martes, 1 de octubre de 2019

EL PLACER DE COMER

La comida es una necesidad básica del ser humano. No se puede subsistir mucho tiempo sin comer; sin embargo, hay personas que no comen para vivir, sino que viven para comer y además, comer mal y en exceso. Esta es la combinación ideal para padecer patologías como la obesidad y otras  enfermedades crónico-degenerativas derivadas de esta misma.

Uno de los  motivos que mis pacientes me han expresado  para no acudir a consulta de chequeo rutinario e incluso cuando tienen algún malestar, es el clásico cuestionamiento: ¿para qué voy con el doctor si me va a decir que deje de comer lo que me gusta? ¿Te recuerda algo esto?

Una realidad que no podemos negar es que sin darnos cuenta nuestros hábitos alimenticios se convierten en uno de los principales factores de riesgo para enfermarse, cuando comemos y bebemos lo que nos gusta sin ponernos límites. Al paso del tiempo ya somos adictos al azúcar, a las grasas, carbohidratos y a varios tipos de alimentos que consumidos en exceso  pierden su cualidad nutritiva volviéndose nocivos para la salud.

Siendo niños, adolescentes o adultos jóvenes, las actividades físicas y el metabolismo acelerado permiten comer mal y en exceso sin aparentemente causar algún daño. Sin embargo, poco a poco, en forma silente, estos malos hábitos alimenticios van generando cambios patológicos en nuestro cuerpo. 

Por consiguiente, es importante resaltar que  la conducta en la alimentación es un aprendizaje adquirido en el seno familiar. 

Recuerdo que cuando niños, mi abuelita nos decía: coman tortilla para que se llenen bien, pues al rato tendrán hambre y volverán a comer. Así mismo, era común que el plato fuerte en nuestro menú familiar fuera invariablemente acompañado de frijoles y arroz en cantidad abundante. Imagínense: tortilla, arroz, frijoles en un solo platillo, grandes cantidades de carbohidratos que poco a poco iban acumulando kilos a nuestra niñez. 

Y es que a mis padres y abuelos no les enseñaron lo suficiente de la cultura de la alimentación balanceada que hace referencia al plato del buen comer. Fue hasta que se enfermaron de problemas cardíacos que su alimentación fue cambiando, pero lo curioso es que sólo cambió la alimentación de los enfermos, pues el resto de la familia siguió comiendo como estaba acostumbrada, sin tener en cuenta que genéticamente tendríamos la misma predisposición de padecer las enfermedades diagnosticadas.

Es así que el comer sano es todo un  proceso de educación que debe iniciar desde los primeros años de vida. En el trabajo  me he encontrado con pacientes que juran y perjuran que comen sano pero la báscula dice lo contrario a la hora de la consulta. ¿Qué sucede? ¿A caso los pacientes mienten al grado que ellos mismo se creen esa mentira? No necesariamente. La explicación está en que muchas veces efectivamente si están comiendo sano, verduras, frutas, leguminosas, pocas cantidades de proteína y grasa animal. El fallo está en la cantidad de alimento que se consume, pues aunque los productos de la dieta diaria  sean los adecuados, si se ingieren en cantidades elevadas sobrepasan el porcentaje de calorías que nuestro organismo requiere, lo cual  nos hace subir de peso. 

Un ejemplo que uso con respecto a lo anterior es el de las vacas, cuya alimentación consiste únicamente de pasto. O acaso, ¿estos animales  comen tacos, pizzas,  hamburguesas u otro alimento que las engorde? Sabemos que no. Las vacas sólo comen pasto o forraje, pero las grandes cantidades que consumen hacen que sean animales con mucho peso. Mismo ejemplo se puede aplicar a los gorilas que únicamente comen plantas y frutas, pero la cantidad de su consumo es alta, situación que les permite ganar peso.

Además de la cantidad de alimento, también interviene en la ganancia de peso las veces que se come en el día. Algunas personas sólo hacen dos alimentos al día o por querer bajar de peso dejan de cenar como una estrategia para conseguirlo. El ayuno prolongado  condiciona que nuestro metabolismo se torne lento como un mecanismo de subsistencia,  a fin de preservar energía. Por tal motivo, no comer en tiempo y horario es inadecuado. 

De hecho, lo ideal es comer cinco veces al día para mantener el metabolismo acelerado y así conservar  o incluso disminuir el peso. Se recomienda desayuno, colación a media mañana, comida, colación a media tarde y cena. Se puede aplicar el plan alimenticio monárquico como estrategia: desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo.

Algunas personas muestran ciertos signos que reflejan sus malos hábitos alimenticios, como el estar obesos y tener oscurecida la piel del cuello, axilas y región inguinal  (Acantosis Nigricans), pero no consideran como un problema de salud esta condición física y así viven por mucho tiempo hasta que su cuerpo resentido por los excesos les pasa la factura al presentar un problema en su funcionamiento que los obliga a prestarle atención porque las molestias son mayores, al grado tal de impedirles continuar con sus actividades cotidianas. 

Entonces acuden al médico para estar bien, pensando que al solucionarse esa situación agraviante que presentan, su vida puede seguir como antes, sin pensar que el origen de ello ha sido  mantener por muchos años, una conducta alimenticia desfavorable, o sea, malos hábitos alimenticios. 

Cuando ya se confirma la enfermedad y las causas que la ocasionaron, empieza el drama y viene la angustiante pregunta: ¿y ahora, que voy a comer? Cuestionamiento que es válido ante el cambio de alimentación que puede ser radical para los pacientes. Sin embargo, las exigencias en la alimentación que se indican  como condición necesaria para afrontar una enfermedad, no deben percibirse como  un castigo o consecuencia de decisiones inadecuadas. Sino por lo contrario, son una herramienta sumamente importante que junto con el tratamiento clínico permiten que la salud se restablezca satisfactoriamente. Más aún,  puede ser que el plan alimenticio acorde a las condiciones físicas del paciente sea la terapéutica única en el control de la patología. 

El plato del bien comer es una excelente guía que facilita poder llevar una dieta  sana, balanceada y nutritiva. Este consiste en consumir en una comida los tres grupos de alimentos que aportan al organismo los nutrientes necesarios para conservar la salud: una porción de verduras y frutas, otra de cereales y leguminosas, y una tercera de alimentos de origen animal.  

