jueves, 1 de junio de 2017

DORMIR SIN DESCANSAR

¿Recuerdas alguna ocasión en la cual hayas dormido más de lo habitual y al momento de despertar te experimentes aun cansado?

El cansancio posterior al descanso es una condición de salud a la cual las personas no le dan la debida importancia.

Pero antes de hablar del cansancio, es necesario conocer las fases del sueño, las cuales se dividen en NREM (No rapid eye movement) y REM (rapid eye movement). La NREM se divide a su vez en 4 subfases: (FASE 1) INICIACIÓN DEL SUEÑO, (FASE 2) COMIENZO DEL SUEÑO, (FASE 3 y 4) SUEÑO DE ONDA LENTA EL CUAL ES REPARADOR Y PROFUNDO. El sueño ocurre en ciclos de aproximadamente 90 minutos, alternándose entre sueño NREM y REM, normalmente en ese orden y generalmente cuatro o cinco ciclos por noche.

Es necesario pasar por todas las fases para lograr el descanso, por lo que se necesitan cuando menos 6 horas de sueño para completar los 4 ciclos. Cuando este lapso de tiempo  se ve interrumpido, es difícil alcanzar estas fases, de tal manera que aunque durmieras 12 horas, no lograrías el descanso total y despertarías aun con cansancio.

Son muchas las causan que pueden originar la interrupción de las etapas de sueño: problemas respiratorios, situaciones ambientales, enfermedades digestivas, consumo de sustancias o drogas, alteración del ciclo circadiano, entre otras.

Es muy común que los padres acudan a consulta pidiendo vitaminas porque a sus hijos les cuesta mucho trabajo levantarse por las mañanas, lo que a su vez condiciona retardos o ausencias escolares.

Como profesionales de la salud, entre los puntos que interrogamos son ¿Cuántas horas duerme el niño? ¿Cómo se comporta durante el sueño? ¿Tose de noche? ¿Se orina en la cama? ¿Tiene pesadillas? ¿Duerme con la boca abierta? ¿Ronca? ¿Es inquieto (da vueltas o se mueve mucho) a la hora de dormir?

Todas estas preguntas van encaminadas a determinar si existe alguna enfermedad que condicione que el infante no complete sus fases de sueño.

Entre las causas más comunes se encuentran la Rinitis Alérgica y el Asma, que se caracterizan por la clásica tos nocturna que se presenta al poco tiempo de dormirse, con obstrucción de la vía respiratoria superior motivo por el cual duerme con la boca abierta e incluso ronca. Al no respirar adecuadamente, el niño constantemente se está moviendo en la cama y en consecuencia interrumpe las fases del sueño por lo que no logra el descanso.

Algo similar sucede en los adultos que tienen obesidad mórbida y padecen el SÍNDROME DE APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO (SAOS), patología en la cual el individuo ronca de manera estridente y tiene episodios en los cuales literalmente deja de respirar, lo que condiciona que despierte de forma brusca para establecer la respiración. Está descrito en la literatura que el SAOS puede ser tan grave que incluso condiciona muerte súbita.

Las personas que padecen EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), Asma, Rinitis Perenne, Rinofaringitis o Faringitis Aguda, Hipertrofia de Cornetes, Hipertrofia Amigdalina, Hipertrofia de Adenoides y otras enfermedades respiratorias similares, cursan con características similares a las anteriormente descritas.

Entre las situaciones ambientales que intervienen para no poder conciliar un sueño que permita el descanso, podemos encontrar: cuartos con poco hermetismo que permitan el paso de ruido del exterior, la presencia de mascotas (perros y aves), colchones en mal estado, aparatos de aire acondicionado o ventiladores ruidosos, el mantener aparatos electrónicos encendidos durante las horas de sueño como el televisor, computadoras, tabletas o smartphones. Con respecto a estos últimos, expertos en la materia han demostrado que cada vez que el teléfono recibe una notificación, aunque esté en modo silencio, la luminosidad de la pantalla condiciona un estímulo al cerebro el cual reacciona inmediatamente. Por tal motivo es recomendable apagar estos aparatos cuando se disponga a dormir. De igual forma no se recomienda su uso a oscuras por periodos prolongados antes de acostarse.

Así como las enfermedades respiratorias alteran los períodos de sueño, también  las enfermedades digestivas son causantes de la interrupción del mismo. La Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico (ERGE), es una enfermedad en la que el esófago no tiene la capacidad de retener los jugos gástricos, condicionando que al estar el paciente acostado, el jugo gástrico regrese hacia la boca y  provoque irritación de la garganta, tos, vómitos e incluso pueda dirigirse hasta los bronquios y causar broncoaspiración. Dependiendo del grado de los síntomas, determinará que el paciente desperté cansado  o no. Sin embargo,  hasta los síntomas leves son suficientes para que el paciente interrumpa sus fases de sueño. La dispepsia, la gastritis, la esofagitis, las hernias hiatales, son también condicionantes de este problema.

Mención especial debe darse a los oxiuros, un gusano intestinal que tiene hábitos nocturnos y que desciende en las noches hasta los márgenes del ano y causa molestias importantes, sobre todo en los niños, lo que hace que despierten con gritos y llanto, que algunas veces se confunden con pesadillas. Cuando un niño despierta llorando a media noche, es adecuado revisar en esos momento si existe la presencia de alguno de estos gusanos (los cuales semejan pequeños filamentos blanquecinos) moviéndose en la periferia del ano.

