miércoles, 1 de agosto de 2018

INFLUENZA



La INFLUENZA es una enfermedad viral febril aguda que afecta principalmente la nariz, la garganta, los bronquios y ocasionalmente los pulmones. Es llamada también Gripe Rompe-huesos o Gripe Estacional (se presenta en Otoño-Invierno) aunque pueden existir brotes en cualquier época del año.

Existen 4 tipos de virus de la Influenza: Tipo A, Tipo B, Tipo C y Tipo D. Los tipo A y B son los causantes de las epidemias estacionales. 

La Influenza A es causada por una familia de virus llamada Orthomyxoviridae. Estos virus, año con año mutan (cambian su estructura genética) por lo que la enfermedad se repite en forma cíclica, de tal manera que es necesario vacunarse cada año.


Los síntomas que observamos en la Influenza son:

-Fiebre de aparición súbita, mayor 38 grados celsius, la cual es de difícil control.

-Dolor de cabeza intenso, con la sensación que la cabeza te va a reventar.

-Dolores musculares, especialmente en espalda, brazos y piernas. El paciente se siente débil y con dolor para moverse.

-Escalofríos y sudoración.

-Estornudos frecuentes acompañados de rinorrea (flujo nasal) la cual es hialina (transparente).

-Tos persistente y seca, algunas veces en forma de accesos.

-Dificultad para respirar. El paciente siente falta de aire, lo que condiciona que respire muy rápido (taquipnea).

-Dolor de garganta (odinofagia) con la sensación de que no se puede deglutir (tragar) alimentos e incluso líquidos.

-Diarrea, la cual es transitoria y se autolimita (se quita sola). También se pueden presentar vómitos.

La influenza dura aproximadamente una semana y la intensidad de sus síntomas va a depender de la virulencia (cantidad de virus en el organismo), las condiciones inmunológicas del paciente y su estado de salud previo.

En la mayoría de las personas, la influenza desaparece sola. Sin embargo, cabe destacar que dicho  padecimiento,  tanto en el curso normal  de su misma evolución, así como en las complicaciones que pudieran derivarse de ello,   puede resultar mortal si no se le da el seguimiento y atención adecuados. Entre las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones de la influenza se incluyen:

-Niños pequeños, de menos de 5 años y, en particular, aquellos menores de 2 años

-Adultos mayores de 65 años

-Residentes de casas de reposo y otros centros de atención médica a largo plazo

-Embarazadas y mujeres puérperas hasta las dos semanas después del parto

-Personas con el sistema inmunitario debilitado

-Personas que padecen enfermedades crónicas, como asma, enfermedades del corazón, enfermedades renales y diabetes

-Personas muy obesas, cuyo índice de masa corporal (IMC) es igual a 40 o mayor

La complicación que con mayor frecuencia se presenta es la Neumonía, la cual es la causa más común de las defunciones de los pacientes que han padecido influenza.

Esta patología pone nerviosos a los médicos y a la población en general cuando se hace presente en forma masiva, con un gran número de pacientes hasta el grado de convertirse en epidemia. Sin embargo, a pesar de que puede ser una enfermedad peligrosa e incluso mortal, es importante no caer en pánico. Por tal motivo es importante no automedicarse y mucho menos tomar antibióticos.

Es inadecuado tomar antivirales y antibióticos por presentar síntomas iniciales de influenza. Esta decisión terapéutica únicamente la utilizan los médicos en hospitales en casos de Neumonias de tipo mixto (virus con bacterias).

El tratamiento antiviral no se da a todos los pacientes que padecen influenza. El antiviral se debe otorgar a las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones.

El Oseltamivir es en la actualidad el tratamiento de elección para la Influenza, y como ya he mencionado, este medicamento únicamente debe ser recetado por un médico. Existen también otro tipo de medicamentos como el Zanamivir y Peramivir que también pueden ser utilizados. Este último no se encuentra disponible en México. 


Con respecto a las vacunas, las compañías que las fabrican cultivan las cepas que produce la enfermedad en el año para fabricar las vacunas que se aplicaran el próximo año, de tal manera que las vacunas, no son molecularmente idénticas cada año. Por tal motivo, la vacunación debe ser anual, en especial para los grupos con factores de riesgo para  complicaciones previamente mencionados y al personal de salud.

En la actualidad, las vacunas se cultivan utilizando  huevo de gallina, por lo que las personas que son alérgicas al huevo no se deberán aplicar esta vacuna.

En las redes sociales se han difundido rumores sobre que las vacunas aplicadas por el gobierno no son ciertas, que sirven para control de natalidad y otra serie de falsedades que no tienen un fundamento científico. La Influenza es real y las vacunas ayudan, pues aunque es posible que a pesar de haberte vacunado sufras la enfermedad (recordemos la mutación del virus), el estar vacunados puede disminuir de forma importante el riesgo de una epidemia. Tenemos la obligación de vacunarnos.