Te comparto una página del INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL en donde encontrarás información sobre el plato del buen comer: PLATO DEL BIEN COMER 

Comer es un placer, un deleite y para muchas personas puede ser un privilegio.  Por consiguiente, para que no pierda esta esencia debemos ser responsables al satisfacer esta necesidad y darnos el gusto de poder comer  lo que nos agrada sin dañar la salud.

Escuché de mi padre lo siguiente: se puede comer de todo, pero no en exceso. Como bien dice  la frase tan popular, nada con exceso, todo con medida. Y aunado a la cantidad  en la ingesta de un  alimento va su calidad, en cuanto a que si dicho producto favorece la vida o la disminuye.  

Procura que lo que comas te de vida, no te la quite. Así que si tienes problemas con tus hábitos alimenticios, con la báscula o con tu condición física, no te quedes cruzado de brazos y acude a un profesional que pueda ayudarte. 

Recuerda no automedicarte ni jugar al médico, eso puede ser dañino para tu salud. Deja tu salud al cuidado de los profesionales. 


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar


Cancún, Q. Roo, México. Octubre del 2019





domingo, 1 de septiembre de 2019

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Hace algunos días me sucedió una experiencia difícil que desafortunadamente es muy común en los tiempos actuales que como sociedad nos toca vivir.

Resulta que un jueves por la tarde cuando me dirigía al trabajo, pasé a una tienda de conveniencia a comprar una botella de agua. Justo en el momento que me tocaba pagar, estando de espaldas a la puerta principal, entraron dos individuos armados para asaltar el establecimiento.

Los delincuentes nos apuntaron con pistolas, separándome del resto del grupo por ser el único hombre adulto. Todo el tiempo que duró el atraco, uno de ellos me apuntaba con el arma a una distancia menor a metro y medio, le temblaba la mano con la que sujetaba la pistola mientras me daba órdenes a gritos, traía los ojos rojos y un sudor profuso, signos de que estaba intoxicado con alguna droga.

La situación fue de extremo peligro y al ver lo alterado que estaba el ladrón pensé: A éste se le va a escapar un tiro y me va a matar. Sin embargo, sacando fuerzas de mi interior, no perdí la calma y me mantuve ecuánime. Posteriormente, los asaltantes nos encerraron en la bodega de la tienda y huyeron. Es así como salimos para hablar con la policía, que  ya estaba ahí.

En el momento de hacer las declaraciones, empecé a temblar de una manera incontrolable y no pensaba con claridad. Al darme cuenta de esto, respiré profundo, tomé agua y poco a poco recuperé la calma para concluir mi testimonio. Enseguida  me retiré de la tienda para continuar hacia el trabajo como si nada hubiera pasado.

Durante las consultas varios pacientes me preguntaron  si estaba bien e  hicieron comentarios como que me veía pálido y notaban una expresión diferente en mi semblante. Escuchaba lo que me decían sin darle mayor importancia, pues en realidad no experimentaba malestar alguno, me sentía bien, por lo que realicé mi trabajo sin ningún contratiempo, más que unos minutos de retraso al inicio.

Por la noche, en casa le platiqué a mi familia lo que me había sucedido, pues aunque ya les había informado por teléfono, ahora les narré a detalle la amarga experiencia que tuve. Reviví aquellos momentos  tan difíciles y nuevamente empecé a temblar, a ponerme nervioso. Para no alargarme más en este relato, les comento que  así estuve  casi 48 hrs, con un sueño difícil de conciliar y frágil, falta de concentración y un dolor muscular intenso.
Los síntomas y el malestar que experimenté después del estresante evento, reciben el nombre de  shock postraumático, también conocido como trastorno  de estrés postraumático.

Está patología aparece en personas que han sufrido o vivido un episodio dramático en su vida: asalto, violación, secuestro, accidentes, ataques terroristas, tiroteos, guerras, derrumbes, muertes violentas o inesperadas de seres queridos o cercanos, incendios, encarcelamientos, pérdida inesperada del trabajo o patrimonio, fenómenos naturales como huracanes, temblores, inundaciones, o cualquier otro suceso que se caracterice por ser dramático e imprevisto.

Es importante recalcar que cada individuo tiene una respuesta diferente en las situaciones antes descritas y que no todos presentan la misma intensidad postraumática, ni el tiempo de duración de la misma, incluso hay personas en las que no se les presenta este trastorno.

Hasta el día de hoy, los especialistas en esta rama (psiquiatras) no saben a ciencia cierta el por qué los individuos responden de diferente manera, pero se cree que la cuestión genética y la situación familiar son factores determinantes en la aparición de esta patología. De igual manera, el antecedente de traumas emocionales del pasado aumenta el riesgo de padecer este trastorno después de un acontecimiento reciente.

El término estrés, tiene sus raíces de la palabra en latín STRIGERE que significa provocar tensión. Durante un evento agudo de estrés, nuestro cuerpo libera unas sustancias que se llaman ADRENALINA y NORADRENALINA (sustancias llamadas catecolaminas) que provocan aumento de los latidos cardiacos (taquicardia), la frecuencia respiratoria (taquipnea), la sudoración (transpiración profunda o diaforésis), los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia) dilatación de las pupilas (midriasis), se altera el tono muscular (los músculos se tensan) y la digestión se vuelve más lenta (bradipepsia). Las catecolaminas causan en la mayoría de los casos, cambios fisiológicos que preparan al cuerpo para la actividad física. De igual manera se libera el CORTISOL, que es una hormona  secretada por la glándula suprarrenal y provoca la elevación de la glucosa en la sangre para producir energía. Es por lo anterior que existe la creencia de que un susto, disgusto o actividad estresante puede causar diabetes. Sin embargo, las hiperglucemias transitorias o aisladas no se pueden considerar como diabetes.

Después del evento agudo, el cuerpo entra a una fase de resistencia para equilibrar y reparar toda la descarga hormonal que recibió y lo que ésta condicionó, a fin de estabilizarse. Como parte de este ajuste, las glándulas suprarrenales siguen liberando grandes cantidades de cortisol.

