosotros.

La persistencia de estos contagios, favorece la mutación del virus, corriendo el riesgo de que se nos presenten cepas más virulentas, más contagiosas o graves de las que tenemos en la actualidad.

A continuación, te daré una serie de consejos que te pueden servir:

Después de vacunarte, si te es posible regresa a casa, haz reposo y bebe muchos líquidos. Los efectos adversos de la mayoría de las vacunas se perciben después de 4 a 6 horas posteriores a la aplicación. No recomiendo pasar mala noche o estar expuesto el día que lo vacunen.

En mi práctica profesional, la combinación de paracetamol + naproxeno me ha dado excelentes resultados para controlar los efectos adversos.

Si los síntomas postvacunacionales persisten, debes esperar de 24 a 48 horas antes de hacerte una prueba para detectar Covid-19. La aparición de tos, anosmia o neumonía son propias de COVID19, no de la vacuna.

El personal de salud está haciendo su mejor esfuerzo y trabajamos a marchas forzadas en esta tercera ola, pero necesitamos de tu participación ¿Cómo? Vacunándote, utilizando cubrebocas todo el tiempo, lavándote las manos frecuentemente o utilizando alcohol en gel, guardando la sana distancia y si no es necesario, no salgas de casa.

Agradecemos los aplausos y el reconocimiento al equipo médico, pero más agradeceremos que te cuides, pues cuidándote nos cuidamos todos.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar 

Website 

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Agosto del 2021

 

EDITORIALES ANTERIORES

 

 

Bibliografía:  

Información para entender cómo actúan las vacunas contra el COVID-19

Recomendaciones FACME para la vacunación frente aCOVID-19




jueves, 1 de julio de 2021

INDOLENCIA

Ha pasado más de 1 año desde que inició la pandemia de Covid-19 en nuestro país y el número de contagios no disminuye. Incluso en estos momentos, en nuestro estado, los casos nuevos se han incrementado, pero con la diferencia de que no existe un aislamiento social, bajo el argumento de que se debe salvaguardar la economía, situación que entiendo perfectamente, sin embargo, hay personas que se exponen a contagiarse de forma innecesaria como cuando acuden a centros comerciales, lugares de entretenimiento o existe aglomeración en espacios públicos.

Como ejemplo, hace unas semanas, tuvimos campañas políticas que propiciaron hacinamiento entre sus participantes y que favorecieron entre otros factores, el incremento en el número de contagios, lo que en consecuencia hace que sigamos trabajando a marchar forzadas ante este este rebrote.

El cansancio físico, emocional y profesional se ha hecho presente en muchos de nosotros que formamos el equipo de salud, pero seguimos sin bajar los brazos, sin embargo, el ver la actitud de las personas nos hace caer en un desánimo que nos agobia más.

Pongo como ejemplo de estas actitudes, el caso de una paciente joven que acude la consulta externa solicitando atención (área no Covid del sitio en donde laboro). Antes de llegar a la ventanilla, primero tuvo que pasar un filtro en donde se les pregunta si tienen síntomas que estén relacionados con Covid-19, posteriormente, la señorita recepcionista vuelve a preguntar el motivo de su consulta y signos y síntomas relacionados con Covid. Para poder entrar a consulta conmigo, la paciente tuvo que haber pasado dos filtros. Al momento de interrogarla, me dice que tuvo fiebre, cefalea, cansancio, diarrea, dolor de cuerpo y malestar general de menos de una semana. Al escuchar esto, le comento que cumple con criterios para realizarse una prueba antigénica rápida para descartar Covid-19. Ella me argumenta que no puede ser que tenga Covid, aunque si lo pensó, pero como hace un año se enfermó de esto, juzgó que esto ya no puede ser, además me dice que al llegar y ver la fila tan extensa para pasar a los consultorios especiales (Módulos de Atención Respiratoria), mejor decidió pasar a la consulta externa, por lo que en los filtros negó los síntomas que le preguntaron a fin de ser atendida más rápido.

Lo grave de este caso, es que esta paciente probablemente infectada hizo fila detrás de una embarazada y delante de un adulto mayor y una mujer con un bebé de tres semanas de vida, y no le importó contagiar a los demás para obtener el beneficio de pasar antes. Indolencia total, con una actitud sumamente egoísta.