Pero si a pesar de cumplir con la vacunación, la enfermedad se hace presente, existen una serie de medidas que debemos realizar para evitar el contagio de las personas que están a nuestro alrededor:

-Lavar las manos con agua y jabón de forma frecuente. El gel alcoholado puede ser una opción, pero es preferible el agua y el jabón. De igual manera se debe evitar el saludo de manos.

-Cubrir la nariz y la boca con un pañuelo (preferentemente desechable) al momento de toser o estornudar. Después de su uso, este pañuelo se debe desechar.

-El uso de cubrebocas es una excelente medida preventiva. El modelo N95 es el más seguro, sin embargo se ha demostrado que hasta un simple cubrebocas desechable puede ser de gran utilidad.

-La saliva viaja a través del estornudo o la tos hasta un metro de distancia, por tal motivo no se debe toser frente una persona. Así mismo, los besos, los abrazos pueden facilitar el contagio.

-La ropa contaminada, los cubrebocas, los pañuelos, deben ser manejados para su desecho o lavado según sea el caso con mucho cuidado.

-El virus puede sobrevir en el medio ambiente hasta una hora en las gotas de saliva que se expulsan al toser o estornudar, por lo que la manipulación de objetos contaminados puede ser fuente de contagio. Como ejemplo teléfonos celulares, Tablet, teclados de computadoras, manijas de puertas, llaves de lavabo, asas o agarraderas de muebles como los refrigeradores u hornos de microondas, controles remotos, juguetes y cualquier objeto que pueda estar expuesto.

Los virus de la influenza se destruyen en temperaturas superiores a los 75 grados Centigrados.

Los productos de limpieza del hogar comunes también pueden matar los virus de la influenza, incluidos los productos que contienen: cloro, peróxido de hidrógeno, detergentes (jabón), yodóforos (antisépticos a base de yodo), alcoholes. Los aerosoles y sustancias antisépticas embotelladas para aplicación directa pueden ser una buena opción.

En síntesis, la Influenza es una enfermedad a la que todos estamos expuestos, misma que puede ser mortal en grupos vulnerables y la cual se debe dejar para la atención por los médicos. El cuidado de la salud es un compromiso compartido.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Agosto del 2018

Bibliografía:




Recomendaciones:






lunes, 2 de julio de 2018

INYECCIONES: MÉTODO DE TORTURA


¡Pórtate bien o te llevo con el doctor para que te inyecte! ¡No escupas la medicina o le voy a decir al médico que te dé inyecciones! ¡No andes sin zapatos o te vas a enfermar y seguramente te van a recetar inyecciones! ¿Les recuerda algo esto?

No puedo evitar una sonrisa al recordar las muchas veces en que he escuchado estas amenazas de los padres a sus hijos. Incluso en mi infancia, mi mamá me sentenció con alguna de estas expresiones.

Luego entonces, si desde pequeños nos amenazan con inyectarnos como una forma de limitarnos nuestras travesuras infantiles, es inevitable tener miedo a las temidas inyecciones.

Cuando nacemos, entre las primeras cosas que recibimos como regalo por llegar este mundo, se encuentra la vacuna de la BCG (Bacillus de Calmette y Guérin, más conocida por su sigla BCG, que es la vacuna contra la tuberculosis), la cual se administra por medio de una inyección y muchas veces, nos despedimos de esta vida con inyecciones.

Es importante saber, como parte del conocimiento general, que existen diferentes tipos de inyecciones,  mismas que a continuación les describo:

Intramuscular: Se conocen como IM y se llaman así porque las agujas hipodérmicas tienen un largo especial que atraviesa piel, tejido celular subcutáneo hasta llegar al musculo en donde se deposita el medicamento. Un ejemplo de este tipo de inyecciones, son las penicilinas procainicas, las benzatínicas, las cefalosporinas intramusculares, los aminoglucósidos y las vitaminas. El hierro es una de las sustancias que se deben aplicar de manera IM PROFUNDA utilizando la técnica ZETA al momento de la aplicación, con la finalidad de evitar que se manche la piel. Las inyecciones intramusculares se pueden aplicar en los glúteos o nalgas en el cuadrante superior externo y en la región del hombro a nivel del músculo Deltoides. Es importante que antes de aplicar la inyección, lavarse las manos, usar una torunda con alcohol o toallita alcoholada para limpiar el sitio de la inyección de arriba hacia abajo, levantando la mano antes de repetir el movimiento. No se debe frotar con la torunda. Inmediatamente que se retire la aguja, se debe presionar con firmeza el punto de la inyección por unos segundos utilizando la torunda o toallita alcoholada. Cabe hacer énfasis que no es correcto aplicar una inyección intramuscular de pie, pues se puede producir una reacción vagal que condicione un desmayo y que se provoque una lesión grave por la caída. Las inyecciones intramusculares, en especial las del glúteo, se aplican en decúbito prono (acostados boca abajo) y preferentemente por otra persona. No se debe autoaplicar.

