lunes, 1 de febrero de 2016

ZIKA

En los últimos días hemos escuchado mucha información sobre un nuevo Síndrome Febril llamado ZIKA.

Las noticias en los medios de comunicación y redes sociales causan en algunas personas gran ansiedad, ya que la mayoría de las veces son catastróficas. Por tal motivo, me he dado a la tarea de hacer una revisión bibliográfica sobre esta patología, en sitios confiables y fidedignos, que nos permitan conocerla y en consecuencia estar preparados para enfrentarla.

Inicio comentando que el virus del ZIKA no es nuevo. Se identificó por primera en  vez en los simios de Uganda en el año 1947. Sin embargo, poco se había estudiado sobre esta enfermedad. Es a raíz de las pandemias causadas por el DENGUE VIRUS y el CHIKONGUNYA VIRUS que los ojos del mundo han retomado el ZIKA.

Este virus es transmitido a través de su vector natural, el mosquito AEDES, que por sus hábitos pica en la mañana y en la tarde-noche.

No se sabe a ciencia cierta el período de incubación de la enfermedad (tiempo que transcurre entre el piquete y la aparición de los síntomas), pero para la mayoría de las patologías virales este tiempo fluctúa entre los 3 a 7 días.

Los síntomas característicos  son:

-Fiebre

-Dolor Articular

-Dolor Muscular

-Erupciones en la piel

-Conjuntivitis

-Ataque al Estado General.

La duración de los síntomas es de aproximadamente 3 a 7 días.

Si comparamos esta sintomatología con la que se presenta en DENGUE y CHIKONGUNYA podemos observar que son prácticamente idénticas y la diferencia está con la aparición de Conjuntivitis. Sin embargo, la intensidad de los síntomas es diferente, pues en ZIKA las molestias son menores, claro que esto va a depender del umbral de dolor (capacidad que se tiene para soportar el dolor) de cada individuo, así como también del estado de salud del paciente previo a la infección por ZIKA.

Los SÍNDROMES FEBRILES (Dengue-Chikongunya-Zica) son más peligrosos en personas diabéticas, asmática, ancianos, niños, mujeres embarazadas, desnutridos y personas inmunocomprometidas.

Se ha relacionado al ZIKA con MICROCEFALIA (problema congénito en la cual la cabeza de los bebés tiene un tamaño menor a lo normal al momento de nacer), aunque no se ha demostrado que sea la causa de esta patología. En la actualidad, no se sabe si el virus puede transmitirse de la madre al bebé durante la gestación.

De igual forma, el ZIKA puede traer como complicación al Síndrome de Guillain-Barré, el cual es un trastorno autoinmunitario en donde  el sistema inmunológico del cuerpo se ataca a sí mismo por error. Es más común que se presente entre los 30 y 50 años tanto en hombres como en mujeres, y sus síntomas son: debilidad muscular o la pérdida de la función muscular (parálisis) que afecta ambos lados del cuerpo. En la mayoría de los casos comienza en las piernas y luego se disemina a los brazos, lo cual se denomina parálisis ascendente; pérdida de reflejos tendinosos en brazos y  piernas; entumecimiento (pérdida leve de la sensibilidad) u hormigueo; dolor o sensibilidad muscular (puede ser un dolor similar a un calambre); movimiento descoordinado (no puede caminar sin ayuda); hipotensión arterial o control deficiente de la presión arterial; frecuencia cardíaca anormal; visión borrosa y visión doble; torpeza y caídas; dificultad para mover los músculos de la cara; contracciones musculares; sentir los latidos del corazón (palpitaciones).

Conozcamos un poco más de lo agentes vectores (moscos que transmiten la enfermedad) de este síndrome febril de acuerdo a un boletín emitido por el SISTEMA NACIONAL DE VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA en diciembre del 2015.

Aedes Aegypti: Tiene hábitos antropófilos (preferencia por el ser humano), domésticos, con utilización de criaderos en la vivienda o su peridomicilio. Este mosquito escoge criaderos de agua limpia y la puesta de huevos en el recipiente es a la altura de donde termina el agua y empieza el aire. Los huevos, menores al milímetro de largo, son inicialmente de color blanco, para tornarse negros con el desarrollo del embrión. Evolucionan en óptimas condiciones de temperatura y humedad en un lapso de 2 a 3 días. Con posterioridad a ese período, los huevos son capaces de resistir desecación y temperaturas extremas con sobrevida de siete meses a un año (fenómeno que explica porque aparecen moscos después de lluvias al hidratarse los huevos en la tierra). Las larvas que emergen inician un ciclo de cuatro estados larvarios, creciendo a lo largo de tres mudas desde un largo de 1 mm a los 6 o 7 mm finales. La pupa no requiere alimentación y entre 28° y 32° C completa su desarrollo hasta la emergencia del adulto en 1 a 3 días. El ciclo completo de Aedes aegypti, de huevo a adulto, se completa en óptimas condiciones de temperatura y alimentación, en 10 días aproximadamente.

