sábado, 1 de febrero de 2020

SEXUALIDAD EN LA PAREJA

Recuerdo que un punto muy difícil para mí como adolescente, fui mi despertar sexual, ya que crecí un una comunidad rural en la cual no se obtenía mucha información en la escuela y en casa papá no se dio a la tarea de explicarme nada de sexualidad, así que lo que aprendí con respecto a esto, fueron los usos y costumbres propios del pueblo que se transmitían de adolescentes mayores a los menores, en el cual a los 15 años tenías que demostrar o probar tu hombría, por lo que tu padrino o un hermano mayor te llevaba a un burdel o casa de citas para tal situación, sin pensar en las consecuencias que esto pudiera ocasionar con respecto a la salud, pues el contagio de enfermedades de transmisión sexual era muy alto. Enfermedades como la gonorrea, sífilis, VIH, virus del papiloma humano, herpes genital, clamidia, tricomoniasis, entre las más comunes, pueden cambiar la vida de una persona de forma inmediata o a largo plazo, ya que son sumamente dolorosas, caras o incluso incurables.

El Virus del Papiloma Humano o VPH, tiene la particularidad en los varones de que en ocasiones no presenta síntomas al contagiarse, pero está latente, por lo que con el paso de los años se puede transmitir a la pareja, enfermedad que al avanzar tiene el riesgo de  convertirse en un cáncer cervicouterino.

En su despertar a la vida, los adolescentes y jóvenes son una población vulnerable por su alta actividad sexual, acompañada de inexperiencia, información incompleta o inadecuada sobre los riesgos que existen de no ejercela con responsabilidad.

Así mismo, el uso inadecuado de preservativos o que estén en malas condiciones (como ese condón que se guarda en la cartera por mucho tiempo), son un factor de riesgo para enfermarse.

Durante mi práctica profesional, he tenido la tristeza de hacer diagnósticos de VIH/SIDA en hombres y mujeres menores de 20 años, algunos de ellos sin que hayan llevado una vida sexual promiscua (que no hayan tenido muchas parejas), en los cuales el denominador común es la falta de protección, por confianza en la pareja, por inexperiencia o desconocimiento. Hago mención de un comentario recurrente  entre mis colegas sin que exista la base científica para ello, en el que coincidimos por experiencia profesional  que los preservativos ultra delgados o de alta sensibilidad, pueden proteger de embarazos pero no de VIH, así que ante la duda, lo más adecuado es no utilizarlos, y mejor aun sería, la abstinencia sexual hasta tener una pareja estable.

Y es que además de las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos en adolescentes son situaciones que vienen a dificultarles  la vida, a cambiar sus planes, sueños y crecimiento.

Al formalizar una relación, la actividad sexual de las parejas en un inicio es intensa y vigorosa, pero es importante hablar abiertamente de esto, no considerar las relaciones sexuales como un tabú en el cual no se expresen dudas o incomodidades, sobre lo que se puede hacer para mejorarlas y preguntar si la satisfacción ha sido mutua, intentando así que sea un goce pleno en cada encuentro.

Las parejas, deben recibir información amplia con respecto a esto, conocer su cuerpo, conocer el cuerpo del otro, sus reacciones, pero sobre todo, sus sentimientos.

El conocerse, brinda la posibilidad de identificar esas señales que se emiten para propiciar un acercamiento, una entrega en cuerpo y alma, con una plenitud total que permita enamorarse más cada día y fortalecer esa unión. Así mismo, el conocer al otro, conlleva a entender ese rechazo físico que se genera cuando existe alguna situación de salud, emocional u hormonal y comprender que no se trata de una falta de amor. Y es así como, hablando y conociendo lo que sucede, se pueden evitar conflictos y malos entendidos de pareja.

Con respecto a lo anterior, pongo como ejemplo el período de climaterio y menopausia que se presenta en la mujer alrededor de los 50 años de edad, tiempo en el cual su apetito sexual disminuye, lo que propicia un rechazo, situación que hace pensar al hombre que ya no es amado, que no provoca deseo sexual en su pareja o esposa o incluso que ella tiene otra relación (esto es lo más común que he escuchado en consulta). Todo lo anterior condiciona una serie de reclamos, enojos y malos entendidos que friccionan e incluso fracturan la relación.

Esta crisis se puede evitar si la pareja acude a consulta para saber que sucede con respecto a la disminución de la actividad sexual y buscar en conjunto alternativas que les permitan corregirlas.

Es necesario que la parejas sepan que la actividad sexual es dinámica, un proceso en el cual se debe crecer juntos, conociendo, aceptando y mitigando los cambios  propios de la edad o de cada etapa de vida.

El cuidado de nuestra salud sexual es una ardua tarea que se construye día con día cuando se pone en práctica la educación recibida, cuando se pregunta a profesionales sobres las dudas que existen, cuando se ejerce con libertad responsable, cuando se practica la fidelidad con la finalidad de no adquirir de forma externa, enfermedades de transmisión sexual que luego se lleven a casa.

La relación sexual tiene como requisito indispensable el ser placentera para ambos y no tratarse únicamente de un deshago físico. Uno de los regalos más hermosos que tiene el ser humano es la sexualidad, medio por el cual se puede demostrar el amor que se siente por la pareja y que además tiene la particularidad de generar nuevas vidas que permiten consolidar familias ejerciendo una maternidad o paternidad responsable.

En la actualidad, nuestros jóvenes se enferman e incluso mueren por tener información insuficiente o inexacta.