Una inyección intramuscular mal aplicada puede provocar lesiones del nervio ciático, abscesos o induraciones dolorosas.

Intravenosas: Conocidas como IV. Se llaman así porque las sustancias se administran directamente en las venas a través de  una aguja hipodérmica. Se deben aplicar de forma muy lenta para evitar que la vena se colapse o rompa, así como es necesario  diluirlas para evitar ardor al momento de la aplicación o que las venas se inflamen posteriormente, situación conocida como flebitis. También se pueden presentar reacciones vagales que provocan desmayos o hipotensión arterial. Este tipo de inyecciones, deben ser aplicadas únicamente por personal capacitado.

Subcutáneas: Las inyecciones subcutáneas (por sus siglas SC), son inyección que se aplican por debajo de la piel. Son poco dolorosas y esto va a depender del líquido que se administre. Su utilización es común por el uso de insulina en los pacientes diabéticos.

Intra-articular: Este tipo de inyecciones son usadas para llegar directamente a las articulaciones inflamadas o dolorosas, con una técnica muy estricta en su aplicación, por lo que sólo deben ser aplicadas por médicos especialistas.

Existen también otro tipo de inyecciones que se administran de manera específica en determinadas partes del organismo como son: la intraarterial, intracardiaca, intraósea, intratecal (columna vertebral), intraperitoneal (peritoneo el cual se encuentra ubicado en la cavidad abdominal), intravesical (vejiga urinaria).

Al introducirse la aguja en el cuerpo humano, se presenta un discreto dolor al cortarse la piel con el bisel de la aguja hipodérmica (siempre y cuando no esté despuntada), dolor que se incrementa cuando el líquido penetra en el espacio entre las células. Este dolor va a depender del tipo de líquido que se aplique. Por lo general, las sustancias oleosas son las que más duelen.

Durante el desarrollo de mis consultas, en las pocas ocasiones que he recetado inyecciones, ya que no me gusta recetar ámpulas inyectables y mucho menos a niños, es común que los adultos soliciten inyecciones para obtener mejores resultados, bajo el argumento de que son más rápidas. Esto no es del todo cierto, pues cuando un medicamento se receta de forma oral a las dosis adecuadas, produce el efecto esperado para lo que fue creado, sólo se debe tener apego al tratamiento.

En algunos casos, los papás insisten en que el tratamiento sea inyectado. La causa de dicha insistencia, radica en que para ellos es mucho más fácil llevar al niño a que se le aplique una inyección, que estar batallando en dar un medicamento oral, que el niño rechaza, escupe o llora durante su administración dificultando que lo tome. Luego entonces, ¿son mejores las inyecciones que los medicamentos orales? La respuesta es simple: cada medicamento tiene su indicación y va a depender del criterio médico de quién lo que se prescriba.

Y aunque es cierto que las inyecciones son dolorosas, en muchas ocasiones son necesarias, por tal motivo no es correcto usar las jeringas y agujas como métodos intimidatorios o de educación, para no crear el temor infundado en los niños de que las inyecciones son algo malo.

Por último, termino el presente escrito, recomendando que las inyecciones sean aplicadas de preferencia en instituciones de salud, por personal capacitado, evitar la autoaplicación y mucho menos estando el paciente parado.

Las inyecciones no son castigo o venganza, son simplemente una más de las armas con las que cuentan los médicos en su arsenal terapéutico.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar


Cancún, Q. Roo, México. Julio del 2018






viernes, 1 de junio de 2018

ABUELA ESCLAVA

Doña Josefita, una mujer de 61 años de edad la cual padece diabetes, hipertensión arterial sistémica y osteoartritis desde hace muchos años, acude a consulta por primera vez para  control mensual con un servidor.

Al momento de interrogarla, la percibo agitada y mirando con insistencia su reloj, da respuestas monosilábicas a mis interrogaciones sobre su estado de salud. El movimiento repetitivo de sus manos, su sudoración y la premura con que quiere que avance la consulta, llaman poderosamente mi atención.

En un principio pienso que ese comportamiento se debe a la falta de confianza por ser la primera vez que consulta conmigo. Sin embargo, casi al final de la atención médica, el teléfono celular de la paciente suena una y otra vez, por lo que no le queda más remedio que contestar, hablando en voz baja y respondiendo que está consciente de la hora y que ya en breves minutos terminará su consulta. Y en efecto, de inmediato se marchó.

