viernes, 1 de junio de 2018

ABUELA ESCLAVA

Doña Josefita, una mujer de 61 años de edad la cual padece diabetes, hipertensión arterial sistémica y osteoartritis desde hace muchos años, acude a consulta por primera vez para  control mensual con un servidor.

Al momento de interrogarla, la percibo agitada y mirando con insistencia su reloj, da respuestas monosilábicas a mis interrogaciones sobre su estado de salud. El movimiento repetitivo de sus manos, su sudoración y la premura con que quiere que avance la consulta, llaman poderosamente mi atención.

En un principio pienso que ese comportamiento se debe a la falta de confianza por ser la primera vez que consulta conmigo. Sin embargo, casi al final de la atención médica, el teléfono celular de la paciente suena una y otra vez, por lo que no le queda más remedio que contestar, hablando en voz baja y respondiendo que está consciente de la hora y que ya en breves minutos terminará su consulta. Y en efecto, de inmediato se marchó.

Tiempo después, al asistir mes con mes a su consulta,  pude entender que es lo que sucedía a Josefita. Ella había enviudado a los  50 años de edad. Fue ama de casa todo el tiempo que estuvo casada con su esposo, por lo que al morir éste, se quedó viviendo sola con su hija adolescente que estaba por terminar el bachillerato técnico. Con la pensión de su esposo y uno que otro trabajo de cocina a las vecinas logró a duras penas que su hija terminara los estudios para ingresar a laborar en el ramo hotelero. Ya con el sueldo de su hija y la pensión de su esposo vivieron unos años de forma modesta pero tranquila, hasta que un acontecimiento cambió su vida. Su hija se embarazó siendo abandonada por el novio cuando supo del bebé que venía en camino. Con el apoyo de Josefita, la chica se convirtió en mamá de una niña que resultó ser enfermiza por padecer asma, situación que impidió que pudiera ingresar a una guardería participativa, por lo que Josefita a sus 55 años de edad, se hace cargo de su nieta, quien queda bajo su cuidado, está pendiente de su crianza, su salud y posteriormente su educación escolar. Es decir, en esta etapa de su vida en la que debe disfrutar ser abuela,  de nuevo asume el rol de madre.

Al inicio de esta amorosa y solidaria encomienda, Josefita realizó el cuidado de su nieta con mucho empeño y dedicación. Sin embargo, conforme los años pasaban, la nieta crecía en edad y vitalidad, mientras Josefita envejecía mermándose su salud y su energía. Por lo tanto,  la labor de ser abuela y madre exigía de ella un gran esfuerzo físico y emocional, pues las enfermedades crónicodegenerativas que ahora padece empezaban a cobrar factura en su estado de salud. Aunado a ello, debido a las responsabilidades que tenía con su nieta le resultaba complicado dedicar más tiempo al cuidado de su salud, lo que dio como  consecuencia cursar con un descontrol que condiciona la aparición de comorbilidades (enfermedades que resultan de una enfermedad inicial) y empeoran su estado de salud.

Todo este relato que les acabo de presentar, tiene un nombre. Se llama SINDROME DE LA ABUELA ESCLAVA, el cual consiste en que una mujer adulta asume compromisos de ama de casa de una forma voluntaria para apoyar en el cuidado de la casa de sus hijos (con los que cohabita), en el cuidado de sus nietos y de todo lo que esto resulte.

Se caracterizan por ser personas con un alto sentido de donación y entrega incondicional, disfrutan de la limpieza, del orden en las cosas y de la vida. Tienen un gran amor por su familia y en especial por sus nietos a los cuales cuidan como si fueran una segunda madre.

Conforme pasan los años adquieren responsabilidades que se autoimponen, aunque sobrepasen sus capacidades. Así, el tiempo avanza mermando su condición física y psicológica, por lo que sin darse cuenta empiezan a tener conductas depresivas o agresivas. Pasan de ser abuelitas dulces a viejitas regañonas. Hasta que un día se percatan que sus fuerzas y dolores articulares ya no les alcanzan para estar al cuidado de sus nietos preescolares o escolares. Sin embargo, por amor mal entendido hacia éstos y solidaridad a la familia, callan sus dolencias e incomodidades, experimentando su existencia como una pesada carga rutinaria.

La naturaleza es sabia ¿Por qué las mujeres ya no pueden tener hijos después de la menopausia? Pues porque no tendrían la fortaleza física o emocional para criar a un ser humano en sus diferentes etapas de desarrollo.

Tú puedes estar padeciendo el Síndrome de la Abuela Esclava sin saberlo. ¿Te identificas con alguna de las siguientes características?

-Vida social inexistente. Toda tu diversión gira alrededor de la familia de tus hijos.

-Agobio, cansancio o estrés por tener que cuidar o educar a tu nieto por muchas horas.

-Piensas que tu vida actual no es la forma como soñaste o planeaste tu vejez.

-Tienes temor de hablar con tus hijos de tus sentimientos de enojo, cansancio o exasperación por miedo a que se enojen.

-Te enojas fácilmente, tienes deseos de llorar sin motivo cuando estás a solas o de salir corriendo por la puerta y dejar todo tirado tras de ti.

-Has tenido problemas para conciliar el sueño o te despiertas de madrugada sin poderte dormir nuevamente.

-Cursas con dificultad en el control de tus enfermedades crónicodegenerativas.

El Síndrome de Abuela Esclava puede llegar a ser tan grave que condiciona un deterioro importante en la salud de las personas que lo padecen, mismo que puede derivar en su muerte de una forma natural o por suicidio. Incluso dejan de cuidar su salud propiciando así que sus enfermedades crónicodegenerativas se compliquen rápidamente.