Existen también sustancias que actúan sobre el sistema nervioso impidiendo el sueño o provocando un sueño muy superficial. Los medicamentos para control de peso tipo anfetaminas, las drogas no legales tipo anfetaminas, la cafeína,  provocan alteraciones en el patrón del sueño. Es recomendable que los medicamentos sean otorgados por un médico previa evaluación clínica. De igual manera, la cafeína es una sustancia que provoca insomnio, pero además tiene efecto diurético lo que da como consecuencia que el paciente tenga que acudir durante la noche a orinar, por lo que no logra completar sus ciclos de sueño.

En mi práctica profesional, me he encontrado pacientes hipertensos o cardiópatas que son tratados con diuréticos como la clortalidona, hidrocloriazida, furosemida, espironolactona, pero que no han recibido información precisa sobre el horario de ingesta de sus medicamentos y cometen  el error de consumirlos de noche. En consecuencia, se despiertan con frecuencia por la necesidad de orinar.

De igual manera, los pacientes que padecen diabetes, cuando sufren un descontrol por elevación importante de la glucosa en sangre, tienen como síntoma la poliuria, esto es orinar grandes cantidades frecuentemente durante el día y la noche, presentándose  así el incómodo síntoma que impide el descanso adecuado.

Otra patología común en los varones mayores de 50 años es la hipertrofia o hiperplasia prostática que puede condicionar una uropatía obstructiva. Esto significa que el paciente disminuye el calibre del chorro de la orina, orinando incluso por goteo y sin lograr el vaciamiento total de la vejiga, lo que condiciona tener que orinar muchas veces. Cuando esta sintomatología se presenta por la noche, recibe el nombre de nicturia y es causante de alteraciones del sueño.

Los trabajadores que tienen horarios laborales cambiantes en turnos matutinos, vespertino o nocturnos, sufren al paso del tiempo alteraciones del ciclo circadiano lo que condiciona que no puedan dormir el tiempo mínimo requerido y evitando alcanzar las etapas de sueño que propicien el descanso.

Como podemos observar, son muchas las causas que conllevan al cansancio matutino al despertar. La importancia de identificarlas radica en que se pueden corregir bajo tratamiento médico. No cometa el error de pensar que su cansancio al despertar  es por falta de vitaminas.

¡A dormir se ha dicho!


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Junio del 2017



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lunes, 1 de mayo de 2017

USO DE MEDICAMENTOS

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos los médicos es el desapego de los pacientes a los tratamientos indicados.

Para que un medicamento funcione, el paciente lo debe tomar en la cantidad, horario y tiempo indicados. Sin embargo es muy común que el paciente suspenda el tratamiento al momento de sentirse bien, lo que puede condicionar una recaída de su enfermedad o una complicación si la enfermedad no fue erradicada del cuerpo.

De igual manera, existe en la actualidad la posibilidad de cambiar el medicamento de patente por uno genérico intercambiable (siempre y cuando el médico lo haya autorizado en su receta), pero algunos establecimientos farmacéuticos, cambian el medicamento original por otra sal, argumentando que es lo mismo y aprovechando el desconocimiento del paciente, situación que es sumamente grave.

Pongamos como ejemplo a un paciente que por infección de la vía urinaria le han recetado un medicamento de patente que contiene norfloxacina, pero el farmacéutico al no tener ese medicamento genérico, le vende al paciente eritromicina, argumentando que es y sirve para lo mismo, situación completamente falsa. Y me atrevo hacer estas aseveraciones porque las he observado con más frecuencia en últimas fechas durante mi práctica profesional.

No porque una medicina rime en su nombre significa que sirva para lo mismo o que sea de la misma familia.

Es importante como médicos, especificar al paciente qué medicamento comprar, y en caso de que se le proponga un cambio por las farmacias, debe existir una comunicación entre el paciente y el médico que permita dar asesoría.

También, existe una mala costumbre de automedicación. Esta práctica, dificulta el actuar del médico, pues el paciente primero ya se automedica y cuando ya no puede más acude al médico, en algunas ocasiones complicado o con gravedad. Por ejemplo, un dolor abdominal (cólico) es algo muy común que no necesariamente tiene que ser visto por un médico y que los pacientes tratan con remedios caseros o medicamentos de libre venta para dolor. Algunos otros pacientes, de forma temeraria, consumen antibióticos (aunque en teoría no se pueden comprar sin receta) si el dolor persiste y se acompaña de otros síntomas como la fiebre o nauseas, hasta que ya no aguantan más y acuden al médico, pudiéndose tratar de una Apendicitis que ya se complicó por el tiempo de evolución o alguna otra enfermedad de las que comprenden los síndromes dolosos abdominales. ¿Ven que no es tan sencillo automedicarse?

Los buscadores de internet, son un arma de doble filo, pues los pacientes juegan a ser médicos y al buscar sus síntomas, aparecen muchas enfermedades e incluso cómo tratarlas, por lo que se automedican. Pero en realidad no hay una valoración médica que sustente dicho diagnóstico.

El internet es una herramienta muy valiosa para conocer más de los males que aquejan la salud de las personas, su origen, evolución y complicaciones. Este conocimiento sirve como cultura general que nos permita hacer conciencia sobre la importancia de recibir oportunamente  atención médica.

Por tal motivo, las consultas por vía telefónica, redes sociales o a distancia, no son correctas ni éticas, pues se debe revisar al paciente siempre. Una simple tos puede ser una neumonía, un dolor de cabeza derivar en  una crisis hipertensivas, un dolor tipo gastritis puede tratarse de un infarto. Lo sencillo puede ser complicado y lo que aparente ser complicado, en muchas ocasiones es sencillo y fácil de tratar si se maneja de forma expedita y acertada.