Tiempo después, al asistir mes con mes a su consulta,  pude entender que es lo que sucedía a Josefita. Ella había enviudado a los  50 años de edad. Fue ama de casa todo el tiempo que estuvo casada con su esposo, por lo que al morir éste, se quedó viviendo sola con su hija adolescente que estaba por terminar el bachillerato técnico. Con la pensión de su esposo y uno que otro trabajo de cocina a las vecinas logró a duras penas que su hija terminara los estudios para ingresar a laborar en el ramo hotelero. Ya con el sueldo de su hija y la pensión de su esposo vivieron unos años de forma modesta pero tranquila, hasta que un acontecimiento cambió su vida. Su hija se embarazó siendo abandonada por el novio cuando supo del bebé que venía en camino. Con el apoyo de Josefita, la chica se convirtió en mamá de una niña que resultó ser enfermiza por padecer asma, situación que impidió que pudiera ingresar a una guardería participativa, por lo que Josefita a sus 55 años de edad, se hace cargo de su nieta, quien queda bajo su cuidado, está pendiente de su crianza, su salud y posteriormente su educación escolar. Es decir, en esta etapa de su vida en la que debe disfrutar ser abuela,  de nuevo asume el rol de madre.

Al inicio de esta amorosa y solidaria encomienda, Josefita realizó el cuidado de su nieta con mucho empeño y dedicación. Sin embargo, conforme los años pasaban, la nieta crecía en edad y vitalidad, mientras Josefita envejecía mermándose su salud y su energía. Por lo tanto,  la labor de ser abuela y madre exigía de ella un gran esfuerzo físico y emocional, pues las enfermedades crónicodegenerativas que ahora padece empezaban a cobrar factura en su estado de salud. Aunado a ello, debido a las responsabilidades que tenía con su nieta le resultaba complicado dedicar más tiempo al cuidado de su salud, lo que dio como  consecuencia cursar con un descontrol que condiciona la aparición de comorbilidades (enfermedades que resultan de una enfermedad inicial) y empeoran su estado de salud.

Todo este relato que les acabo de presentar, tiene un nombre. Se llama SINDROME DE LA ABUELA ESCLAVA, el cual consiste en que una mujer adulta asume compromisos de ama de casa de una forma voluntaria para apoyar en el cuidado de la casa de sus hijos (con los que cohabita), en el cuidado de sus nietos y de todo lo que esto resulte.

Se caracterizan por ser personas con un alto sentido de donación y entrega incondicional, disfrutan de la limpieza, del orden en las cosas y de la vida. Tienen un gran amor por su familia y en especial por sus nietos a los cuales cuidan como si fueran una segunda madre.

Conforme pasan los años adquieren responsabilidades que se autoimponen, aunque sobrepasen sus capacidades. Así, el tiempo avanza mermando su condición física y psicológica, por lo que sin darse cuenta empiezan a tener conductas depresivas o agresivas. Pasan de ser abuelitas dulces a viejitas regañonas. Hasta que un día se percatan que sus fuerzas y dolores articulares ya no les alcanzan para estar al cuidado de sus nietos preescolares o escolares. Sin embargo, por amor mal entendido hacia éstos y solidaridad a la familia, callan sus dolencias e incomodidades, experimentando su existencia como una pesada carga rutinaria.

La naturaleza es sabia ¿Por qué las mujeres ya no pueden tener hijos después de la menopausia? Pues porque no tendrían la fortaleza física o emocional para criar a un ser humano en sus diferentes etapas de desarrollo.

Tú puedes estar padeciendo el Síndrome de la Abuela Esclava sin saberlo. ¿Te identificas con alguna de las siguientes características?

-Vida social inexistente. Toda tu diversión gira alrededor de la familia de tus hijos.

-Agobio, cansancio o estrés por tener que cuidar o educar a tu nieto por muchas horas.

-Piensas que tu vida actual no es la forma como soñaste o planeaste tu vejez.

-Tienes temor de hablar con tus hijos de tus sentimientos de enojo, cansancio o exasperación por miedo a que se enojen.

-Te enojas fácilmente, tienes deseos de llorar sin motivo cuando estás a solas o de salir corriendo por la puerta y dejar todo tirado tras de ti.

-Has tenido problemas para conciliar el sueño o te despiertas de madrugada sin poderte dormir nuevamente.

-Cursas con dificultad en el control de tus enfermedades crónicodegenerativas.

El Síndrome de Abuela Esclava puede llegar a ser tan grave que condiciona un deterioro importante en la salud de las personas que lo padecen, mismo que puede derivar en su muerte de una forma natural o por suicidio. Incluso dejan de cuidar su salud propiciando así que sus enfermedades crónicodegenerativas se compliquen rápidamente.

Es innegable que los abuelos son una gran fortaleza en el desarrollo de las nuevas familias y que forman una excelente red de apoyo, pero se debe tener el cuidado de no convertirlos en pacientes del Síndrome de la Abuela Esclava.

Todos tenemos un ciclo que cumplir como parte de nuestro desarrollo de seres humanos y familia. Por lo que, el cuidado y crianza de los hijos, debe ser única y exclusivamente de los padres.