Otro caso me sucedió esta semana, en el cual un joven se hizo una prueba rápida en un módulo instalado en la calle por parte del gobierno del estado con resultado positivo, por lo que fue enviado a su clínica para atención oportuna.

Al llegar a la unidad médica, vio una larga fila para el módulo donde se atiende Covid y decidió pasar a la fila menos larga que es la de la consulta externa. Al estar en el primer filtro, dijo que venía por una incapacidad y negó síntomas, sin embargo, no dijo nada de su prueba positiva. Al llegar con la recepcionista, repitió la misma historia, así que, al entrar al consultorio, enseña el resultado de su prueba rápida y solicita su incapacidad.

Al cuestionarle el porqué de acudir a la consulta en lugar de solicitar atención en el módulo, me respondió que se sentía bien, que no tenía síntomas y que además era más rápido. Indolencia total, buscar su propio beneficio sin importar dañar a los demás, pues, aunque no tenga síntomas, puede contagiar a los que lo rodean.

Así como estos ejemplos, podemos observar muchos otros. Ayer mismo, al dirigirme al trabajo, observé una camioneta de trasporte público colectivo, llena hasta el tope, con pasajeros que incluso iban parados en su interior y lo peor, un agente de transito motorizado cruzó junto el vehículo y no lo detuvo a pesar de que excedía la capacidad de pasajeros permitida. Indolencia del conductor del vehículo que no le importa poner en riesgo a sus pasajeros y generar un sobrecupo, indolencia del agente de tránsito, que no detuvo este vehículo que en estas circunstancias, es una fuente de contagio.

Los pacientes me han comentado, que la necesidad los obliga a tener que utilizar vehículos con sobrecupo, pero que lo más grave es que muchos utilizan el cubrebocas mal puesto, con la nariz descubierta, en el cuello o incluso en mal estado por la utilización prolongada del mismo.

La indolencia, nos está haciendo daño e incrementa el número de contagios. Tal pareciera que nos hemos acostumbrado a la muerte y el dolor ajeno y que ya no nos importa enfermarnos.

Estamos cayendo en el error de pensar que, porque ya hemos sido vacunados, no podemos enfermarnos y bajamos la guardia ante las medidas preventivas ya de todos conocidas. Y efectivamente es un desacierto no cuidarse ya estando vacunados, puesto que no recibimos una inmunidad al 100% y por su puesto de que podemos enfermarnos e incluso estar asintomáticos y contagiar a los que nos rodean.

Como sociedad, estamos adoptando conductas egoístas, en la cual la salud y el bienestar de los demás ya no nos importa.

Es necesario retomar nuestros comportamientos preventivos en beneficio de aquellos con quienes convivimos, de cuidarnos y cuidar a los demás, de pensar en el bien común más que en el personal. Inmanuel Kant cita en uno de sus escritos: El hombre debe desarrollar sus disposiciones para el bien.

Y cuando esto no es factible al llegar a un lugar en donde observemos que las condiciones son peligrosas, incrementemos nuestro cuidado personal, estemos alertas de nuestro entorno, pongamos en práctica las medidas de higiene ya aprendidas y sobre todo, recordemos que el Covid-19 sigue cobrando víctimas mortales, que sigue dañando familias en su estructura y funcionalidad y que no es un invento.

No puedo decirles hasta cuando durará esta pesadilla, pero si puedo asegurar que es responsabilidad de cada uno cuidarse y cuidar a los que nos rodean, vacunarnos todos para lograr el efecto rebaño y ayudar así al equipo de salud a realizar su trabajo.

Autocuidado es la clave y así cuidamos a los demás, sin caer en el error de pensar que no pasa nada. No seamos indolentes.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Julio del 2021

 

EDITORIALES ANTERIORES

RISOTERAPIA

¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música



 


martes, 1 de junio de 2021

MIEDO O NO AL COVID-19

 Las diferentes crisis que ha generado el Covid-19 en los últimos meses, han venido a causar un deterioro importante en la salud mental de muchas personas.

La enfermedad, el desempleo, la inseguridad, las defunciones, la incertidumbre laboral, el deterioro económico, entre otros, son detonantes de afecciones de salud mental en sus diferentes grados.