Aedes Albopictus: Es el mosquito cuya original área de dispersión se ubicaba en el sudeste asiático, donde protagoniza un activo ciclo de transmisión del virus DENGUE. Esta especie es más tolerante a las temperaturas bajas y habita una amplia variedad de criaderos, (recipientes artificiales y naturales). Tales características hacen difícil su control. Se ha detectado competencia con Aedes Aegypti por los mismos tipos de criaderos en ambientes urbanos, donde Aedes Albopictus logra desplazar gradualmente a su competidor. Las hembras poseen hábitos hematófagos, con marcada presencia en el peridomicilio.

Como podemos observar es muy difícil el control del mosco, sin embargo  nos corresponde a nosotros mantener nuestros hogares, centros escolares, de esparcimiento y laborales, libres de mosquitos a fin de evitar la propagación de la enfermedad.

Otra alternativa es el uso de mosquiteros, miriñaques en ventanas y el uso de repelentes para evitar ser picados por el mosco.

Estemos preparados para enfrentar al ZIKA de forma preventiva y cuando la enfermedad se presente, recuerda no automedicarte

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún Q. Roo, México. Febrero del 2016.



Bibliografía









sábado, 2 de enero de 2016

HASTA EL AIRE ENGORDA

¿Cómo desperdiciar la comida? ¡Es una lástima que no se coma! ¡No pude decir  no al anfitrión! ¡Era tan barata que es un error desaprovecharla! ¡Hay que desquitar lo que se pagó en el todo incluido y debemos comer hasta reventar! En estas fiestas no he podido dejar de comer, en consecuencia he subido de peso; por eso, a partir del lunes me pondré a dieta.

¿Te recuerdan algo estas expresiones? Es muy común escucharlas, ¿no es cierto?

El alimento es una necesidad básica en el ser humano. Sin embargo, cuando vivimos para comer, más no comemos para vivir, la comida se vuelve un factor dañino en la salud física y emocional de una persona, pues nuestro cuerpo no es un barril sin fondo. Por el contrario, para que sea un organismo que funcione en plenitud requiere cantidades determinadas de nutrimentos que van  de acuerdo a la edad de la persona. Es por ello que tenemos la capacidad de sentirnos satisfechos después de ingerir alimentos.

Ahora bien, todos sabemos qué sucede cuando nos extralimitamos en la alimentación. Al cabo de un tiempo, el cuerpo  pasa la factura cuando la báscula registra sobrepeso. Entonces, después del placer que significa comer, la persona experimenta  culpa o incluso  la necesidad  de  bajar de peso porque estéticamente no le gusta su imagen o no se siente bien de salud. Por lo que decide que debe adelgazar,  pero eso sí, ¡de una forma rápida!

Ante esta situación de urgencia que vive mucha gente, un gran aliado resulta ser la publicidad en los medios de comunicación que saben aprovechar como estrategias de mercadotecnia la susceptibilidad de esas personas.

¿Te has fijado que en los centros comerciales y tiendas departamentales, después de las fiestas decembrinas, lo que exhiben en sus aparadores son aparatos de ejercicio? Es común que como propósito de año nuevo muchos quieran bajar de peso, por eso los comercios promueven estos aparatos. Desafortunadamente, muchas veces el ímpetu por seguir una rutina de ejercicios en el hogar  desaparece muy pronto y  lo que al principio es novedad se convierte en el toallero o tendedero más caro y estorboso de la casa.

También hay personas que deciden bajar de peso mediante  pastillas  mágicas o  polvos que anuncian  en la televisión como suplementos alimenticios, o utilizan  prendas maravillosas  que  bajan de tallas en segundos,  o ponen  en práctica las dietas que vieron en las redes sociales.

Lo que podemos resaltar de las situaciones antes descritas es el mínimo esfuerzo de la persona por seguir en plan de vida para mantenerse en sano equilibrio, pues se observa que dejan toda la responsabilidad a que las máquinas ejercitadoras,  pastillas o dietas exprés hagan milagros  para su beneficio. Y es obvio que las consecuencias son decepcionantes, ya que pasadas las semanas el esfuerzo realizado da resultados mínimos o nulos, los cuales llevan a pensar que lo mejor es dejar de comer.

Erróneamente se cree que dejar de desayunar o cenar por un mes es favorable para perder peso. Quienes lo han hecho saben que tiene un resultado inesperado: ¡se sube de peso!

¿Cómo es esto posible? Parece ser algo contradictorio a primera vista,  pero no es así.

