miércoles, 1 de febrero de 2017

MIEDO

El miedo es una reacción desagradable, espontánea e involuntaria propia del individuo que se genera ante la percepción del peligro que puede desencadenar comportamientos de angustia e incluso pánico.

Esta reacción  permite estar alertas ante situaciones que ponen en riesgo la integridad física de una persona. Por ejemplo, lo desconocido genera en la mente una respuesta de miedo que obliga a ser precavidos y reservados, preservando así la propia seguridad.  Sin embargo, en ciertas ocasiones,  existen respuestas exageradas que en lugar de protegernos nos exponen  más al peligro,  como  cuando caminamos  por la calle y percibimos una amenaza,  en vez de correr a resguardarnos, nos quedamos paralizados.

En algunas especies de animales, los colores vistosos, el mostrar la dentadura o extender membranas alrededor de la cabeza o el cuello, son características propias cuya objetivo es generar miedo en los otros animales y servir así como un medio de defensa o ataque.

Recuerdo cuando niño, en el lugar donde crecí no contábamos con energía eléctrica, por lo que papá tenía una pequeña planta que generaba energía colocada en un cuarto de máquinas a 5 metros de la casa. Todas las noches, el generador se encendía un promedio de 3 a 4 horas y posteriormente, a mí me tocaba ir a desconectar la máquina; al regresar a casa sólo y caminar esos escasos 5 metros a oscuras, era algo que me causaba mucho temor. Durante el pequeño trayecto experimentaba una sensación de que alguien me seguía o de que se me podía aparecer un animal peligroso o incluso un fantasma, situación que se reforzaba cuando previamente había visto una película de terror. Este miedo desapareció sin darme cuenta, cuando fui creciendo y mis fantasías de niño ya estaban ausentes en mi comportamiento de adulto.

Todos los seres humanos en algún momento de la vida hemos sentido miedo. Sin embargo, la diferencia entre los individuos es la capacidad que se tiene de enfrentar el miedo, así como la forma de manifestarlo. Entonces hay personas que son muy expresivas al respecto, otras se paralizan y algunas otras experimentan una descarga de adrenalina que los obliga a enfrentar las situaciones que les causan temor.

En la actualidad, durante mi desempeño profesional me encuentro con personas de todas las edades que refieren sentir  miedo ante la posibilidad de que  una enfermedad se complique, a la muerte, a la soledad, a la pareja, a la inseguridad. Y así son muchos factores que pueden generar este sentimiento.

En recientes fechas, se suscitó una situación de inseguridad que generó miedo colectivo en la sociedad de la ciudad  donde vivo, debido a la excesiva cantidad de información (verdadera y falsa) que se transmitió a través de las redes sociales. Por lo tanto, cuando no somos capaces de controlar nuestro temor, éste se convierte gradualmente en ansiedad  y puede hasta llegar al pánico. Las personas en estas condiciones se vuelven vulnerables en todos los sentidos. Incluso, las conductas repetitivas de pánico pueden generar fobias o manías, condicionando así un trastorno mental en los afectados.

El temor también se manifiesta en una conducta aprehensiva que tampoco favorece al individuo. De hecho, las personas aprehensivas pueden llegar a ser una mina de oro para los que ofrecen algún tipo de servicio relacionado con ese temor.

Recuerdo que en cierta ocasión tuve como paciente a una mamá que cuando su bebé se enfermaba, le tomaba la temperatura cada 5 minutos y se angustiaba si los grados centígrados se elevaban una o dos rayas del termómetro e inmediatamente  me llamaba para informarme de la evolución de la temperatura del bebé. Cada vez que la veía llegar a mi consultorio,  sabía que cuando menos 2 o 3 días tendría llamadas frecuentes de ella, hasta que su bebé estuviera sano.

El problema no es tener miedo, ya que es un sentimiento que como tal es involuntario y la forma cómo reaccionamos depende del tipo de personalidad de cada uno. El problema real surge cuando permitimos  que el miedo se apodere de nuestra realidad y no podamos controlarnos, al grado de alterar nuestra salud.

Por consiguiente, lo primero que debemos hacer cuando se tiene miedo es mantener la calma, lo cual requiere  respirar profundo para oxigenar la mente y disminuir el ritmo cardíaco,  en consecuencia, podemos mirar la situación desde diferentes perspectivas y tomar decisiones más adecuadas. Cuando reaccionamos de forma impulsiva, corremos más riesgo o incluso ponemos en riesgo a las personas que dependen de nosotros.