La resiliencia se ha hecho presente en estos momentos como un gran aliado para anteponerse a las dificultades que se presentan en la vida diaria. Sin embargo, no todos tienen esta capacidad de sobreponerse a la adversidad.

En mi práctica profesional, con esta pandemia he visto un incremento de enfermedades psicológicas que van desde distimia, pasando por ansiedad hasta llegar a depresión mayor, que incluso pueden ocasionar suicidios, además de un gran número de enfermedades psicosomáticas se han hecho presentes como lo son cefaleas, dolores musculares, opresión en el pecho, taquicardias, inflamación de tracto digestivo, insomnio, entre otros padecimientos cuya incidencia es más frecuente en comparación a tiempos anteriores a esta pandemia.

Cuando el Covid-19 hace su aparición en una familia, es normal entrar en crisis,  tener ideas fatalistas y no poder manejar la situación de una manera tranquila. Todo, viene a complicarse si el enfermo es el proveedor económico de este núcleo familiar, si son más de uno los enfermos o si la atención se lleva de forma particular, pues atender al Covid-19 de esta manera es sumamente costoso.

Así mismo, cuando se está infectado de Covid-19, el acudir de forma tardía a hospitalizarse y buscar alternativas de atención como lo son remedios naturales o convertir el hogar en un mini hospital, son otra manifestación de temor pues las personas asocian hospitalización con muerte y eso genera un miedo que retrasa la atención oportuna. El no acudir a tiempo a un hospital incrementa el riesgo de mortalidad, lo que a su vez refuerza la creencia de que hospitalizarse por esta enfermedad es sinónimo de sentencia de muerte.

Recuerdo al inicio de la pandemia, el temor que generaba contagiarse de Covid-19,  condicionó que las familias respetaran las medidas de aislamiento, que se saliera a la calle únicamente para lo más necesario y con muchas medidas de prevención y protección como usar guantes, caretas, gorros, goggles, doble o triple cubrebocas, trajes tipo protección personal, desinfectantes, gel antibacterial y todo lo que sirviera con tal de estar protegidos.

Eso ha quedado en el pasado, pues en la actualidad, a pesar de los altos índices de contagio, las personas ya no respetan la sana distancia ni las medidas de prevención. Se ha caído en un estado de simulación en el cual se hacen las medidas preventivas únicamente para cumplir con la ley, pero de forma incorrecta. Prueba de ello son a las aglomeraciones de gente para entrar a centros comerciales, servicios de salud, transporte público, restaurantes, lugares de entretenimiento entre otros. Es común ver a muchas personas por la calle sin cubrebocas o mal puesto, el cual sólo usan para poder acceder a lugares de uso común o donde se exige su uso.

Todo lo anterior me hace reflexionar: ¿Por qué si tenemos tanto miedo cuando nos enfermamos de Covid-19, no tenemos miedo de contagiarnos?

Es algo totalmente contradictorio y fuera de lógica, pero está sucediendo.

Les comparto que en la institución de salud pública gubernamental en donde laboro, se han ideado estrategias preventivas a fin de salvaguardar a los usuarios, sin embargo, es común ver tumultos de gente en un hacinamiento total, sin respetar la sana distancia, antes de entrar y al momento de acceder a las instalaciones.

En más de una ocasión, el personal que coordina este acceso ha sido victima de groserías en insultos cuando se pide guarden la sana distancia. Las personas no solamente no siguen las indicaciones, sino que, por el contrario, se indignan y responden con una violencia verbal innecesaria.

Entiendo y acepto que la necesidad de trabajar y por tal motivo, se tiene que tomar un transporte público que rebasa la capacidad permitida de pasajeros. Sin embargo, lo que no comprendo es porque a pesar de este sobre cupo, algunos pasajeros no usan correctamente el cubrebocas dejando la nariz descubierta e incluso se lo retiran para ir comiendo algo durante el trayecto.

Comprendo que es necesario acudir a las tiendas de autoservicio para comprar en  víveres, pero ¿por qué ir con toda la familia, incluidos niños y adultos mayores, incrementando el riesgo de contagio?

Ahora cuestiono lo siguiente ¿nos hemos puesto a pensar en el personal de salud?