Lo que sucede es que cuando dejas dejamos  comer por un tiempo prolongado el metabolismo se vuelve lento, por lo que  se activan en nuestro organismo mecanismos que actúan como defensa con la finalidad de preservar la energía, ya que al no haber ingesta de alimentos  el cuerpo interpreta esta ausencia como una carencia. Por ejemplo no cenar condiciona casi 18 horas de ayuno entre el último alimento y el próximo. Cuando se come nuevamente, se tiene más hambre de lo habitual, por lo tanto se requiere mayor cantidad de comida. El cuerpo responde atrapando toda la energía posible para almacenarla y prepararse para las horas siguientes de carencia. Cuando pasan las horas y se vuelve hacer ayuno, el organismo vuelve a interpretar: ¡Sigue la carencia! De esta forma sigue mandando la señal al metabolismo para que siga lento ¿El resultado? Subir de peso después de un mes cuando se buscaba todo lo contrario. Esto es debido a que cuando permanecemos en  ayuno prolongado el metabolismo es lento, lo  que significa no usar la grasa almacenada, destruir  los tejidos que consumen energía y convertir  los siguientes alimentos que se ingieran en grasa. Por consiguiente, la grasa acumulada (sobre todo la abdominal) permanece intacta en el ayuno. La destrucción de los músculos (tejidos que consumen energía) le quitan fuerza y tono al cuerpo y por último, se almacena más grasa en la áreas específicas para su resguardo.  

Pudiera ser que al realizar esta práctica se puedan perder algunos gramos, pero es casi seguro que se ganen algunos  centímetros demás por el almacenamiento de la grasa.

De ninguna forma es recomendable evitar u omitir alguno de los alimentos del día con la finalidad de perder peso. Por el contrario, para lograr este objetivo es necesaria una dieta balanceada, acorde al requerimiento calórico de las personas y con ejercicio.

Dice un sabio refrán que para estar en forma y con buen peso se debe desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo. Y ciertamente tiene lógica, pues es el desayuno el principal alimento del día ya que después de la reparación intensiva que durante la noche nuestro cuerpo realiza para reconstruirse, eliminar los desechos y ponerse en forma, el aporte calórico y energético que el desayuno provee, es esencial para reactivarse e iniciar las actividades del día.

No se debe cambiar el desayuno por un yogurt o un licuado. Esto es inadecuado. El desayuno debe ser balanceado, acorde a las características del plato del buen comer, para que provea la energía necesaria.

También existen otras causas que puedan favorecer el aumento de peso como el uso de medicamentos de tipo corticoides o también conocidos como cortisonas, la insulina, pioglitazona, rosiglitazona y glibenclamida utilizados en la diabetes, las pastillas anticonceptivas, algunos medicamentos antidepresivos, antipsicóticos, entre otros. De igual forma algunas patologías hacen subir involuntariamente de peso como lo es el Síndrome de Cushing, Síndrome de Ovario Poliquístico, Hipotiroidismo, así como también condiciones normales como la menopausia, el embarazo y el envejecimiento (por la disminución del metabolismo y la dificultad para la realización de ejercicio).

No te equivoques ni sacrifiques inútilmente. Dejar de comer no es sano ni adecuado para bajar de peso.

Lleva una dieta balanceada, acorde a tus requerimientos calóricos y haz ejercicio, así obtendrás (lento pero seguro) la tan anhelada disminución de peso.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Médico Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Enero del 2016







martes, 1 de diciembre de 2015

AMOR QUE DAÑA

¡Por mis hijos daré la vida si es necesario! ¡Mientras viva, mis hijos no tendrán necesidad de nada! Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que en alguna ocasión hemos escuchado estas frases en boca de papás que en su desmedido amor por sus hijos, pretenden solucionarles o evitarles problemas; más aún cuando  son menores de edad.  Un amor así puede en muchas ocasiones convertir a los hijos en adultos inútiles, irresponsables y en casos extremos, delincuentes.

En mi labor diaria, me he encontrado con adultos en fase de retiro angustiados por que el dinero de su pensión no alcanza, debido a que tienen un  hijo adulto que vive (de forma parasitaria) en su casa y lo mantienen. Están desesperados porque ya les han dicho que se vayan de la casa o mínimo que busquen un trabajo sin que les hagan el menor caso.

También he visto casos de cómo el patrimonio familiar conseguido a lo largo de  años de esfuerzo, se va diluyendo hasta volverse nada; a la vez que van aumentando las deudas de los adultos mayores,  poniéndose en una situación económica comprometida cuando se vive una etapa de productividad física y laboral limitada que no permite mayores ingresos.

Les aseguro que ustedes conocen historias de similares características en personas cercanas o incluso familiares.

¿Cómo se llega a esta situación?