Cuando a alguien se le detecta diabetes después de un evento estresante, no significa que se le haya presentado por esto, sino que ya tenía una diabetes no diagnosticada que aún no producía malestares. La hiperglucemia que se genera durante esta situación provoca que los síntomas sean evidentes.

Posterior a la fase de resistencia durante el evento traumático, se inicia una fase conocida como de agotamiento, en la cual el cuerpo consume sus reservas de adaptación y provoca síntomas como dolor de cuerpo, agotamiento, presión arterial alta, cefalea, bajas defensas (alteración del sistema inmunológico), alteraciones en la piel, ansiedad y depresión entre otros. Esta etapa es transitoria y se autolimita, es decir, las molestias desaparecen por sí mismas. Pero,  cuando la persona persiste con estos síntomas, debe acudir al médico ya que puede necesitar medicamentos que le ayuden a superarla.

El conocer todo esto, permite al paciente o su familia, identificar síntomas que indiquen la presencia de estrés postraumático, padecimiento que requiere atención médica inmediata. 

La persistencia del mismo sin atención, puede derivar en enfermedades psiquiátricas que afecten a la persona en su funcionalidad social, laboral y/o familiar. De aquí la importancia de no considerarlo como algo que se pueda resolver sin atención médica.

Deja tu salud al cuidado de los profesionales.



Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Septiembre del 2019





¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música

sábado, 3 de agosto de 2019

CIBERDOCTOR

En la actualidad es muy común que las personas de todas las edades utilicen  durante gran parte del día teléfonos, equipos de cómputo u otros dispositivos inteligentes, tanto en sus hogares como en centros de trabajo, lugares de entretenimiento, e incluso, al caminar por la calle o ir en carro o transporte público.

Es así como podemos observar que el ser humano ha creado una gran dependencia hacia el ciberespacio, siendo casi esencial en su existencia, ese entorno artificial que se desarrolla mediante herramientas informáticas. Y es que en la vida cotidiana las actividades que realizamos están relacionadas de una u otra manera, con la red cibernética: el banco, las relaciones sociales, la comunicación, el trabajo, la religión, los estudios desde niveles básicos hasta profesionales, el comercio, la diversión, entre muchas más. Pues bien,  el ámbito de la salud no podía quedar exento de ello, y no precisamente refiriéndose al conocimiento, sino a la práctica de la medicina de tal forma que cualquier persona puede acceder a ella.

En cierta ocasión, siendo un niño uno de nuestros hijos me dijo: Papá, si no está en internet ¡no existe! Aseveración que pudiera parecer chiste, pero que dadas las circunstancias que vivimos, no dista mucho de la realidad. Es por eso que el día de hoy las personas tienen la tendencia de buscar en este ciberespacio lo que desconoce o aclarar alguna duda o inquietud.

Sin embargo, hagamos énfasis en lo que concierne al tema de la salud. Una situación común en esta área es que con el fin de ahorrarse dinero, de no tener que pasar largas horas de espera o por el simple hecho de resolver por sí mismos, los paciente tienden a ser su propio médico y dar  pronta solución a su malestar físico, sin importar los riesgos a los que se exponen. En este sentido, es preciso recordar que en nuestro país existe una libre venta de casi todos los medicamentos, por lo que la automedicación es de fácil acceso, pero en vez de resultar benéfica puede resultar contraproducente al enmascarar o complicar cuadros patológicos graves o los sencillos, complicarlos, al no realizarse la valoración adecuada de la enfermedad y sólo tratar de eliminar las molestias para estar bien lo antes posible.

Un médico tiene un promedio de 7 a 12 años de formación académica, además de un proceso de educación médica continua a lo largo de su ejercicio profesional (eso es lo ideal) para poder tratar patologías que van desde una simple gripe hasta padecimientos que pongan en peligro la vida. De tal manera, que  una persona sin preparación académica en el ámbito médico que decide solucionar un problema de salud a través del internet, empieza a buscar en la red el diagnóstico a los síntomas que presenta, puede encontrarse con un sinfín de patologías entre las cuales tiene que determinar la que da respuesta a su sintomatología, como si se tratara de una fórmula matemática donde no hay error. Cabe resaltar que diagnosticar una enfermedad de esta manera trae como consecuencias que en vez de obtener sanación se presenten complicaciones que la prolonguen, así como debilitar aún más la salud hasta llevar a la muerte, o bien, pensar que la situación es más grave de lo que en realidad es y caer en un estado emocional de pánico que haga tomar decisiones terapéuticas erróneas.

A lo largo de mi preparación profesional muchos cursos inician diciendo que ante una situación de peligro o riesgo, lo primero que se debe hacer es conservar la calma y analizar todas las causas, circunstancias, posibilidades y riesgos que están entorno a la misma y afectan la salud de la persona. Resulta obvio que cuando se busca síntomas o enfermedades en la red, esta calma y objetividad del médico, es imposible de mantener. Por el contrario, puede generar angustia en los pacientes, misma que los lleva a tomar decisiones precipitadas o peor aún, caer en manos de mercenarios de la medicina (que tristemente sí existen), los cuales se aprovechan de este estado de angustia y desesperación y hacen del paciente un botín.

La búsqueda de síntomas o enfermedades en el internet es un arma de doble filo, ya que por un lado te permite identificar situaciones que ameriten una atención inmediata, pero también pueden generar ansiedad que provoquen tomar decisiones equivocadas.
Por otro lado, la tecnología ha permitido a los pacientes un contacto más fácil  e inmediato con sus médicos. Sin embargo, existen casos en los cuales los pacientes abusan de esto o peor aún, quieren consultar de forma virtual con su médico.

¿Por qué no se debe consultar vía telefónica, mensajes de texto o a través de alguna red social? ¿Acaso será porque el médico no puede cobrar y perder así su estipendio al dar una consulta de este modo? ¿El médico es tan arrogante y poco le interesa la situación de su paciente?