Al principio de la pandemia, todos los que nos enfrentábamos a esta enfermedad recibíamos el trato de héroes sin capa, con vítores y aplausos por la labor realizada. En la actualidad, esto se ha diluido y este trabajo ha dejado de ser una proeza.

El personal de salud, también somos seres humanos con miedo, temor de contagiarnos o llevar a nuestras familias o a nuestro hogar la enfermedad, con un desgaste profesional, con impotencia de ver que no es valorado el esfuerzo que se realiza día con día de enfrentarnos a esta enfermedad cuando los ciudadanos no hacen lo que les corresponde, cuando no respetan las medidas sanitarias, cuando no se cuidan y por el contrario siguen aumentando las filas para recibir atención, cuando los hospitales ya se encuentran a su máxima capacidad.

Este desgaste profesional, conocido en el ámbito profesional como Síndrome de Burnout, se incrementa cuando seguimos con carencias para realizar nuestro ejercicio profesional, equipos de mala calidad (cuando se tiene la suerte de contar con ellos), carencia de medicamentos, incremento en el número de horas para atención de los módulos respiratorios y hospitalarios por falta de personal, el poco reconocimiento de que se recibe por parte se las autoridades.

El equipo de salud está cansado de luchar una guerra en la cual no se cuenta con el apoyo y la solidaridad de los ciudadanos y autoridades. Cuando un compañero desfallece, el otro lo levanta y continúan trabajando hombro con hombro, pero parece que esta lucha no tiene fin, que el esfuerzo no es valorado como cuando dejan a un lado las medidas preventivas, cuando fingimos que las realizamos únicamente con el afán de cubrir un protocolo.

Recordemos las complicaciones y secuelas que esta enfermedad puede ocasionar, aunque se presente de forma leve: encefalopatía, Guillian Barré, eventos cardiovasculares, hipertensión arterial, daño renal, hematuria, neumonías, enfermedad pulmonar intersticial con dependencia de oxígeno u otras neumopatías, problemas o daño hepático, trombosis venosa profunda, embolismo pulmonar, daño al miocardio, arritmias cardíacas, elevación de la glucosa, invalidez, entre otros.

A pesar de todo ¿no tienes miedo?

Sirva el presente artículo para recordar que combatir y vencer esta enfermedad es TAREA DE TODOS. Asumamos este compromiso y demos batalla desde cada trinchera haciendo lo que nos corresponde.

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Junio del 2021

 

EDITORIALES ANTERIORES

RISOTERAPIA

¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música



sábado, 1 de mayo de 2021

Ya me vacuné ¿Qué sigue?

 En nuestro país, el proceso de vacunación contra el Covid-19 avanza de forma lenta, lo que causa desesperación en las personas que aún no han sido vacunadas.

Pero también está el lado opuesto de la moneda, en el cual existen personas que no se han querido vacunar por miedo a tanta información que se publica en las redes sociales o se dice de boca en boca sin tener validez científica.

Sin embargo, el proceso de vacunación avanza paulatinamente hasta lograr el objetivo de proteger a 80,000,000 de mexicanos para finales del 2021, como la planteado el gobierno federal.

Durante este proceso, han sido innumerables las llamadas y preguntas directas de pacientes, amigos y familiares cuestionando sobre las dudas que se les presentan como por ejemplo ¿Debo vacunarme? ¿Qué enfermedad me impide vacunarme? ¿Qué pasa si no me vacuno? ¿Qué puedo comer? ¿Cuánto tiempo no debo beber alcohol? ¿Debo suspender mis medicamentos de control? ¿Qué medicamentos puedo tomar en caso de presentar molestias? ¿Cuánto tiempo debo aislarme después de vacunarme?

Respondo a tales preguntas, siendo las siguientes las más frecuentes.

¿Debo vacunarme?

Por supuesto que TODOS debemos vacunarnos.

Logrando la cobertura de vacunación planeada, es como se podrá disminuir la incidencia de esta enfermedad en nuestro país y en el mundo.

 ¿Qué enfermedad me impide vacunarme?

Hasta el momento no existe un consenso mundial con respecto a las patologías que tienen la contraindicación de vacunarse. En nuestro país se están aplicando vacunas a todo tipo de personas, incluidas aquellas que tienen el sistema inmunológico debilitado como lo son enfermos de VIH, Lupus, Diabetes, Asma, entre otros, puesto que si llegaran a enfermarse de Covid-19 tienen más riesgo de complicaciones. Existen excepciones en las cuales los médicos tratantes de enfermedades graves puedan indicar que sus pacientes no se vacunen, pero esto es de forma individualizada.