Por todo lo anterior, recomiendo a mis pacientes que no jueguen al doctor. Han sido 7 años de carrera universitaria, 3 a 5 años de postgrado y muchas horas, días, meses y años de capacitación médica continua para poder emitir diagnósticos. Si después de toda esta preparación académica aún cabe la posibilidad de algún error, ¿no es lógico que un paciente se equivoque al emitir un tratamiento o automedicarse?

Como mencioné al principio, los medicamentos se deben utilizar como se indican por el médico. Algunas veces antes de los alimentos, otras veces después de los alimentos, sin alimentos, sin uso de alcohol, sin combinar con otros medicamentos, sin el consumo de ciertos alimentos. Las indicaciones para administrarse los medicamentos tienen un por qué, una razón justificada para hacerlo de tal o cual manera. No son capricho del médico y buscan la efectividad del tratamiento en beneficio de la salud del paciente.

A nivel institucional cunado  los pacientes  tienen citas que sobrepasan el mes y el medicamento que les surten no es suficiente para su siguiente consulta, deciden racionalizar sus medicamentos para que les alcance hasta que regresen con su médico. Con esta intención  disminuyen la cantidad que deben ingerir por dosis o bien alteran las dosis indicadas para cada día. Desafortunadamente, esta práctica errónea sólo favorece que no se logren  las metas terapéuticas deseadas y se descontrole de nuevo su estado de salud.  Si la medicina no alcanza para la próxima consulta, el paciente debe buscar estrategias junto con su médico tratante para no quedarse sin medicamento, pero de ninguna forma se deben modificar horarios o dosis. Esto es incorrecto y peor aún, peligroso, pues  si el paciente omite mencionar esta situación al médico por temor a ser reprendido o porque se le olvide decirlo,  el médico puede deducir que la medicación no ha funcionado y decide aumentar la dosis o agregar otros medicamentos al tratamiento. Sin embargo, indicar al paciente que utilice muchas medicinas (polifarmacia) no es lo más  adecuado para la salud.

Otra práctica  que se presenta respecto al uso de medicamentos, sobre todo en los pacientes con enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes o la hipertensión arterial, es que entre familiares o amigos se empiezan a pasar medicamentos, desajustando su dosis o dotación mensual. Peor aun cuando se cambian de medicamentos porque el abuelo o la mamá toman una medicina diferente para la misma enfermedad. Ejemplo, el abuelito es hipertenso, el padre hipertenso y el hijo también. El abuelo toma captopril, el papá metoprolol y el hijo losartan. Pero cuando hace falta la medicación, empiezan a tomar entre ellos lo que haya con la premisa de que sirve para lo mismo.

Esto no es correcto, pues los médicos, para otorgar un plan terapéutico, tienen que evaluar la edad, el género, las comorbilidades (enfermedades asociadas), las complicaciones, las contraindicaciones y otros puntos a fin de recetar el mejor plan terapéutico para cada paciente, pues ni la dosis ni los mismos medicamentos tienen el mismo resultado para todas las personas. De ahí lo peligroso que puede ser no respetar las prescripciones del médico.

En síntesis, hay que dejar en manos de los profesionales el cuidado de nuestra salud y hacer lo que los médicos indican para conseguir los resultados deseados.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, Mayo del 2017


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sábado, 1 de abril de 2017

SIN SEGURO NO ES SEGURO

Durante  mi ejercicio profesional me ha tocado ver situaciones que me hacen reflexionar sobre lo importante que significa tener un seguro de gastos médicos o estar afiliado a una institución de salud gubernamental.

Cuando una persona está sana, vive ocupada en sus actividades diarias y preocupada por solucionar los problemas que se le presentan en el día a día. Pero quizá  en lo que menos piensa sea contar con algún tipo de seguro médico que la proteja ante cualquier eventualidad. 

Desafortunadamente, esta cultura de la prevención no es habitual en nuestro país y para muchas familias es hasta que la enfermedad se presenta cuando se empieza a buscar los recursos económicos para sacar adelante al enfermo, ya que no hay un sustento reservado para ello. Ante la emergencia se toman decisiones urgentes que pueden afectar la estabilidad familiar en otras áreas, como  poner en peligro el patrimonio al tener que vender, hipotecar o empeñar, que dada la premura con que se realiza, se cae en el riesgo de obtener ingresos por debajo del valor real o cargar con una deuda que vuelva pesada la existencia.

¿Acaso te has puesto a pensar que nadie tiene la vida o la salud comprada? Son muy pocas las personas que acostumbran guardar un dinero extra para atención en salud. Además, la medicina privada de calidad es cara. Se podrá pagar un tratamiento ambulatorio (una enfermedad que se consulta y para la cual se receta un tratamiento que se lleva en casa) sin embargo una cirugía mayor o incluso una hospitalización menor, tienen un fuerte impacto en la economía de las familias.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver cómo una familia tenía apuros  para solventar los gastos derivados del nacimiento de su hijo, que nació por cesárea antes de tiempo y con  un cuadro de neumonía. La cuenta en la clínica, minuto a minuto se incrementaba, por lo que la familia decidió trasladarlo a una clínica de salubridad. Sin embargo, no tenían en cuenta que la ambulancia de la Cruz Roja, les cobraba por hacer el traslado de su bebé. Posteriormente, al ingresar al Hospital General de Salubridad, se enteraron que una estancia en ese lugar tendría un costo económico por día, que tendrían que comprar algunos medicamentos (por el desabasto del hospital) y que algunos estudios (como un electrocardiograma) se tendrían que hacer de forma particular. El padre preguntó si existía algún tipo de apoyo y obtuvo por respuesta que al final le podrían hacer un estudio socioeconómico para ver si era factible aplicar algún descuento, pero esto no era algo definitivo. Otra opción que le dieron al papá, fue de que asegurara a su hijo y familia al seguro popular y de esta forma no le cobrarían, situación que así se realizó, por lo que al final del proceso de hospitalización, no se pagó nada, pero si fue necesario que comprara medicamentos e hiciera estudios de gabinete por fuera. Hago un paréntesis en este relato para hacer un reconocimiento al personal de Salubridad que hace esfuerzos sobrehumanos para sacar adelante su trabajo y a sus pacientes, pues desafortunadamente, las condiciones del hospital son limitadas.