El ejercicio de la intimidad sexual en la pareja debe tener 4 aspectos para alcanzar la plenitud de su amor y consolidación de la familia:

Libre: Nadie te presiona ni te debe forzar para amar.

Total: Entregas todo de ti sin reservas.

Fiel: Exclusivo para tu pareja para su protección y cuidado.

Fecundo: Dador de vida con el nacimiento de hijos y el crecimiento como personas de la propia pareja.


Así que celebremos la vida con amor, respeto y cuidado. Aprendamos y enseñemos a nuestros hijos.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Febrero del 2020






miércoles, 1 de enero de 2020

SÍNDROME DEL CUIDADOR


Hace algunos días llegó a la consulta una paciente de 56 años de edad para su control de Diabetes Mellitus e Hipertensión Arterial. Mientras la atendía pude percibirla sumamente inquieta e irascible. Al preguntarle qué sucedía, me confío que estaba muy alterada porque ya no aguanta el seguir cuidando a su mamá mayor de 80 años, quien se comportaba como una niña berrinchuda, que no obedecía órdenes y que no colaboraba para que se le pudiese cuidar de una forma más fácil, ya que se por su edad avanzada y enfermedades crónicas, no era autosuficiente. Aunado a ello, refirió no contar con el apoyo de la familia, lo cual le causaba mayores conflictos para dedicarse a sus asuntos personales, como lo es acudir a sus citas médicas, entre otros.

Al valorarla encontré que tenía la presión alta, cuando había logrado estabilizarse con el tratamiento prescrito anteriormente, mismo que había seguido de acuerdo a las indicaciones, e incluso había bajado de peso. Dadas estas condiciones físicas de salud  y lo que ella refiere de su estado de vida familiar, que era evidente en esos momentos ante la  afección emocional significativa que demostraba, infiero que tal alteración en su presión arterial es debida a que dicha paciente padece el SÍNDROME DE CUIDADOR, patología silente y desgastante que muchas veces pasa inadvertida, tanto para quien está sometido a ella como para  la familia.

Podría citar muchos casos de pacientes con este síndrome, es decir,  personas que están al cuidado de padres ancianos, familiares con enfermedades crónicas complicadas que han dejado secuelas, insuficiencia renal, cáncer en etapas agudas o de tratamiento con radio o quimioterapia, enfermedades psiquiátricas, secuelas de accidentes, niños con enfermedades congénitas  que afectan el estado neurológico, físico o que impiden la autonomía (parálisis cerebral infantil, síndrome de Down, autismo etc.), enfermedades que no tienen cura y que necesitan del cuidado de familiares.

La principal característica de las personas que padecen Síndrome del Cuidador es el agravamiento progresivo de la sintomatología negativa, como pueden ser dolores en diferentes partes del cuerpo, fatiga física o emocional, agotamiento, desesperación, desánimo que en ocasiones se dispara a irritabilidad, enfermedades agudas recurrentes, ataque al estado físico general, mismas que se originan cuando el cuidador, sin darse cuenta,  poco a poco transforma su vida en la del enfermo,  al asumir los problemas de éste como suyos, pero que al paso del tiempo le condicionan una afección en su estado emocional que puede iniciar desde una simple depresión hasta ataques de tipo esquizoide que  causen daños graves tanto personales así como que provoquen que los enfermos cuidados sean víctimas de violencia.

Y es que lo que  inicia como una noble y humanitaria encomienda, se puede convertir en una pesada carga, pues habitualmente se deja toda la responsabilidad en una persona, ya sea porque el enfermo cuidado se vuelva dependiente y no quiera que ningún otro familiar le cuide, o bien el cuidador esté al tanto de los medicamentos, horarios y formas de administración y los demás miembros de la familia lo desconozcan,  o simple y sencillamente por falta de solidaridad.

De manera inconsciente, el cuidador del enfermo se vuelve prisionero de su propia responsabilidad, la cual acapara toda su atención y energía al convertirse en su principal o única prioridad, lo que conlleva a descuidarse a sí mismo en forma generalizada y por consiguiente, se debilita su salud siendo susceptible de enfermarse. Pero también sufre otra afectación que sin proponérselo  se vuelve parte de su dinámica de vida, como lo es el aislamiento social, ya que al  no poder separarse de su enfermo deja de acudir a fiestas, reuniones con amigos o familiares,  o asistir a centros de diversión, por no considerarlo prioritario.  Incluso  se ven afectados en el área laboral pues renuncian a sus trabajos para dedicarse al cien por ciento a cuidar de su enfermo o adulto mayor.

Cuando en mi consulta atiendo pacientes que padecen el Síndrome de Cuidador, hago énfasis en preguntar ¿Quién o quiénes en casa pueden ayudar al cuidado del enfermo?, con el objetivo de establecer grupos de ayuda para el paciente, lo que es conocido como red de apoyo, que pretende distribuir la responsabilidad del cuidado y con ello disminuirle la carga física y emocional, que es el origen de los síntomas que presenta.

En el caso de que los familiares que puedan integrar la red de apoyo estén limitados para realizar el cuidado, existe la opción de contratar a personal de enfermería especializado dedicado al cuidado de enfermos crónicos o adultos mayores. Es entendible que no haya tiempo por situación laboral, pero se debe apoyar al cuidador de tiempo completo.

Otro tema que abordo con las personas que padecen el Síndrome de Cuidador es el emocional, ya que la mayoría de las veces experimentan culpabilidad por ya no querer atender a sus enfermos, por haberlos regañado o por no tenerles paciencia. Es importante que los cuidadores sepan que esto que les sucede no tiene que ver con tener buenos o malos sentimientos o con ser desagradecidos, sino que está en relación a un desgaste físico y emocional que puede ser reversible.