No acortemos el tiempo de vida ni disminuyamos la calidad de vida de nuestros adultos mayores, evitemos que se produzca el Síndrome de la Abuela Esclava.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Junio del 2018






martes, 1 de mayo de 2018

MADRES PRIMERIZAS

Una de las experiencias más hermosas que una mujer puede vivir es la maternidad. El proceso de gestar una nueva vida en su vientre, de alimentarla desde su interior, de percibir sus movimientos y crecimiento, es un gran regalo.
Sin embargo, el embarazo  tiene muchas incógnitas en las mujeres que por primera vez viven este proceso, incluso también para aquellas que ya han tenido embarazos previos, pues cada gestación es diferente.
Es importante que las mujeres sepan que la anatomía de su cuerpo se va modificando desde el primer momento de la gestación,  ya que al crecer este nuevo ser en su interior poco a poco se van  desplazando los órganos de su cuerpo, debido al mismo crecimiento del embrión. Ejemplo de ello sucede con la vejiga que se desplaza hacia abajo e incluso es comprimida,  lo que condiciona que la futura mamá tenga una necesidad frecuente de orinar en los últimos meses de embarazo, Asimismo, se desplazan el diafragma y los pulmones hacia arriba, lo  que causa dificultad para respirar al acostarse cuando el embarazo ya sea avanzado. De igual forma,  el estómago se comprime y disminuye la capacidad de almacenamiento, comiendo poco y llenándose rápido, pero por aumento en el gasto energético se tiene necesidad de comer más seguido.
Con respecto a la alimentación, las náuseas al inicio del embarazo, son síntomas que tienden a desaparecer conforme el embarazo avance. Si las náuseas persisten después de los 3 primeros meses, se debe medicar a la paciente, condición que se conoce como HIPEREMESIS GRAVIDICA y puede condicionar que la paciente tenga un estado de deshidratación e incluso desnutrición.
Durante el embarazo se sube un promedio de 8 a 12 kilos en total. Los primeros 3 meses se sube un promedio de 300 gramos, en el segundo trimestre se sube 1 kilo por mes y por último, en el tercer trimestre se suben 2 kilos por mes. Así que haciendo la suma de todo este incremento, tenemos 900 gramos (1 kilo) del 1er trimestre, 3 kilos del 2do trimestre y 6 kilos del 3er teniéndose un promedio de incremento de peso de 10 kilos.
Cuando una mujer sube menos 8 kilos en el embarazo, puede presentar anemia durante la gestación, desnutrición intrauterina del bebé, o bien  debilidad en ella. Por el contrario, cuando se sube más del 12 kilos  puede desarrollar  Diabetes Gestacional, alteraciones de la Presión Arterial como Hipertensión Arterial, Preeclampsia, Eclampsia, Síndrome de HELLP u otras complicaciones que pongan en peligro la vida del bebé o de ella misma.
Otro aspecto relevante a considerar  es que  durante el embarazo  se debe aprender y preparar lo necesario para la lactancia materna. En este período,  la mujer gestante  debe verificar que sus mamas tengan bien formado el pezón, es decir, que tenga  forma de chupete, pues cuando existe un pezón plano el  bebé no puede succionar al resultarle imposible presionar con fuerza el pezón al no lograr mantenerlo en su boca. Cuando  el pezón no está bien formado, se debe recurrir a  técnicas que ayudan a su formación,  como por ejemplo usar brassieres con las puntas perforadas que obligan al pezón a saltarse. También se puede hacer  que el esposo succione las mamas a fin de ir formando el pezón o que la mamá realice masajes circulares con aceite mineral a los pezones, como cuando se da cuerda a un reloj.
La realización del papanicolau al inicio del embarazo, la aplicación de esquemas de vacunación y una adecuada nutrición son prácticas recomendables. Con respecto a esto último, es importante decir que los famosos antojos, son ideación de la mamá y que al bebé no le va a pasar nada si la mamá deja de comer alimentos extraños, hipercalóricos o fuera de horario. No papás, no se preocupen, sus hijos no nacerán con la cara del alimento deseado y no comido.
De igual manera, en el lugar donde vivimos se tiene la costumbre de sobrealimentar a las mujeres recién paridas con la finalidad de que produzca más leche. Los atoles, jugos concentrados, licuados, la cerveza y otro tipo de alimentos (de acuerdo a las costumbres familiares) no favorecerán la producción excesiva de leche, pero si contribuirán a  que la nueva mamá no pueda llegar al peso ideal después del parto. Por el contrario, la alimentación debe ser balanceada, rica en fibra (la lactancia produce estreñimiento) con la ingesta de 2 a 3 litros de agua al día. De igual manera, es importante saber que los alimentos como el frijol, el tomate, el huevo, no impiden una adecuada cicatrización, por lo que pueden comerse después del parto sin ningún problema.
Se recomienda a la mamá, que su alimentación sea acorde al PLATO DEL BUEN COMER, en quintos: Desayuno, colación (fruta o verdura), comida, colación (fruta o verdura) y cena, acompañada de abundante agua. No se recomienda el consumo de Té negro, café o chocolate, pues independientemente de que son abundantes en calorías, también tienen propiedades diuréticas (hacen orinar de forma más frecuente) lo que puede condicionar disminución de la producción de leche o favorecer el estreñimiento.
Con respecto a la lactancia, es importante afirmar que la leche materna no se acaba. En muchas ocasiones, es común escuchar de las pacientes que no tienen suficiente leche para alimentar a su bebé y por eso le tienen que dar fórmula.
Las mamas, son glándulas que mientras reciban el estímulo de la succión no dejan de producir leche. Hagamos un ejercicio: Cierra los ojos y seca tu boca tragando toda tu saliva. Ahora, sin abrir los ojos, piensa en un mango jugoso, amarillo, sin cáscara el cual esta bañado de una salsa picante deliciosa, el cual tienes en la mano y que estás a punto de meter a tu boca… ¿Qué sucedió? El imaginar un mango jugoso, nos envía un estímulo al cerebro para que las glándulas salivales produzcan saliva a pesar de que previamente estaban secas. Lo mismo sucede con las glándulas mamarias, mientras el bebé esté succionando y la madre esté muy bien hidratada, la leche se seguirá produciendo aunque la mama esté flácida. Por tal motivo, no es necesario dar fórmula en polvo para que el bebé se llene. Para tomar leche del biberón, el bebé no necesita esforzarse mucho, por el contrario con la lactancia materna tiene que estar succionando, así que al probar la mamila que implica menor esfuerzo, es muy fácil que se abandone la lactancia materna y el bebé prefiera el biberón.
Y ya para terminar, es importante enfatizar que no se debe suspender la lactancia a pesar de estar tomando medicamentos como antibióticos, desinflamatorios o para la presión. Son muy pocos los medicamentos que tienen la indicación de suspender la lactancia como los son los antituberculosos, anticonvulsivantes o anticancerígenos. En general, se puede tomar casi cualquier tipo de medicamento y seguir dando lactancia. Sin embargo, es recomendable no consumir ningún medicamento sin la aprobación del médico.
El embarazo es un proceso fisiológico del cuerpo, no una enfermedad. Debe ser vigilado y asesorado por el médico, quien a su vez debe enseñar y explicar a la futura mamá todos los procesos, cambios y situaciones inherentes a ello. De igual manera, a nivel institucional existen grupos de educación, mismos a los que se debe acudir con la finalidad de ir descubriendo y aprendiendo las maravillas que significa ser mamá.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Mayo del 2018