La anhelada espera de la llegada de su hijo tuvo un final estresante y angustiante, por la salud del bebé y por los gastos de atención médica que requirió, para lo cual no estaban preparados. Una fuerte deuda se les presentó,  pues tuvieron que gastar en la clínica particular, en el traslado de ambulancia, en su alimentación, en medicamentos del bebé, además de no ir a laborar por estar al cuidado de su hijo. Nadie se  imagina los imprevistos que pueden presentarse con el nacimiento de un bebé.

Si tienes la fortuna de contar con un seguro de gastos médicos, es importante tener en orden y disponible la documentación necesaria, averiguar las instituciones otorgan el servicio que se está pagando, a cuánto asciende tu seguro, cuánto tendrás que pagar de deducible y reservar ese dinero en una cuenta de ahorro que sea intocable.

Otra situación que se presenta es que en nuestro país, a la mayoría de los trabajadores, las empresas los aseguran en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pero no acuden a la clínica para hacer su trámite de afiliación o asignación de consultorio. Por tal motivo, es común ver a pacientes con vendajes, heridas, en silla de ruedas, enfermos, haciendo largas filas para poder registrarse. O sea que hasta cuando lo necesitan hacen el trámite. El asegurado espera  tener un problema de salud (él o su familia) para hacer el procedimiento.

En la actualidad existe una modernización del servicio del IMSS y se puede hacer la afiliación de forma digital a través de SUSITIO WEB o también en una Aplicación llamada IMSSDigital que se puede descargar a los móviles por App Store, Google Play o Windows Phone. Los trámites que con esta aplicación se pueden hacer son: obtener o consultar el NSS (Número de Seguro Social), darte de alta o cambiar de clínica, consultar tu vigencia de derecho, dirección de clínicas y hospitales y localizar la clínica a la que perteneces por tu código postal. También existe un número telefónico para solicitar cita para una consulta: 01-800-681-2525. Se recomienda aceptar el horario que se otorgue, pero en el turno matutino se deberá presentar antes de las 13:00 hrs y en el turno vespertino antes de las 20:00 hrs pues será muy difícil que se le atienda después de esa hora.

También el ISSSTE se ha modernizado y en la actualidad ofrecen ISSSTEtel como medio para obtener citas sin tener que acudir a sus instalaciones a través de un número telefónico o por vía internet.

El Seguro Popular de la Secretaría de Salud puede ser una alternativa económica para aquellos que no tienen la posibilidad de acceder a los dos anteriores (IMSS o ISSSTE), con sus limitantes y carencias. Desafortunadamente, todas estas instituciones tienen un problema en común: sobrepoblación, que las vuelve insuficientes.

Cuando menos lo esperamos nuestra condición de salud puede cambiar a enfermedad. Por lo que es necesario mantener vigente el seguro de salud, institucional o particular, pues la prontitud en la atención puede significar vida o muerte.

Recuerda, en la medida posible, tener guardado un dinero extra que te pueda servir en un momento de emergencia. Que no te quede un sentimiento de culpabilidad por que algún miembro de tu familia se complique o fallezca por no haber podido recibir una atención médica oportuna.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Abril del 2017



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miércoles, 1 de marzo de 2017

VIOLENCIA SOCIAL

En la actualidad, nuestro comportamiento como sociedad se ha vuelto más violento en comparación con el de  generaciones anteriores.

¿A qué se debe este cambio? Según investigaciones realizadas, intervienen muchos factores que pudieran generar este cambio en la conducta social; como pueden ser: la inseguridad, el deterioro de la célula principal de la sociedad (la familia), la economía, el gobierno, la delincuencia organizada, las redes sociales, el fácil acceso a la información y muchos otros factores que intervienen para que la sociedad no conviva en forma armoniosa.

Hace unos días, veía a través de la redes sociales, el caso de una pareja que agredió físicamente a su vecino al grado de provocarle severas lesiones que lo dejarán cuadripléjico (inmovilidad del cuerpo desde los hombros hasta los pies por daño a la columna cervical). La causa: un perro.

Las redes sociales y el internet favorecen la difusión de la violencia al publicar imágenes o mensajes nocivos  que se introducen en todos los ámbitos sociales y accesibles a cualquier edad. Ejemplo de esto fue lo sucedido en una escuela secundaria donde un alumno disparó un arma contra su maestra y compañeros, para luego quitarse la vida. De acuerdo a la información que ha rodeado esta tragedia, el chico estuvo influenciado por las ideas de un grupo en las redes sociales.

De igual manera, la delincuencia (que siempre ha existido) se ha tornado más violenta. Por mi trabajo, puedo enterarme de casos en los cuales se agreden de una forma desmedida a niños, ancianos y mujeres embarazadas para robarles sus pertenencias.