Así mismo, es importante saber las condiciones del enfermo que se cuida. Por ejemplo, no tiene caso regañar o corregir a un adulto mayor con demencia senil o a un enfermo con deterioro intelectual que no tiene la facultad para razonar en este regaño, aprender o modificar su comportamiento. Es desgastante, innecesario e inútil hacerlo.

Habitualmente después de que un anciano discute con su cuidador, en poco tiempo se comportará como si nada hubiese sucedido, pero el cuidador (sobre todo si tiene enfermedades como la diabetes o presión alta) se habrá descompensado y permanecerá molesto por un tiempo relativo pero suficiente para causar desajustes en su estado de salud.

Desafortunadamente, la paciencia no se vende en farmacias ni  establecimientos comerciales, pero el cuidador de enfermos debe tener una gran cantidad de ella, pues es la que le ayudará a realizar la difícil tarea de cuidados prolongados. De ahí la importancia de tomar descansos, relajación y realizar actividades recreativas que permitan recargar esa paciencia  tan necesaria. En consecuencia, al final de su encomienda (ya sea por fallecimiento o traslado del enfermo) el cuidador podrá sentirse satisfecho y tranquilo de su labor.

Una de las funciones principales de la familia es el cuidado de los más débiles,  actividad se aprende desde la infancia. Es una enseñanza que los padres dejan en los hijos cuando éstos los ven cuidar a los abuelos, ya  que el ejemplo es más contundente que las palabras. Y así, esta acción se repita cuando a estos hijos les toque cuidar a sus padres ya mayores.

No es  tarea fácil ser cuidador de un enfermo terminal, crónico o especial. Por el contrario, es una gran encomienda. De tal manera que conocer el riesgo que existe de padecer el síndrome de cuidador, permite planear estrategias familiares que eviten padecerlo. Que el cuidador no se enferme más que el paciente, o incluso, que no muera antes que él.

La salud del cuidador de enfermo es importante ¡cuidémosla!

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Enero del 2020





domingo, 1 de diciembre de 2019

INCAPACIDAD LABORAL

Conocer acerca de los certificados de incapacidad, así como sus beneficios, es un derecho y una obligación de los trabajadores en México, ya que su economía y el bienestar de su familia dependen de esto, por tal motivo el tema que abordaré en esta ocasión va relacionado con un área de salud conocida en el Instituto Mexicano del Seguro Social como Prestaciones Económicas.

En ocasiones, cuando los trabajadores se enferman aguantan el malestar  lo más que pueden con tal de no perder días de trabajo, sueldo, compensaciones económicas, bonos de productividad o propinas. Sin embargo, al no trabajar al cien por ciento en sus condiciones físicas, se exponen a sufrir complicaciones u otro tipo de accidentes poniéndose en peligro al igual que a sus compañeros de trabajo o a las personas que interactúan con ellos.

En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS por sus siglas) a través de su Reglamento de Prestaciones Económicas refiere lo siguiente en su Artículo 137: Se considera incapacidad temporal para el trabajo, la pérdida de facultades o aptitudes físicas o mentales que imposibilitan parcial o totalmente al asegurado para desempeñar su actividad laboral habitual por algún tiempo.

Cuando un trabajador cumple con estas condiciones, debe recibir un certificado de incapacidad laboral que le dispense de hacer su trabajo para evitar faltas que le puedan poner en riesgo de ser despedido así como para recuperarse de la patología que padece.
Veamos el siguiente ejemplo: un paciente llega a consulta por presentar un herpes labial (fuego labial) por lo que recibirá incapacidad si su trabajo es de trompetista, saxofonista o que utilice algún otro tipo de instrumento o equipo con la boca, pero si el trabajo del paciente consiste en limpieza, no tendrá impedimento para desarrollarlo por lo que no ameritará incapacidad por un herpes labial.

Los días de incapacidad dependerán de la condición del paciente y el criterio del médico tratante. Este criterio está basado en la historia natural de la enfermedad, su evolución, así como un catálogo de días probables de recuperación con el que los médicos cuentan.

Es importante saber que los trabajadores no reciben incapacidad únicamente por acudir a consulta o a realizarse estudios. Es por esto que no se otorga incapacidad como un justificante de consulta o atención.

En el Instituto Mexicano del Seguro Social existen varios tipos de incapacidad: por Enfermedad General, Maternidad, Enfermedad de Trabajo y Accidente de Trabajo o de Trayecto (inicialmente registradas como Probable Accidente de Trabajo o Probable Accidente de Trayecto al Trabajo según sea el caso).

A continuación, describiré las ramas de incapacidad laboral del Instituto Mexicano del Seguro Social previamente mencionadas.

INCAPACIDAD POR ENFERMEDAD GENERAL


Es la incapacidad que se otorga al paciente trabajador por cualquier enfermedad que no esté relacionada con el trabajo, siempre y cuando reúna los criterios que marca el artículo 137 del Reglamento de Prestaciones Médicas (RPM) del IMSS vigente (ya previamente mencionado).

En los servicio de urgencias de los hospitales y en los de atención médica continua de las Unidades de Medicina Familiar, se otorgan de 1 a 3 días de incapacidad inicial (en éstos servicios, por reglamentación no se pueden otorgar incapacidades subsecuentes o de continuidad). En los servicios de consulta externa de Medicina Familiar y Hospital se expiden de 1 a 28 días de incapacidad, de forma inicial o subsecuente.