domingo, 1 de abril de 2018

FARINGITIS VESICULOSA


Una de las infecciones más dolorosas de la cavidad bucal (orofaringe) es la FARINGITIS VESICULOSA o HERPANGINA.

Los padres, preocupados acuden al médico ante la presencia de fiebres de difícil control e imposibilidad para comer o tomar líquidos de sus hijos. Esto causado por lesiones ampollosas de diferentes tamaños localizadas en la orofaringe, en la lengua y en ocasiones en las mucosas de las mejillas (parte interna de las mejillas). Estas lesiones, al contacto con la saliva, tienden a tornarse de color blanquecino con lo que asemejan puntos purulentos, aunque en realidad no es pus lo que se encuentra en su interior.

En primera instancia, los angustiados padres esperan que el médico  les otorgue un medicamento que detenga la infección rápidamente y piden se les recete el antibiótico más potente, que si es inyectado, ¡mejor! Sin embargo, para sorpresa de los padres, la mayoría de los médicos NO RECETAN ANTIBIÓTICOS, PUES NO SON NECESARIOS, tratándose de un cuadro viral. Aunque existen  médicos que  cometen el error de recetar estos antibióticos, ya sea por intereses personales o por favorecer alguna empresa farmacéutica, con lo que desafortunadamente  se complica el cuadro faríngeo.

La HERPANGINA o FARINGITIS VESICULOSA, es común en la infancia (aún cuando se puede presentar en cualquier edad) y es  causada por el VIRUS COXSACKIE. Se caracteriza por fiebre intensa, incapacidad para deglutir por el dolor, salivación excesiva, lesiones ampulosas en boca y lengua y que incluso también se pueden presentar en las manos y los pies (Exantema Vírico de Manos, Pies y Boca o Enfermedad de Manos, Pies y Boca). De igual manera el paciente presenta decaimiento y ataque al estado general por no estar comiendo adecuadamente, por la falta de líquidos y el malestar que provoca la fiebre.

¿Por qué no se necesita antibiótico? La fiebre es una característica de las infecciones, las cuales comúnmente son causadas por virus y bacterias. Las infecciones bacterianas se curan con antibióticos y las infecciones virales se autolimitan (se curan por si solas) o en ocasiones precisan del uso de antivirales. Luego entonces, no en todas las infecciones necesariamente tienen que usarse antibióticos, por el contrario, si se utilizan antibióticos sin necesidad, se puede prolongar el tiempo de autolimitación en las infecciones virales, así como condicionar una resistencia bacteriana a los antibióticos, de tal manera que cuando el antibiótico sea necesario en alguna circunstancia, puede existir una resistencia de las bacterias por haberse utilizado previamente sin necesidad, lo que condicionará que no surta efecto y no erradique a las bacterias.