Es así como, sin darnos cuenta, al tener presente  la violencia como parte de nuestra cotidianidad, poco a poco nos  volvemos insensibles ante esta descomposición social.

En mi trabajo como profesional de la salud, no deja de sorprenderme  ver adolescentes presas de las adicciones permitidas y no permitidas a pesar de provenir de hogares firmes y funcionales. Por consiguiente, en las familias que presentan alguna disfuncionalidad, los hijos  desde temprana edad son vulnerables a los embates de una sociedad violenta, siendo presas fáciles de alcoholismo, drogadicción, embarazo en adolescentes, pandillerismo y delincuencia. Es en ese transitar,  donde los adolescentes se desarrollan en un ambiente social poco favorable que los lleva a caer en un pozo sin fondo, del cual muchas veces sólo se puede salir con la muerte.

Una situación lamentable que viven los niños actualmente  es el hecho que  desde pequeños están expuestos a la violencia a través de las caricaturas bélicas, agresivas y motivadoras de desobediencia y rebeldía. De igual manera, a través del internet, los menores tienen acceso a contenidos no aptos para su edad, los cuales despiertan a temprana edad  su curiosidad y los hacen susceptibles a peligros e influencias negativas que pueden determinar su conducta en la adolescencia y juventud. Por consiguiente, es responsabilidad de los adultos,  sean padres, hermanos, tíos o maestros,  estar vigilantes del uso y abuso de las redes sociales e internet de los menores. Las familias evolucionan en base a su entorno social y cultural, por lo que debemos estar alertas para identificar esos cambios de comportamiento, adecuarnos a las circunstancias y estar informados de la situación que vive cada integrante.

Hace poco tiempo, una paciente refirió que estaba teniendo problemas con su hija adolescente, quien desde su red social  daba  avisos de cambios en su conducta. Al preguntar a la mamá si vigilaba las publicaciones de su hija, la señora respondió que no le gustaban ese tipo de cosas y que no tenía tiempo para hacerlo. Recuerdo cuando niño a los papás de ese tiempo les preguntaban ¿Sabes con quién está tu hijo? ¿Conoces a los amigos de tu hijo? ¿Estás enterado en donde anda tu hijo? Esas preguntas las debemos trasladar a los tiempos actuales y entonces dirían: ¿Qué redes sociales utiliza tu hijo? ¿Quiénes son sus contactos en redes sociales? ¿Qué clase de información o videos mira? ¿Pertenece a un grupo? No digas: Es que no le entiendo o no me gustan esas cosas ¡Es obligación de los padres conocer y aprender, si es necesario, acerca de lo que viven sus hijos y  estar pendientes de lo que sus hijos hacen!

No solo puedes vigilar el comportamiento y conductas de tus hijos en las redes sociales, sino también de sus amigos. Recuerda que en un frutero, una sola fruta descompuesta echa a perder las demás.

Tampoco crees en tus hijos necesidades ¿Por qué digo esto? En la actualidad es muy común ver a niños desde muy temprana edad que ya están utilizado teléfonos o tabletas para navegar en la red. Los papás utilizan estos aparatos para mantenerlos tranquilos y ocupados, pero es un arma de doble filo. De tal manera que los niños empiezan a tener adicción a estos aparatos electrónicos al grado de pasar largas horas utilizándoles, dañando su salud, empleando tiempo de estudio o descanso, con las consecuencias adversas que esto significa.

¿Conoces el caso de algún niño o adolescente al cual se le ha tenido que reprender porque ya son altas horas de la noche y en lugar de dormir está a hurtadillas navegando por el ciberespacio? Te puedo asegurar que sí conoces casos de ese tipo y probablemente hayan sucedido en tu misma familia.

Una señora decía que no tenía este problema puesto que ni siquiera tenía internet, pero no contaba con que el hijo aprovecha todos los WiFi públicos y de los vecinos y accedía a redes sociales de forma irrestricta.

Por ello, es importante estar alertas a lo que hacen nuestros niños y adolescentes, guiarles, explicarles, platicar con ellos, preguntarles que piensan. Para poder lograr esto, es indispensable un diálogo constante, abierto y congruente.

Si queremos combatir la violencia, debemos empezar en casa, sembrando, fortaleciendo y poniendo en práctica, valores y principios que nos permitan una convivencia respetuosa. Analizando los eventos que suceden a nuestro alrededor y explicando la consecuencia de los actos inadecuados. Actualizándonos como adultos en el avance cibernéticos y estar muy al pendiente de nuestra familia, favoreciendo redes de apoyo intrafamiliar.

La base de la sociedad es la familia, por lo que debemos fortalecer a la familia. Ese puede ser tu aportación para combatir la violencia que nos rodea.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Marzo del 2017



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miércoles, 1 de febrero de 2017

MIEDO

El miedo es una reacción desagradable, espontánea e involuntaria propia del individuo que se genera ante la percepción del peligro que puede desencadenar comportamientos de angustia e incluso pánico.

Esta reacción  permite estar alertas ante situaciones que ponen en riesgo la integridad física de una persona. Por ejemplo, lo desconocido genera en la mente una respuesta de miedo que obliga a ser precavidos y reservados, preservando así la propia seguridad.  Sin embargo, en ciertas ocasiones,  existen respuestas exageradas que en lugar de protegernos nos exponen  más al peligro,  como  cuando caminamos  por la calle y percibimos una amenaza,  en vez de correr a resguardarnos, nos quedamos paralizados.