Enfrentar las situaciones que nos generan miedo puede ser una buena solución, pues de esa forma nos daremos cuenta de que podremos manejar y dominar la situación, desarrollar seguridad y  en una próxima ocasión que se presente una situación igual o similar, ya no tendremos miedo. Es válido (y a veces necesario) que nos hagamos acompañar de personas que ya han vivido las mismas experiencias que nos condicionan miedo, pues guiados por la experiencia del acompañante, será mucho más fácil superar esa situación. Pero debemos tener cuidado y  no cometer el error de hacer algo peligroso para enfrentar nuestros miedos. En ocasiones es mejor vivir con miedo, que ser un valiente al que le lleven flores a la tumba.

La risa, la unión familiar, las actividades recreativas, el culto, el rodearse de personas sanas, son diversas opciones para superar  los miedos.

Los niños que crecen en un hogar bien cimentado con valores, principios, sin adicciones, libres de violencia intrafamiliar en cualquiera de sus formas, son niños que se sienten protegidos y con una facilidad a enfrentar las situaciones que les permitan vencer sus miedos. El crecer a niños en estas condiciones, les permitirá ser adultos capaces de solventar sus miedos de forma fácil y a su vez, enseñar a sus hijos la capacidad de enfrentar estas situaciones.

El pánico es capaz de trastornar nuestra realidad y hacernos creer cosas irreales como verdaderas. Al volverse crónico, nos puede causar graves trastornos mentales que incluso pueden necesitar medicación.

Si tú o las personas que te rodean perciben que el miedo es exagerado, inusual, que afecta su funcionalidad social, laboral o familiar, es conveniente buscar ayuda profesional con terapeutas, psicólogos o psiquiatras. Lo peor que se puede pensar es que el individuo temeroso simula y un gran error es pensar que echándole ganas podrá tener una solución a su problemática.
El miedo puede salvar tu vida o la puede trastornar. No vivas preso del temor.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar


Cancún, Quintana Roo, México. Febrero del 2017



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domingo, 1 de enero de 2017

EL DÍA DE MAÑANA

Muchas veces he escuchado la frase ¡Mañana lo hago! y de ahí viene una pregunta obligada ¿Tienes seguro el mañana? ¡Por supuesto que no! Cierto es que lo único que tenemos seguro al momento de nacer es la muerte, pero nadie sabe el día ni la hora.

Me platicaba  una paciente de la séptima década de vida, que se sentía muy triste porque la conducta de sus hijos era diferente a lo que ella esperaba. Le pregunté ¿Quién los educó cuando eran niños? ¿Quién curó sus heridas? Me respondió que ella sola, pues su esposo los abandonó a pesar de la temprana edad de sus hijos, por lo que ella se encargó de darles sostén, comida, vestido y educación, de una forma precaria pero suficiente. Ante su respuesta, le cuestioné que si crio a sus  niños con tal esmero, por qué sufre ahora por sus conductas de adulto. Siendo ella mamá y papá a la vez, tuvo la responsabilidad de darles las herramientas necesarias para construir su futuro. Sin embargo, cada quién utilizará esas enseñanzas de acuerdo a su condición de vida y a su criterio. Por ejemplo, un martillo fue diseñado para clavar clavos, aunque también puede ser utilizado para aplanar un objeto metálico o romper una pared. Lo  cierto es que si no se utiliza como es debido  puede causar el aplastarte un dedo durante su uso y seguro  que el dolor que cause la herida logrará que se actúe con  más cautela  cuando se utilice  de nuevo  esta herramienta.  Con esta analogía quise decirle que lo mismo sucede con los hijos y que no valía la pena que  sufra por lo que hacen sus hijos de adultos;  más bien, piense que no hay un mañana seguro y dígales cuánto lo ama, cuánto disfrutó verles crecer y por qué no, dígales también que su conducta le hace sufrir si es que usted no está de acuerdo con su proceder. 

De nada sirve demostrar con lágrimas sobre un ataúd el amor que se siente por la persona que ha fallecido, como diría mi difunto padre: En vida hermano, en vida.

Sucede en ocasiones, que por las mañanas, ante las prisas de la rutina diaria, existen fricciones y desavenencias que condicionan salir enojados de nuestro hogar. Esto no debe ser así, pues no se sabe si al salir por la mañana de casa, se pueda regresar. La muerte  acecha en  cualquier momento ¿Te imaginas que triste debe ser que el último recuerdo que tengas de un ser amado sea un disgusto o un discusión?

Platicaba con un paciente que tuvo la confianza de contarme que se sentía triste pues no encontraba sentido a su vida. Se casó muy joven y seguía casado con la misma mujer. Su relación era poco afectiva y sus diálogos diarios eran sobre los pendientes de la casa, los apuros económicos y los hijos. Después de esto, él se sentaba a ver televisión solo, mientras  su esposa se dedicaba a terminar las labores domésticas y luego a platicar con su mamá ya que vivían en casa de sus suegros. Esta rutina era algo de casi todos los días.