Desde la infancia, a los hijos se les empieza a dar todo tipo de comodidades e incluso lujos, sin que lo pidan y peor aún sin que lo necesiten. Esto no es del todo malo y es respetable la decisión de cada padre respecto a lo que le da a sus hijos. Sin embargo, no debemos cegarnos por nuestro amor de padres que nos lleva a querer darle TODO a nuestros hijos y perder de vista una realidad: si a los niños  se les enseña a dar el justo valor a las cosas, a ganárselas,  cuidarlas,  merecerlas por su esfuerzo, los beneficios otorgados se convertirán en una fortaleza que favorecerá su desarrollo y autoestima. Pero, por el contrario, si se les otorga todo sin pedir nada a cambio, los convertimos en seres egoístas, los cuales no se preocupan de donde y como vienen los recursos. De igual forma les creamos necesidades innecesarias, cada vez más exigentes y difíciles de satisfacer, ya que como reciben sin dar el mínimo esfuerzo, sus expectativas no tienen límites y tampoco temen tomar riesgos, pues se acostumbran  a un nivel de vida irreal que no depende de su propia capacidad, sino de sus padres. Por consiguiente, cuando son adultos incapaces de continuar con ese estilo de vida pueden experimentar  frustración y fracaso.

Les pongo como ejemplo a esos pajarillos que nacen en cautiverio (hijos), viven en una jaula, reciben alimento y agua de forma rutinaria. Si un día los dueños (papás) deciden soltarlos por cualquier circunstancia, los pajarillos saldrán volando presurosamente, pero para encontrarse con que no saben buscar la comida, ni proveerse de abrigo y tampoco defenderse de los depredadores.

Una verdad innegable es que los padres no seremos eternos. Es absurdo pensar que viviremos para siempre. Por ello es preciso tener presente que si desde la niñez no otorgamos obligaciones a los hijos en el rol familiar, los arriesgamos a convertirse en pajarillos indefensos en el futuro.

Cuando  los padres de forma inconsciente adoptan las situaciones antes descritas, cometen un error que a la larga se puede revertir. Pero también puede suceder que si se sigue considerando  a los hijos adultos como seres indefensos, como niños grandotes que necesitan apoyo en todos los problemas que se les presenten, es un daño persistente por un amor mal entendido que cuesta mucho trabajo revertir.

En mis primeros años en la facultad de medicina, me enseñaron que inmediatamente después del parto, el cordón umbilical se corta separando al niño de la mamá. Entonces, ¿Por qué persistir con esa actitud sobreprotectora de los padres? Tal parece que existiera un cordón umbilical invisible y persistente que impide a los padres separarse de los hijos y viceversa, convirtiéndolos en parásitos de los padres y a falta de éstos de algún  hermano o familiar cercano.

Comentaba una mamá que conocí con respecto a su niño que no ayudaba en ninguna labor en el hogar y los días inhábiles se levantaba muy tarde: -Pobre, que no se levante y que no ayude, su única obligación es estudiar- Pasaron los años y el hijo mencionado no aprendió a valerse por sí mismo y peor aún, no terminó la carrera y se convirtió en una pesada carga para los papás. No basta sólo con estudiar. Cierto es que tienen la obligación los niños de hacerlo, pero asignarles otras responsabilidades es también en beneficio de ellos. Decía mi padre que la vida con estudios es dura, pero sin estudios es aún más difícil.

En la actualidad se ha acuñado el término de jóvenes nini: Ni estudian, ni trabajan. Personas que no han estudiado alguna carrera o que estudiaron sin una adecuada  orientación  vocacional y que en consecuencia  no ejercen porque no les gusta o no es factible de ejercer en el medio donde se desenvuelven.

No se trata de traer hijos al mundo y dejarlos en libre evolución o crianza. Se trata de educarlos, inculcarles principios, valores, pertenencia, fortalecer su autoestima, otorgarles apoyo a fin de que logren autonomía en sus decisiones, afronten la consecuencia de sus actos, corregirlos con amor  sin perder la dirección y autoridad, avalar con obras y actos lo enseñado con palabras.

En mi opinión personal, la problemática social que existe en la actualidad, la delincuencia, la drogadicción y el alcoholismo, los embarazos en adolescentes, la existencia de jóvenes Ninis, la violencia, son consecuencia de la pérdida de valores y principios, de la desintegración de los hogares, dañándose la célula principal de la sociedad que es la familia y en consecuencia a sus integrantes.

No permitamos que el amor de padres nos ciegue en la educación de nuestros hijos. Establezcamos roles en la familia, derechos y obligaciones, ayudemos, apoyemos, eduquemos con amor y paciencia pero sin ser permisivos. Esa es la tarea de los padres, formar hombres de bien, seres humanos ejemplares que honren nuestra vejez.

Cuando tengan oportunidad, observen un nido de pájaros, Al inicio la pájara empolla los huevos sin dejar por ningún momento el nido. El pájaro se encarga de proveer comida. Cuando los polluelos brotan, los pájaros alimentan de pico en pico a las crías. Cuando ya han salido las plumas, los pájaros papás con delicadeza los inducen con sus picos para hacerlos salir del nido y, parados junto a ellos, los empujan al vacío para que aprendan a volar, incluso algunas razas los acompañan en sus primeras horas de vuelo, pero después, los dejan solos.