Por tal motivo, NO SE UTILIZAN ANTIBIOTICOS de forma innecesaria o para prevenir una infección. El pensar que si no es necesario, tampoco  hace daño es erróneo. Los antibióticos tienen una indicación y deben ser recetados por médicos únicamente.

Desafortunadamente, en nuestra actualidad, el gremio médico ve con gran sorpresa y estupor, como médicos  recetan antibióticos (hasta 5 inyecciones de Ceftriaxona) en procesos virales como la gripe, todo con el afán de vender medicamentos, sin importarles el daño que a la salud puedan causar.

¿Qué debo hacer si mi niño tiene fiebre y un cuadro característico de HERPANGINA? El control de la fiebre es de suma importancia, pues en los niños pequeños, las fiebres pueden condicionar convulsiones. De tal manera que se puede administrar algún medicamento para la fiebre, baño o compresas con agua tibia (no se debe aplicar agua helada, hielo o alcohol a los niños con fiebre, pues aunque pueden bajar rápidamente la temperatura, el cuerpo por un mecanismo de autorregulación vuelve a elevar la temperatura de forma rápida, condicionando más fiebre) y acudir a consulta a la brevedad posible.

Es importante en la presencia de HERPANGINA que el paciente tome líquidos (preferentemente fríos, no helados) pues la deshidratación es  una de las principales complicaciones. En caso de que los pacientes muestren signos de deshidratación como ojos secos (poco brillantes), boca seca, decaimiento, se debe dar a beber suero oral con mucha paciencia, de poco en poco, pues cuando el suero oral se toma rápidamente, pueden causar vómitos. De igual forma se recomienda una dieta blanda que le permita al niño comer pequeñas cantidades. Se puede otorgar yogurt, puré, papillas, sopas (que no estén muy calientes) o licuados.

Esta enfermedad es altamente contagiosa, por lo que se deben separar los cubiertos, cucharas, tenedores, vasos y utensilios personales que se introduzcan a la boca para evitar contagios a otros miembros de la familia. Asimismo, se debe cambiar el cepillo de dientes al término de la enfermedad.

De ninguna manera es recomendable la automedicación, pues como ya he explicado, es una enfermedad que no necesita antibióticos, se autolimita (se cura sola) en un periodo de 3 a 5 días. Cabe enfatizar que el desarrollo de un cuadro viral debe estar acompañado de los cuidados pertinentes antes mencionados, bajo estricta vigilancia y atención para procurar que evolucione satisfactoriamente en el tiempo razonable.

Un factor determinante en estos casos es no descuidar al enfermo, ni confiarse que es algo sencillo que no requiere mayor atención o cuidados. Por el contrario, se debe mantener en observación permanente, más aún cuando se trata de  niños,   y  estar pendiente de que la enfermedad  vaya en franca mejoría. Por consiguiente, si los papás observan  algún indicio de que los malestares no disminuyen en breve tiempo,  es importante acudir al médico si el niño presenta un cuadro muy agudo para que determine el tipo de analgésicos y vigilancia de las complicaciones que se puedan presentar.

La automedicación es un problema serio de salud y los niños son susceptibles a complicaciones por esta práctica. No los expongamos o acaso ¿Si no sabes de electrónica, intentarías reparar tu computadora? ¡Zapatero a tus zapatos! Hasta  una enfermedad leve se puede complicar por jugar al médico. Deja el cuidado de tu salud y el de tu familia en manos de profesionales.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Abril del 2018







jueves, 1 de marzo de 2018

¿PAREJAS FELICES?

¿Cuál es la fórmula que las parejas deben poner en práctica para tener una relación conyugal duradera y feliz? Es una pregunta muy interesante que un paciente me planteó durante el desarrollo de una consulta.

El paciente, con gesto de angustia, me refirió que cuando decidió unirse a su esposa, inicialmente lo hicieron en unión libre a una edad muy joven. Al principio todo era maravilloso a pesar de que no existía una solvencia económica. La precariedad era algo de todos los días, sin embargo, vivían una vida llena de ilusiones. Con el paso de los meses, su mujer resultó embarazada, situación que no se esperaban pues no habían planeado tener hijos, pero tampoco habían llevado algún método de planificación familiar.

Al estar embarazada su pareja, deciden casarse por el registro civil y de forma religiosa a fin de que ella pudiese disfrutar de los beneficios de la seguridad social que él como trabajador tenía. 

El embarazo de su esposa fue de alto riesgo, con complicaciones que ameritaron que tuviera reposo y en consecuencia se le prohibiera tener relaciones sexuales. En este tiempo del embarazo, ellos vivían solos en esta ciudad, lejos de sus familias de origen.

Refiere mi paciente, que se experimentaba angustiado y agobiado ante los problemas económicos que se acrecentaban, además de que su relación de esposos se había vuelto distante ya que la esposa lo rechazaba físicamente al estar sumamente aprehensiva por su condición de salud.