Imagina el siguiente caso: Un paciente escribe por mensaje de texto al médico: Doctor, mi esposa tiene muchos vómitos ¿Qué le puedo dar? El doctor responde: Dele una tableta de difenidol cada 8 hrs y suero oral. ¿Esto fue correcto? ¡Por supuesto que no! No se debe hacer esto y la explicación es la siguiente: Los vómitos no son una enfermedad, son el síntoma de muchas enfermedades como pueden ser gastroenteritis, gastritis, pancreatitis, obstrucciones intestinales, tumores, intoxicaciones por algún tipo de sustancia, dengue, rotavirus, embarazo, en fin, la lista es interminable. Por tal motivo, el recetar sin revisar al paciente, su edad, condición física (con signos y síntomas), antecedentes patológicos, antecedentes no patológicos, hábitos alimenticios, adicciones, antecedentes laborales, medicamentos previamente administrados, y otras muchas circunstancias,  hace imposible e incluso rayando en lo irresponsable, dar un tratamiento correcto a través de un mensaje de texto.

Como se puede observar, emitir un diagnóstico no es una cosa sencilla, aunque a los ojos del paciente así lo parezca. Todo acto médico puede generar una consecuencia de tipo legal, pero además, hacer un diagnóstico adecuado implica salvar una vida o por el contrario, ponerla en riesgo.

Mención especial merecen los pacientes en extremos de vida (niños y ancianos), ya que el revisarlos de forma presencial es un verdadero reto para el médico al momento de emitir un juicio diagnóstico, por lo tanto, se es más susceptible de errores al hacerlo de forma virtual.
Por todo lo anterior, tú como paciente no te debes enojar cuando tu médico se niega a recetarte algo por teléfono, mensajes de texto o redes sociales. Es válido preguntar qué hacer, pero lo más importante es que los pacientes sean revisados como debe ser: en un consultorio.

Con respecto a esto último (y saliendo del tema), evita en una reunión y sobre todo cuando acabas de conocer al médico, el intentar consultar sobre alguna situación de salud que adolezcas. Recuerda que hay un momento y lugar para todos y es sumamente desagradable para nosotros los médicos que nos estén haciendo consultas médicas fuera de nuestros consultorios. También cabe destacar las clásicas consultas de pasillo (consultas que se hacen en los centros hospitalarios de forma rápida y fuera del consultorio), pues por situaciones de tipo legal no se deben realizar, debido a que es importante dejar constancia en expediente de todo acto médico realizado.

En síntesis, es bueno saber sobre salud y el ciberespacio es un medio de fácil acceso en la actualidad. Sin embargo, no se debe abusar del él y mucho menos jugar al doctor.

Confía en tu médico. Él se ha preparado por largos años para cuidar tu salud. El Dr. Google o la Dra. Wikipedia pueden ser de ayuda, pero no lo más acertado.

Deja tu salud al cuidado de los profesionales.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Agosto del 2019






lunes, 1 de julio de 2019

AMIBAS

Una de las cosas más angustiantes que pueden vivir los padres es ver que sus hijos tengan evacuaciones diarreicas con la presencia de moco y sangre. Según me refieren en la consulta, es algo que les causa mucho miedo. A este tipo de diarrea con moco y sangre se le llama disentería, misma que puede ser causada por varios agentes patógenos.

La disentería amebiana es la más común de las enfermedades diarreicas con sangre y es causada por un protozoario llamado Entamoeba histolytica, parásito patógeno que puede encontrarse casi en todas las partes del mundo, incluido los polos norte y sur, aunque es más común en las zonas tropicales. Se considera que el 10% de la población ha sufrido este tipo de enfermedad. Sin embargo, la presencia de amibas puede ser asintomática (no dar síntomas), ocasionar pequeñas diarreas o ser tan grave como la disentería previamente descrita.

Existen 3 especies de Entamoeba morfológicamente indistinguibles entre sí: La E. HISTOLYTICA ya descrita, la E. DISPAR la cual se considera inocua y la E. MOSHKOVSKII que tiene una capacidad patogénica (capacidad de causar enfermedad) incierta. Para poder clasificarles mediante pruebas laboratoriales, es necesario realizar técnicas moleculares, costosas y poco accesibles, por lo que la mayoría de los laboratorios al reportar sus resultados, refiere todo como Entamoeba histolytica.

Y aunque la amebiasis es predominantemente intestinal, en algunas ocasiones puede llegar al hígado y causar absceso hepático amebiano. 

De igual forma existen infecciones fuera del intestino (extraintestinales) como la amebiasis cutánea. El contagio en el ser humano se da a través del consumo de alimentos y líquidos contaminados por este parásito en su fase quística o bien, de persona a persona. El quiste de amiba es muy resistente y en las condiciones propicias puede sobrevivir muchos meses en el medio ambiente. La falta de higiene, el hacinamiento, las relaciones homosexuales promiscuas, la disposición inadecuada de excretas (fecalismo al aire libre), el agua no potabilizada, los inmigrantes o viajar a lugares con alto índice de esta enfermedad, el nivel socioeconómico, habitar en regiones suburbanas (cinturones de pobreza), la falta de servicios sanitarios urbanos (drenaje y agua potable), comer en lugares con poca higiene, al aire libre, sin servicios sanitarios, con manejo inadecuado de alimentos (la persona que sirve los alimentos es la encargada de cobrar), también el consumo de bebidas o aguas no pasteurizadas, incluso preparadas con agua no potable o con malas condiciones para su contenido o servicio, son factores adecuados para contagiarse de este protozoario. 

Los síntomas que la DISENTERÍA AMEBIANA causa son:
  • Evacuaciones diarreicas de poca o moderada cantidad, la cual puede ser alternada con estreñimiento.
  • Evacuaciones con moco y sangre. Algunas veces únicamente presentan moco y esto depende del grado de inflamación del intestino.
  • Necesidad de volver a defecar posterior a una evacuación inmediata (tenesmo rectal).
  • Evacuaciones fétidas.
  • Náuseas y vómitos, los cuales pueden estar o no presentes.
  • Dolor tipo cólico que precede a las ganas de defecar.
  • Flatulencia incrementada, misma que suele ser más fétida de lo común.
  • Fiebre o febrícula, aunque este síntoma no está presente en todos los casos.
Con respecto al ABSCESO HEPATICO AMEBIANO, se presenta sin síntomas previos y es más común en hombres que en mujeres. El síntoma inicial es dolor en el hipocondrio derecho (debajo del costillar derecho a nivel de donde se encuentra localizado el hígado), que se irradia hacia la espalda a nivel del pulmón, fiebre intermitente, sudoración y escalofríos, cansancio (astenia y adinamia), pérdida de peso y ocasionalmente ictericia (coloración amarillenta de la piel, de la mucosa la cual es más fácil de identificar por debajo de la lengua y las partes blancas de los ojos llamadas escleras). La complicación más grave de esta patología es que el absceso se rompa, lo que ocasione que su contenido se drene hacia la cavidad abdominal. Como consecuencia de ello, puede causar ruptura de la pleura y esto afectar los pulmones, e incluso al corazón u otros órganos adyacentes. 