Al contarme esto y percibir en él tristeza y hastío, le respondí si alguna vez le había expresado a sus esposa cómo se sentía y mejor aún, si alguna vez le había preguntado a su esposa cómo ella se sentía. El convivir juntos sin dialogar en sentimientos, pensando que el otro sabe cuánto lo quiero por lo que no es necesario decirlo con palabras, es una situación común de las parejas. El error está en dar por hecho lo que el otro siente. Aquí ajusta muy bien la expresión común y errónea de: Ella (él) sabe que la(o) quiero así que no es necesario que se lo diga. 

Lo mismo sucede con los hijos, la vida corre tan aprisa y estamos encismados en el diario quehacer que no nos damos cuenta lo rápido que crecen y cuando queremos acercarnos a platicar con ellos o disfrutar de su compañía, ya es demasiado tarde. Ellos rechazan a los adultos o simple y sencillamente ya no tienen tiempo para interactuar con sus padres. 

Es durante la niñez cuando los hijos aprenden a dialogar y a tener confianza en sus padres. Ya de adolescentes o adultos jóvenes, es más difícil el acercamiento con los adultos de su familia.

¿En alguna ocasión alguien te ha reconocido por un servicio de ti recibido?  Probablemente sí,  pero te puedo asegurar que te sobran dedos de las manos comparado con el número de ocasiones. Ahora te pregunto ¿Alguna vez le has reconocido a alguien de una forma espontánea tu agradecimiento o admiración por el servicio recibido? Es más factible que te hayas quejado por no estar conforme. Esta conducta no ayuda a reconocer el esfuerzo de los demás. No esperes hasta mañana.

Con todo lo anterior te quiero decir que no esperes para mañana para expresar amor, perdón, reconocimiento, alegría, orgullo, pues el día de mañana no es seguro pero el hoy sí.

Feliz inicio de año, mis mejores deseos para ti y tu familia.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Enero del 2017



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jueves, 1 de diciembre de 2016

LA ALEGRÍA DE VIVIR

En más de una ocasión durante mi práctica profesional he escuchado decir a algunos pacientes que la vida no tiene sentido, que nada les importa, que ya quieren morirse, que a nadie le interesa cómo se sienten, que las enfermedades son sus únicas compañeras. Pero también me he encontrado con otros que a pesar de tener una enfermedad grave o una situación de vida complicada, sonríen, asumen su estado de salud con responsabilidad y optimismo, se esfuerzan cada día por salir adelante.

La felicidad de algunas personas, contrasta con el dolor que otros tienen. Así es la vida, unos ríen, otros lloran.

¿En qué consiste tener la alegría de vivir? ¿Se puede ser feliz en medio de la adversidad? Son cuestionamientos que me han hecho mis pacientes cuando se encuentran en medio de una crisis de ansiedad y buscan respuestas que les permitan sobrellevar sus problemas.

En algún lugar leí, que un día acudió con un terapeuta una pareja de esposos los cuales llevaban mucho tiempo de casados. El terapeuta preguntó a la señora:

-¿Su esposo le hace feliz?

Al escuchar esto, el esposo se irguió en su postura, un tanto orgulloso, pues se consideraba un buen marido.

La esposa contestó:

-No, mi esposo no me hace feliz.

El sorprendido esposo no daba crédito a lo que escuchaba.

La esposa continuó diciendo:

-El que yo sea feliz no depende de él. Ser feliz  depende únicamente de mí, pues mi felicidad no la puedo basar en el comportamiento de otra persona o en las circunstancias de mi vida.

Este relato nos hace saber, que cuando la felicidad está basada en la manera de comportarse de otras personas o situaciones de vida, se convierte en una circunstancia de riesgo impredecible, pues todo dependerá de lo externo y será muy difícil de controlar.

No existen días buenos ni malos, sólo existen días en los cuales cada momento se va presentando con una sorpresa, pues todo puede cambiar en un segundo para bien o para mal ya que la vida es un proceso dinámico. Todo lo que existe en la vida cambia: el amor, la salud, las riquezas, el clima, los placeres, el trabajo, la libertad y muchas cosas más. Por eso mi felicidad depende de mí, no de circunstancias de vida o personas.

En la actualidad, la felicidad está basada en la capacidad de adquirir cosas materiales, que por su misma naturaleza, son efímeras y transitorias. Sin embargo, existe también el riesgo de que en el camino a conseguirlas, se arriesguen las relaciones interpersonales. Muchas familias con comodidades no tienen cohesión y otras familias con precariedad son más unidas.