El ciclo familiar es igual: Al inicio, la pareja en noviazgo se casa, tienen hijos, los educan y posteriormente los hijos abandonan el hogar, iniciando para los padres una etapa de retiro. Eso es lo habitual, igual al ciclo que viven los pájaros. Procuremos entonces favorecer el ciclo familiar, a fin de que nuestros hijos sean capaces de volar solos, buscar su alimento, defenderse de los depredadores y honrar a su padre y a su madre.

Podemos tener una sociedad mejor, sólo debemos retomar el rumbo en la formación de nuestros hijos. La educación se recibe en la casa, no en la escuela. Seamos en nuestro hogar, maestros de los niños en ejemplo y obra.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Diciembre del 2015







domingo, 1 de noviembre de 2015

ENFERMEDADES IDIOPATICAS

Hace unos días, tuve la oportunidad de atender a una adolescente de 13 años de edad, la cual me llevó su papá al consultorio porque tenía pérdida del cabello importante desde hace más de 3 meses. Previamente había consultado con 2 médicos los cuales le habían recetado cremas para hongos de forma infructuosa.

Al revisar a mi paciente, encontré en la parte posterior de su cabeza, 2 áreas confluentes de forma circular, cada una con aproximadamente 5 centímetros de diámetro y pérdida total del cabello, con la piel cabelluda completamente lisa.

El diagnóstico era evidente a simple vista: ALOPECIA AREATA. Sin embargo, me llamó la atención el hecho que la paciente contestará mis preguntas con monosílabos y en tono bajo de voz. De igual forma, pude observar que presentaba datos de ONICOFAGIA (comerse las uñas) lo que me llevo a cuestionarla de la siguiente manera: ¿todo está bien en la escuela? Ella respondió que sí. También le pregunté si tenía algún problema y me dijo que no. No conforme le pregunté ¿Tus papás se pelean continuamente? ¿Hay violencia en tu hogar? ¿Alguno de tus padres ingiere alcohol de forma frecuente? Irrumpió en llanto y contestó afirmativamente. Al darme cuenta de lo que sucedía seguí interrogando a la paciente y encontré a que tenía una depresión severa, incluso con ideación suicida (el paciente siente deseos de morir o ha pensado quitarse la vida). Desde su asiento, el papá al escuchar esto, abría los ojos desmesuradamente y en silencio empezó a llorar. Lamentablemente, una situación muy triste que cada vez es más frecuente.

En muchas ocasiones, nuestro modo de actuar, tiene efectos negativos e importantes en las personas que nos rodea y les causamos un daño a veces irreparable sin percatarnos de ello.

El pensar que nuestros hijos son demasiado pequeños para percibir las diferencias que existen entre los esposos, de la violencia familiar, de las discusiones, es un error frecuente en el cual los padres caemos y que convierten a nuestros hijos, inicialmente en víctimas de nosotros y después en víctimas de ellos mismos.

¿Por qué digo esto? Les explico: Un niño que está sometido a estrés constante, producto de factores como alcoholismo, drogadicción, violencia intrafamiliar,  se va forjando un carácter inseguro con autoestima baja, una vida falta de valores, que al ir creciendo y ser adolescentes, lo convierten en un joven rencoroso, con odio, frustrado e infeliz que se vuelve presa fácil de la delincuencia, uniéndose a pandillas o a otros jóvenes con quienes se identifica al tener la misma problemática. De ahí se pueden derivar una serie problemas escolares como: bajas calificaciones, reportes por mala conducta, tabaquismo, ingesta de alcohol, uso de drogas, embarazo en adolescentes, delincuencia en escala ascendente e incluso la cárcel.

¿Suena dramático? ¡Es dramático! Por orden natural de las cosas, sabemos que el árbol de naranjas da naranjas y no limones. De tal forma es de esperarse que si el niño está inmerso en toda esta problemática en su núcleo familiar, tenga un alto grado de riesgo de convertirse en un individuo nocivo para la sociedad e incluso para sí mismo.

Y no sólo el entorno social es importante. Muchas enfermedades como la descrita inicialmente tienen su origen en una dinámica familiar dañina para el sano desarrollo del adolescente, la cual le ocasiona alteraciones en su estado de salud física, sin observa la causa real de su origen, y aunque vinculamos factores de riesgo ambientales y sociales a su aparición, no podemos asegurar que sean la fuente principal de las mismas. Dichas patologías se conocen como ENFERMEDADES IDIOPATICAS y se definen como una enfermedad de causa desconocida.

Entonces ¿Cómo podemos afrontar esta situación? ¿De qué se trata? ¿De ocultar a nuestros hijos los problemas de pareja o hacer como que no pasa nada en una paz barata que a la larga va estallar como una olla de presión? No, no se trata de eso. Se trata de no hacer partícipes a los hijos de los problemas de los padres y resolverlos como adultos. Sin involucrarlos, sin convertirlos en abogados de alguna de las partes o como escudo para prevenir consecuencias.