En una ocasión, un paciente acudió a mi consultorio manifestando angustia porque tenía una lesión en la cabeza del pene (glande), la cual se iba extendiendo y le causaba molestias. Acudió inicialmente a un servicio médico de una farmacia, en donde el médico sin revisarle ni hacerle análisis, le dijo que era un chancro sifilítico y le recetó cinco inyecciones de ceftriaxona, así como diez días de ciprofloxacino oral. Pasado este tiempo, no tuvo mejoría de su condición de salud, sino por el contrario, incrementó la sintomatología. Al cuestionarle acerca de su actividad sexual, el paciente me confirmó que acostumbraba tener relaciones sexuales por vía anal (sexo anal) con mujeres y hombres sin uso de preservativo. Después de revisarle, concluí como diagnóstico que se trataba de una AMEBIASIS CUTANEA por lo que con el tratamiento adecuado el paciente quedó sano. Sin embargo, por sus hábitos sexuales, al paciente le realicé estudios de laboratorio para descartar enfermedades de transmisión sexual, incluyendo una prueba de VIH. 

Entre las recomendaciones al paciente, se le indicó uso de preservativo para este tipo de actividad sexual, aunque lo más adecuado era evitar su práctica. 

En renglones anteriores, describí las relaciones sexuales homosexuales promiscuas como un factor de riesgo para la amebiasis y es que al estar en contacto con el excremento residual del intestino, es como se presenta el contacto durante el coito. 

Por todo lo anterior, es inadecuado pensar que no es necesario desparasitarse cada seis meses, en el entendido de que comemos en casa y con todas las medidas de higiene. Sin embargo, cualquiera puede contraer la enfermedad de forma directa o indirecta, por verduras contaminadas (cuando el riego de las mismas es con agua contaminada), por comer o estar en lugares insalubres o por consumir alimentos o bebidas preparadas por personas enfermas (aun sin saberlo) o en condiciones poco higiénicas. Por tal motivo, si no tienes ningún síntoma es recomendable desparasitarse con medicamentos duales que tengan la capacidad de eliminar lombrices y protozoarios. Pero es importante que si ya presentas síntomas, evita jugar al médico consultando por la red qué puedes tomar o peor aún, automedicándote. 

Deja tu salud al cuidado de los profesionales. 

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas Especialista en Medicina Familiar 

Cancún, Q. Roo, México. Julio del 2019 

lunes, 3 de junio de 2019

LA MEJOR MEDICINA

En más de una ocasión mis pacientes me han preguntado cuál es la mejor medicina para recuperar su salud.

Esta pregunta me hace recordar lo que algunos papás dicen cuando llevan a sus hijos a consulta,  ¡recétele inyecciones doctor, esas son mejores!, bajo el argumento de que así sanarán más rápido. Es fácil pedir inyecciones, sobre todo cuando no son para uno mismo.
Algunas veces, los pacientes piensan que mientras más dolorosa sea la medicina, más efectiva será, o que al ser más costosa o la que más recientemente se ha descubierto, es la mejor.

Pues lamento desilusionarles apreciados lectores. La mejor medicina no es aquella que tenga alguna de las características arriba descritas. Como profesionista de la salud, sin duda puedo afirmar que el mejor medicamento es aquel que se receta después de un buen diagnóstico y que de acuerdo a sus propiedades y características, surtirá un efecto positivo en la salud del paciente, pero además es imprescindible  que se tome como el médico indica, en tiempo y forma,  junto con las medidas no farmacológicas (cuidados) que se requieran. Es así como un medicamento será el mejor para dicho diagnóstico. Y los resultados se verán reflejados en un lapso razonable.

Una situación que con frecuencia experimento al respecto, sucede cuando mis pacientes diabéticos llegan a consulta para su control y en sus resultados de los análisis clínicos aparecen altos niveles de glucosa, habiéndoles indicado en su consulta anterior, el tratamiento a seguir con todas las combinaciones posibles en sus dosis máximas. Entonces, mi pregunta inmediata es,  ¿tomas las medicinas en las dosis y horarios que te he recetado además de cuidar tus hábitos alimenticios acompañados de ejercicio? Cuando me dicen que toman sus medicamentos como les indiqué,  pero no cuidan su alimentación, les contesto que aunque usaran insulina, si no cuidan lo que comen y no hacen ejercicio, el descontrol será inminente. Ante tales circunstancias, obviamente no habrá mejor medicina.

Y es que los medicamentos tienen  indicaciones específicas en su presentación comercial. Sin embargo,  deben  ser prescritos  por el  médico que valora al paciente para que de acuerdo a su diagnóstico, elija el medicamento indicado.

Un  ejemplo de ello es el ambroxol cuya característica es su efecto mucolítico, el cual consiste en volver más líquidas las flemas con el objetivo de expulsarlas mediante la tos, para de esa manera desaparecerlas. Así es la forma de actuar de este medicamento, que los médicos sabemos a diferencia de las demás personas que lo ignoran. Sucede  en muchas ocasiones, que  los pacientes al automedicarse lo usan indiscriminadamente para cualquier tipo de tos. Por consiguiente, al utilizarlo para  tos seca, el medicamento produce más tos en vez de eliminarla. Esto ocurre por su efecto mucolítico.

De igual manera, el tomar medicamentos juntos puede ser inadecuado, como por ejemplo tomar antibióticos junto con medicamentos para gastritis, puede condicionar que el antibiótico no se absorba adecuadamente y en consecuencia no produzca el efecto deseado.