Finalmente nació una hermosa niña que vino a llenar de alegría sus vidas, pero también a incrementar la carga económica al aumentar los gastos en casa, por lo que él tuvo que buscar un segundo trabajo que lo mantenía fuera de su hogar durante el día. Al término de su jornada llegaba demasiado cansado y además a recibir las quejas de su esposa por los apuros económicos. También se presentó una situación que vino a agravar su ya deteriorada relación de pareja: La esposa continuaba rechazándolo en la intimidad, argumentaba estar cansada y adolorida por cuidar y amamantar a su bebé. Cuando él la convencía de tener relaciones sexuales, de forma automática, la bebé empezaba a llorar ocasionando que la esposa abandonara de inmediato el tálamo nupcial para acudir a cuidar a su hija, dejando perplejo y mal humorado al esposo. Sin embargo, él recapacitaba en que la hija era de ambos y pues que tenía que hacer un esfuerzo y sacrificio, así como entender a su esposa, por lo que callaba su molestia e intentaba descansar, situación que era un tanto difícil pues la nena sufría cólicos del recién nacido que le causaban llanto frecuente y alimentación pronta de seno materno, así que al levantarse la esposa a cada rato, condicionaba que también su esposo se despertara, por lo que al día siguiente se sentía más cansado que la noche anterior.
Los problemas económicos continuaron, situación que los llevó a decidir dejar a su niña en una guardería (que era parte de sus beneficios de seguridad social) para que la esposa pudiera trabajar. 

Poco a poco fueron solventando sus necesidades primarias y empezaron a prosperar. Sin embargo, las discusiones entre ellos eran frecuentes, pues su diálogo de esposos casi siempre eran reclamos y desavenencias.

En consecuencia, el empezó a retardar su regreso a casa, se iba con sus compañero de trabajo a beber o a realizar actividades deportivas que lo alejaban más del hogar. Cuando regresaba, ya sabía que sería recibido con reproches y quejas. En consecuencia, su relación marital se fue debilitando al grado tal que se sentía prisionero en su hogar, se decía continuamente así mismo que su hija merecía un hogar y papás como él los tuvo en su infancia.

Este debilitamiento en la relación condicionó que empezara a socializar con una compañera de su trabajo, la cual pasó de ser amiga a confidente y sin darse cuenta ya estaba involucrado en una relación extramarital que vino a causar más ansiedad al temor de verse descubierto por su esposa. Después de un tiempo, terminó esta relación con su amante sin ser descubierto lo que le dio confianza para continuar con este tipo de relaciones.

Al paso de los años, ha continuado junto a su esposa, no existe una buena relación, los pleitos son constantes incluso en presencia de su hija quien ya es adolescente, misma que tiene mala conducta, tiene bajo aprovechamiento escolar y múltiples reportes. 

En palabras del paciente, todo lo anterior le hace experimentar una vida miserable.

En este breve relato podemos observar las consecuencias de las malas decisiones, como el no hacer una adecuada planeación del matrimonio y unirse muy jóvenes, la falta de orientación en la planificación familiar, el desconocimiento de las diferentes etapas críticas del desarrollo de la familia que corresponden a su ciclo familiar acompañadas de sus crisis normativas y paranormativas (Crisis normativas: situaciones convencionales que cada familia presenta durante su desarrollo. Crisis paranormativas: problemas que presentan de forma inesperada durante el desarrollo del ciclo familiar), de la falta de comunicación a través del diálogo, las crisis económicas, la infidelidad, la falta de entendimiento, todos éstos son factores que propician el fracaso en la pareja, que tarde o temprano termina en ruptura. Pero mientras esto sucede, se generan en los integrantes de la familia, condiciones idóneas para infelicidad, enfermedades, adicciones y deterioro de la economía familiar. 

Los hijos, mudos testigos de esta problemática,  adquieren modelos de vida que  repetirán en su etapa de adultos y los expone en la adolescencia a caer en  adicciones, embarazos tempranos y no deseados, deserción escolar, delincuencia e incluso suicidio como consecuencia de esta VIOLENCIA FAMILIAR. Hacer felices a los que amas debe ser una de las metas principales en nuestra existencia.

Asesorarse sobre sexualidad, métodos de planificación familiar, etapas del ciclo familiar son parte fundamental para que los jóvenes que deciden unir sus vidas, lleven a puerto seguro su unión conyugal. 

Un matrimonio que es feliz, tendrá hijos felices y buenos ciudadanos. Un matrimonio que vive en crisis constante, corre el riesgo de criar hijos con problemas que posteriormente traspolarán a su vida. 

Es en este momento donde participamos los Médicos Especialistas en Medicina Familiar, desafortunadamente, no existe en la población, la cultura de la educación en esta área. Se sigue acudiendo al médico cuando el problema ya está presente y es más difícil de solucionar.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Marzo del 2018.