Como parte de las prestaciones sociales que otorga el Instituto Mexicano del Seguro Social, se subsidia la incapacidad al derechohabiente, otorgándose un pago monetario por la misma. En el caso del certificado de incapacidad por Enfermedad General, se paga un 60% del sueldo del trabajador registrado ante el IMSS, a partir del cuarto día de incapacidad.

Hagamos el siguiente ejemplo: Si un trabajador gana $100.00 por día y recibe una incapacidad de 7 días por Enfermedad General, el trabajador recibirá por parte el IMSS un total de $240.00 el cual se desglosa de $60.00 por día de 4 días subsidiados. Los 3 días iniciales no se pagan por el IMSS, estos quedan a cargo de la empresa, quien de acuerdo al contrato firmado con el trabajador, podrá o no pagarlos.

Por ello, cabe enfatizar la importancia de que los trabajadores al momento de firmar un contrato laboral con una empresa, verifiquen que se les inscriba en el IMSS con su sueldo real, pues al registrarlos con un sueldo inferior, el subsidio que se recibe será de menor cantidad, además de afectarle en otras prestaciones sociales como el INFONAVIT.

INCAPACIDAD POR MATERNIDAD


Este certificado de incapacidad se expide a las trabajadoras embarazadas al momento de cumplir 34 semanas hasta antes de las 40 semanas de gestación. Esta incapacidad tiene una duración de 84 días naturales (incluyen días festivos e inhábiles).

El certificado de incapacidad por maternidad se paga al 100% del sueldo registrado ante el IMSS, siempre y cuando se hayan cotizado 30 semanas en los 12 meses anteriores a la fecha que inicia la incapacidad.

Para poder recibir la incapacidad, basta con acudir a UNA CONSULTA en Medicina Familiar, ya que no se necesita una cantidad determinada de atenciones para obtenerla.

INCAPACIDAD POR PROBABLE RIESGO DE TRABAJO


Es la incapacidad que se otorga a los trabajadores que han sufrido accidentes durante el desarrollo de sus labores, ya sea dentro de las instalaciones del centro de trabajo,  o bien,  fuera de ellas si así se requiere realizarlas dentro del horario de trabajo. En caso de haber sufrido el incidente en tiempo extra laboral, es importante indicarlo al médico que está elaborando el informe (formato ST-7), mismo que al final el paciente debe firmar avalando de esta manera que lo que está consignado es lo que él refirió en la atención médica inicial.

INCAPACIDAD POR PROBABLE RIESGO EN TRAYECTO DE TRABAJO


Es la incapacidad que se otorga a los trabajadores que han sufrido accidentes o incidentes durante el trayecto de su casa o trabajo o viceversa en un trayecto lógico y directo.

Estas dos últimas  ramas de incapacidad, se convierten en Accidente de Trabajo y en Accidente en Trayecto al Trabajo posterior a la calificación que el Médico de Salud en el Trabajo otorgue después de analizar los elementos aportados por el médico tratante inicial y el relato por escrito que la empresa hace del evento en los formatos que el paciente al momento del contacto inicial con los servicios de salud y que posteriormente lleva a su empresa para que sean llenados por los responsables del área.

Estos certificados, se pagan al 100% por ciento siempre y cuando hayan sido calificados como SI TRABAJO  o SI DE TRAYECTO, por eso la importancia de entregar a la brevedad posible la documentación al Departamento de Salud en el Trabajo a fin de agilizar la calificación y en consecuencia el pago de la incapacidad.

INCAPACIDAD POR ENFERMEDAD DE TRABAJO


Es la incapacidad que un trabajador recibe  cuando por causa de su trabajo enferma en un tiempo posterior. Podemos poner como ejemplo la pérdida de la audición de un trabajador después de estar expuesto de forma prolongada y constante a ruido en exceso. Al igual que las incapacidades de trabajo o trayecto, esta es pagada hasta que es calificada por el Médico de Salud en el Trabajo.

Con respecto a los casos de incapacidad de tipo laboral, es importante saber que el trabajador sólo podrá reincorporarse a sus labores previa valoración médica para otorgar alta a través de un formato llamado ST-2.

REQUISITOS PARA RECIBIR INCAPACIDAD

Los requisitos que los pacientes necesitan para obtener su incapacidad son: estar vigente en sus derechos, tener un espacio de consulta, cumplir las condiciones que establece el artículo 137 de del RPM, identificarse con credencial de elector (que no esté vencida) o algún otro tipo de identificación oficial con fotografía de tipo federal y, saber o conocer la razón social de la empresa. Cabe mencionar que la razón social de una empresa, es el que viene registrado en el contrato o recibo de nómina del trabajador y que muchas veces no coincide con el nombre comercial.

De igual manera, es importante tener en cuenta que un trabajador incapacitado, está protegido por las leyes mexicanas y no puede ser despedido por su patrón mientras esta incapacidad dure. Así mismo después de más de 99 días de incapacidad ininterrumpidos, el trabajador incapacitado será candidato a una pensión parcial.

Por último,  es importante saber que a partir del 2020, el Instituto Mexicano del Seguro Social, dejará de pagar las incapacidades a través de instituciones bancarias. Este pago se realizará por medio de un depósito directo al estado de cuenta bancario del incapacitado, por lo que es necesario que los trabajadores acudan al servicio de prestaciones económicas de las Unidades de Medicina Familiar a las cuales pertenecen a fin de registrar su cuenta bancaria.

Para esto es necesario presentar original y copia de su credencial de elector, clabe interbancaria y original y copia del documento en donde se encuentre registrado su número de seguridad social.