Es innegable que los abuelos son una gran fortaleza en el desarrollo de las nuevas familias y que forman una excelente red de apoyo, pero se debe tener el cuidado de no convertirlos en pacientes del Síndrome de la Abuela Esclava.

Todos tenemos un ciclo que cumplir como parte de nuestro desarrollo de seres humanos y familia. Por lo que, el cuidado y crianza de los hijos, debe ser única y exclusivamente de los padres.

No acortemos el tiempo de vida ni disminuyamos la calidad de vida de nuestros adultos mayores, evitemos que se produzca el Síndrome de la Abuela Esclava.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Junio del 2018






martes, 1 de mayo de 2018

MADRES PRIMERIZAS

Una de las experiencias más hermosas que una mujer puede vivir es la maternidad. El proceso de gestar una nueva vida en su vientre, de alimentarla desde su interior, de percibir sus movimientos y crecimiento, es un gran regalo.
Sin embargo, el embarazo  tiene muchas incógnitas en las mujeres que por primera vez viven este proceso, incluso también para aquellas que ya han tenido embarazos previos, pues cada gestación es diferente.
Es importante que las mujeres sepan que la anatomía de su cuerpo se va modificando desde el primer momento de la gestación,  ya que al crecer este nuevo ser en su interior poco a poco se van  desplazando los órganos de su cuerpo, debido al mismo crecimiento del embrión. Ejemplo de ello sucede con la vejiga que se desplaza hacia abajo e incluso es comprimida,  lo que condiciona que la futura mamá tenga una necesidad frecuente de orinar en los últimos meses de embarazo, Asimismo, se desplazan el diafragma y los pulmones hacia arriba, lo  que causa dificultad para respirar al acostarse cuando el embarazo ya sea avanzado. De igual forma,  el estómago se comprime y disminuye la capacidad de almacenamiento, comiendo poco y llenándose rápido, pero por aumento en el gasto energético se tiene necesidad de comer más seguido.
Con respecto a la alimentación, las náuseas al inicio del embarazo, son síntomas que tienden a desaparecer conforme el embarazo avance. Si las náuseas persisten después de los 3 primeros meses, se debe medicar a la paciente, condición que se conoce como HIPEREMESIS GRAVIDICA y puede condicionar que la paciente tenga un estado de deshidratación e incluso desnutrición.
Durante el embarazo se sube un promedio de 8 a 12 kilos en total. Los primeros 3 meses se sube un promedio de 300 gramos, en el segundo trimestre se sube 1 kilo por mes y por último, en el tercer trimestre se suben 2 kilos por mes. Así que haciendo la suma de todo este incremento, tenemos 900 gramos (1 kilo) del 1er trimestre, 3 kilos del 2do trimestre y 6 kilos del 3er teniéndose un promedio de incremento de peso de 10 kilos.
Cuando una mujer sube menos 8 kilos en el embarazo, puede presentar anemia durante la gestación, desnutrición intrauterina del bebé, o bien  debilidad en ella. Por el contrario, cuando se sube más del 12 kilos  puede desarrollar  Diabetes Gestacional, alteraciones de la Presión Arterial como Hipertensión Arterial, Preeclampsia, Eclampsia, Síndrome de HELLP u otras complicaciones que pongan en peligro la vida del bebé o de ella misma.
Otro aspecto relevante a considerar  es que  durante el embarazo  se debe aprender y preparar lo necesario para la lactancia materna. En este período,  la mujer gestante  debe verificar que sus mamas tengan bien formado el pezón, es decir, que tenga  forma de chupete, pues cuando existe un pezón plano el  bebé no puede succionar al resultarle imposible presionar con fuerza el pezón al no lograr mantenerlo en su boca. Cuando  el pezón no está bien formado, se debe recurrir a  técnicas que ayudan a su formación,  como por ejemplo usar brassieres con las puntas perforadas que obligan al pezón a saltarse. También se puede hacer  que el esposo succione las mamas a fin de ir formando el pezón o que la mamá realice masajes circulares con aceite mineral a los pezones, como cuando se da cuerda a un reloj.
La realización del papanicolau al inicio del embarazo, la aplicación de esquemas de vacunación y una adecuada nutrición son prácticas recomendables. Con respecto a esto último, es importante decir que los famosos antojos, son ideación de la mamá y que al bebé no le va a pasar nada si la mamá deja de comer alimentos extraños, hipercalóricos o fuera de horario. No papás, no se preocupen, sus hijos no nacerán con la cara del alimento deseado y no comido.
De igual manera, en el lugar donde vivimos se tiene la costumbre de sobrealimentar a las mujeres recién paridas con la finalidad de que produzca más leche. Los atoles, jugos concentrados, licuados, la cerveza y otro tipo de alimentos (de acuerdo a las costumbres familiares) no favorecerán la producción excesiva de leche, pero si contribuirán a  que la nueva mamá no pueda llegar al peso ideal después del parto. Por el contrario, la alimentación debe ser balanceada, rica en fibra (la lactancia produce estreñimiento) con la ingesta de 2 a 3 litros de agua al día. De igual manera, es importante saber que los alimentos como el frijol, el tomate, el huevo, no impiden una adecuada cicatrización, por lo que pueden comerse después del parto sin ningún problema.
Se recomienda a la mamá, que su alimentación sea acorde al PLATO DEL BUEN COMER, en quintos: Desayuno, colación (fruta o verdura), comida, colación (fruta o verdura) y cena, acompañada de abundante agua. No se recomienda el consumo de Té negro, café o chocolate, pues independientemente de que son abundantes en calorías, también tienen propiedades diuréticas (hacen orinar de forma más frecuente) lo que puede condicionar disminución de la producción de leche o favorecer el estreñimiento.
Con respecto a la lactancia, es importante afirmar que la leche materna no se acaba. En muchas ocasiones, es común escuchar de las pacientes que no tienen suficiente leche para alimentar a su bebé y por eso le tienen que dar fórmula.
Las mamas, son glándulas que mientras reciban el estímulo de la succión no dejan de producir leche. Hagamos un ejercicio: Cierra los ojos y seca tu boca tragando toda tu saliva. Ahora, sin abrir los ojos, piensa en un mango jugoso, amarillo, sin cáscara el cual esta bañado de una salsa picante deliciosa, el cual tienes en la mano y que estás a punto de meter a tu boca… ¿Qué sucedió? El imaginar un mango jugoso, nos envía un estímulo al cerebro para que las glándulas salivales produzcan saliva a pesar de que previamente estaban secas. Lo mismo sucede con las glándulas mamarias, mientras el bebé esté succionando y la madre esté muy bien hidratada, la leche se seguirá produciendo aunque la mama esté flácida. Por tal motivo, no es necesario dar fórmula en polvo para que el bebé se llene. Para tomar leche del biberón, el bebé no necesita esforzarse mucho, por el contrario con la lactancia materna tiene que estar succionando, así que al probar la mamila que implica menor esfuerzo, es muy fácil que se abandone la lactancia materna y el bebé prefiera el biberón.
Y ya para terminar, es importante enfatizar que no se debe suspender la lactancia a pesar de estar tomando medicamentos como antibióticos, desinflamatorios o para la presión. Son muy pocos los medicamentos que tienen la indicación de suspender la lactancia como los son los antituberculosos, anticonvulsivantes o anticancerígenos. En general, se puede tomar casi cualquier tipo de medicamento y seguir dando lactancia. Sin embargo, es recomendable no consumir ningún medicamento sin la aprobación del médico.
El embarazo es un proceso fisiológico del cuerpo, no una enfermedad. Debe ser vigilado y asesorado por el médico, quien a su vez debe enseñar y explicar a la futura mamá todos los procesos, cambios y situaciones inherentes a ello. De igual manera, a nivel institucional existen grupos de educación, mismos a los que se debe acudir con la finalidad de ir descubriendo y aprendiendo las maravillas que significa ser mamá.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Mayo del 2018