Cuando se acercan fechas especiales como Navidad, San Valentín, Día de Reyes, fin de año, cumpleaños o aniversarios, las personas se  ilusionan con objetos materiales como teléfonos y equipos de cómputo de última generación, televisores, juguetes, cosméticos, muebles, autos. Todo va a depender del poder adquisitivo, pero ¿esto podrá dar la felicidad? ¡Por supuesto que no! Tendrás una emoción efímera al momento de recibir estos objetos, pero no será duradera. Pasado algún tiempo te acostumbrarás a poseerle y se generará en ti la necesidad de algo más.

Sin embargo, es la vida quien te enseña el verdadero valor de las cosas. Cuando tienes un problema de salud, de pérdida de un ser querido, de economía, de trabajo, legal, es cuando en verdad entiendes que la felicidad no es tener ni poseer. Comprendes que la felicidad es estar en este mundo, disfrutando los buenos y malos momentos, los pequeños detalles, los triunfos, los fracasos.

La forma cómo enfrentas la vida, será la pauta para poder ser feliz. Cuando un individuo se encuentra deprimido, con tristeza, su sistema inmunológico baja la guardia y es más susceptible de enfermedades. De igual forma, su estado de alerta se encuentra disminuido lo que provoca a su vez, pérdida de concentración y en consecuencia está más expuesto a sufrir accidentes, perder objetos, mal desempeño laboral o social. Al final, se van generando una cadena de eventos adversos en el sujeto que le hacen pensar que todo le sale mal, que le llueve sobre mojado o a decir la clásica expresión de que sólo falta que un perro me confunda con un árbol.

Tampoco sería creíble ver a una persona en duelo con risa fácil; sin embargo, todo proceso evoluciona y el duelo es superable cuando se enfrenta la situación con una mejor actitud y rodeado de personas que le brindan amor y consuelo.

Un colega mío decía: No me molesta que me digan perro, me molesta la perra forma en que me lo dicen. Y es que la mayoría de las personas exitosas basan su éxito en la capacidad de transformar lo adverso en áreas de oportunidad y hablan de forma enfocada en la situación, sencilla, sutil, amable, risueña y convincente.

La felicidad va de la mano con un estado de salud adecuado. Pues el individuo feliz, es activo, emprendedor, dinámico y le gusta involucrar a los demás en su alegría. En consecuencia, se preocupa por su condición física, tiene una alimentación saludable,  su autocuidado es con un enfoque preventivo. En relación a la condición de alimentación, ¿han escuchado la afirmación Gordito pero feliz? esto es totalmente falso. Las personas con obesidad tienen un alto grado de predisposición a la depresión. La gente que  disfruta de la alegría de vivir, tiene una mejor calidad de vida.

Hagamos un ejercicio: Recuerda el día de hoy cuando caminaste por la calle y te cruzaste con personas ¿A cuántas de ellas viste sonreír? ¿Tú sonreíste a alguien? Creo te sorprenderás al darte cuenta de tu respuesta. Tu estrés diario, tus ocupaciones, tus preocupaciones, han logrado que la sonrisa desaparezca de tu rostro, alejando de ti la alegría de vivir.

Ser feliz es una decisión, no un estado. Se puede ser feliz con lo que se tiene, pero sin caer en el conformismo. Disfruta al máximo del regalo más maravilloso de Dios: La vida.

Tú encomienda como habitante de este mundo: ¡Ser feliz! en consecuencia, los que te rodean también lo serán.

Sonríe todos los días. Es gratis.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Diciembre del 2016




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martes, 1 de noviembre de 2016

SOLEDAD EN LA PAREJA

Juntos en la buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe. Es una de las promesas que las parejas hacen al momento de casarse o deciden vivir juntos, la cual lleva implícito que a partir de entonces ya no estarán solos.

Las parejas recién casadas, en su luna de miel viven una continuidad del noviazgo  y conforme pasa el tiempo la relación va madurando o por el contrario,  muchas veces sin darse cuenta, van cayendo en una comunicación que simplemente es un intercambio de palabras superfluas que al no tener un diálogo o compenetración, las diferencias son más difíciles de afrontar.

Una situación que todos o la mayoría hemos escuchado es  que una mujer se queje de que no puede hablar con su esposo de sus inquietudes, miedos, problemas o situaciones adversas, y que prefiere platicarlo con amigas o quedarse callada como si no pasara nada y que la relación continúe como está.