Tu salud es un derecho, ejércelo con responsabilidad.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Diciembre del 2019






sábado, 2 de noviembre de 2019

PIES HINCHADOS


El edema de miembros pélvicos o inferiores, también conocido como pies hinchados o retención de líquidos, es una causa poco frecuente de consulta;  pero muy interesante y difícil de diagnosticar por el reto que implica la amplia cantidad de patologías que pueden presentar esta sintomatología.

El edema de miembros pélvicos es más común en personas de edad avanzada, aunque también  se puede presentar a cualquier edad y género dependiendo del padecimiento o circunstancia que lo condicione.

Habitualmente, las personas que tienen pies o piernas hinchadas no acuden de inmediato al médico pues la mayoría de la veces no existe dolor, lo que favorece que de primera instancia deciden probar remedios caseros, que en muchos casos después de cierto tiempo, no logran disminuir el edema y por el contrario retardan la atención médica oportuna.

Las causas de tener edema de miembros pélvico pueden ser las siguientes:


  • Insuficiencia Vascular Periférica

  • Trombosis Venosa Profunda

  • Medicamentosa

  • Éstasis Venosa

  • Infección Urinaria

  • Insuficiencia Renal

  • Celulitis Infecciosa

  • Síndrome Nefrítico

  • Hipotiroidismo

  • Edad Avanzada

  • Obesidad

  • Insuficiencia Cardiaca

  • Traumatismos

A continuación describo de forma breve cada una de las causas mencionadas.

Insuficiencia Vascular Periférica
Consiste en un daño u obstrucción en los vasos sanguíneos más alejados del corazón, las venas y las arterias. Esto sucede por una deformidad, inflamación, aumento de tamaño u obstrucción de las paredes de los vasos sanguíneos, las cuales pueden ser causadas por la ateroesclerosis, factores genéticos, sedentarismo, obesidad, tabaquismo, hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus, dislipidemia (altos niveles de colesterol en la sangre), entre otros factores.

La insuficiencia vascular periférica puede causar enfermedades tales como la flebitis, várices (telangiectasias, varículas o várices en “filamento de escoba”, várices reticulares, várices tronculares, várices de las malformaciones congénitas, etc.), trombosis, embolia pulmonar, úlceras, entre otras.

El edema de miembros pélvicos es causado en esta enfermedad por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo y puede ir acompañado de calambres y dolor de las piernas.

Trombosis Venosa Profunda
Esta patología se produce por la formación de un coagulo en una vena profunda,  comúnmente en muslos y piernas, aunque también se puede presentar en vasos sanguíneos de la pelvis e incluso brazos.

Esta es una enfermedad que necesita un diagnóstico rápido y tratamiento a la brevedad pues puede incluso causar muerte al desprenderse el coagulo y viajar por el torrente sanguíneo hacia los pulmones, patología que se conoce como Tromboembolia Pulmonar.

Esta enfermedad puede causar edema de los miembros inferiores y/o dolor, sin embargo puede ser asintomática y dar únicamente hinchazón de las piernas.

Edema de pies por Medicamentos
Algunos medicamentos pueden causar edema de miembros inferiores, como los utilizados para depresión y/o ansiedad (antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la monoaminooxidasa, IMAO por sus siglas), medicamentos para la presión arterial llamados bloqueadores de los canales de calcio como por ejemplo al Amlodipino, hormonas como el estrógeno (contenidas en los medicamentos anticonceptivos y la terapias de reemplazo hormonal otorgadas a pacientes jóvenes a las cuales se le han extirpados los ovarios o aquellas que cursan en períodos de climaterio-menopausia) así como la testosterona;  corticoesteroides como los que se usan en el asma, lupus, enfermedades reumáticas. Todos los anteriores  se han identificado como los medicamentos que por lo general causan edema.

Éstasis Venosa
Es común que después de un largo viaje por autobús, auto, avión o tren se pueda presentar edema de los pies, tobillos e incluso piernas, el cual puede ir acompañado con cambio en la coloración de la piel, resequedad o comezón de la misma.

Esto es causado por la deficiencia que tienen las válvulas de las venas de las piernas para devolver la sangre al corazón después de un período prolongado de sedentación, es decir, de permanecer sentado. Sin embargo, estar de pie durante mucho tiempo también provoca esta alteración.

Infección Urinaria
Las bacterias que causan infección de  la vía urinaria condicionan que se manifiesten ciertos síntomas dependiendo del sitio donde esté localizada dicha infección. Si no existe dolor, ardor o alguna otra situación que exija la visita prioritaria al médico, el paciente puede permanecer mucho tiempo con la infección en la vía urinaria sin recibir tratamiento. En estas circunstancias se deteriora el funcionamiento renal y en consecuencia la retención de líquidos se hace evidente con el edema de los pies.

Insuficiencia Renal
Esta enfermedad puede ser de tipo agudo o crónico, pero en ambas está presente el edema de pies y piernas, aunque también es posible observarlo  en las manos, párpados, cara y cuello.

Síndrome Nefrítico y Síndrome Nefrótico
El síndrome nefrítico es una enfermedad que se caracteriza por la aparición de sangre en la orina (hematuria), elevación de la tensión (hipertensión arterial) y un fallo agudo de la función renal que provoca que el niño orine menos (oligoanuria), y retenga líquido y se hinche (edema). Se puede producir tras una infección, como una amigdalitis o bien, una infección de la piel producida por una bacteria llamada estreptococo.

El síndrome nefrótico suele aparecer como resultado del daño en los pequeños vasos sanguíneos de los riñones que filtran los desechos y el exceso de agua en la sangre. Generalmente, también incide alguna enfermedad subyacente.