domingo, 1 de abril de 2018

FARINGITIS VESICULOSA


Una de las infecciones más dolorosas de la cavidad bucal (orofaringe) es la FARINGITIS VESICULOSA o HERPANGINA.

Los padres, preocupados acuden al médico ante la presencia de fiebres de difícil control e imposibilidad para comer o tomar líquidos de sus hijos. Esto causado por lesiones ampollosas de diferentes tamaños localizadas en la orofaringe, en la lengua y en ocasiones en las mucosas de las mejillas (parte interna de las mejillas). Estas lesiones, al contacto con la saliva, tienden a tornarse de color blanquecino con lo que asemejan puntos purulentos, aunque en realidad no es pus lo que se encuentra en su interior.

En primera instancia, los angustiados padres esperan que el médico  les otorgue un medicamento que detenga la infección rápidamente y piden se les recete el antibiótico más potente, que si es inyectado, ¡mejor! Sin embargo, para sorpresa de los padres, la mayoría de los médicos NO RECETAN ANTIBIÓTICOS, PUES NO SON NECESARIOS, tratándose de un cuadro viral. Aunque existen  médicos que  cometen el error de recetar estos antibióticos, ya sea por intereses personales o por favorecer alguna empresa farmacéutica, con lo que desafortunadamente  se complica el cuadro faríngeo.

La HERPANGINA o FARINGITIS VESICULOSA, es común en la infancia (aún cuando se puede presentar en cualquier edad) y es  causada por el VIRUS COXSACKIE. Se caracteriza por fiebre intensa, incapacidad para deglutir por el dolor, salivación excesiva, lesiones ampulosas en boca y lengua y que incluso también se pueden presentar en las manos y los pies (Exantema Vírico de Manos, Pies y Boca o Enfermedad de Manos, Pies y Boca). De igual manera el paciente presenta decaimiento y ataque al estado general por no estar comiendo adecuadamente, por la falta de líquidos y el malestar que provoca la fiebre.

¿Por qué no se necesita antibiótico? La fiebre es una característica de las infecciones, las cuales comúnmente son causadas por virus y bacterias. Las infecciones bacterianas se curan con antibióticos y las infecciones virales se autolimitan (se curan por si solas) o en ocasiones precisan del uso de antivirales. Luego entonces, no en todas las infecciones necesariamente tienen que usarse antibióticos, por el contrario, si se utilizan antibióticos sin necesidad, se puede prolongar el tiempo de autolimitación en las infecciones virales, así como condicionar una resistencia bacteriana a los antibióticos, de tal manera que cuando el antibiótico sea necesario en alguna circunstancia, puede existir una resistencia de las bacterias por haberse utilizado previamente sin necesidad, lo que condicionará que no surta efecto y no erradique a las bacterias.

Por tal motivo, NO SE UTILIZAN ANTIBIOTICOS de forma innecesaria o para prevenir una infección. El pensar que si no es necesario, tampoco  hace daño es erróneo. Los antibióticos tienen una indicación y deben ser recetados por médicos únicamente.

Desafortunadamente, en nuestra actualidad, el gremio médico ve con gran sorpresa y estupor, como médicos  recetan antibióticos (hasta 5 inyecciones de Ceftriaxona) en procesos virales como la gripe, todo con el afán de vender medicamentos, sin importarles el daño que a la salud puedan causar.