Lo que sí es importante comentar antes de recibir la vacuna, es el antecedente de haber presentado alergias graves a algún otro tipo de vacunas.

¿Qué pasa si no me vacuno?

En un país libre como el nuestro, en donde la democracia prevalece, el no querer vacunarse es algo incuestionable y los motivos que se tengan son respetables. Sólo que debemos ser conscientes que al no vacunarse se presenta un riesgo mayor en relación a los vacunados de padecer Covid-19 con las consiguientes complicaciones que esto implica, además de interrumpir el efecto de inmunidad rebaño que se busca lograr al tener una cobertura total de vacunación.

La inmunidad de rebaño (también conocida como inmunidad comunitaria) ocurre cuando una población se hace inmune a una enfermedad. Ya sea debido a la existencia de una vacuna o por exposición, en la medida en que el porcentaje de personas inmunes va en aumento, la probabilidad de que una persona que es contagiosa se encuentre con e infecte a una persona que no sea inmune, disminuye. Llega el momento en que las probabilidades de propagación de la enfermedad son tan bajas, que se considera que esa población ha adquirido “inmunidad de rebaño”.

¿Qué puedo comer?

Después de recibir la vacunación se puede comer de todo acorde a lo que la condición de salud del vacunado permita. No existe ninguna dieta especial, por lo que se pueden comer alimentos frescos o en conserva. Es recomendable estar bien hidratados, además se aconseja el consumo de frutas frescas ricas en vitamina C.

¿Cuánto tiempo no debo beber alcohol?

Esta es una de las preguntas más recurrentes que recibo. Lo ideal es no consumir bebidas alcohólicas en un lapso no menor a 72 horas después de la vacunación.

El alcohol es una droga depresora del Sistema Nervioso Central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales. Afecta a la capacidad de autocontrol, produciendo inicialmente euforia y desinhibición, por lo que puede confundirse con un estimulante.

Según varios estudios, el consumo de alcohol puede debilitar nuestro sistema inmunológico, haciendo del cuerpo un objetivo más fácil para las enfermedades. Esto se debe a que las células de defensa se ven afectadas por el consumo excesivo de alcohol.

Luego entonces, si estamos aplicando una sustancia que va a trabajar en nuestro sistema inmunológico, no se deben consumir sustancias (como el alcohol) que sean depresores del mismo.

¿Debo suspender mis medicamentos de control?

Por ningún motivo los medicamentos de control para enfermedades crónico degenerativas u otro tipo de enfermedades deben suspenderse antes o después del momento de vacunación. Por el contrario, es importante y necesario continuar tomando los medicamentos tal y como el paciente los tiene indicados.

¿Qué medicamentos puedo tomar en caso de presentar molestias?

Las molestias más comunes son dolores muscules y cefaleas, por lo que medicamentos como el Paracetamol y los AINES (Anti Inflamatorios No Esteroideos) pueden utilizarse sin problema alguna. Lo recomendable es tomarlos correctamente en su dosificación u horario. En caso de existir dudas, lo más recomendable es solicitar información al personal de salud más cercano.  

¿Cuánto tiempo debo aislarme después de vacunarme?

En los adultos mayores, personas con problemas de salud o inmunocomprometidas, se recomienda un aislamiento parcial de 72 horas.  Las personas sanas pueden continuar con sus actividades laborales sin problemas, pero como dice el eslogan de promoción de salud de nuestra ciudad: Si no tienes que salir ¡quédate en casa!

Y así como estás, muchas preguntas pueden surgir en las personas que aún no han vacunado, por lo que recomiendo acudir a su médico de confianza para que sean aclaradas.

La ignorancia, es el peor enemigo del mundo y el hecho de haber sido vacunados, no nos otorga libertad para ser irresponsables en el cuidado de nuestra salud. No bajemos la guardia

 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas

Especialista en Medicina Familiar

 

Cancún, Quintana Roo, México a 01 de Mayo del 2021

 

EDITORIALES ANTERIORES

RISOTERAPIA

¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música