Los síntomas incluyen hinchazón alrededor de los ojos y en los pies y los tobillos, orina espumosa y aumento de peso debido a la retención de líquidos.

Celulitis Infecciosa
Es causada por una infección de la piel y es más común en las piernas aunque se puede localizar en cualquier parte del cuerpo. Tiene un avance rápido y se caracteriza por aumento de la temperatura perilesional (hiperemia), rubor o enrojecimiento, dolor, aumento de volumen o edema. Se presenta en un solo miembro pélvico (es asimétrica). Su tratamiento debe ser inmediato previa valoración médica.

Hipotiroidismo
Esta enfermedad se caracteriza por una baja producción de hormonas en la tiroides y entre su diferente sintomatología se encuentra el mixedema es una alteración de los tejidos que se caracteriza por presentar un edema producido por infiltración de sustancia mucosa en la piel, y a veces en los órganos internos, a consecuencia de un mal funcionamiento de la glándula tiroides y es más evidente en las piernas del paciente.

Edad avanzada
Como consecuencia del envejecimiento existe un deterioro en el sistema circulatorio que propicia que  las persona ancianas presenten edema de pies y piernas. De igual manera, las secuelas neurológicas, el uso de silla de ruedas e imposibilidad para caminar, obligan  que el paciente permanezca con las piernas colgando lo que origina éstasis venosa y edema en consecuencia.

Obesidad
La obesidad condiciona que las personas que la padecen cursen con sedentarismo, situación que es caracterizada por la poca o nula actividad física. También, los obesos cursan habitualmente con hipercolesterolemia que es una de las causas de la ateroesclerosis que deteriora las venas siendo más evidente su daño en las partes más distales del cuerpo. Por lo anterior, el edema de miembros pélvicos es  común en las personas obesas. Sin embargo, no es algo que se deba minimizar o pasar por alto, pues este edema puede ser causado por otras patologías.

Insuficiencia cardiaca
El edema que se causa por la insuficiencia cardíaca es simétrico. Se asocia a insuficiencia cardiaca derecha o insuficiencia cardiaca congestiva venosa y suele aumentar en forma ascendente. Su diagnóstico dependerá de la evidencia de datos de falla cardiaca como historia de infarto agudo al miocardio, presencia de ortopnea o disnea paroxística nocturna, hepatomegalia, ingurgitación yugular, etc.). Su aparición es signo de que la patología cardiaca se está complicando y que amerita una revaloración médica inmediata.

Traumatismos
En estas situaciones, el edema es unilateral, usualmente asociado a inflamación por fracturas, cirugías, lesiones o quemaduras, se autolimita en semanas o meses según la lesión primaria.

Y así como las anteriores mencionadas, existen muchas otras patologías que pueden condicionar la aparición de edema de miembros inferiores, por lo que es importante no minimizar esta situación y acudir al médico en la prontitud que sea posible.

Deja tu salud al cuidado de los profesionales.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Noviembre del 2019





martes, 1 de octubre de 2019

EL PLACER DE COMER

La comida es una necesidad básica del ser humano. No se puede subsistir mucho tiempo sin comer; sin embargo, hay personas que no comen para vivir, sino que viven para comer y además, comer mal y en exceso. Esta es la combinación ideal para padecer patologías como la obesidad y otras  enfermedades crónico-degenerativas derivadas de esta misma.

Uno de los  motivos que mis pacientes me han expresado  para no acudir a consulta de chequeo rutinario e incluso cuando tienen algún malestar, es el clásico cuestionamiento: ¿para qué voy con el doctor si me va a decir que deje de comer lo que me gusta? ¿Te recuerda algo esto?

Una realidad que no podemos negar es que sin darnos cuenta nuestros hábitos alimenticios se convierten en uno de los principales factores de riesgo para enfermarse, cuando comemos y bebemos lo que nos gusta sin ponernos límites. Al paso del tiempo ya somos adictos al azúcar, a las grasas, carbohidratos y a varios tipos de alimentos que consumidos en exceso  pierden su cualidad nutritiva volviéndose nocivos para la salud.

Siendo niños, adolescentes o adultos jóvenes, las actividades físicas y el metabolismo acelerado permiten comer mal y en exceso sin aparentemente causar algún daño. Sin embargo, poco a poco, en forma silente, estos malos hábitos alimenticios van generando cambios patológicos en nuestro cuerpo. 

Por consiguiente, es importante resaltar que  la conducta en la alimentación es un aprendizaje adquirido en el seno familiar. 

Recuerdo que cuando niños, mi abuelita nos decía: coman tortilla para que se llenen bien, pues al rato tendrán hambre y volverán a comer. Así mismo, era común que el plato fuerte en nuestro menú familiar fuera invariablemente acompañado de frijoles y arroz en cantidad abundante. Imagínense: tortilla, arroz, frijoles en un solo platillo, grandes cantidades de carbohidratos que poco a poco iban acumulando kilos a nuestra niñez. 

Y es que a mis padres y abuelos no les enseñaron lo suficiente de la cultura de la alimentación balanceada que hace referencia al plato del buen comer. Fue hasta que se enfermaron de problemas cardíacos que su alimentación fue cambiando, pero lo curioso es que sólo cambió la alimentación de los enfermos, pues el resto de la familia siguió comiendo como estaba acostumbrada, sin tener en cuenta que genéticamente tendríamos la misma predisposición de padecer las enfermedades diagnosticadas.