Queda claro que en una dinámica conyugal así,  el dialogo no existe. La comunicación en la pareja está basada en una charla rutinaria de temas cotidianos que no tienen nada que ver con la relación de pareja, sino más bien con una lista de pendientes por resolver referentes a la casa, la escuela de los hijos, la situación económica, el clima, que efectivamente son temas importantes a tratar que no pueden pasar desapercibidos, pero que se vuelven prioritarios para la estabilidad familiar. Entonces los cónyuges, más que vivir su relación de pareja se convierten en administradores y proveedores de la familia, dejando a un lado, o peor aún en el olvido,  que antes que ser padres son esposos, personas cuyos sentimientos y deseos deberían estar antes  que sus responsabilidades y compromisos, que por dedicarse a cumplir éstos, sin querer van creando un abismo entre ellos porque no se dan cuenta que dejan de conocerse, ya no se interesan en su cónyuge como persona ni de los cambios que va teniendo o de cómo le afectan las situaciones que viven día a día. Hasta que pasado el tiempo, al mirarse frente a frente, se ven como dos perfectos desconocidos que ni siquiera saben cómo convivir entre ellos.

¿Por qué sucede esto?

Aunque no es un tema de consulta médica, en muchas ocasiones  es un referente en el interrogatorio a los pacientes. Y en el párrafo anterior sólo menciono la situación de las mujeres, sin embargo, también los hombres se quejan que con sus esposas no pueden hablar. Pero ése no es el objetivo de este artículo. Lo que en esta ocasión quiero resaltar es que el no saber expresar sentimientos, el machismo, la baja autoestima, la ignorancia, la escolaridad deficiente, el desempleo, el exceso de trabajo, las adicciones, entre otros, son factores de riesgo que vienen a debilitar o fracturar las relaciones de parejas porque impiden un diálogo fructífero que fortalezca la relación al permitir que los cónyuges tengan una comunicación más íntima que los lleve a tener un mejor conocimiento de sí mismo y de su pareja.

De igual forma, las personas que provienen de familias desintegradas o  disfuncionales, tienen un alto riesgo de trasladar esos problemas de comunicación efectiva a la familia que recién forman.

El diálogo es un arte aprendido, un aprendizaje que se puede adquirir a cualquier edad, sólo basta tener el deseo de hacerlo.

Desde niños, en nuestros hogares nos enseñan a hablar, pero muy pocas veces nos enseñan a dialogar y expresar nuestros sentimientos. Por el contrario, en muchas ocasiones nos reprimen la expresión de sentimientos como cuando al niño le dicen: No llores, sólo las niñas lloran. Aguántate como los machos. Guarda tus lágrimas para cuando me muera.

Expresiones que poco a poco van escondiendo en el interior del individuo los sentimientos que tiene, pero que no sabe expresar.

Cuando existen conflictos de pareja, las mujeres dicen: Mi esposo es frío, pero en el fondo me quiere. Situación cierta, porque para la mayoría de los varones resulta muy difícil expresar sus sentimientos, más aún a su propia pareja.

También he escuchado decir: No es necesario que le diga que la quiero, ella lo sabe, si no fuera así, no seguiría con ella. El hombre comete el error de dar por hecho que el resto de la familia (llámese esposa o hijos) saben que los ama y que están por demás las palabras y las acciones que lo demuestren. Que el hecho de que no falte sustento es la mejor prueba de amor hacia su familia.

Otra circunstancia que se vive en algunas parejas es que  los hijos adolescentes o jóvenes se vuelven confidentes de la mamá, de tal manera que suplen con ellos la falta de diálogo con el esposo. Pero cuando los hijos tienen que  abandonar el hogar como parte de su ciclo de vida, la mujer queda nuevamente sola con un hombre con quien no está acostumbrada a dialogar y expresar  lo que le sucede. Están juntos, bajo un mismo techo, pero sin una verdadera relación de pareja ni apoyo mutuo o interés por lo que le sucede al otro. Como cuando adultos mayores acuden a consulta solos.

En toda relación de pareja, sin importar edades o tiempo juntos, el diálogo debe ser su estilo de vida, indispensable para madurar en la relación y mantener una comunicación efectiva que lleve a la unidad y pertenencia de los cónyuges.

En  ocasiones, el no mirar fijamente a la persona con quien se habla, el estar haciendo otras actividades mientras decimos que la estamos escuchando, o interrumpirla cuando aún está hablando, son actitudes negativas que pueden hacer pensar que no es importante lo que el otro expresa. Por eso, es imprescindible que en el diálogo se otorgue tiempo para escuchar con  paciencia y atención, además de disponer todos nuestros sentidos para recibir el mensaje que mi pareja quiere comunicarme, esto es hacer un silencio interior para ser receptivo a lo que el otro necesita decir. Y con esta actitud demostramos que valoramos su persona.