En algunas especies de animales, los colores vistosos, el mostrar la dentadura o extender membranas alrededor de la cabeza o el cuello, son características propias cuya objetivo es generar miedo en los otros animales y servir así como un medio de defensa o ataque.

Recuerdo cuando niño, en el lugar donde crecí no contábamos con energía eléctrica, por lo que papá tenía una pequeña planta que generaba energía colocada en un cuarto de máquinas a 5 metros de la casa. Todas las noches, el generador se encendía un promedio de 3 a 4 horas y posteriormente, a mí me tocaba ir a desconectar la máquina; al regresar a casa sólo y caminar esos escasos 5 metros a oscuras, era algo que me causaba mucho temor. Durante el pequeño trayecto experimentaba una sensación de que alguien me seguía o de que se me podía aparecer un animal peligroso o incluso un fantasma, situación que se reforzaba cuando previamente había visto una película de terror. Este miedo desapareció sin darme cuenta, cuando fui creciendo y mis fantasías de niño ya estaban ausentes en mi comportamiento de adulto.

Todos los seres humanos en algún momento de la vida hemos sentido miedo. Sin embargo, la diferencia entre los individuos es la capacidad que se tiene de enfrentar el miedo, así como la forma de manifestarlo. Entonces hay personas que son muy expresivas al respecto, otras se paralizan y algunas otras experimentan una descarga de adrenalina que los obliga a enfrentar las situaciones que les causan temor.

En la actualidad, durante mi desempeño profesional me encuentro con personas de todas las edades que refieren sentir  miedo ante la posibilidad de que  una enfermedad se complique, a la muerte, a la soledad, a la pareja, a la inseguridad. Y así son muchos factores que pueden generar este sentimiento.

En recientes fechas, se suscitó una situación de inseguridad que generó miedo colectivo en la sociedad de la ciudad  donde vivo, debido a la excesiva cantidad de información (verdadera y falsa) que se transmitió a través de las redes sociales. Por lo tanto, cuando no somos capaces de controlar nuestro temor, éste se convierte gradualmente en ansiedad  y puede hasta llegar al pánico. Las personas en estas condiciones se vuelven vulnerables en todos los sentidos. Incluso, las conductas repetitivas de pánico pueden generar fobias o manías, condicionando así un trastorno mental en los afectados.

El temor también se manifiesta en una conducta aprehensiva que tampoco favorece al individuo. De hecho, las personas aprehensivas pueden llegar a ser una mina de oro para los que ofrecen algún tipo de servicio relacionado con ese temor.

Recuerdo que en cierta ocasión tuve como paciente a una mamá que cuando su bebé se enfermaba, le tomaba la temperatura cada 5 minutos y se angustiaba si los grados centígrados se elevaban una o dos rayas del termómetro e inmediatamente  me llamaba para informarme de la evolución de la temperatura del bebé. Cada vez que la veía llegar a mi consultorio,  sabía que cuando menos 2 o 3 días tendría llamadas frecuentes de ella, hasta que su bebé estuviera sano.

El problema no es tener miedo, ya que es un sentimiento que como tal es involuntario y la forma cómo reaccionamos depende del tipo de personalidad de cada uno. El problema real surge cuando permitimos  que el miedo se apodere de nuestra realidad y no podamos controlarnos, al grado de alterar nuestra salud.

Por consiguiente, lo primero que debemos hacer cuando se tiene miedo es mantener la calma, lo cual requiere  respirar profundo para oxigenar la mente y disminuir el ritmo cardíaco,  en consecuencia, podemos mirar la situación desde diferentes perspectivas y tomar decisiones más adecuadas. Cuando reaccionamos de forma impulsiva, corremos más riesgo o incluso ponemos en riesgo a las personas que dependen de nosotros.

Enfrentar las situaciones que nos generan miedo puede ser una buena solución, pues de esa forma nos daremos cuenta de que podremos manejar y dominar la situación, desarrollar seguridad y  en una próxima ocasión que se presente una situación igual o similar, ya no tendremos miedo. Es válido (y a veces necesario) que nos hagamos acompañar de personas que ya han vivido las mismas experiencias que nos condicionan miedo, pues guiados por la experiencia del acompañante, será mucho más fácil superar esa situación. Pero debemos tener cuidado y  no cometer el error de hacer algo peligroso para enfrentar nuestros miedos. En ocasiones es mejor vivir con miedo, que ser un valiente al que le lleven flores a la tumba.

La risa, la unión familiar, las actividades recreativas, el culto, el rodearse de personas sanas, son diversas opciones para superar  los miedos.

Los niños que crecen en un hogar bien cimentado con valores, principios, sin adicciones, libres de violencia intrafamiliar en cualquiera de sus formas, son niños que se sienten protegidos y con una facilidad a enfrentar las situaciones que les permitan vencer sus miedos. El crecer a niños en estas condiciones, les permitirá ser adultos capaces de solventar sus miedos de forma fácil y a su vez, enseñar a sus hijos la capacidad de enfrentar estas situaciones.

El pánico es capaz de trastornar nuestra realidad y hacernos creer cosas irreales como verdaderas. Al volverse crónico, nos puede causar graves trastornos mentales que incluso pueden necesitar medicación.

Si tú o las personas que te rodean perciben que el miedo es exagerado, inusual, que afecta su funcionalidad social, laboral o familiar, es conveniente buscar ayuda profesional con terapeutas, psicólogos o psiquiatras. Lo peor que se puede pensar es que el individuo temeroso simula y un gran error es pensar que echándole ganas podrá tener una solución a su problemática.
El miedo puede salvar tu vida o la puede trastornar. No vivas preso del temor.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar


Cancún, Quintana Roo, México. Febrero del 2017



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domingo, 1 de enero de 2017

EL DÍA DE MAÑANA

Muchas veces he escuchado la frase ¡Mañana lo hago! y de ahí viene una pregunta obligada ¿Tienes seguro el mañana? ¡Por supuesto que no! Cierto es que lo único que tenemos seguro al momento de nacer es la muerte, pero nadie sabe el día ni la hora.