¿Qué debo hacer si mi niño tiene fiebre y un cuadro característico de HERPANGINA? El control de la fiebre es de suma importancia, pues en los niños pequeños, las fiebres pueden condicionar convulsiones. De tal manera que se puede administrar algún medicamento para la fiebre, baño o compresas con agua tibia (no se debe aplicar agua helada, hielo o alcohol a los niños con fiebre, pues aunque pueden bajar rápidamente la temperatura, el cuerpo por un mecanismo de autorregulación vuelve a elevar la temperatura de forma rápida, condicionando más fiebre) y acudir a consulta a la brevedad posible.

Es importante en la presencia de HERPANGINA que el paciente tome líquidos (preferentemente fríos, no helados) pues la deshidratación es  una de las principales complicaciones. En caso de que los pacientes muestren signos de deshidratación como ojos secos (poco brillantes), boca seca, decaimiento, se debe dar a beber suero oral con mucha paciencia, de poco en poco, pues cuando el suero oral se toma rápidamente, pueden causar vómitos. De igual forma se recomienda una dieta blanda que le permita al niño comer pequeñas cantidades. Se puede otorgar yogurt, puré, papillas, sopas (que no estén muy calientes) o licuados.

Esta enfermedad es altamente contagiosa, por lo que se deben separar los cubiertos, cucharas, tenedores, vasos y utensilios personales que se introduzcan a la boca para evitar contagios a otros miembros de la familia. Asimismo, se debe cambiar el cepillo de dientes al término de la enfermedad.

De ninguna manera es recomendable la automedicación, pues como ya he explicado, es una enfermedad que no necesita antibióticos, se autolimita (se cura sola) en un periodo de 3 a 5 días. Cabe enfatizar que el desarrollo de un cuadro viral debe estar acompañado de los cuidados pertinentes antes mencionados, bajo estricta vigilancia y atención para procurar que evolucione satisfactoriamente en el tiempo razonable.

Un factor determinante en estos casos es no descuidar al enfermo, ni confiarse que es algo sencillo que no requiere mayor atención o cuidados. Por el contrario, se debe mantener en observación permanente, más aún cuando se trata de  niños,   y  estar pendiente de que la enfermedad  vaya en franca mejoría. Por consiguiente, si los papás observan  algún indicio de que los malestares no disminuyen en breve tiempo,  es importante acudir al médico si el niño presenta un cuadro muy agudo para que determine el tipo de analgésicos y vigilancia de las complicaciones que se puedan presentar.

La automedicación es un problema serio de salud y los niños son susceptibles a complicaciones por esta práctica. No los expongamos o acaso ¿Si no sabes de electrónica, intentarías reparar tu computadora? ¡Zapatero a tus zapatos! Hasta  una enfermedad leve se puede complicar por jugar al médico. Deja el cuidado de tu salud y el de tu familia en manos de profesionales.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Abril del 2018







jueves, 1 de marzo de 2018

¿PAREJAS FELICES?

¿Cuál es la fórmula que las parejas deben poner en práctica para tener una relación conyugal duradera y feliz? Es una pregunta muy interesante que un paciente me planteó durante el desarrollo de una consulta.

El paciente, con gesto de angustia, me refirió que cuando decidió unirse a su esposa, inicialmente lo hicieron en unión libre a una edad muy joven. Al principio todo era maravilloso a pesar de que no existía una solvencia económica. La precariedad era algo de todos los días, sin embargo, vivían una vida llena de ilusiones. Con el paso de los meses, su mujer resultó embarazada, situación que no se esperaban pues no habían planeado tener hijos, pero tampoco habían llevado algún método de planificación familiar.

Al estar embarazada su pareja, deciden casarse por el registro civil y de forma religiosa a fin de que ella pudiese disfrutar de los beneficios de la seguridad social que él como trabajador tenía. 

El embarazo de su esposa fue de alto riesgo, con complicaciones que ameritaron que tuviera reposo y en consecuencia se le prohibiera tener relaciones sexuales. En este tiempo del embarazo, ellos vivían solos en esta ciudad, lejos de sus familias de origen.

Refiere mi paciente, que se experimentaba angustiado y agobiado ante los problemas económicos que se acrecentaban, además de que su relación de esposos se había vuelto distante ya que la esposa lo rechazaba físicamente al estar sumamente aprehensiva por su condición de salud.

Finalmente nació una hermosa niña que vino a llenar de alegría sus vidas, pero también a incrementar la carga económica al aumentar los gastos en casa, por lo que él tuvo que buscar un segundo trabajo que lo mantenía fuera de su hogar durante el día. Al término de su jornada llegaba demasiado cansado y además a recibir las quejas de su esposa por los apuros económicos. También se presentó una situación que vino a agravar su ya deteriorada relación de pareja: La esposa continuaba rechazándolo en la intimidad, argumentaba estar cansada y adolorida por cuidar y amamantar a su bebé. Cuando él la convencía de tener relaciones sexuales, de forma automática, la bebé empezaba a llorar ocasionando que la esposa abandonara de inmediato el tálamo nupcial para acudir a cuidar a su hija, dejando perplejo y mal humorado al esposo. Sin embargo, él recapacitaba en que la hija era de ambos y pues que tenía que hacer un esfuerzo y sacrificio, así como entender a su esposa, por lo que callaba su molestia e intentaba descansar, situación que era un tanto difícil pues la nena sufría cólicos del recién nacido que le causaban llanto frecuente y alimentación pronta de seno materno, así que al levantarse la esposa a cada rato, condicionaba que también su esposo se despertara, por lo que al día siguiente se sentía más cansado que la noche anterior.
Los problemas económicos continuaron, situación que los llevó a decidir dejar a su niña en una guardería (que era parte de sus beneficios de seguridad social) para que la esposa pudiera trabajar. 