Un error que cometen los pacientes que padecen hipertensión, es tomar sus medicamentos de acuerdo  a  la presencia o ausencia de los malestares propios del padecimiento. Si se sienten mal, toman la medicina, si se sienten bien, no la toman. Sin embargo, la hipertensión arterial se caracteriza por ser asintomática en la mayoría de las personas. Un paciente puede tener elevada la presión arterial y no sentir alguna molestia, por lo que no considera necesario   tomar el medicamento, lo cual  puede es un grave error, que  incluso puede tener un  desenlace fatal.

Cuando se recetan antibióticos, habitualmente se indica la duración del uso del antibiótico, pero cuando a los pacientes no les gusta tomar medicamentos, a la más mínima mejoría, lo suspenden sin completar el tiempo del tratamiento. Dicha decisión  es una gran equivocación puesto que puede existir una recaída en la enfermedad o generarse una resistencia al medicamento. De ahí la importancia de respetar y cumplir la prescripción médica y tomar los medicamentos durante el tiempo que el médico indique.

También debemos tomar en cuenta  que los médicos no son adivinos y  aunque es obligación del doctor preguntar si existe algún tipo de alergia, el paciente  debe estar al pendiente de informarle acerca de  la alergia que tenga o las reacciones que haya presentado con algún medicamento. De igual manera, se debe comentar si se padece alguna enfermedad o está ingiriendo algún otro medicamento, a fin de que el médico tenga presente las interacciones medicamentosas del producto que prescribe.

Se llaman interacciones medicamentosas a las reacciones que existen entre dos sustancias (que no necesariamente tienen que ser médicas) y que pueden contraponer, potenciar, minimizar o volver peligroso su efecto. Por ejemplo, cuando se usa metronidazol, no se debe consumir alcohol ya que puede causar náuseas, vómitos, cólicos abdominales o alteraciones vasomotoras. También, medicamentos como el Disulfiram utilizado para dejar el alcoholismo, al entrar en combinación con el metronidazol, pueden causar reacciones psicóticas.

Otro factor relevante a considerar es la edad de los pacientes para poder recetar medicamentos pertinentes o más adecuados. Las quinolonas como son por ejemplo el ciprofloxacino, son antibióticos que no pueden usarse en niños o adolescentes, ya que existe el riesgo de causar una ruptura del tendón de Aquiles. Caso similar como el de las cortisonas que pueden condicionar retraso en el crecimiento óseo de los niños, cataratas, aumento de peso, bajas defensas, presión alta o incluso osteoporosis, así como también su uso indiscriminado puede causar hiperglucemia o un síndrome de Cushing.

Así mismo, los pacientes que tienen algún daño renal reciben una dosificación diferente de los medicamentos en relación a los pacientes que tienen una función renal normal. Situación similar sucede con pacientes que tienen alguna alteración hepática, ya que no pueden tomar cualquier tipo de medicamentos.

Una cuestión sumamente relevante al momento de necesitar un servicio médico es saber discernir con quién consultar. Si el enfermo está en condiciones de tomar la decisión de a quién acudir, es lo ideal, que él esté convencido y de acuerdo en acudir a dicho médico u hospital, pues es el principal responsable del cuidado de su salud. De lo contrario, corresponde al familiar o familiares más inmediatos tomar esa decisión, misma que debe hacerse a conciencia según las necesidades del paciente y el conocimiento certero del médico. No perder de vista que existen  charlatanes que en vez de ayudar,  pueden dañar más su salud. Por ello es recomendable que ante cualquier duda, por insignificativa que parezca, verificar que  la cédula profesional  del  médico sea real y que corresponda a la especialidad con la que se anuncia. Desconfíe del médico que no le ofrece un diagnóstico claro y que sólo tiene sospechas de lo que puede ser lo que padece, por lo que receta varios medicamentos para ver si alguno hace efecto. De hecho, pregúntele para qué sirve cada uno de los medicamentos que indica y qué efectos adversos puede presentar. Es un derecho como paciente, recibir información veraz, clara y precisa. El paciente y su acompañante deben salir de la consulta satisfechos de la atención recibida, sin dudas y comprometidos a seguir las indicaciones del médico.

En síntesis, cuando los medicamentos son prescritos de forma correcta y son usados adecuadamente,  junto con las medidas no farmacológicas recomendadas, recuperar la salud tiene un alto porcentaje de éxito, puesto que en medicina no se puede asegurar nada, puesto que influyen muchos factores circunstanciales en la evolución de una enfermedad. Sin embargo,  la misión de los médicos es recuperar la salud de sus pacientes, bajo la premisa de PRIMUM NON NOCERE: Primero no dañar y a esto agregaría, evitar la  automedicación.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Junio del 2019