En la actualidad, nuestra sociedad adolece una severa falta de valores y principios que se traduce en violencia, delincuencia, inseguridad, divorcios, incremento en el índice de adicciones, embarazos en adolescentes. Como consecuencia, la familia, célula principal de la sociedad, queda subestimada como algo desechable y de escaso valor.

Poco a poco, sin darnos cuenta, creyendo que la modernidad justifica los cambios radicales en los que estamos inmersos, la institución de la familia se ha contaminado por la falsa creencia de que lo moderno es lo mejor ante nuestras tradiciones buenas costumbres sean vulneradas. Está idea que en ocasiones puede resultar tan negativa, se infiltra en una familia como la humedad que de forma silente se va apoderando de las alfombras hasta llegar a un estado de putrefacción.

Para identificar un problema es necesario conocerlo, pues los ojos no ven lo que el cerebro no conoce. Por lo tanto, te propongo identificar cuál es tu dinámica familiar. Para ello observa el comportamiento de tus hijos, conoce sus compañías, analiza la relación con tu pareja, pregunta a los que te rodean e incluso a ti mismo cuáles son sus temores, errores y aciertos. Una vez que tengas claro este panorama, encuentra las áreas de oportunidad que a tu alcance tienes para solucionar los problemas identificados.

Algunos autores y doctos en estos temas recomiendan contar la historia de tu vida y de la relación con tu pareja a los hijos, platicar de las travesuras de la infancia, de sus logros, aciertos, temores. Volverse amigos para crear un ambiente familiar propicio a la confianza. Elimina tus excesos. Mejora tu salud cambiando tus hábitos alimenticios y de ejercicio, pero involucrando a los demás miembros de la familia.

Si eres hijo, comenta este artículo con tus padres y hermanos. Si aún  no los tienes, ten en cuenta este texto para cuando llegue el momento y si tus hijos ya han crecido  o nunca los tuviste, comparte esto con tus seres queridos.

Parece increíble, pero desconocer este tipo de situaciones en el desarrollo familiar, puede conducir a situaciones difíciles como es el suicidio. Un adolescente con ideación suicida, tiene un alto riesgo de quitarse la vida en relación a un adulto con esta misma problemática. El adulto lo intenta más veces hasta conseguirlo. El adolescente es letal y certero en su intento.

Recuerda que para que una sociedad sea sana, se necesitan familias sanas en sus esferas biológica, psicológica y social, lo cual inicia en los valores y principios que se inculcan en ellas.

Es posible tener una vida buena, sólo es cuestión de afrontar con entereza y valor la adversidad.

En resumen, lo quiero transmitirte es que la dinámica familiar alterada o pertenecer a una familia disfuncional  pueden ser el origen de las enfermedades idiopáticas en cualquiera de sus miembros.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Noviembre del 2015

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jueves, 1 de octubre de 2015

LO QUE DEBES SABER DE LAS BEBIDAS DEPORTIVAS

Durante el IV Congreso Estatal de Medicina Familiar del Estado de Quintana Roo, tuve la oportunidad de escuchar la ponencia de un gran  amigo y maestro, el nefrólogo  Dr.  Francisco  González  Hernández,  quien  al  hablar  del  tema Enfermedad  Renal  Crónica,  nos  recordó  el  daño  que le  ocasiona  a  nuestros riñones el consumo en exceso de sal.

Lo anterior me hizo reflexionar en el uso indiscriminado que en la actualidad se tiene con bebidas isotónicas o deportivas como se les conoce.

Las  bebidas  isotónicas  llamadas  también  rehidratantes  o  deportivas  están compuestas por sodio, carbohidratos (la mayoría de las veces glucosa), potasio y otros  minerales.  Estas  sustancias  favorecen  la  hidratación y  reposición  de sustancias que se pierden durante la sudoración excesiva.

Sin embargo, debido a situaciones de tipo publicitario o por moda, el consumo de estas bebidas se ha vuelto consuetudinario sin necesidad de realizar actividad física que ponga al ejercitado en riesgo de deshidratarse.

Es  muy  común  que  personas  que  acuden  a  los  gimnasios  consuman estas bebidas de forma habitual e incluso en grandes cantidades, la mayoría de las veces de forma innecesaria, pues su sudoración ha sido mínima.  Además, todas las calorías quemadas durante el ejercicio, se recuperan rápidamente con los carbohidratos que contienen estas bebidas. Resultado: No pueden bajar de peso o bajan muy poco.

También he observado a niños y adolescentes que durante las tardes tienen entrenamientos o actividades deportivas, las cuales se hacen bajo la sombra o cuando la intensidad de la radiación del sol ha disminuido, por lo tanto, sudan poco. Sin embargo, estos niños toman de 500 mililitros a un litro (en ocasiones hasta más de un litro) de estas bebidas sin que sea necesario. Con agua simple tienen más que suficiente para hidratarse.