Poco a poco fueron solventando sus necesidades primarias y empezaron a prosperar. Sin embargo, las discusiones entre ellos eran frecuentes, pues su diálogo de esposos casi siempre eran reclamos y desavenencias.

En consecuencia, el empezó a retardar su regreso a casa, se iba con sus compañero de trabajo a beber o a realizar actividades deportivas que lo alejaban más del hogar. Cuando regresaba, ya sabía que sería recibido con reproches y quejas. En consecuencia, su relación marital se fue debilitando al grado tal que se sentía prisionero en su hogar, se decía continuamente así mismo que su hija merecía un hogar y papás como él los tuvo en su infancia.

Este debilitamiento en la relación condicionó que empezara a socializar con una compañera de su trabajo, la cual pasó de ser amiga a confidente y sin darse cuenta ya estaba involucrado en una relación extramarital que vino a causar más ansiedad al temor de verse descubierto por su esposa. Después de un tiempo, terminó esta relación con su amante sin ser descubierto lo que le dio confianza para continuar con este tipo de relaciones.

Al paso de los años, ha continuado junto a su esposa, no existe una buena relación, los pleitos son constantes incluso en presencia de su hija quien ya es adolescente, misma que tiene mala conducta, tiene bajo aprovechamiento escolar y múltiples reportes. 

En palabras del paciente, todo lo anterior le hace experimentar una vida miserable.

En este breve relato podemos observar las consecuencias de las malas decisiones, como el no hacer una adecuada planeación del matrimonio y unirse muy jóvenes, la falta de orientación en la planificación familiar, el desconocimiento de las diferentes etapas críticas del desarrollo de la familia que corresponden a su ciclo familiar acompañadas de sus crisis normativas y paranormativas (Crisis normativas: situaciones convencionales que cada familia presenta durante su desarrollo. Crisis paranormativas: problemas que presentan de forma inesperada durante el desarrollo del ciclo familiar), de la falta de comunicación a través del diálogo, las crisis económicas, la infidelidad, la falta de entendimiento, todos éstos son factores que propician el fracaso en la pareja, que tarde o temprano termina en ruptura. Pero mientras esto sucede, se generan en los integrantes de la familia, condiciones idóneas para infelicidad, enfermedades, adicciones y deterioro de la economía familiar. 

Los hijos, mudos testigos de esta problemática,  adquieren modelos de vida que  repetirán en su etapa de adultos y los expone en la adolescencia a caer en  adicciones, embarazos tempranos y no deseados, deserción escolar, delincuencia e incluso suicidio como consecuencia de esta VIOLENCIA FAMILIAR. Hacer felices a los que amas debe ser una de las metas principales en nuestra existencia.

Asesorarse sobre sexualidad, métodos de planificación familiar, etapas del ciclo familiar son parte fundamental para que los jóvenes que deciden unir sus vidas, lleven a puerto seguro su unión conyugal. 

Un matrimonio que es feliz, tendrá hijos felices y buenos ciudadanos. Un matrimonio que vive en crisis constante, corre el riesgo de criar hijos con problemas que posteriormente traspolarán a su vida. 

Es en este momento donde participamos los Médicos Especialistas en Medicina Familiar, desafortunadamente, no existe en la población, la cultura de la educación en esta área. Se sigue acudiendo al médico cuando el problema ya está presente y es más difícil de solucionar.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Marzo del 2018.






jueves, 1 de febrero de 2018

NIÑOS EN PELIGRO

Al concluir el día después de una jornada de trabajo, o bien,  luego de una noche de fiesta o bien al finalizar unas estupendas vacaciones en un lugar paradisíaco, lo que más ansiamos es llegar a casa, a nuestro hogar, el espacio donde podemos ser uno mismo y comportarnos tal cual somos, asimismo el refugio donde nos aislamos de todo el bullicio del mundo.  Sin embargo,  así como el hogar nos brinda seguridad y pertenencia, también puede convertirse en el sitio en el cual estamos expuestos a más peligros, especialmente durante la infancia.

Por contradictorio e increíble que parezca, muchas veces el hogar  puede ser el lugar más inseguro y peligroso para los niños, ya que ahí suceden muchos accidentes, algunos de ellos inimaginables.

En los hospitales y clínicas es común que lleguen a los servicios de urgencias, niños que sufren accidentes en casa, los cuales pueden resultar tan graves que incluso ponen en peligro su vida.

Los niños, como parte de su desarrollo y aprendizaje empiezan a explorar todo lo que les rodea, tocan, huelen, comen, experimentan con sus cinco sentidos. Muchas de las cosas que  hacen, las realizan por imitar a los adultos con los que conviven, sin considerar el riesgo al que se exponen. Como no conocen el miedo, no son capaces de medir consecuencias, son temerarios, arrojados, valientes e incapaces de  delimitar el peligro. Decía mi abuelita, que la ociosidad es la madre de todos los vicios y los niños por curiosidad hacen actos temerarios en su inmadurez y proceso de aprendizaje propios de su etapa de vida.

Es por ello, que los adultos que conviven con niños, deben estar muy alertas de todos aquellos lugares y situaciones que puedan atentar contra  la integridad física o la vida de los infantes en su propia casa.

Uno de los sitios en donde más peligro corren los niños es la cocina. Es en ese lugar en donde convergen sustancias y artefactos dañinos, que por lo regular quedan a su alcance o que se las ingenian para acceder a ellos.