sábado, 4 de mayo de 2019

ADICCION


Cuando se menciona la palabra adicción, inmediatamente se piensa en cocaína, marihuana, alcohol o alguna otra droga de moda. Sin embargo, las adicciones no se refieren únicamente a las drogas permitidas o no permitidas, también existe adicción a la tecnología, juego, sexo, trabajo, música o cualquier otra circunstancia que sea capaz de atraer la atención de una persona a tal grado que la desconecte del mundo que la rodea, que se vuelva indiferente e insensible a la realidad de su entorno porque simplemente para ella deja de existir o tener relevancia, sin importarle que disminuya su productividad o deje de cumplir sus responsabilidades, ya que dicha adicción ocupa todo su tiempo.
Es así como, sin darte cuenta, las adicciones se van apoderando de ti y tu voluntad, y aunque algunas parecen inocuas, llegan a afectar de forma significativa tu vida.
Pero en esta ocasión, hablemos de la adicción a las drogas, un tema que aunque parezca muy trillado, vale la pena reflexionar acerca de una situación que está cada vez más incidente en nuestra sociedad actual, lo cual me lleva a plantear la siguiente interrogante:
¿Por qué a pesar de que existe mucha información sobre el uso y abuso de las drogas, pues es un tema vigente en los ámbitos escolar, institucional, no gubernamental e incluso en las redes sociales y en el internet, las personas desde muy temprana edad consumen drogas?
Y es que ahora se ha vuelto más común conocer o enterarnos que niños y adolescentes, tristemente son víctimas de las drogas.
Existen varias condiciones que favorecen su inicio en el uso:
CURIOSIDAD. El ser humano tiene por naturaleza experimentar para aprender, por lo que desarrolla una curiosidad innata. En la niñez y adolescencia una característica propia del desarrollo es cuestionar hasta quedar convencidos de algo. Entonces cuando en la escuela o en la familia se habla de los efectos negativos de las drogas, algunos niños o adolescentes, quizá un poco más rebeldes,  no lo creen y les gana esa curiosidad por experimentar si en realidad es cierto todo lo que se dice al respecto.
ACEPTACIÓN SOCIAL. Los niños mayores (preadolescentes) y adolescentes, andan en una búsqueda de identidad y aceptación en sus grupos de amigos y compañeros de escuela. Es por eso que vemos que cambian a diferentes estilos de peinados, vestimenta, gusto musical e incluso lenguaje. Es en esa búsqueda de aceptación social y pertenencia a grupos de amigos de igual o mayor edad, que los niños y adolescentes empiezan a consumir las drogas socialmente permitidas, como son el alcohol y el tabaco. Y esto, a veces es  con la aprobación de los padres.  Sin embargo, cuando existe entre esos grupos de amigos, integrantes que consumen  drogas no permitidas, habitualmente marihuana y pastillas,, los chicos empiezan a consumir también, ya sea por insistencia, presión o retos con la finalidad de no ser rechazados y verse entre iguales.
EVASION DE LA REALIDAD. La descomposición del tejido social, la desintegración de los núcleos familiares por diferentes causas, como lo son las mismas adicciones, la violencia intrafamiliar, el desempleo, la separación de los padres, el abuso sexual, son factores de riesgo predisponentes en el uso de drogas para los hijos. Esta situación dañina en la familia, en la gran mayoría de los casos resulta  difícil de entender y sobrellevar para los niños y adolescentes, quienes se vuelven víctimas directas o indirectas de las circunstancias que viven. Es así que cuando se experimentan rebasados emocionalmente,  para  no pensar en la vida problemática que llevan son presa fácil del consumo y adicción a las drogas, por tener un escape efímero de su realidad y  de alguna manera ya no ser parte de ese ambiente hostil y adverso que deriva de la disfunción familiar.
PENSAR QUE NO HACEN DAÑO. El error más común que existe en los niños y adolescentes  es pensar que las drogas no hacen daño si se consumen por poco tiempo o por pequeñas cantidades, o también porque conocen a personas que las usan y no les pasa nada (aparentemente), de tal manera que bajo la premisa de que no hacen daño, se inicia en un camino que no tiene salida o del cual sólo se puede salir muerto. Por ello, algo que no está en discusión es que las drogas sí hacen daño. En últimas fechas se ha comentado que el uso de marihuana es inocuo. Sin embargo,  la inhalación del humo de este estupefaciente causa daño a nivel pulmonar, como lo es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y por supuesto que también causan daño cerebral por destrucción neuronal.
Como sabemos, y lo podemos constatar a nuestro alrededor, en la familia, amigos, trabajo, las drogas dañan la salud integral de la persona y entre  los efectos nocivos que producen, tanto físicos como psicológicos, se encuentran los siguientes: adicción, abstinencia, deterioro nervioso, aislamiento, autoestima baja, culpabilidad, enfermedades e inmunosupresión, deterioro económico, disfunción familiar y muerte.
ADICCIÓN. Las drogas tienen como característica y consecuencia que son altamente adictivas. El que las consume puede pensar de forma errónea, sólo esta vez, cuando quiera la dejo, yo las domino, etc. Sin embargo, esto es completamente falso, pues el que inicia un camino en el consumo de las drogas tiene  un alto grado de dificultad para abandonarlas.
ABSTINENCIA. De acuerdo a como se ha visto en películas y documentales, se tiene el estereotipo de la persona encerrada en un cuarto comiéndose las uñas, transpirando profusamente, dando vueltas en un cuarto como león enjaulado, como manifestaciones del síndrome de abstinencia a las drogas. Y estas imágenes  no son del todo irreal. Existen niveles de abstinencia que se pueden presentar desde el inicio de la adicción cuando el individuo empieza a experimentar la necesidad imperiosa de consumir drogas al grado de generarle irritabilidad, ansiedad, desesperación, síntomas que desparecen al momento de consumirla, lo que refuerza el pensamiento negativo de que la droga es buena para su cuerpo porque le calma, cuando en realidad, toda esa intranquilidad fue generada por su período de abstinencia.
DETERIORO NERVIOSO. Esto se presenta cuando el consumidor de drogas experimenta problemas con las demás personas que interactúan con él, al no saber manejar situaciones interpersonales que condicionan diferencia o fricción. Presenta dificultad para tener inteligencia emocional, cayendo en discusiones de forma rápida y frecuente por temas menores, piensa que no lo valoran, que no le hacen caso, que todos están en su contra, entre otros pensamientos que lo pueden conducir a la ansiedad o depresión.
AISLAMIENTO, AUTOESTIMA BAJA Y CULPABILIDAD. Son actitudes que pueden coexistir y ser propiciadas por el deterioro nervioso que se describen en párrafo anterior, aunque también se pueden presentar de forma aislada y cualquiera de ellas condiciona la aparición de las demás. Es decir, una persona con autoestima baja puede experimentar culpa por ejemplo de fallarle a su familia y aislarse de su entorno familiar. El consumo de drogas, al interactuar con los valores y principios que se reciben en el seno familiar, causa conflictos internos al individuo y propician que estas actitudes afecten su comportamiento y relaciones con los demás.
ENFERMEDADES E INMUNOSUPRESIÓN. Los individuos que usan drogas tienen un factor de riesgo elevado para padecer enfermedades.  De forma directa causan por ejemplo demencia, paranoia, enfermedades pulmonares, cáncer, entre otras. De manera indirecta se pueden contraer enfermedades durante el uso de las drogas por no estar alertas, como al intercambiar jeringuillas se puede contraer SIDA, hepatitis, enfermedades de transmisión sexual o sufrir accidentes al no tener una conciencia del peligro durante el efecto de las mismas. Asimismo,  las personas que consumen drogas tienen el sistema inmunológico deprimido (inmunosupresión) lo que favorece  contagiarse fácilmente de enfermedades leves o complicadas. Otro factor que favorece la inmunosupresión son los malos hábitos alimenticios que el adicto presenta.
DETERIORO ECONÓMICO Y DISFUNCIÓN FAMILIAR. El consumo de drogas inicialmente puede ser gratuito como una forma de engancharte a ellas. Sin embargo, al paso del tiempo dicha práctica genera un gran gasto económico que deteriora tu economía, la cual a su vez también puede estar disminuida por no tener una buena productividad durante el uso de las mismas. Por consiguiente, una cosa lleva a la otra, consumir drogas exige dinero para adquirirlas, y a mayor consumo mayor gasto económico, que si no se tiene la capacidad laboral para generarlo, o los recursos económicos para costearse, condicionará problemas entre los miembros de la familia. En síntesis una disfunción familiar que no permite una adecuada cohesión entre sus miembros.
MUERTE. Considerada como la etapa final del consumo de drogas, sitio a donde uno puede llegar al estar inmiscuido en su consumo, por situaciones de tipo delictivo, disminución en el estado de alerta que propicia el sufrir accidentes o por deterioro de la salud misma con un desenlace fatal.
En síntesis, las adicciones pueden tener diversos grados de afección de tipo personal, familiar, escolar, laboral y social. Son un camino que no nos conduce a ser mejores y que por el contrario, llevan a  perder-perder cuando se transita en su uso. Y aunque suene trillado: DI NO A LAS DROGAS.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Enero del 2019