Es a través del diálogo basado en sentimientos, que las parejas pueden superar las crisis que inevitablemente se presentan en las diferentes etapas de la vida conyugal y familiar. El poder mostrar nuestro yo interior, cómo soy en realidad,  no nos vuelve vulnerables ante la pareja, por el contrario, fortalece nuestra unión al conocernos más e incrementa el amor que fue el motivo principal por el que decidimos unirnos.

Cuando se vuelve un hábito en nuestra dinámica marital darle la  importancia que merece nuestro cónyuge y mantenemos una actitud dialogante que fortalece la relación,  nos hace experimentar pertenecido, amado, protegido, escuchado.

La relación de pareja, va a ser duradera cuando se logra una comunicación efectiva a través de un dialogo basado en sentimientos.

Dr. Carlos Primitivo Baquedano Villegas
Lic. Adriana Guadalupe Domínguez Vázquez

Cancún, Quintana Roo, México. Noviembre del 2016





sábado, 1 de octubre de 2016

MALA ALIMENTACIÓN

Es muy común que cuando una persona descubre que su sobrepeso u obesidad ya ha rebasado los límites por ella permitidos, diga: Me voy a poner a dieta, el lunes empiezo.

Llegado ese fatídico lunes, empieza con mucho entusiasmo y optimismo a realizar su dieta en la mañana, pero ya avanzada la tarde de ese día, los ánimos han decaído y se manifiesta  ansioso e incluso desesperado.

La palabra dieta, habitualmente la asociamos con restricción de alimentos, concepto que genera angustia en los pacientes aún con sólo escucharla. Por tal motivo, se sugiere cambiar la palabra dieta por Plan Alimenticio, pues en realidad de eso se trata, de realizar un plan de alimentación que permita medir calorías, balancear los diferentes grupos de alimentos y establecer horarios para realizarlos con la finalidad de disminuir  o  aumentar de peso según sea el caso.

El subir de peso es algo que se presenta la mayoría de las veces de una forma gradual y silente, ante la permisibilidad inconsciente del individuo, quien envuelto en su dinámica diaria, empieza a ganar peso poco a poco sin darse cuenta.

Es común pensar que el sobrepeso u obesidad que tenemos en la edad adulta es por herencia de nuestros padres y abuelos, ya que como ellos son, nosotros necesariamente tenemos que ser así, pues es una característica de la familia. Y aunque existe cierto factor genético predisponente, la mayoría de las veces lo que se heredan son hábitos y costumbres de nuestra familia que nos llevan a repetir patrones o estilo de vida que da como resultado que tengamos una fisonomía  similar.

Les recuerda algo: ¡Acábate toda tu comida si quieres postre! ¡Come tortillas, para que te llenes! ¡Mamá, no hay refresco para comer! Este tipo de costumbres, se fueron quedando marcadas desde nuestra niñez a la edad adulta. Patrón de conducta que reproducimos en la crianza de nuestros hijos.

Si somos observadores encontraremos la mayoría de las veces en familias con papás obesos, que sus hijos también lo son, pues comen lo mismo, tienen la misma actividad (poca o nula) y no porque sea genético, sino por los usos y costumbres que vamos inculcando a nuestros hijos.

El comer sano es una disciplina difícil de llevar a cabo si no se tiene el hábito. Situación que se complica aún más por las condiciones laborales desfavorables, como por ejemplo comer sin un horario rutinario habitual u omitir alimentos. Cuando no tenemos una hora determinada para la comida todos los días provoca desajustes metabólicos en el organismo que condiciona que las personas suban fácilmente de peso por el desorden alimenticio. Pero además, esta  situación  se refuerza por el hecho de que el individuo con jornadas laborales largas o extenuantes, llega a su domicilio muy cansado y sin el ánimo o deseo de realizar ejercicio. Es así como sobreviene el sobrepeso.

Un error que habitualmente cometen las personas que quieren bajar de peso es dejar de cenar. Al omitir la cena, el organismo pasa casi 18 horas de ayuno entre alimentos, por lo que el metabolismo interpreta esta ausencia de alimento como carencia, en consecuencia, el metabolismo se vuelve lento con la finalidad de preservar energía para el individuo. Cuando la persona come de nuevo, el cuerpo almacena los nutrientes preparándose para la carencia, de tal forma que al dejar de cenar mandamos una falsa señal de carencia lo que condiciona que al final de un tiempo de realizar esta práctica no solo no se pierda peso, sino que incluso, se gane peso al dejar de cenar, debido a que el metabolismo no procesa la energía y las calorías se van acumulando.