De los accidentes más frecuentes en los niños se encuentran  las quemaduras durante el cocimiento de los alimentos. Por esa razón se recomienda que al momento de poner las sartenes al fuego, las asideras (mangos o agarraderas) se encuentren hacia adentro de la estufa y que no sobresalgan, pues los niños pueden jalarlas y derramar sobre ellos los alimentos en cocción, provocándose quemaduras severas e incapacitantes, que pueden causar deformidades permanentes.

De igual manera, en la cocina se encuentran tuberías de gas butano o gas natural, tomas de corriente que pueden estar cerca de agua o líquidos,  utensilios     punzo-cortantes como cuchillos, tenedores, pela-papas, picahielos, tenazas, espadas para carne, palillos de dientes, entre otros. También aparatos electrodomésticos como licuadoras, batidoras, hornos de microondas, cafeteras eléctricas, exprimidores, por nombrar algunos. Todos los artefactos citados, en manos de un infante o incluso de un adolescente que experimenta, se pueden convertir en armas letales.

Otro factor de riesgo que existe en la cocina es  la costumbre de guardar debajo del fregadero los  productos para limpieza, como los cáusticos para quitar cochambre o  sarro, los insecticidas, cloros, ácidos y otras sustancias que son verdaderos venenos si se llegan a ingerir. Y qué decir cuando estas sustancias se conservan en recipientes de refresco o jugo sin etiquetarlos debidamente y que un niño por confusión  puede consumir.  

Situación similar sucede en el área de lavado en donde se encuentran contactos eléctricos y agua. Una combinación peligrosa. Las lavadoras actuales tienen un mecanismo de protección que al levantar la tapa el motor se detiene inmediatamente. Sin embargo, las lavadoras y centrifugas antiguas no tienen esta cualidad y son capaces de seguir funcionando aun con la tapa levantada, de tal manera que sus aspas pueden hacer la función de licuadora con las manos de un niño al introducirlas por curiosidad o accidente.

Más de una vez me ha tocado atender niños que han ingerido raticida que los adultos le ponen a pedazos de pan o galleta en lugares como lavaderos o cocinas. Afortunadamente la mayoría de estas sustancias tienen un efecto anticoagulante, por lo que no son letales de forma inmediata para el ser humano. De hecho, la forma en cómo funcionan es la siguiente: Al ser ingeridas estas sustancias por los roedores, se produce un proceso de fragilidad capilar por disminución de las plaquetas (trombocitos) en la sangre. El animal, al introducirse por lugares pequeños, desliza su cuerpo provocando lesiones en su interior que le provocan hemorragias, por lo que fallece por un choque hipovolémico.

En una ocasión presencié en el servicio de urgencias pediátricas la atención de un niño que accidentalmente había ingerido ácido muriático. Las secuelas que deja en el esófago como la estenosis, impiden posteriormente pasar alimentos hacia el estómago.

En las salas y comedores de las casas, también existen peligros. Pongo como ejemplo los muebles que los niños escalan cual montañas y que por su mismo peso pueden inclinarse hacia ellos ocasionándoles serias lesiones. También los muebles con esquinas puntiagudas, los cristales, los objetos de cerámica, son causa de lesiones por contusión e incluso de heridas que tienen que suturarse.

Es muy común, que las puertas del domicilio sean verdaderas trampas para los dedos de los niños, provocando lesiones que van desde pequeñas contusiones hasta fracturas o la pérdida de las uñas e incluso de alguna  parte de los dedos. Nadie que no lo haya visto o sufrido se imagina lo grave que pueden ser estos accidentes.

Las escaleras requieren mención especial, pues muchas veces carecen de apropiados barandales de protección, lo que facilita las caídas desde lugares altos. También es común que los niños dejen juguetes olvidados en las escaleras, que al estar ahí se convierten en obstáculos al caminar, lo que provoca caídas por pérdida de equilibrio.  Además de los juguetes, cualquier objeto o sustancia  tirada en el piso, sea de las escaleras o de otra parte de la casa, es un posible causante de caídas en un niño o adulto.

Otro sitio de especial atención es el baño, pues  es un lugar de mucho peligro para los niños, ya que ahí las caídas están a la orden del día. Dada su naturaleza por jugar, es común que los niños salten bajo la regadera o inventen multitud de juegos que los ponen en peligro de resbalarse con el piso mojado o enjabonado, así como golpearse la cabeza con la jabonera o llaves de agua.  Por tal situación, es recomendable que los niños deben bañarse bajo la supervisión de un adulto.

Los dormitorios son lugares de alta peligrosidad en el sentido de  que las camas se convierten en trampolines que provocan caídas y lesiones. En Yucatán, estado  donde nací y crecí, se acostumbra dormir en hamacas, algo verdaderamente placentero. Pero que para los niños resulta sumamente atractivo al  usarlas  como  catapultas.

Es importante que a los niños  se les  enseñe  la responsabilidad del cuidado de sí mismo y su bienestar físico,  por lo que el orden y la limpieza son puntos clave en la prevención de accidentes.

Los adultos que conviven con infantes, deben hacer un análisis de los sitios y situaciones que puedan provocarles  un accidente. Deben corregir, asegurar, rotular, resguardar, verificar el buen funcionamiento y prever los posibles riesgos que amenazan la integridad física de los niños en el hogar.

Recordemos que después de un accidente, nada es igual.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar.