lunes, 1 de abril de 2019

DENGUE

En estos días tuve la oportunidad de realizar un curso de actualización en Dengue, enfermedad de la que mucho se habla en la región en donde vivimos, pero del que no está por demás tener en consideración. Les comparto algunos datos relacionados con esta enfermedad.

El Dengue es una enfermedad causada por un virus llamado dengue virus del que existen cuatro serotipos, DEN-1, DEN-2, DEN-3, DEN-4. Todos producen inmunidad homóloga permanente, por lo que sólo te puede dar dengue en 4 ocasiones a lo largo de tu vida, lo cual quiere decir que si te da dengue del serotipo 1, ese ya no te volverá a dar y así respectivamente. También existe una inmunidad transitoria después de padecer dengue, que te protege de padecer la enfermedad de 1 a 3 meses. Con respecto al dengue hemorrágico, el mayor riesgo está en serotipo DEN-2, seguido de DEN-3, DEN-4 y DEN-1

El dengue es una enfermedad que se transmite a través del mosquito (infectado) que actúa  como vector. El Aedes aegypti  y el Aedes Albopticus son los mosquitos transmisores. Los Aedes aegypti mosquitos hembra son la principal fuente de transmisión del dengue. Esta especie pica durante el día, con el período de alimentación más activo 2 horas antes y 2 horas después del amanecer y el atardecer. Sin embargo, el mosquito puede picar a varias personas en un día, lo que explica la rápida expansión del dengue.

Los síntomas que el dengue condiciona son: enrojecimiento facial, eritema, dolor corporal, mialgias, artralgias, cefalea y dolor retro-ocular. Pueden presentarse manifestaciones hemorrágicas menores, como petequias y equimosis en la piel. Los pacientes que mejoran después de que baja la fiebre, se consideran casos de dengue sin signos de alarma.

La mayor incidencia de dengue durante 2015, se presentó en el grupo de 15-19 años con 10.76 Los estados con las TASAS DE INCIDENCIA más altas durante este año fueron COLIMA, SONORA, NAYARIT, QUINTANA ROO y BAJA CALIFORNIA SUR. En México, los estados de GUERRERO, CHIAPAS, VERACRUZ, TABASCO y JALISCO son las PRINCIPALES ZONAS ENDÉMICAS por el número de casos presentados.

La gravedad de la enfermedad, depende mayormente de la carga viral y a duración de la enfermedad varía de 2 a 15 días en promedio, sin contar el período de incubación que es de 10 días aproximadamente, la recuperación es variable, por eso el período se extiende a 15 días.

Consta de 3 fases: febril, crítica y de recuperación. La FASE FEBRIL se encuentra entre 2 a 7 días y se asocia a la viremia.

En un choque descompensado, tardío por hipotensión, los mecanismos compensatorios se agotan, por lo que disminuye el flujo sanguíneo a los órganos vitales.

La biometría hemática y la química sanguínea son estudios básicos, sobre todo en aquellos pacientes que presentan comorbilidades, lo cual es un criterio de hospitalización para pacientes con dengue, sobre todo en aquellos con descontrol metabólico.

El dengue no tiene tratamiento específico. Su tratamiento se basa en la sintomatología del paciente. Se utilizan analgésicos como paracetamol y metamizol (el ácido acetilsalicílico está contraindicado), además se requieren manejo del estado hídrico.

El dengue con un cuadro probable de dengue con datos de alarma, lo que sugiere manejo inmediato en unidad que cuente para su manejo. Se inicia con canalización de vía periférica, soluciones cristales a requerimientos, toma de laboratorio si se tiene disponible, y por supuesto, envío a 2do nivel a la brevedad.

El hematocrito (prueba de sangre) es de gran valor durante la fase de rehidratación, ya que su normalización indica una respuesta a la terapia hídrica, la recuperación del estado de choque o la presencia de posibles complicaciones, en caso que éste se incremente o baje de forma súbita.
Todo niño que reside en, o proviene de zonas endémicas, con fiebre de 2 a 7 días y sin otra causa aparente, es un caso sospechoso.

La prevención primaria comprende acciones previas a la presentación de la enfermedad para evitarla como lo es el desechar recipientes y objetos que puedan almacenar agua y permitir que el mosco ove y produzca más crías. Esta es una labor que nos corresponde a todos.

En síntesis, el Dengue es una enfermedad grave que puede causar la muerte por lo que se debe acudir al médico cuando los síntomas se presenten.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q. Roo, México. Abril del 2019