Me platicaba  una paciente de la séptima década de vida, que se sentía muy triste porque la conducta de sus hijos era diferente a lo que ella esperaba. Le pregunté ¿Quién los educó cuando eran niños? ¿Quién curó sus heridas? Me respondió que ella sola, pues su esposo los abandonó a pesar de la temprana edad de sus hijos, por lo que ella se encargó de darles sostén, comida, vestido y educación, de una forma precaria pero suficiente. Ante su respuesta, le cuestioné que si crio a sus  niños con tal esmero, por qué sufre ahora por sus conductas de adulto. Siendo ella mamá y papá a la vez, tuvo la responsabilidad de darles las herramientas necesarias para construir su futuro. Sin embargo, cada quién utilizará esas enseñanzas de acuerdo a su condición de vida y a su criterio. Por ejemplo, un martillo fue diseñado para clavar clavos, aunque también puede ser utilizado para aplanar un objeto metálico o romper una pared. Lo  cierto es que si no se utiliza como es debido  puede causar el aplastarte un dedo durante su uso y seguro  que el dolor que cause la herida logrará que se actúe con  más cautela  cuando se utilice  de nuevo  esta herramienta.  Con esta analogía quise decirle que lo mismo sucede con los hijos y que no valía la pena que  sufra por lo que hacen sus hijos de adultos;  más bien, piense que no hay un mañana seguro y dígales cuánto lo ama, cuánto disfrutó verles crecer y por qué no, dígales también que su conducta le hace sufrir si es que usted no está de acuerdo con su proceder. 

De nada sirve demostrar con lágrimas sobre un ataúd el amor que se siente por la persona que ha fallecido, como diría mi difunto padre: En vida hermano, en vida.

Sucede en ocasiones, que por las mañanas, ante las prisas de la rutina diaria, existen fricciones y desavenencias que condicionan salir enojados de nuestro hogar. Esto no debe ser así, pues no se sabe si al salir por la mañana de casa, se pueda regresar. La muerte  acecha en  cualquier momento ¿Te imaginas que triste debe ser que el último recuerdo que tengas de un ser amado sea un disgusto o un discusión?

Platicaba con un paciente que tuvo la confianza de contarme que se sentía triste pues no encontraba sentido a su vida. Se casó muy joven y seguía casado con la misma mujer. Su relación era poco afectiva y sus diálogos diarios eran sobre los pendientes de la casa, los apuros económicos y los hijos. Después de esto, él se sentaba a ver televisión solo, mientras  su esposa se dedicaba a terminar las labores domésticas y luego a platicar con su mamá ya que vivían en casa de sus suegros. Esta rutina era algo de casi todos los días.

Al contarme esto y percibir en él tristeza y hastío, le respondí si alguna vez le había expresado a sus esposa cómo se sentía y mejor aún, si alguna vez le había preguntado a su esposa cómo ella se sentía. El convivir juntos sin dialogar en sentimientos, pensando que el otro sabe cuánto lo quiero por lo que no es necesario decirlo con palabras, es una situación común de las parejas. El error está en dar por hecho lo que el otro siente. Aquí ajusta muy bien la expresión común y errónea de: Ella (él) sabe que la(o) quiero así que no es necesario que se lo diga. 

Lo mismo sucede con los hijos, la vida corre tan aprisa y estamos encismados en el diario quehacer que no nos damos cuenta lo rápido que crecen y cuando queremos acercarnos a platicar con ellos o disfrutar de su compañía, ya es demasiado tarde. Ellos rechazan a los adultos o simple y sencillamente ya no tienen tiempo para interactuar con sus padres. 

Es durante la niñez cuando los hijos aprenden a dialogar y a tener confianza en sus padres. Ya de adolescentes o adultos jóvenes, es más difícil el acercamiento con los adultos de su familia.

¿En alguna ocasión alguien te ha reconocido por un servicio de ti recibido?  Probablemente sí,  pero te puedo asegurar que te sobran dedos de las manos comparado con el número de ocasiones. Ahora te pregunto ¿Alguna vez le has reconocido a alguien de una forma espontánea tu agradecimiento o admiración por el servicio recibido? Es más factible que te hayas quejado por no estar conforme. Esta conducta no ayuda a reconocer el esfuerzo de los demás. No esperes hasta mañana.

Con todo lo anterior te quiero decir que no esperes para mañana para expresar amor, perdón, reconocimiento, alegría, orgullo, pues el día de mañana no es seguro pero el hoy sí.

Feliz inicio de año, mis mejores deseos para ti y tu familia.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Enero del 2017



¿Fiesta  próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música


jueves, 1 de diciembre de 2016

LA ALEGRÍA DE VIVIR

En más de una ocasión durante mi práctica profesional he escuchado decir a algunos pacientes que la vida no tiene sentido, que nada les importa, que ya quieren morirse, que a nadie le interesa cómo se sienten, que las enfermedades son sus únicas compañeras. Pero también me he encontrado con otros que a pesar de tener una enfermedad grave o una situación de vida complicada, sonríen, asumen su estado de salud con responsabilidad y optimismo, se esfuerzan cada día por salir adelante.