Es así que el comer sano es todo un  proceso de educación que debe iniciar desde los primeros años de vida. En el trabajo  me he encontrado con pacientes que juran y perjuran que comen sano pero la báscula dice lo contrario a la hora de la consulta. ¿Qué sucede? ¿A caso los pacientes mienten al grado que ellos mismo se creen esa mentira? No necesariamente. La explicación está en que muchas veces efectivamente si están comiendo sano, verduras, frutas, leguminosas, pocas cantidades de proteína y grasa animal. El fallo está en la cantidad de alimento que se consume, pues aunque los productos de la dieta diaria  sean los adecuados, si se ingieren en cantidades elevadas sobrepasan el porcentaje de calorías que nuestro organismo requiere, lo cual  nos hace subir de peso. 

Un ejemplo que uso con respecto a lo anterior es el de las vacas, cuya alimentación consiste únicamente de pasto. O acaso, ¿estos animales  comen tacos, pizzas,  hamburguesas u otro alimento que las engorde? Sabemos que no. Las vacas sólo comen pasto o forraje, pero las grandes cantidades que consumen hacen que sean animales con mucho peso. Mismo ejemplo se puede aplicar a los gorilas que únicamente comen plantas y frutas, pero la cantidad de su consumo es alta, situación que les permite ganar peso.

Además de la cantidad de alimento, también interviene en la ganancia de peso las veces que se come en el día. Algunas personas sólo hacen dos alimentos al día o por querer bajar de peso dejan de cenar como una estrategia para conseguirlo. El ayuno prolongado  condiciona que nuestro metabolismo se torne lento como un mecanismo de subsistencia,  a fin de preservar energía. Por tal motivo, no comer en tiempo y horario es inadecuado. 

De hecho, lo ideal es comer cinco veces al día para mantener el metabolismo acelerado y así conservar  o incluso disminuir el peso. Se recomienda desayuno, colación a media mañana, comida, colación a media tarde y cena. Se puede aplicar el plan alimenticio monárquico como estrategia: desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo.

Algunas personas muestran ciertos signos que reflejan sus malos hábitos alimenticios, como el estar obesos y tener oscurecida la piel del cuello, axilas y región inguinal  (Acantosis Nigricans), pero no consideran como un problema de salud esta condición física y así viven por mucho tiempo hasta que su cuerpo resentido por los excesos les pasa la factura al presentar un problema en su funcionamiento que los obliga a prestarle atención porque las molestias son mayores, al grado tal de impedirles continuar con sus actividades cotidianas. 

Entonces acuden al médico para estar bien, pensando que al solucionarse esa situación agraviante que presentan, su vida puede seguir como antes, sin pensar que el origen de ello ha sido  mantener por muchos años, una conducta alimenticia desfavorable, o sea, malos hábitos alimenticios. 

Cuando ya se confirma la enfermedad y las causas que la ocasionaron, empieza el drama y viene la angustiante pregunta: ¿y ahora, que voy a comer? Cuestionamiento que es válido ante el cambio de alimentación que puede ser radical para los pacientes. Sin embargo, las exigencias en la alimentación que se indican  como condición necesaria para afrontar una enfermedad, no deben percibirse como  un castigo o consecuencia de decisiones inadecuadas. Sino por lo contrario, son una herramienta sumamente importante que junto con el tratamiento clínico permiten que la salud se restablezca satisfactoriamente. Más aún,  puede ser que el plan alimenticio acorde a las condiciones físicas del paciente sea la terapéutica única en el control de la patología. 

El plato del bien comer es una excelente guía que facilita poder llevar una dieta  sana, balanceada y nutritiva. Este consiste en consumir en una comida los tres grupos de alimentos que aportan al organismo los nutrientes necesarios para conservar la salud: una porción de verduras y frutas, otra de cereales y leguminosas, y una tercera de alimentos de origen animal.  

Te comparto una página del INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL en donde encontrarás información sobre el plato del buen comer: PLATO DEL BIEN COMER 

Comer es un placer, un deleite y para muchas personas puede ser un privilegio.  Por consiguiente, para que no pierda esta esencia debemos ser responsables al satisfacer esta necesidad y darnos el gusto de poder comer  lo que nos agrada sin dañar la salud.

Escuché de mi padre lo siguiente: se puede comer de todo, pero no en exceso. Como bien dice  la frase tan popular, nada con exceso, todo con medida. Y aunado a la cantidad  en la ingesta de un  alimento va su calidad, en cuanto a que si dicho producto favorece la vida o la disminuye.  

Procura que lo que comas te de vida, no te la quite. Así que si tienes problemas con tus hábitos alimenticios, con la báscula o con tu condición física, no te quedes cruzado de brazos y acude a un profesional que pueda ayudarte. 

Recuerda no automedicarte ni jugar al médico, eso puede ser dañino para tu salud. Deja tu salud al cuidado de los profesionales. 


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar


Cancún, Q. Roo, México. Octubre del 2019





domingo, 1 de septiembre de 2019

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Hace algunos días me sucedió una experiencia difícil que desafortunadamente es muy común en los tiempos actuales que como sociedad nos toca vivir.

Resulta que un jueves por la tarde cuando me dirigía al trabajo, pasé a una tienda de conveniencia a comprar una botella de agua. Justo en el momento que me tocaba pagar, estando de espaldas a la puerta principal, entraron dos individuos armados para asaltar el establecimiento.

Los delincuentes nos apuntaron con pistolas, separándome del resto del grupo por ser el único hombre adulto. Todo el tiempo que duró el atraco, uno de ellos me apuntaba con el arma a una distancia menor a metro y medio, le temblaba la mano con la que sujetaba la pistola mientras me daba órdenes a gritos, traía los ojos rojos y un sudor profuso, signos de que estaba intoxicado con alguna droga.