Cancún, Quintana Roo, México. Febrero del 2018



¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música


lunes, 1 de enero de 2018

PELIGRO EN LA DIVERSIÓN

Esta navidad, en la ciudad en donde vivo nos despertamos con la lamentable noticia de que a un adolescente de 12 años le explotó en la cara un cohete que le quitó la vida. Lo que en su momento era diversión con juegos de pirotecnia entre amigos y familiares, se convirtió en un trágico evento.

En México, el uso de pirotecnia es común en los festejos como parte de una tradición popular. En esta práctica que refleja gozo y algarabía,  el error más grave que se comete  es dejar los artefactos explosivos en manos de los  menores de edad y  sin la supervisión estricta  de un adulto capacitado en el manejo de los mismos.

No todos los artefactos pirotécnicos son letales, pero si casi todos pueden causar algún tipo de lesión.

En mi ejercicio profesional, me ha tocado atender personas con  quemaduras leves, graves, amputaciones de dedos, heridas profundas, lesiones oculares y otras tantas provocadas por la pirotecnia.

Recuerdo el caso de un niño el cual al reventar un cohete, con el movimiento natural que se emplea para aventarlo, éste le explotó en la mano junto a la oreja, rompiéndose el tímpano con hemorragia ótica, perdida casi total del pabellón auricular (oreja) y amputación de dos dedos de la mano. Este paciente perdió la audición del oído afectado.

La lesión más común en el uso de la pirotecnia, son las quemaduras en sus diferentes grados y también traumas acústicos que pueden condicionar tinnitus (escuchar grillos) de forma temporal o permanente.

Así mismo, los perros son muy sensibles al estallido de la pirotecnia, y aunque es un tema veterinario, considero importante mencionarlo para el conocimiento de los dueños de mascotas.

Sin embargo, no sólo la pirotecnia produce accidentes que incluso llegan a ser mortales. Existen juguetes aparentemente inocuos que pueden causar lesiones.

La mayoría de los juguetes, tienen por ley, especificada en las envolturas y cajas la edad de los niños  a  quienes están dirigidos. Es importante respetar estas indicaciones al adquirir un juguete, ya que algunos contienen piezas pequeñas que pueden condicionar ahogamientos al ser deglutidos de forma accidental, o bien  introducirlos en orificios naturales del cuerpo como lo son oídos, nariz y ano.

De igual manera, las envolturas de estos juguetes pueden causar asfixias. ¿Recuerdas algún niño que al abrir el juguete, esté jugando con la bolsa o caja que lo contenía? Una bolsa plástica en la cabeza le puede causar la muerte a un infante.

El uso de patines, patinetas, bicicletas o cualquier tipo de vehículo que utilice ruedas y que pueda alcanzar cierta velocidad al desplazarse, debe hacerse con la adecuada  protección para el menor además de la supervisión de un adulto. Cierto es que un casco,  un protector de codos o rodillas no va a impedir la caída, pero definitivamente  puede minimizar las lesiones que se sufran.

Y estoy hablando de juguetes fabricados bajo estrictas normas de calidad y prevención de accidentes, pero ¿y los juguetes que se adquieren en el mercado informal?

Estos productos, los cuales entran casi siempre de forma ilegal al país, son económicos porque están hechos de materiales de mala calidad, reciclados, tóxicos o incluso mortales.

Los juguetes que cuentan con luces de tipo láser, pueden causar severas quemaduras  oculares en las personas que se exponen a éstos, aún cuando pareciera que se trata de simples juguetes inofensivos. Por lo que cabe señalar que debe evitarse dirigir la luz hacia  los ojos de sí mismo o de otra persona, ni por un breve tiempo.

Asimismo, otro elemento derivado de los juguetes,  que puede resultar de peligro para la salud es la pintura con alto contenido de plomo, la cual puede causar intoxicaciones severas en los niños, quienes son los más afectados.

Y qué decir de los rifles deportivos que utilizan diábolos o municiones, que por descuidos o no saber usarlos, suscitan accidentes que lesionan la piel o los ojos.

Definitivamente, el ser humano en su desarrollo conoce su medio ambiente a través de experimentar por medio de sus sentidos. Y mientras más pequeños son en edad, los niños exploran en busca de aprendizaje, lo que se conoce como curiosidad. Esto hace que los infantes durante sus tiempos de juego estén expuestos a situaciones de peligro. Por lo tanto, es imprescindible que se encuentren bajo la estricta vigilancia de un adulto, según sean las circunstancias del juego, del juguete o bien, de las condiciones físicas y emocionales del menor.

Los niños son capaces de tragarse todo: pilas, partes pequeñas de juguetes, pintura de los mismos, sus envolturas y cuanta cosa esté relacionada con estos artefactos. Es parte de la naturaleza de los niños.

Pequeños objetos metálicos desprendidos de los juguetes pueden causar cortaduras o laceraciones en la piel. También  pueden ser introducidos en las tomas de energía eléctrica provocando electrocuciones.

Es obligación de los adultos el conocer el correcto funcionamiento de los juguetes que se les proporcione a los niños. Se debe leer detalladamente el instructivo y conocer los efectos peligrosos que pueden causar, así  también saber  cómo revertirlos y cómo resolver cualquier incidente que se presentara.

No permitamos que la alegría de recibir un regalo o la algarabía de una celebración,  se conviertan en una tragedia o momento de  tristeza y dolor.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Enero del 2018





viernes, 1 de diciembre de 2017

MOJAR LA CAMA: ENURESIS NOCTURNA

La enuresis nocturna (orinarse en la cama durante el sueño nocturno) es una alteración que afecta a los niños y que aflige a los padres. Resulta más preocupante cuanto más edad tiene el paciente, pues ésta situación  puede seguir presentándose incluso en la adolescencia.