La felicidad de algunas personas, contrasta con el dolor que otros tienen. Así es la vida, unos ríen, otros lloran.

¿En qué consiste tener la alegría de vivir? ¿Se puede ser feliz en medio de la adversidad? Son cuestionamientos que me han hecho mis pacientes cuando se encuentran en medio de una crisis de ansiedad y buscan respuestas que les permitan sobrellevar sus problemas.

En algún lugar leí, que un día acudió con un terapeuta una pareja de esposos los cuales llevaban mucho tiempo de casados. El terapeuta preguntó a la señora:

-¿Su esposo le hace feliz?

Al escuchar esto, el esposo se irguió en su postura, un tanto orgulloso, pues se consideraba un buen marido.

La esposa contestó:

-No, mi esposo no me hace feliz.

El sorprendido esposo no daba crédito a lo que escuchaba.

La esposa continuó diciendo:

-El que yo sea feliz no depende de él. Ser feliz  depende únicamente de mí, pues mi felicidad no la puedo basar en el comportamiento de otra persona o en las circunstancias de mi vida.

Este relato nos hace saber, que cuando la felicidad está basada en la manera de comportarse de otras personas o situaciones de vida, se convierte en una circunstancia de riesgo impredecible, pues todo dependerá de lo externo y será muy difícil de controlar.

No existen días buenos ni malos, sólo existen días en los cuales cada momento se va presentando con una sorpresa, pues todo puede cambiar en un segundo para bien o para mal ya que la vida es un proceso dinámico. Todo lo que existe en la vida cambia: el amor, la salud, las riquezas, el clima, los placeres, el trabajo, la libertad y muchas cosas más. Por eso mi felicidad depende de mí, no de circunstancias de vida o personas.

En la actualidad, la felicidad está basada en la capacidad de adquirir cosas materiales, que por su misma naturaleza, son efímeras y transitorias. Sin embargo, existe también el riesgo de que en el camino a conseguirlas, se arriesguen las relaciones interpersonales. Muchas familias con comodidades no tienen cohesión y otras familias con precariedad son más unidas.

Cuando se acercan fechas especiales como Navidad, San Valentín, Día de Reyes, fin de año, cumpleaños o aniversarios, las personas se  ilusionan con objetos materiales como teléfonos y equipos de cómputo de última generación, televisores, juguetes, cosméticos, muebles, autos. Todo va a depender del poder adquisitivo, pero ¿esto podrá dar la felicidad? ¡Por supuesto que no! Tendrás una emoción efímera al momento de recibir estos objetos, pero no será duradera. Pasado algún tiempo te acostumbrarás a poseerle y se generará en ti la necesidad de algo más.

Sin embargo, es la vida quien te enseña el verdadero valor de las cosas. Cuando tienes un problema de salud, de pérdida de un ser querido, de economía, de trabajo, legal, es cuando en verdad entiendes que la felicidad no es tener ni poseer. Comprendes que la felicidad es estar en este mundo, disfrutando los buenos y malos momentos, los pequeños detalles, los triunfos, los fracasos.

La forma cómo enfrentas la vida, será la pauta para poder ser feliz. Cuando un individuo se encuentra deprimido, con tristeza, su sistema inmunológico baja la guardia y es más susceptible de enfermedades. De igual forma, su estado de alerta se encuentra disminuido lo que provoca a su vez, pérdida de concentración y en consecuencia está más expuesto a sufrir accidentes, perder objetos, mal desempeño laboral o social. Al final, se van generando una cadena de eventos adversos en el sujeto que le hacen pensar que todo le sale mal, que le llueve sobre mojado o a decir la clásica expresión de que sólo falta que un perro me confunda con un árbol.

Tampoco sería creíble ver a una persona en duelo con risa fácil; sin embargo, todo proceso evoluciona y el duelo es superable cuando se enfrenta la situación con una mejor actitud y rodeado de personas que le brindan amor y consuelo.

Un colega mío decía: No me molesta que me digan perro, me molesta la perra forma en que me lo dicen. Y es que la mayoría de las personas exitosas basan su éxito en la capacidad de transformar lo adverso en áreas de oportunidad y hablan de forma enfocada en la situación, sencilla, sutil, amable, risueña y convincente.

La felicidad va de la mano con un estado de salud adecuado. Pues el individuo feliz, es activo, emprendedor, dinámico y le gusta involucrar a los demás en su alegría. En consecuencia, se preocupa por su condición física, tiene una alimentación saludable,  su autocuidado es con un enfoque preventivo. En relación a la condición de alimentación, ¿han escuchado la afirmación Gordito pero feliz? esto es totalmente falso. Las personas con obesidad tienen un alto grado de predisposición a la depresión. La gente que  disfruta de la alegría de vivir, tiene una mejor calidad de vida.

Hagamos un ejercicio: Recuerda el día de hoy cuando caminaste por la calle y te cruzaste con personas ¿A cuántas de ellas viste sonreír? ¿Tú sonreíste a alguien? Creo te sorprenderás al darte cuenta de tu respuesta. Tu estrés diario, tus ocupaciones, tus preocupaciones, han logrado que la sonrisa desaparezca de tu rostro, alejando de ti la alegría de vivir.

Ser feliz es una decisión, no un estado. Se puede ser feliz con lo que se tiene, pero sin caer en el conformismo. Disfruta al máximo del regalo más maravilloso de Dios: La vida.

Tú encomienda como habitante de este mundo: ¡Ser feliz! en consecuencia, los que te rodean también lo serán.

Sonríe todos los días. Es gratis.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Diciembre del 2016




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