Analicemos el sodio el sodio en las bebidas deportivas:

Es el componente principal de la sal común. Favorece que  los líquidos tengan un equilibrio  en  la  membrana  celular.  Mantiene  la  presión  arterial  y  el  volumen sanguíneo. En exceso, daña a los riñones provocando enfermedades como la Enfermedad Renal Crónica (en sus diferentes etapas hasta llegar a la Insuficiencia Renal  Crónica),  la  Hipertensión  Arterial  Sistémica,  Insuficiencia  Cardiaca Congestiva, Cirrosis Hepática, entre otras. El consumo adecuado de sodio para el ser humano en adultos sanos es de 230 gramos por día aproximadamente (una cucharadita de sal). Los pacientes hipertensos deben consumir menos de 150 gramos de sal y los pacientes con Enfermedad Renal o Cirrosis hepáticas, deben evitar su consumo.

Desde la niñez se debe fomentar la baja ingesta de sodio, para que al llegar a la edad adulta el consumo de este mineral sea mínimo.

La bebida deportiva líder en México contiene 458 miligramos de sodio en 1 litro, lo que equivale al 30% de consumo por día en personas con sodio restringido.

Cabe  hacer  mención  que  una  persona  con  Diabetes  Mellitus de  5  años  de detección o más, ya tiene daño renal, por lo que su consumo de sal debe ser menos a 150 gramos al día.

Lo más apropiado es tomar agua simple como medio de hidratación y evitar el consumo de jugos, refrescos o bebidas energéticas.

Con respecto a estas últimas, merecen mención especial por lo peligroso que resulta  su  uso  en  exceso.  Son  preparados  que  contienen  un combinado  de sustancias como la cafeína, la taurina (u otros aminoácidos), carbohidratos (como glucoronolactona, un derivado de la glucosa), vitaminas, ginseng o guaraná entre otros elementos.

Sin  embargo,  no  aportan  energía  al  organismo;  su  única  función  es  una estimulación  química  del  sistema  nervioso  por  su  ato  contenido  en  cafeína.

Además, la gran mayoría contiene Taurina que es una forma libre de aminoácido. Se  ha  encontrado  en  algunos  estudios  la  relación  existente  entre  la  taurina sintética y enfermedades que van desde la hipertensión arterial hasta derrames cerebrales, convulsiones y cardiopatías. Por estos motivos ha sido prohibida en algunos países escandinavos luego de que se vinculara estos productos con la muerte de tres consumidores.

Actualmente, existe una moda de combinar estas bebidas energéticas con alcohol, ingiriéndose altas cantidades de ambas sustancias debido a que los consumidores se embriagan de una forma lenta, pero con el riesgo en consecuencia de cursar con taquicardia (aceleración del corazón o palpitaciones), crisis hipertensivas por aumento de la presión arterial, infartos, angina de pecho,  insomnio, ansiedad, falta de coordinación motora. Ante tal situación NO SE RECOMIENDA SU USO a personas  que  tengan  alguna  afección  cardíaca,  que  padezcan  hipertensión  o algún trastorno del sistema nervioso.

También es importante saber que estás bebidas energéticas NO REVIERTEN LOS EFECTOS DEL ALCOHOL, pues es una falsa creencia entre los jóvenes, quienes  las  consumen  pensando  que  de  esta  manera  se  les  quitará  la embriaguez.

En  conclusión,  las  bebidas  isotónicas,  deportivas  o  hidratantes,  no  son recomendable para uso común. Se deben utilizar en condiciones de sudoración excesiva por ejercicio prolongado, ya sea en sombra o expuestos mucho tiempo al sol. De igual forma se pueden consumir cuando existe fiebre, siempre y cuando se haga por prescripción médica.

Con respecto a la bebidas energéticas, su consumo en exceso o habitual, no es recomendable y no cualquier persona puede utilizarlas.
Siempre será más saludable beber agua simple en una cantidad de 2 a 3 litros por día en los adultos. Como decía aquel viejo comercial ¡El agua es vida!

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Octubre 2015

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martes, 1 de septiembre de 2015

DULCE VENENO

En la actualidad, es muy común que las personas consuman grandes cantidades de azúcar sin darse cuenta, pues es parte de sus hábitos alimenticios que tienen por costumbre o deleite. Sin embargo, dicha situación que pone en riesgo su salud y la podemos observar tanto en niños, como en adultos, ancianos y en cualquier estrato social.

El azúcar es una gran fuente de energía para el cuerpo, pero consumida en dosis excesivas resulta un dulce veneno, el cual puede provocar enfermedades como la obesidad en sus diferentes grados, Diabetes Mellitus y elevación de los triglicéridos entre otras.