En muchas ocasiones, el paciente que acude a control de peso dice: La verdad no como tan mal para tener obesidad. 

Les pongo un ejemplo de cómo cometemos errores en nuestra alimentación: Por necesidades de trabajo, muchas veces se tiene que comer fuera de casa, así que con tal de comer bien, el individuo pasa a un lugar en donde venden sándwiches hechos de pan integral alto en fibra, jamón o pierna de pavo, queso panela, germen de trigo, lechugas, tomates y aderezos bajos en calorías. Este sándwich es acompañado de un litro de jugo de naranja ¿En dónde estuvo el error? Estuvo en el litro de jugo que contenía ocho naranjas dulces en promedio. Esa cantidad fue inadecuada y echó  a perder la buena intención de comer sano. Lo mismo sucede cuando la gente por las mañanas toma licuados con frutas o cereales, pues la mayoría de las veces toman un litro de estos productos, rebasando las calorías que se deben consumir. Tal es el caso también de las leches achocolatadas (que en realidad es azúcar  y saborizante) que los niños (y muchos adultos) acostumbran beber como parte de su desayuno, merienda o cena.

La cantidad es importante. Por ejemplo, las vacas únicamente comen hierba y están gordas ¿Por qué? Pues por la cantidad excesiva de pasto que ingieren.

De igual forma, el no balancear adecuadamente los alimentos,  incrementa las calorías aunque la cantidad no sea mínima.

Donde vivo, venden uno tacos los cuales preparan con tortilla de maíz (habitualmente dos tortillas por taco), frijol en pasta (frijol colado), carne de cerdo empanizada, arroz y salsas.  Aunque el individuo sólo coma 2 tacos, la alta cantidad de carbohidratos contenidos en el alimento, le hace ganar peso fácilmente.

La comida rápida es uno de los condicionantes que favorecen la obesidad y el sobrepeso, pues la mayoría de las veces son freídas en grandes cantidades de aceite y ricas en carbohidratos.

Otro mal hábito de los papás es comer lo que sus hijos no comen para que esa comida no se desperdicie. De esta manera rebasan la porción recomendable para una comida.

El consumo habitual de jugos artificiales, néctares, jugos concentrados (artificiales o naturales), leches saborizadas, galletas, frituras, yogurt saborizado, son errores en la alimentación. Se debe evitar que los niños y los adultos consuman estos productos  que lo único que aportan son kilos de más. Por lo que se deben sustituir por  agua simple o de sabor hecha en casa y consumir más alimentos sanos como frutas y verduras.

El Plato del Buen Comer es una estrategia adecuada para llevar una buena alimentación, que de la mano con la realización de ejercicio diario de forma constante mínimo por 30 minutos, nos permitan tener un adecuado estado de salud, libre de obesidad y en consecuencia de enfermedades crónico-degenerativas secundarias.

Nuestra salud, invariablemente dependerá de lo que comemos o dejamos de comer. La perseverancia y la disciplina nos ayudaran a conseguir cambios significativos en nuestro estado de salud.

Te invito a que hagas un autoanálisis respecto a tu alimentación y cómo ésta influye en tu salud o en tu estado de ánimo para seguir adelante cada día. Si encuentras que hay algo que no es favorable o que te afecta negativamente, valdría la pena tomar la decisión de modificar tu estilo de vida para estar mejor. Te aseguro que sí se puede lograr. Y si es necesario, busca ayuda profesional para que realices los cambios necesarios para tu bienestar.

Una observación muy importante es no caer en el error de usar productos milagro que por el simple hecho de consumirlos harán maravillas en ti. Cabe recordar que cada persona es diferente y por consiguiente, sus necesidades y condiciones metabólicas son particulares, por lo que su plan alimenticio debe estar acorde a éstas para que tenga una vida saludable. 


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Octubre del 2016




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jueves, 1 de septiembre de 2016

ALERGIA A LOS AINES

Uno de las situaciones más difíciles de enfrentar para los médicos, es tener que recetar desinflamatorios, analgésicos o medicamentos para controlar la fiebre, a pacientes que necesitan  de ellos para su recuperación,  pero que alguna de estas terapias presentan alergia a los AINES. Y esto se hace difícil debido a que no existe una gran variedad de analgésicos y antipiréticos no AINES con un efecto rápido y efectivo.

Y si es difícil para los médicos, es aún más complicado para los pacientes que tienen  el temor de consumir algún analgésico que les pueda causar una reacción alérgica, incluso con consecuencias mortales.