Es común que los padres angustiados, acudan a la consulta solicitando un medicamento que ayude a su niño a dejarse de orinar, al considerar que por su edad ya no se debe orinar en la cama mientras duerme. Sin embargo, esta condición es un proceso normal de maduración y aprendizaje del control de esfínteres vesicales (músculos circulares que al abrirse y cerrarse controlan la salida de orina de la vejiga).

Los niños empiezan a tener control del esfínter vesical (dejan de orinarse) aproximadamente de los 3 a los 8 años de edad. Aunque esta situación se puede presentar de forma habitual hasta los 10 años de edad y menos común hasta los 15. Se presenta aproximadamente en  1 de cada 10 niños de cinco años y disminuye a 2 de cada 100 en adolescentes de 15 años. También  es más frecuente en los varones que en las niñas.

Por lo regular, los niños que mojan la cama (enuresis nocturna) a edades de 3 a 15 años, tienen el antecedente de que alguno de los papás cursó con la misma situación.

El problema real de la enuresis nocturna es que los niños que la padecen habitualmente son víctimas de maltrato familiar, regaños constantes, castigos e incluso violencia física. Esto es derivado de la errónea idea de los padres que piensan que su hijo es responsable de ello y al reprenderlos lo único que consiguen es hacer sentir al niño culpable de esta situación, ya que  el orinarse por las noches es algo que ocurre  involuntariamente.

En consecuencia, los castigos, el poner a lavar las sabanas o la ropa, las reprimendas o regaños son acciones que en vez de ayudar, pueden agravar la situación al no generar confianza en el niño, afectar su autoestima y condicionar introversión.

Habitualmente, los niños que padecen enuresis nocturna se niegan a realizar campamentos, dormir en casas ajenas y tienden a no socializar con facilidad.

Es común que la enuresis se presente durante la etapa de sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos), momento en el cual el niño está completamente dormido, desconectado de su voluntad, que por lo general es durante la madrugada. Asimismo, la situación tiende a incrementar en las noches en las cuales desciende la temperatura ambiental.

Ante tal circunstancia, a los padres les corresponde habituar al niño a que  antes de acostarse a dormir tenga la costumbre de acudir a baño a orinar. Esto se le debe enseñar de forma sutil, sin amenazarlo de que si no lo hace va a mojar la cama. En la bibliografía respecto a este tema, existen contradicciones entre los diferentes autores acerca de levantar al niño a media noche para orinar. En lo personal, considero que es una buena práctica que puede ser de gran ayuda durante este proceso.

Así también, otras medidas favorables que los padres pueden implementar son:  

Restringir la cantidad de líquidos que el menor tome durante y después de la cena, evitar que el niño consuma bebidas diuréticas como los tés o que contengan cafeína.

Levantarlo temprano por las mañanas a orinar, como parte de su rutina diaria, aun siendo fines de semana o días inhábiles.

Motivar al menor en algo que se llama programación mental positiva, que consiste hablarle todas las noches al oído cuando se encuentra dormido y decirle con cariño que si tiene deseos de orinar, que se levante para ir al baño.

Cabe recalcar que estas medidas deben aplicarse de una manera sutil,  cariñosa y discreta, sin evidenciar al niño ante los demás miembros de la familia y mucho menos hacerlo notorio ante familiares o amigos para evitar hacer bromas o comentarios negativos al respecto.

Es de suma importancia que el menor esté consciente de la situación que atraviesa, misma que es parte de su proceso personal de desarrollo fisiológico y maduración que es propio de cada niño.  Para ello, los padres deben platicar con su hijo sobre el tema para hacerle saber que no es culpable de ello, que es algo transitorio y que juntos van a pasar esta etapa el tiempo que sea necesario.

De acuerdo con la edad del niño es beneficioso comprometerlo a colaborar para poner en práctica las medidas antes citadas y motivarlo a cumplir metas de noches secas ofreciéndole algún premio, pero enfatizando que si no lo logra, no se preocupe y que reinicie en el intento de mantener seca la cama.

Algunos papás en su desesperación al ver que pasan los días o los meses  de que el infante continúe orinándose de noche, deciden ponerle pañales desechables, lo cual no es adecuado pues no motiva la confianza del menor, e incluso, puede condicionar que no le importe orinarse al pensar que con  el pañal se ha solucionado el problema de no mojar la cama.

Cierto que tampoco es una conducta correcta hacer como que no pasa nada, subestimar la situación, o peor aún, no darle la debida atención. Ni para los padres ni para el niño debe ser algo que pase desapercibido o que sólo sea motivo de regaños. Por el contrario, los padres deben estar atentos de cómo evoluciona esta situación en su hijo para decidir en un momento dado, acudir al médico si nota algo que le inquiete o sea preocupante, con la finalidad de descartar patologías o anormalidades de las vías urinarias como causantes de que se orinen de noche.

Algunos medicamentos como la desmopresina inhalada,  son utilizados para evitar la enuresis nocturna en los niños mayores que van a dormir fuera de casa. Sin embargo, su uso diario no es recomendable.

Como mencioné al inicio, éste es un problema fisiológico que  desaparece paulatinamente tarde o temprano. Va a depender de cada niño. No es una enfermedad. Más bien es una condición pasajera de vida que se aprende a sobrellevar. Un ambiente familiar cálido, amoroso, comprensivo,  favorece que el niño deje de orinarse en la cama por las noches. Por el contrario, los niños que son víctimas de violencia intrafamiliar o bullying, son más propensos a orinarse en la cama.

Tiene más valor la autoestima de en un niño que colchones o sábanas nuevas.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q.Roo, México. Diciembre del 2017