La situación fue de extremo peligro y al ver lo alterado que estaba el ladrón pensé: A éste se le va a escapar un tiro y me va a matar. Sin embargo, sacando fuerzas de mi interior, no perdí la calma y me mantuve ecuánime. Posteriormente, los asaltantes nos encerraron en la bodega de la tienda y huyeron. Es así como salimos para hablar con la policía, que  ya estaba ahí.

En el momento de hacer las declaraciones, empecé a temblar de una manera incontrolable y no pensaba con claridad. Al darme cuenta de esto, respiré profundo, tomé agua y poco a poco recuperé la calma para concluir mi testimonio. Enseguida  me retiré de la tienda para continuar hacia el trabajo como si nada hubiera pasado.

Durante las consultas varios pacientes me preguntaron  si estaba bien e  hicieron comentarios como que me veía pálido y notaban una expresión diferente en mi semblante. Escuchaba lo que me decían sin darle mayor importancia, pues en realidad no experimentaba malestar alguno, me sentía bien, por lo que realicé mi trabajo sin ningún contratiempo, más que unos minutos de retraso al inicio.

Por la noche, en casa le platiqué a mi familia lo que me había sucedido, pues aunque ya les había informado por teléfono, ahora les narré a detalle la amarga experiencia que tuve. Reviví aquellos momentos  tan difíciles y nuevamente empecé a temblar, a ponerme nervioso. Para no alargarme más en este relato, les comento que  así estuve  casi 48 hrs, con un sueño difícil de conciliar y frágil, falta de concentración y un dolor muscular intenso.
Los síntomas y el malestar que experimenté después del estresante evento, reciben el nombre de  shock postraumático, también conocido como trastorno  de estrés postraumático.

Está patología aparece en personas que han sufrido o vivido un episodio dramático en su vida: asalto, violación, secuestro, accidentes, ataques terroristas, tiroteos, guerras, derrumbes, muertes violentas o inesperadas de seres queridos o cercanos, incendios, encarcelamientos, pérdida inesperada del trabajo o patrimonio, fenómenos naturales como huracanes, temblores, inundaciones, o cualquier otro suceso que se caracterice por ser dramático e imprevisto.

Es importante recalcar que cada individuo tiene una respuesta diferente en las situaciones antes descritas y que no todos presentan la misma intensidad postraumática, ni el tiempo de duración de la misma, incluso hay personas en las que no se les presenta este trastorno.

Hasta el día de hoy, los especialistas en esta rama (psiquiatras) no saben a ciencia cierta el por qué los individuos responden de diferente manera, pero se cree que la cuestión genética y la situación familiar son factores determinantes en la aparición de esta patología. De igual manera, el antecedente de traumas emocionales del pasado aumenta el riesgo de padecer este trastorno después de un acontecimiento reciente.

El término estrés, tiene sus raíces de la palabra en latín STRIGERE que significa provocar tensión. Durante un evento agudo de estrés, nuestro cuerpo libera unas sustancias que se llaman ADRENALINA y NORADRENALINA (sustancias llamadas catecolaminas) que provocan aumento de los latidos cardiacos (taquicardia), la frecuencia respiratoria (taquipnea), la sudoración (transpiración profunda o diaforésis), los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia) dilatación de las pupilas (midriasis), se altera el tono muscular (los músculos se tensan) y la digestión se vuelve más lenta (bradipepsia). Las catecolaminas causan en la mayoría de los casos, cambios fisiológicos que preparan al cuerpo para la actividad física. De igual manera se libera el CORTISOL, que es una hormona  secretada por la glándula suprarrenal y provoca la elevación de la glucosa en la sangre para producir energía. Es por lo anterior que existe la creencia de que un susto, disgusto o actividad estresante puede causar diabetes. Sin embargo, las hiperglucemias transitorias o aisladas no se pueden considerar como diabetes.

Después del evento agudo, el cuerpo entra a una fase de resistencia para equilibrar y reparar toda la descarga hormonal que recibió y lo que ésta condicionó, a fin de estabilizarse. Como parte de este ajuste, las glándulas suprarrenales siguen liberando grandes cantidades de cortisol.

Cuando a alguien se le detecta diabetes después de un evento estresante, no significa que se le haya presentado por esto, sino que ya tenía una diabetes no diagnosticada que aún no producía malestares. La hiperglucemia que se genera durante esta situación provoca que los síntomas sean evidentes.

Posterior a la fase de resistencia durante el evento traumático, se inicia una fase conocida como de agotamiento, en la cual el cuerpo consume sus reservas de adaptación y provoca síntomas como dolor de cuerpo, agotamiento, presión arterial alta, cefalea, bajas defensas (alteración del sistema inmunológico), alteraciones en la piel, ansiedad y depresión entre otros. Esta etapa es transitoria y se autolimita, es decir, las molestias desaparecen por sí mismas. Pero,  cuando la persona persiste con estos síntomas, debe acudir al médico ya que puede necesitar medicamentos que le ayuden a superarla.

El conocer todo esto, permite al paciente o su familia, identificar síntomas que indiquen la presencia de estrés postraumático, padecimiento que requiere atención médica inmediata. 

La persistencia del mismo sin atención, puede derivar en enfermedades psiquiátricas que afecten a la persona en su funcionalidad social, laboral y/o familiar. De aquí la importancia de no considerarlo como algo que se pueda resolver sin atención médica.

Deja tu salud al cuidado de los profesionales.



Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Septiembre del 2019





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