Los AINES (Anti Inflamatorios No Esteroideos), son un grupo de medicamentos que tienen la propiedad de desinflamar, contrarrestar el dolor (analgésico) o disminuir la temperatura elevada (antipirético). La industria farmacéutica hace combinaciones de estos medicamentos con otros que no pertenecen a este grupo, para conseguir los tres efectos.

Un paciente puede haber tomado AINES muchas veces sin haber presentado una reacción alérgica. Sin embargo, ésta se puede hacer presente en cualquier momento de su vida. 

Son más susceptibles de hacer alergia, aquellos pacientes que tienen antecedentes familiares de alergia a los AINES.

Entre los AINES más comunes el efecto predominante es:

-NAPROXENO: Desinflamatorio y analgésico.

-DICLOFENACO: Desinflamatorio.

-PIROXICAN: Desinflamatorio.

-MELOXICAN: Desinflamatorio.

-INDOMETACINA: Desinflamatorio y analgésico.

-SULINDACO: Desinflamatorio.

-NIMESULIDA: Antipirético y discretamente desinflamatorio.

-CELECOXIB: Desinflamatorio.

-KETOROLACO: Analgésico.

-ÁCIDO ACETIL SALICÍLICO: Antipirético y analgésico.

-NEOMELUBRINA (METAMIZOL, DIPIRONA): Antipirético y analgésico.

Las reacciones alérgicas a los AINES se caracterizan por los siguientes síntomas:

-Edema de la piel a nivel de mucosas (párpados, labios, boca, lengua, laringe, pulmones, área genital), aunque también se pueden presentar placas inflamatorias en la piel seca (ronchas o pápulas), conocidas como angioedema.

-Urticaria. También conocido como RASH y consiste en la comezón que se presenta en las áreas de angioedema. Algunas veces no existe la inflamación de la piel, pero es la fricción que condiciona el rascado lo que produce el angioedema. Por eso dicen las abuelitas de forma sabia: Cuando tengas comezón, no te rasques, pues te saldrán más ronchas.

-Espasmo. Es común en las reacciones alérgicas severas en donde se produce una inflamación importante que paraliza el área afectada. En las reacciones alérgicas el LARINGOESPASMO y el BRONCOESPASMO pueden ser mortales si no se atienden a tiempo. El Laringoespasmo se produce a nivel de la laringe que es el área posterior de la garganta que permite la entrada de aire hacia los pulmones. El Broncoespasmo ocurre dentro de los pulmones y se da a nivel de los bronquios y alveolos imposibilitando la entrada de aire y el intercambio gaseoso de oxígeno por bióxido de carbono.

Es importante no confundir efectos adversos de cualquier otro medicamento con reacciones alérgicas a los AINES. Cuando un paciente desconocido refiere tener alergia a los AINES, es pregunta obligada por parte del médico, que describa las características de su alergia.

No son alergia a los AINES:

-Dolor de cabeza

-Dolor abdominal

-Mareo

-Náuseas y vómitos

-Diarrea

Los pacientes con alergia a los AINES, deben estar enterados de cuáles son los medicamentos que pertenecen a este grupo. De igual manera, deben comentar en cualquier consulta médica su condición alérgica. De ser posible, deben andar con una tarjeta de identificación, distintivo o placa que revele su alergia a los AINES en caso de un accidente o pérdida de la conciencia.

Otra práctica que los alérgicos a los AINES deben evitar es la automedicación. No se debe tomar por ningún motivo medicamentos que no se conozcan ante el riesgo de sufrir una reacción alérgica.

El paciente con alergia a los AINES puede tener una alternativa terapéutica que su médico le indique para mitigar los malestares. Un ejemplo de ello es cuando existe fiebre, ésta se puede disminuir tomando suero oral, baño con agua tibia y ventilación. No es recomendable usar hielo o agua helada, pues aunque se logrará bajar la fiebre de forma momentánea, por efecto fisiológico del cuerpo, la fiebre se elevará nuevamente al retirar el agente frío, e incluso a temperaturas más altas. Lo mismo sucede con la aplicación del alcohol.

Merece mención aparte el PARACETAMOL. Este medicamento habitualmente se confunde con un AINE pero a pesar de tener efecto analgésico y antipirético, no pertenece a este grupo. Éste medicamento, puede ser una buena opción para las personas que padecen alergia a los AINES.

En resumen, es una práctica sana por parte de los pacientes conocer su estado alérgico, saber sobre los AINES e informar sobre su alergia a las personas que le rodean y en especial al personal médico y paramédico que pueda proporcionar medicamento.

Recuerda que aunque no hayas presentado alergias, éstas se pueden presentar en cualquier momento, así que no te automediques y en caso de existir una reacción alérgica, debes buscar atención médica de forma inmediata.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Septiembre del 2016