En cierta ocasión le pregunté a un paciente que tenía alteraciones de glucosa en sus estudios de laboratorio cuántos refrescos consume al día. El me respondió que se tomaba casi 2 litros de refresco diario.

Si analizamos la cantidad ingerida con respecto al azúcar que contiene, obtenemos lo siguiente: Los refrescos de cola en un envase de 600ml tienen aproximadamente  12 cucharadas de azúcar (que corresponden a 63 gramos aproximadamente) que equivalen a 252 kilo-calorías (Kcal). Haciendo las sumatorias, el paciente mencionado está consumiendo unas 40 cucharadas de azúcar (310 gramos) y un total aproximado de 833 Kcal. Añadido a eso ¿quién toma refresco solamente? La mayoría de las veces es acompañado de frituras, galletas, panes (azúcares refinados) o alimentos ricos en carbohidratos que pueden incrementar hasta en un 50% más el consumo de azúcar en el día. 

La necesidad calórica diaria aproximada en un adulto oscila entre las 1500 y 2000 kcal. El consumo de 2 litros de refresco cubre la mitad de lo necesario para el día.

Y es que hay refrescos más dulces que los de cola. Es cuestión de ver los contenidos calóricos en las etiquetas (que la mayoría de las veces son poco claras para el consumidor). Considero importante que las autoridades en materia de salud que se encargan de legislar el etiquetado de estos productos, exijan a los fabricantes que especifiquen de forma clara y entendible la cantidad de azúcar que contienen estos productos y que dejen de poner leyendas raras que la mayoría de las personas no entendemos.

Es común que en un día caluroso o cuando tienes sed, al momento de elegir una bebida prefieras una azucarada que agua simple ¿por qué? La respuesta es sencilla, se genera una adicción o necesidad a consumir bebidas dulces cuando éstas se utilizan de forma común. Y después de un tiempo de consumo, es necesario consumir más cantidad de azúcar para satisfacer está necesidad. Por eso algunos autores la llaman la dulce adicción.
Sigamos con otros ejemplos. Un alimento favorito de los niños (y de muchos adultos) es el cereal para el desayuno o cena. Una porción de cereal azucarado de maíz de aproximadamente 80 gramos contiene 32 gramos de azúcar que equivale a 6.4 cucharadas. Una práctica común es que los niños se sirven su taza de cereal con leche. Al terminar, queda leche en la taza por lo que se sirven una nueva porción, e incluso, al terminar está porción continúan comiendo el cereal de la caja como botana. Luego entonces, en una comida, los niños pueden comer hasta 64 gramos de azúcar (12.5 cucharadas) siempre y cuando no le hayan puesto a su cereal, fruta o confituras.

Recomiendo que sean los adultos quienes sirvan la porción de cereal a los niños. Después de servir, retirar de la mesa el cereal y la leche y no dar una segunda porción. Probablemente el niño manifestará no haberse llenado, pero después de unos minutos, ya se sentirá satisfecho y se le habrán quitado las ganas de seguir comiendo. Pasado un tiempo de practicar está rutina, el niño e incluso los adultos podrán sentirse saciados con una sola porción de cereal. Tampoco es recomendable comer más de 2 veces cereal al día. Es mejor comer el cereal integral o simple que aquel que es rico en azúcar o con sabor a chocolate.

Otro ejemplo que puedo describir es la cantidad de azúcar que contienen las galletas de chocolate con contenido cremoso en medio. Un paquete de 100 gramos aporta 506 Kcal y aproximadamente 1 cucharada de azúcar por galleta, además tienen un alto contenido de grasas que favorecen el incremento de colesterol y triglicéridos en la sangre.

¿Muchos números verdad? Y lo más curioso del caso es que estos datos se encuentran en las envolturas de los productos.

Comer  unas galletas de chocolate con un refresco de cola te aporta un total de 18 cucharadas de azúcar (aproximadamente 140 gramos). Una delicia muy peligrosa.

El azúcar no es mala, como dije al inicio es un excelente aporte de energía para nuestro organismo, el problema es el exceso y no considerar que el azúcar está no sólo en los refrescos y galletas, sino también en las frutas, en verduras (como la remolacha o betabel que es una de las más dulces) y que cuando se hace la sumatoria al final del día se han consumido gran cantidad de gramos de azúcar.

Afortunadamente, en la actualidad existen sustitutos de azúcar que se pueden consumir sin problemas como el aspartame, la estevia o la sucralosa, endulcolorantes libres de calorías. Es cierto que existen muchos mitos y mentiras en las redes sociales sobre estos productos, pero cuando son usados adecuadamente pueden ser una excelente alternativa para disminuir el consumo de azúcar.

No permitas que el azúcar que endulza tu vida se convierta en un amargo futuro. Revisa las etiquetas de los productos, se prudente en su consumo y acompaña todo esto con una dieta balanceada y ejercicio.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Septiembre del 2015